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sábado, 3 de septiembre de 2016

Camboya

Köln y sus modernos edificios

De la moderna Alemania, donde pasé 3 semanas de preparación, fui literalmente volando por Tenerife para después volar y llegar al cabo de 2 días casi sin darme cuenta, a la Camboya rural, a pesar de que mi residencia está en la capital de una de las provincias del país. Un poco más allá ya empiezan los arrozales sin fin, que en esta época de lluvias lo inundan todo con sus tonalidades verdes.

Portales de entrada a barrios de la ciudad
Me recibieron en la oficina con un ramo de flores y con un montón de trabajo, lo cual es bueno y malo, bueno porque te sientes útil, malo porque no te da tiempo a aterrizar.
Pero por suerte al par de días ya era fin de semana y he podido ir a reconocer la ciudad, que básicamente es un triángulo que es lo que conforma el centro, donde yo también vivo y donde se encuentra el café Palma, recién abierto y que ya se ha convertido en mi lugar favorito así como el mercado viejo, lleno de olores, buenos y malos y donde todo se puede encontrar aunque no te entiendan, ya que el dedo índice sustituye cualquier palabra.
Mercado de Sisophon
A partir de la primera semana he empezado a aprender khmer, por lo menos para poderme desenvolver en lo básico. Me pagan 80 horas de clases particulares así que me voy a poner en ello y espero por lo menos aprender 3 palabras nuevas por hora, así que vamos a ver adonde llego con 240 palabras.

Mi mayor ocupación en mi tiempo libre consiste en buscar una casa para alquilar. De momento estoy en un apartamento que está bastante bien pero que sólo tiene una ventana muy pequeña y tienes que estar la mayor parte del tiempo con el aire acondicionado puesto. Ya he visto alguna casa que me gusta, como las de estilo chino de madera, pero hasta ahora en todas las que he podido ver caminando por la calle hay gente viviendo.

Casa de estilo chino

Ya el segundo día de llegar fui al campo acompañando al técnico local, Yeng, que está encargado de las cadenas de valor. Fue interesante el primer contacto con algunxs agricultorxs y en las cosas básicas no hace falta ni traductor para entendernos. Los niños, cuando ven a un barang (extranjero) enseguida vienen. Me dijo Yeng que barang significa blanco, entonces puse mi brazo al lado del suyo y le dije que yo no era blanco, y luego me dijo que también significa nariz larga, a lo que ya no le pude objetar nada.


Y para terminar, un rico jugo natural de caña de azúcar  en el mercado!!!!

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