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jueves, 24 de septiembre de 2026

El mundo sobre la cabeza (3)

 

Estos gorros hechos con barro, plumas y telas de araña, son parte del ritual de este pueblo de Vanuatu, recordando sus tiempos de luchas caníbales.


Las motos pueden llevar muchas cosas en el sudeste asiático. Este es solo un pequeño ejemplo (Carretera Beantey Meanchey – Siem Reap, Camboya).

 

La vía del tren es un buen lugar para llevar cosas de un sitio a otro (Sri Lanka).

 

El líder de esta comunidad peruana en la zona del Amazonas, me dejó por un rato ser el jefe de la comunidad con la cinta y la pluma que lo simboliza

 

Los hatos de lo que sea son transportados mayoritariamente por mujeres, o niñas (Panajachel, Guatemala).

 

Cría de oso perezoso que unos niños mantienen en su casa después de haberla rescatado del bosque. Triple frontera, Amazonía Perú. Aunque no está en la cabeza, si lo dejabas se subía

Desde muy pequeñas les toca ir a acarrear agua (Togo)


También los hombres pueden llevar peinados algo estrafalarios (Calixto, en la isla de Malekula, Vanuatu)

 

Llevaban tanta hierba que no se les ve ni la cabeza (isla Kalangala, Uganda)

Illa de Moçambique

Una fuente hecha a la medida de las cabezas para cargar agua (Porto Novo, Benin)

Vendedora en el tren. Lleva la cara pintada de una arcilla que la protege del sol y se considera un elemento de belleza al igual que en otros países, como Madagascar (tren en Rangon, Birmania)

 

También los elefantes se protegen del sol tirándose tierra por encima de la cabeza con la trompa (Sri Lanka).

 

 




martes, 8 de septiembre de 2026

El mundo sobre la cabeza (2)

 

En la época de mangos hay que aprovechar y coger todos los que se puedan, ya que crecen silvestres por todas partes y en unos pocos días dejará de haber (Kara, norte de Togo)

También los plátanos se pueden llevar en la cabeza, además de que sirven casi de sombrero para protegerse del sol (Kekeli, Togo).

Ir a buscar leña todos los días para cocinar y además cargar con el bebé no es una tarea fácil (zona rural de Kpalimé, Togo).

También los coches llevan su carga en la cabeza, de todo aquello que no cabe dentro. Taxi en la ruta Kpalimé-Lomé (Togo).

Ya desde pequeños ayudan en la cosecha del cacao, aunque sea llevando 2 mazorcas (Kpalimé, Togo).

En el norte de Togo, en la zona de Kara, algunas mujeres fuman en pipa

Los niños imitan los ritos de las sociedades secretas, que cuando sean adolescentes, les iniciarán en la vida adulta (Kenema, Sierra Leona)


Hombres, mujeres y niños, todos están involucrados en la recogida de arena del río Moa, que se vende para el auge de construcción que se da en el país y por lo que cobran un sueldo de miseria (Kenema, Sierra Leona).

El transporte de la maleta está incluido en el precio. No importa que tenga ruedas, la cabeza es el mejor medio de transporte (isla Tiwai, Sierra Leona)

No me dio tiempo a preguntarle lo que lleva en la cabeza, pero un sombrero no es. Ouidah, Benin.

El cacao recién fermentado también se transporta en la cabeza para llevarlo a los secaderos (Ambanja, Madagascar).


El transporte entre la zona de secado del cacao y el almacén se hace por mujeres en sacos más pequeños. Muchas mujeres llevan la cara pintada con una arcilla que las protege del sol (Ambanja, Madagascar)


Y el cacao, una vez seco, se transporta en sacos de 70 kg (Ambanja, Madagascar)

En la playa de Tokeh Beach, los vendedores ambulantes van ofreciendo sus mercancías mientras los pescadores tiran desde tierra de las redes de pesca (Sierra Leona)

Las serpientes son un elemento importante en la cultura vodoo de los puebles de Benin

 


 


 


 






 






viernes, 4 de septiembre de 2026

El mundo sobre la cabeza (1)

 

Tanzania

Desde hace años tenía la idea de hacer un libro con las imágenes que he ido recopilando de gente llevando cosas en la cabeza. Como lo del libro no llegará a nada, esta es una pequeña muestra de lo que he ido recogiendo por diversos países. De donde más tengo es de países africanos y sobre todo de Togo, donde viví más tiempo y tuve más ocasión de ir captando imágenes. Pero también en otro países y continentes la cabeza sirve para llevar la pesada carga de la vida.

 

Cojines, sacos, restos del prensado de aceite de palma, todo se transporta y se vende en uno de los mercados de Lomé (Togo).

 

Mientras comía en un restaurante popular en Kpalimé (Togo), este vendedor ambulante que vendía linternas, entre otras cosas, paseaba sus mercancías entre los clientes.

 

En el campo, los niños tienen que trabajar. Después de haber talado un árbol, con la misma motosierra se hacen tablas que servirán seguramente para construir una casa (zona rural de Kpalimé, Togo).

 

La cabeza también sirve para llevar algún adorno, del tipo que sea. Prisca, esta chica de Kumakonda (Togo) le gustaba ponerse la bolsa de malla de las patatas.

Aunque seguramente no lo hayan estudiado, el centro de gravedad no siempre está en el centro, como bien sabe esta niña. Mercado de Lomé, Togo.

 

Los vendedores ambulantes, hombres y mujeres, van ofreciendo su mercancía esperando ganar lo suficiente para alimentar a la familia. Mercado de Kpalimé, Togo  

 

Hay verdaderas artistas como esta señora que lleva tres pisos de bolsos como si nada. Mercado de Lomé, Togo.

 

Más triste es la situación de tantos niños africanos teniendo que trabajar durante horas llevando cargas pesadas como este niño en una mina de arena en el río Moa, en Kenema (Sierra Leona).

 

Y muchos/as empiezan a practicar desde pequeños, imitando lo que ven de sus mayores. Kpalimé, Togo.

 

Ir a lavar los platos al río, se convierte en una tarea cotidiana, entre el juego, la excursión y el trabajo. Sao Tomé.

Aunque lleve más producto en la mochila, el material a la venta debe estar bien visible y para ello ningún lugar mejor que la cabeza. Kpalimé, Togo.

A las niñas muchas veces les toca ir a trabajar y cuidar al hermando pequeño. Togo.
 

Ir a buscar agua, para lavar, para beber, para cocinar, es tarea también de los niños. Togo

 

Pero la cabeza no sólo sirve para llevar peso, si no también para llevar peluca como bien saben las mujeres africanas, que tienen grandes colecciones de ellas.

 



viernes, 14 de agosto de 2026

Caminos de África (Mozambique)

 

Fuerte en ilha de Moçambique donde embarcaban a los esclavos para llevarlos hacia América

Era 2010 y estaba empezando mi viaje alrededor del mundo. En Tanzania tomé un tren que me llevó cerca de la frontera con Malawi, donde me embarqué en el Illala, un viejo barco que durante 3 días me llevó a través de su enorme lago. De ahí pasé a Mozambique, viajando en tren e incluso en autostop cuando no había otro medio, persiguiendo un sueño que se me diluyó entre los dedos. 

Ruta por Malawi, navegando por el lago para pasar a Mozambique y de allí, finalmente regresar a Tanzania

Tocaba despertarse, así que, sin muchas ganas al principio, recorrí algunas zonas de este enorme país, donde viajé en bus y taxi brousse (taxi compartidos) durante interminables horas. En alguna ocasión, el bus quedó varado en la carretera por un problema mecánico. Mandaron a un mecánico y en un par de horas lo arregló y pudimos seguir. 

Cerca de la frontera acabé hablando con un portugués que me llevó en la tina de su camioneta en un viaje demencial por más de 150 km, hasta una ciudad donde pude continuar mi viaje en tren, que solo sale cada dos días. Llegué el día adecuado.

Quise conocer ilha de Moçambique, en la provincia de Nampula, un islote de 3 km de largo por unos 300 m de ancho que fue la capital del país de 1762 a 1898 y que albergó el primer hospital africano, que fue construido en 1877.

 

Antiguo hospital todavía en funcionamiento, pero en muy mal estado

En sus calles coloniales había árboles nim, que entre sus muchas propiedades también cura las heridas, pero solo las superficiales.

 


Me dediqué a navegar por su mar turquesa en un dhow, con un marinero local que iba dando bordadas mientras yo dormitaba en cubierta y oía el susurrar del agua al deslizarse por la quilla de madera.

 

Los dhows de verdad, los que van a algún sitio, o a veces al fondo del mar, van cargados de gente, y son bellos de fotografiar.

 

En el castillo de la isla se pueden ver los vestigios de la zona donde guardaban a los esclavos hasta ser embarcados hacia tierra americanas.

Los niños siempre son espectadores de lo que pasa en el camino que cruza sus aldeas

En algún momento, quizás porque caducaba mi visado, tocaba irse de nuevo hacia la frontera con Tanzania, donde la carretera se iba estrechando cada vez más hasta convertirse en un simple sendero de arena que bordeaba el mar, aunque con impresionantes paisajes llenos de cocoteros y palmeras. En total íbamos 24 personas, apretujados en la Toyota 4x4 y como no, pinchamos y hubo que pararse a cambiar la rueda, lo que sirvió para estirar las piernas.

 


Finalmente crucé el río Rovuma y lo que parecían primero unas rocas resultaron ser un grupo de hipopótamos, famosos por volcar barquichuelas como en la que iba yo. Pero nada pasó más que sus resoplidos de aviso y pude seguir hasta Dar es Salaam, en otro accidentado viaje, para luego ir a la isla de Zanzíbar, todo lo cual ya es otra historia.