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miércoles, 4 de noviembre de 2026

Kenema, la ciudad de los diamantes

 


Mujeres esperando
 

Después de otro viaje interminable, Tenerife-Madrid-Casablanca-Freetown, llegando el 28 de octubre a las 4 de la mañana, soy el primero en salir del aeropuerto tras realizar todos los trámites gracias a mi exiguo equipaje de mano. Cuando presento mi pasaporte el policía me pregunta si tengo un bolígrafo porque “al parecer” el suyo no funciona, así que se lo doy y cuando me devuelve el pasaporte hace el gesto de darme el boli y le digo que no. ¡Ya estoy dentro ¡

Daniel viene a buscarme a las 5 de la mañana, así que me da tiempo a cambiar dinero y comprarme una tarjeta de teléfono en el mismo aeropuerto. Algo que puede dar una idea del nivel económico de la gente en este país es que sólo hay 5 billetes de diferente importe (1, 2, 5, 10 y 20 Leones) y no hay monedas. Los billetes equivalen a 5, 10, 20, 40 y 80 céntimos de euro respectivamente, lo cual te obliga a llevar siempre una enorme cantidad de dinero cuando quieres ir a comprar algo que sea caro.

Yendo a comprar una moto en cash


Incluso mi maleta va llena de dinero

Llegamos al puerto a las 5,30 lo cual no nos sirve de nada ya que tenemos que esperar que salga el barco que atraviesa la bahía que separa la zona del aeropuerto de la capital. El primer ferry sale a las 8 de la mañana así que nos quedamos en el coche poniéndonos al día sobre todo lo que ha pasado desde mi última visita. A partir de las 6,30 ya amanece, la gente empieza a moverse y a las 8 el barco va haciendo sonar su bocina indicando su próxima partida, para que la gente vaya subiendo. Cuando considera que ya está suficientemente lleno, sale puntualmente a las 9.


En el barco yendo a Freetown

En Freetown nos encontramos para desayunar con la gente de Social Income, una organización suiza que apoya proyectos éticos, para mejorar las condiciones de las personas más desfavorecidas y que apoyan el trabajo de Lizard Earth (https://lizard-earth.net) que es con quien yo colaboro. Hacemos un par de trámites más en la ciudad y nos ponemos en marcha hacia Kenema que está a 340 km, adonde llegamos a las 5 de la tarde. Ya llevo 36 horas sin dormir y lo estoy notando. Por suerte ya conozco la ciudad y propongo ir a cenar al restaurante Paloma y así poder ir a dormir temprano.


Con la gente de Social Income

Si en los países asiáticos te despierta la gente barriendo las calles y aceras, aquí los ruidos son otros. Al parecer hay un muecín adicional en el barrio y eso se hace notar. Por la noche, de madrugada, por la tarde; uno tiene la impresión de que esto no para nunca. Pero como no soy muy sensible a los ruidos me acostumbro rápido y aunque me despiertan me vuelvo a dormir. Pero uno de los ruidos más curiosos es el de la gente que desde temprano se ponen a hablar, a discutir en su idioma sin que yo les entienda nada. Hablan bastante alto y me gustaría poderlos ver para al menos imaginarme que dicen, pero están fuera de mi alcance visual. Es el harmattan el que me trae sus voces.

 

Freetown, con su tráfico, sus puestos callejeros, la gente transportando cosas en la cabeza

Después, en la oficina me encuentro con Ibrahim (en la foto del dinero, el que está a la izquierda), el contable de la empresa, al que conozco del año pasado y que parece alegrarse de verme al igual que yo. Aprovecho el estar en la oficina para ordenar mis ideas, hablar un poco con Daniel sobre lo que vamos a hacer los próximos días y me pasa como muchas otras veces: cuando me planteo todo lo que habría que hacer me doy cuenta que en un mes no va a dar tiempo y que mejor sería quedarse todo un año. Pero esto es lo que hay y no va a poder ser. Hablando con Ibrahim utilizo una palabra que pronuncio mal en inglés.  Me disculpo y le digo que en realidad hablo spanglish y me dice que a él le pasa igual, que habla english-mendé, que es la lengua de su grupo étnico.


La casa donde vivo, y al otro lado del muro y más allá los vecinos que no veo

Me entiendo muy bien con Daniel, aunque vivimos en mundos diferentes. Él está todo el día viendo la parte económica, buscando como innovar los procesos, buscando nuevas financiaciones y donantes para llevar a cabo todo lo que se ha propuesto, mientras yo sólo me fijo en la parte productiva del cacao, qué se podría hacer mejor, en que habría que formar a los técnicos y, sobre todo, lo que me preocupa más esta vez, es el intentar entender a esta gente, para que todo eso que quiero hacer, tenga un sentido para ellos. ¡Cuántas veces me habré equivocado en mi vida como cooperante, queriendo imponer lo que yo pensaba desde la lógica occidental, cuando esta casi nada tiene que ver con la lógica africana!

La parcela experimental que ayudé el año pasado a salvar de la sequía y que gracias a los esfuerzos de Yajoh ha dado un cambio radical y ahora da gusto verlo.

Yo había pedido una moto para poderme mover por la ciudad, para los fines de semana o ir a la parcela experimental de cacao que está a unos 5 km. Yo pensaba que cogería una de las que ellos usan, pero como ahora es el momento álgido de la cosecha, están todos los técnicos en el campo con las motos. Así que nos vamos con Ibrahim a comprar una moto nueva para mí, aunque el seguro y los papeles de la moto los ponemos a nombre de Ibrahim ya que será su moto cuando yo me vaya. Le pregunto si sabe conducir, pero me dice que no, que va a aprender y a sacarse el carnet. Esto es una manera de hablar ya que el carnet se compra y ya está. Admiro los nervios que tiene Daniel. Y hablando de nervios, no se si los tendré para conducir por esta ciudad donde no hay normas, todos van como locos en cualquier dirección y la policía está esperando que pase un blanco para multarle, o al menos sacarle, aunque sea un bolígrafo. Ya hice mi primer viaje al centro el domingo, que es el día que hay menos tráfico y casi me dan varios infartos en el corto trayecto. No sé si vale la pena por los pocos días que me quedan de estar aquí.

A pesar de que Kenema es la tercera ciudad del país, con más de doscientos mil habitantes, solo hay 3 supermercados de cierto tamaño, uno de un propietario indio y los otros dos de libaneses. En ellos venden sobre todos productos empacados, muy poco de productos frescos, y todo a unos precios horrendos. Además, si tienes gustos exquisitos, como en mi caso es el aceite de oliva, te clavan ya que he comprado una botella de ½ litro de aceite de oliva libanés y me ha costado 10 euros. Luego hay una miríada de pequeños puestos callejeros, donde la mayoría de la gente no te entiende ni los entiendes, aunque señalando acabas por hacerte comprender. Cuando uno quiere cosas sencillas como huevos, pan, galletas y similares, se lo puede pedir al guardián de turno. Hoy le he pedido 6 huevos y me han costado 24 céntimos de euro cada uno (1,43 € los seis). Mientras, en el mercado, las manzanas que son mi fruta preferida, me ha costado 1 euro cada pieza y en la calle compro 4 naranjas del país por 20 céntimos de euro. 


Solo por la botella vale la pena comprarlo



viernes, 2 de octubre de 2026

Las islas de la Luna (islas Comores)

 

Parece que las islas servían de punto de referencia a los árabes cuando navegaban en el canal de Mozambique, entre este país y Madagascar. Su historia siempre ha sido turbulenta, con ataques y saqueos según la época, antes y después de la llegada de los colonizadores. Tras la independencia en 1975, también ha sufrido varios golpes de estado, con una fuerte influencia de Francia en el acontecer negativo de las islas.

Las tres islas del archipiélago de Comores muestran enormes contrastes entre ellas, sobre todo en lo que a la vegetación respecta. En Gran Comore, este lago salado cerca del mar es respetado por los lugareños porque en su interior al parecer habita un dragón.


En las callejuelas de la Medina hay pequeñas tiendas por donde transcurre la vida de sus habitantes, que se sorprenden al ver tantos blancos juntos, algo que no es habitual. Las estadísticas dicen que las islas son visitadas por solo unos 20 mil turistas al año.


Desde la parte amurallada de la Gran Comore se tienen estupendas vistas sobre la ciudad, lo que permite imaginarse como debían ser los incesantes asedios que sufrieron las islas


Aunque se puede viajar en avión de una isla a otra, sólo conseguimos hacerlo a la isla de Anjouan, ya que el único avión suele estropearse bastante a menudo. En el aeropuerto, un pequeño volcán da una muestra de los que iremos viendo a lo largo del viaje. Los dos siguientes traslados de isla los haremos en barco.

En Anjouan, las montañas y el verdor eran lo dominante

También la agricultura, con parcelas llegando hasta la cima y los agricultores esperando las primeras lluvias para empezar a sembrar

En esta época se daba la cosecha del clavo. Los árboles de esta especia son muy altos y suelen ser los niños los que se encaraman para cosechar las pequeñas flores, de color rojo y amarillo, que luego se pondrán a secar al sol hasta que alcanzan su característico color marrón-negro y su intenso aroma.


Un día que llovió aproveché para dar una mano a una familia en la limpieza del clavo, separando las flores de las ramitas con las que las han cogido y a cambio me regalaron unas cuantas flores secas

También en esta época se cosechan las flores del ylang-ylang, el árbol perfumado de cuya esencia se elabora el perfume Chanel 5. Las islas Comores son el mayor productor mundial de este árbol y por lo tanto de su esencia destilada. Es uno de los países más pobres del mundo y subsiste, como tantos otros, gracias a la remesas de los que trabajan fuera y de la agricultura, que les permite subsistir y exportar algunos de los productos como el ylang-ylang.

Las mujeres se ponen un tipo de arcilla o también un subproducto de una madera, que se consigue al frotarla con una piedra, y con ello se embadurnan la cara para protegerse del sol y para obtener un fino cutis.


En algunas de las excursiones que hicimos caminando por senderos teníamos estas vistas y la recompensa del mar al final


Aunque al principio nos habían dicho que respetáramos a la gente a la hora de hacerles fotos, en este caso el asedio no parece corresponderse con esta filosofía. Menos mal que no hay muchos turistas.


En las isla de Moheli coincidimos con una boda. En esta foto se ve a las mujeres que están emparentadas con el novio dirigirse a casa de la novia. Parece que era una boda de cierta importancia por lo que los festejos duraban una semana. Mientras, los hombres estaban por otro lado.

A un pueblo aislado de Moheli, Itsamia, llegan cada año a desovar las enormes tortugas verdes, como esta que emprendía el recorrido de regreso al mar ya que al parecer no encontró el lugar adecuado para poner sus huevos. Seguramente lo intentará de nuevo al siguiente día

En todas las islas los omnipresentes baobabs siempre están en el centro del poblado y marcan los lugares importantes.


El viaje terminó con el ascenso al volcán Karthala, de 2360 m de altura, todavía activo y con uno de los cráteres más grandes del mundo




jueves, 24 de septiembre de 2026

El mundo sobre la cabeza (3)

 

Estos gorros hechos con barro, plumas y telas de araña, son parte del ritual de este pueblo de Vanuatu, recordando sus tiempos de luchas caníbales.


Las motos pueden llevar muchas cosas en el sudeste asiático. Este es solo un pequeño ejemplo (Carretera Beantey Meanchey – Siem Reap, Camboya).

 

La vía del tren es un buen lugar para llevar cosas de un sitio a otro (Sri Lanka).

 

El líder de esta comunidad peruana en la zona del Amazonas, me dejó por un rato ser el jefe de la comunidad con la cinta y la pluma que lo simboliza

 

Los hatos de lo que sea son transportados mayoritariamente por mujeres, o niñas (Panajachel, Guatemala).

 

Cría de oso perezoso que unos niños mantienen en su casa después de haberla rescatado del bosque. Triple frontera, Amazonía Perú. Aunque no está en la cabeza, si lo dejabas se subía

Desde muy pequeñas les toca ir a acarrear agua (Togo)


También los hombres pueden llevar peinados algo estrafalarios (Calixto, en la isla de Malekula, Vanuatu)

 

Llevaban tanta hierba que no se les ve ni la cabeza (isla Kalangala, Uganda)

Illa de Moçambique

Una fuente hecha a la medida de las cabezas para cargar agua (Porto Novo, Benin)

Vendedora en el tren. Lleva la cara pintada de una arcilla que la protege del sol y se considera un elemento de belleza al igual que en otros países, como Madagascar (tren en Rangon, Birmania)

 

También los elefantes se protegen del sol tirándose tierra por encima de la cabeza con la trompa (Sri Lanka).

 

 




martes, 8 de septiembre de 2026

El mundo sobre la cabeza (2)

 

En la época de mangos hay que aprovechar y coger todos los que se puedan, ya que crecen silvestres por todas partes y en unos pocos días dejará de haber (Kara, norte de Togo)

También los plátanos se pueden llevar en la cabeza, además de que sirven casi de sombrero para protegerse del sol (Kekeli, Togo).

Ir a buscar leña todos los días para cocinar y además cargar con el bebé no es una tarea fácil (zona rural de Kpalimé, Togo).

También los coches llevan su carga en la cabeza, de todo aquello que no cabe dentro. Taxi en la ruta Kpalimé-Lomé (Togo).

Ya desde pequeños ayudan en la cosecha del cacao, aunque sea llevando 2 mazorcas (Kpalimé, Togo).

En el norte de Togo, en la zona de Kara, algunas mujeres fuman en pipa

Los niños imitan los ritos de las sociedades secretas, que cuando sean adolescentes, les iniciarán en la vida adulta (Kenema, Sierra Leona)


Hombres, mujeres y niños, todos están involucrados en la recogida de arena del río Moa, que se vende para el auge de construcción que se da en el país y por lo que cobran un sueldo de miseria (Kenema, Sierra Leona).

El transporte de la maleta está incluido en el precio. No importa que tenga ruedas, la cabeza es el mejor medio de transporte (isla Tiwai, Sierra Leona)

No me dio tiempo a preguntarle lo que lleva en la cabeza, pero un sombrero no es. Ouidah, Benin.

El cacao recién fermentado también se transporta en la cabeza para llevarlo a los secaderos (Ambanja, Madagascar).


El transporte entre la zona de secado del cacao y el almacén se hace por mujeres en sacos más pequeños. Muchas mujeres llevan la cara pintada con una arcilla que las protege del sol (Ambanja, Madagascar)


Y el cacao, una vez seco, se transporta en sacos de 70 kg (Ambanja, Madagascar)

En la playa de Tokeh Beach, los vendedores ambulantes van ofreciendo sus mercancías mientras los pescadores tiran desde tierra de las redes de pesca (Sierra Leona)

Las serpientes son un elemento importante en la cultura vodoo de los puebles de Benin