miércoles, 19 de febrero de 2020

Le Benin - el país del vudú



Además de que no se le escapaba ninguna señal de vudú, por pequeña que fuera, mientras los pescadores intentaban atrapar a los peces, la autora de esta foto también se especializo en atrapar a los pescadores tirando sus redes.

Casa vudú en Grand Popo
Desde un inicio, nada más llegar a Benín, el vudú fue a nuestro encuentro. Lo encontramos bailando en las calles del Grand Popo, con unas figuras en que según su tradición no se sabe si dentro hay un hombre o un animal y luego lo fuimos viendo por todos los rincones de los sitios que visitamos.
Siembra de manglares en Grand Popo

De ahí nos fuimos a Cotonou, una ciudad a la que cuesta encontrarle el encanto, aunque nosotros lo encontramos en casa de Pepa y Arturo, que nos dieron las pistas necesarias para seguir explorando el país.


Cualquier lugar es bueno para echar una cabezadita. A la sombra del jardín de la antigua casa del gobernador en Porto Novo, estos dos benineses no se lo han pensado. Esta ciudad, difícil de recorrer a pie, tiene algunas plazas que han sido renovadas, poniendo de nuevo en valor la cultura vudú, que desde hace pocos años es también religión oficial en Benín.


En el lago Ganvie, uno de los sitios de visita turística obligada, la gente no quiere ser fotografiada, quizás por alguna creencia y también porque están hartos de que todo el mundo les saque fotos como si fueran monos de feria como nos lo demostraron claramente estos dos niños. En el lago se vive de la pesca, de los criaderos de gambas y del pequeño comercio que se realiza en piragua. El turismo todavía incipiente, podría ser importante una fuente de ingresos si se organiza bien, lo que visto lo visto, es poco probable. Además, nunca he visto tantos niños trabajando como en este país, lo que tampoco es un aspecto que el turista aprecie.


De herencia en Ganvie nos quedó Boniface, un guía que nos recomendaron. Nos llevó a ver a un rey local al que tuvimos que darle dinero, regalo lo llaman ellos. Le di 3 euros por el ratito que estuvimos con él y además un consejo de cómo mejorar la situación de su pueblo plantando tomates según el ejemplo que vi en un lago de Myanmar. Cuando ya nos íbamos a ir me llamo haciendo intención de querer hablarme al oído y yo creí que me quería agradecer el consejo que le había dado, pero el susurro fue que si no le podía añadir algo más de dinero para sus consejeros, así que tuve que apoquinar otros 3 euros. Me fui con la impresión de que todos los reyes son iguales, no sirven para nada y además viven de los demás sin trabajar. Y eso que Benín es una república¡!


Desde ese día Boniface no ha dejado de bombardearnos con mensajes de amor, amistad, de buenos días y buenas tardes de forma incansable, aunque no se le conteste.


Después de haber estado varias veces en los lagos de Camboya, con sus pueblos flotantes, no me impresionaron demasiado las casas sobre palafitos, más que los equilibrios de algunas casas por mantenerse y los mercados ambulantes en piraguas.
Este lago es muy poco profundo por lo que las piraguas no usan remos sino pértigas para impulsarse y los pescadores muchas veces van caminando y tirando las redes.

Abomey
Abomey fue la cuna del reino de Dahomey y los restos que quedan de sus palacios valen la pena verse. Aunque los guías se esfuerzan en explicártelo todo, la cantidad de datos, los nombres que te dicen en su lengua local como si tu pudieras retenerlo, hace que al final ya no sepas que rey estaba dónde ni cuándo. Una sencilla hoja con los datos más básicos seria de mucha ayuda, pero aquí todavía prevalece la transmisión oral del conocimiento.



En Ouidah, otra visita obligada es la casa de las pitones, donde unos 60 ejemplares son venerados por sus habitantes como parte de sus creencias del vudú, que al contrario de lo que se cree y como nos explicaron, se trata de una religión como cualquier otra, que ofrece dadivas a sus dioses para pedirles cosas, ni más ni menos como se hace en la mayoría de las religiones. La magia negra y los alfileres en los muñecos es la contraposición al bien, como existe también en otras religiones.


Lo que si me gusta de África en general y en este caso de Benín en particular es la profusión de colores en todas las cosas. En Ouidah, una ciudad que se puede pasear en su núcleo urbano, en la Fundación Zinsou, su café y su tienda te ofrece cultura, arte y mucho colorido.
Desde la ciudad se puede hacer a pie el mismo recorrido que hicieron los esclavos hasta la puerta del no retorno, de donde eran embarcados hacia los enclaves de esclavos en América del sur. El árbol del olvido, el antiguo fuerte portugués, la puerta del no retorno, son algunos de los vestigios que se pueden ver y dan una dimensión de la sangría a la que fueron sometidos estos pueblos, primero en las guerras entre las diferentes tribus y después, en su venta como mercancía a los esclavistas europeos.

Lago Ganvie



martes, 10 de diciembre de 2019

Costa de Marfil

Mural en Abijan

Tuve que ir a Costa de Marfil por trabajo y por primera vez he viajado a otro país sin prepararme el viaje. Ya en el aeropuerto de Abijan, después de varios recordatorios de la obligatoriedad de traer el visado y de amenazarme con devolverme a Togo con el mismo avión, yo creo que gracias a que llevaba el pasaporte de servicio alemán y a mi simpatía natural, me dieron un papel para que al día siguiente fuera a buscar el pasaporte a la central de la policía. Una vez allí y cuando vieron que no traía la foto que siempre hay que llevar para estas ocasiones y seguramente pensando que era tonto, me entregaron el pasaporte y sin pagar visa ni nada me pude ir. Final feliz con algunos sudores¡!



Yo ya estuve en Costa de Marfil en 1996, esa vez con visado y ahora, de nuevo en Abijan, la capital económica de Costa de Marfil, 23 años después no reconozco nada. El tráfico se ha convertido en un problema, los altos edificios están por todas partes, están construyendo un bulevar al lado del mar impresionante y los coches grandes y de lujo están por doquier. En las jornadas a las que asisto hay prevista una salida a visitar una cooperativa y un productor de cacao. Una vez salimos del lujoso centro de Abijan, empiezan a aparecer las barriadas de techos de zinc y una vez llegamos a la zona rural, ya nada se diferencia de la Togo rural, con la misma pobreza y calles sin asfaltar.



La primera vez que estuve en Costa de Marfil me llamo la atención la cantidad de camiones cargados con enormes troncos que circulaban por la carretera. A pesar de que este país ya es considerado como prácticamente deforestado, quedando solo los reductos de áreas protegidas y los bosques sagrados, todavía pude ver en un rato varios camiones cargados de troncos, lo que indica que la tala sigue.   



En Togo el calor ha venido igual que se fue, si es que se fue alguna vez, unido a cortas lluvias, que refrescan para luego apretar de verdad. Y así sera hasta mayo. En mi casa de Kpalime me siento a comer y a veces me olvido de poner el ventilador. Al poco rato el sudor corre desbocado y sus cosquillas en la espalda me recuerdan el olvido.

Kosi, un artista que hace los batiks que mas me gustan, me dice que antes de que llegue el Harmattan, el viento que viene del desierto, viene una lluvia fuerte que es la ultima de la temporada. Kosi me cae bien, y lo voy a ver cuándo subo a Kuma Konda, aunque no le compre nada. Pero esta vez no me pude resistir y le encargué otro pescado ya que el primero lo escogió una amiga, así que no me queda mas remedio que comprar otro. Me dijo que nunca hace ninguna obra igual, lo que también me parece bien.



A menudo pienso en que significó para este país tantos años de esclavitud, llevando a tanta gente esclavizada a trabajar a América. Sobre la reparación de este crimen contra la Humanidad de la esclavitud y que los países occidentales se niegan a debatir leo esta frase en “El planeta futuro” de El País en noviembre “El crimen de la esclavitud es irreparable; la reparación, aunque sea imposible, sigue siendo un derecho, dicho por la ex ministra de Justicia de Francia.

Estoy leyendo Afrikanische Totenklage: Der Ausverkauf des schwarzen Kontinents, algo así como “la venta del continente negro” de Peter Scholl-Latour, otro libro denso y lleno de datos que muestran cuales son las razones que han llevado a este continente a seguir en este nivel de subdesarrollo, analizando desde mediados del siglo pasado hasta principios del actual.

En mi vuelo a España se veia el Niger en Mali, surcando las dunas del desierto

Y para saber mas del cacao bio en Togo:




miércoles, 30 de octubre de 2019

La cuenta atras

Camino de Kuma Konda y debajo del monte Kloto, en un camino algo apartado de la carretera, hay este precioso árbol y una casa abandonada

Aunque llevo solo unos días en Togo y ya no me acuerdo de Tenerife, ni de mi piso ni de mi baño, que se quedo a medio hacer cuando me fui. No sé si esto es una ventaja o no.



Ya de vuelta en Kpalimé me pongo a cuidar mis tomates asalvajados y también he conseguido comerme unos cuantos pepinos.

Y hoy, 31 de octubre, empiezo la cuenta atrás, ya que me queda justo un año de contrato en Togo. Ya he empezado a hacer planes para el día después, una de las cosas que más me gusta, planificar el durante y el después. Primero quiero volver a Tenerife y luego ya veré, seguir haciendo cosas que me gusten.
Una de las cosas que más me preocupa después de mi estancia en Tenerife, es lo de los viajes del Imserso, a los que he visto que mis amigos, ya jubilados, se apuntan alegremente. No puedo pasarme la vida riéndome de los viajes del Imserso, para luego hacer como que no me acuerdo, por baratos que sean. Así que ya aviso, si llegado el momento alguien me ve en un viaje de esos, ello será una clara señal de mi decadencia definitiva.
Después de mi experiencia en las recientes obras en el baño de mi casa he pensado que igual puedo yo hacer una buena parte de las futuras obras que quiero acometer ya que, para hacerlo mal, yo también puedo y además no me cuesta dinero.



Mis amigos catalanes me dicen que cuando vuelva dentro de un año, ya Catalunya será independiente, pues vamos a ver. En todo caso nos lo pasamos bien recordando viejos tiempos y viendo a gente que hacia mucho que no veía.



Mientras, ya de vuelta aprovecho toda ocasión para ir a Lomé y pasármelo bien con mis otros amigos, casi todos hispano parlantes

Vivien, Juan, Giacomo, Marta, Silvia y Juan y Andrés, que hizo la foto
Con Silvia y Kika aproveche para ir al mercado de Hedzranawoe (que todos llamamos Jarana Guey por razones obvias). Allí se puede comprar cualquiera de los productos, ropa y calzado que en Europa tiramos en los contenedores de ropa usada y que aquí se revenden a precio de risa (si sabes regatear) y que en algunos casos son lavados, cosidos, remendados y puestos a punto por una corte de trabajadores, en un mercado sucio y maloliente, que debe albergar más de mil personas, por decir una cantidad, trabajando en él.


Togo es como Nicaragua hace 30 años. Tuve el otro día un "deja vu" cuando estaba reunido con miembros de una cooperativa. Es el mismo bajo nivel de formación, la misma falta de medios e infraestructuras, solo que con 30 años de diferencia. No me desanimo, pero tendría motivos para ello. Y ellos más ¡
Aunque me queda un año de trabajo aquí, veo el futuro de este país como el de este busito sobrecargado y a punto de tumbarse y caerle a alguien encima.




Por suerte las palmeras y los colores de este país siempre me devuelven al plano optimista




jueves, 5 de septiembre de 2019

Sao Tome a pie y en vehículo



Praia Jale
Aunque la predicción del tiempo en mi teléfono decía que iba a llover no le hice caso ya que hacía sol, así que me alquile una moto en la capital que, curiosamente, valía lo mismo que la bici. Eso sí, mientras la bicicleta era nueva, la moto era un poco desastre y en realidad no es una moto de alquiler, sino que la agencia llama a algún conocido y le pide la moto y se reparten de alguna manera las ganancias. Al final del día llegue a mi destino, pero medio empapado. Aunque ya habían pasado 2 días de mi excursión en la bici todavía tenía agujetas, aunque es un dolor agradable, de sentirse bien.
Con la moto me recorro las playas del sur, a cual más bonita, a las que llego más fácil que si fuera en coche ya que las pistas están llenas de piedras y baches.

Praia piscina
Como mi teléfono me vuelve a decir que lloverá algo los próximos días, esta vez le hago caso y cuando toca devolver la moto después de dos días, la cambio por un jeep Suzuki, que vale 40 Euros. La verdad es que no se en que se basan para poner los precios ya que no le veo mucho sentido.
Como la predicción fue de verdad, el coche me permitió moverme, aunque lloviera, ya que así podía apuntar hacia donde escampaba.
Los 2 últimos días en Sao Tome me quede en una Roça que es como les llaman a las haciendas que tenían los portugueses. Ahí coincidí de nuevo con Daniel el gaditano y una pareja de franceses simpáticos.

El gaditano enseñando a tocar las palmas a los niños. Me decía que pillan el ritmo enseguida
Desde allí me recorría en coche la parte oeste de la isla o me iba por la tarde a pasear a pie, sobre todo a otra Roça que se llama La Generosa, subiendo un repecho y donde había un bar, fuera del cual me sentaba a tomar algo, a escuchar su música africana y a ver pasar la vida.



Recorriendo la isla me fijo en todo lo que puedo como por ejemplo en las escuelas que están en mejor estado que en Togo, ya que por lo menos tienen puertas y ventanas con cristales.

Escuela cerca de Madalena
La pesca que se realiza desde la costa es muy artesanal, con pequeños botes a los que cuando hay viento le ponen unas velas a base de sacos.  No sé si la pesca puede ser uno de los intereses de los chinos en su presencia en la isla o también de empresas españolas. En internet leí sobre denuncias de corrupción ligadas a empresas de nuestro país. En cuanto a los chinos, con decir que tienen una enorme embajada en un país tan chiquito como Sao Tome creo que lo dice todo. En la capital conocí a un chico que había estado en Guinea Ecuatorial y que por eso hablaba muy bien español. Me dijo que trabajaba con una empresa china que no hacía nada más que esperar a que saliera algún contrato de obras de su país para ejecutarla.


Las playas, como más alejadas de los pueblos y ciudades, más bonitas y desiertas son. Esta llamada la piscina es de una belleza especial, aunque la marea alta y el oleaje no me dejaron meterme muy adentro. El gaditano me invito a ir a dar una vuelta con una barca de un pescador para ir a ver ballenas. Cuando vi la barca, al pescador y el estado de la mar, le dije amablemente que no, gracias, que no tenía ganas de mojarme. ¿O será que me estoy haciendo mayor?



La palma africana se acerca al pico Cão Grande como si fuera un monstruo que se arrastra con vida propia y no fuera una empresa con propaganda de agricultura tropical sostenible quien lo hace avanzar. Esta sea posiblemente ambientalmente una de las mayores sombras de Sao Tome.

El pico y el monstruo
Algunas casas, aunque sencillas y en madera, destacan con sus colores vistosos y las vistas que tienen. En general recorriendo la isla por los caminos en los que solo podía viajar con la bicicleta, vi que la mayoría de las casas tienen más un estilo europeizado que africano y, por lo tanto, al menos desde fuera no dan esa impresión de desaliñadas y apedazadas como en Togo.

Casa cerca de Ribeira Afonso
Pero si algo también hacen en Sao Tome es cosechar el vino de la palma o mejor dicho ordeñar la palmera para que el jugo resultante, después de destilarlo les dé un licor con el que les gusta emborracharse, como este hombre en lo alto de la palmera. Yo me contentaba con emborracharme de estos bosques lujuriosos.


Las haciendas que tenían los portugueses también se hicieron en sitios privilegiados, muchas veces con vistas impresionantes al mar y en terreno volcánicos fértiles para el cultivo de café y cacao, como esta en que me quede los dos últimos días y disfrute como un enano de ir a la playa, caminar por caminos y veredas e irme hasta el fin de la carretera con el coche y empacharme de cacaoteros.

Hotel Roça Monte Forte, donde se cultiva cacao biológico al lado del mar (y entonces que hago yo en Togo en vez de estar aqui ?)
Estoy listo para volver¡!



Y el que quiera ver las restantes 200 fotos que tengo, o que venga a verme, o mejor, que se vaya a Sao Tome.

domingo, 25 de agosto de 2019

Sao Tome y Príncipe, a pie y en bicicleta (I)



Baobab en Lagoa azul, lamiendo las olas del mar
La República Democrática de Santo Tomé y Príncipe, es un país africano formado por varias islas localizadas en el golfo de Guinea, al noroeste de la costa de Gabón, muy cerca de la línea ecuatorial. Las islas de mayor importancia son Santo Tomé y Príncipe. Tienen una extensión de 964 km2 (un poco más grande que la isla de La Palma) y casi 200 000 habitantes, de los que solo unos 7 000 viven en Príncipe, siendo el portugués es la lengua principal.

Para lo que es habitual en mí, me decidí con poco tiempo de antelación a hacer este viaje y por haber sido mi isla 111 (no fui a Príncipe), no estuvo nada mal. Volví encantado y ya estoy pensando en cuando volver.

Pero vamos por partes. Nada mas llegar hice lo que mas me gusta, patearme la ciudad todo lo que podía, perdiéndome por las calles a pesar de lo pequeño de la capital y bordeando la costa cuando no quería perderme. Hay varios edificios coloniales bonitos de ver, aunque muchos se están deteriorando a ojos vista y muchas estampas que no te da ni tiempo a fotografiar.

Casa colonial en proceso de descomposición

Aproveche además para visitar una cooperativa de cacao biológico, con más de 2 000 socios, donde me entreviste con su director ejecutivo a quien vamos a invitar a un encuentro que tenemos próximamente en Costa de Marfil. Después de hablar con el y entendernos perfectamente, leí en un folleto que me dio que hasta el año pasado había sido ministro de agricultura, lo que reforzó más mi buena opinión sobre él ya que pocos políticos vuelven a la vida normal después de su paso por altos cargos.

Taxis amarillos en la capital
También aproveche para ir a hacer una cata de chocolates con Claudio Corallo, un italiano gurú del chocolate exquisito y con fama mundial. En la degustación éramos unas 25 personas, casi todos blancos y había un asiático que solo hablaba inglés y al que le dijeron que la charla era en portugués y en francés. Por lo menos comió chocolate.
Además de inundarme la boca de los diferentes sabores que hace, le lleve un chocolate de Choco Togo, del que dijo que se podría mejorar, pero que no estaba mal. Claudio hace algunas exquisiteces como poner un trocito minúsculo de café tostado de una variedad que viene de Liberia (con un rendimiento de solo 50 kg/ha), rodeada de chocolate, que te deja la boca con un agradable sabor a café. A cambio de mi tableta de chocolate de Togo me regalo una de sus exquisitas bolitas.
Aunque vive y tiene su laboratorio en Sao Tome, sus plantaciones están en la isla de Príncipe. Alguien de los visitantes pregunto a Claudio si era porque allí el clima era mejor, había más lluvia o el suelo era más apto y el riéndose le dijo que no, que era porque le gusta mucho la pesca submarina y allí es mejor que en Sao Tome así que por eso al principio, cuando llego hace 20 años, se fue a vivir allí y compró las tierras.

Cerca de Monte Cafe, la cascada de Sao Nicolau, con mi super e-bike
Después de pensármelo un poco me decidí a alquilar una e-bike que costaba 25 euros por día, pero con la que en los 2 días que la tuve fui feliz. Con ella llegué a todos los sitios que quise, subía las cuestas como un tiro y dejaba sobre todo a los niños boquiabiertos cuando me veían subir a 25 km/h y en algunos casos, cuando había hoyos en la carretera, adelantando incluso a los coches.

Niños no se sabe si contentos de verme a mi o a la bicicleta
Subí hasta Monte Café, a más de 600 msnm y en la bajada me decidí a meterme por toda pista y vereda no asfaltada que encontraba. Yo sabía que mientras fuera de bajada iba bien y además siempre tenía mi teléfono con GPS que en caso de duda me echaba una mano, sobre todo en los cruces. La bici no tenía cuenta kilómetros, pero si velocímetro. En las bajadas en que la carretera estaba en buen estado llegaba a los 50 km por hora. A partir de ahí cerraba los ojos para no ver si seguía aumentando.
Pero también me hacia la pregunta si no estaba yo de nuevo mostrándoles otro de los productos de la Europa rica a la que ellos posiblemente nunca llegaran ya que la e-bike cuesta por lo menos 2 veces como alguna de las motos chinas que se venden en el país. No es de extrañar que se quieran ir a Europa ya que, cultivando cacao, ni que sea biológico, nunca lo van a conseguir.

Roça cerca de Madalena
Por la mañana la dueña portuguesa del hotel Central donde me quedo me da dos besos de buenos días y cuando salgo a la calle nada de lo poco negativo que había leído sobre la isla me pasa. Las amplias avenidas y las casas coloniales al borde del mar me recuerdan a la ciudad de Dili de la isla de Timor Este y es que seguramente fueron los mismos arquitectos portugueses los que diseñaron estas ciudades. La gente te dice bon día por la mañana y boa tarde mas luego. Las casas no tienen rejas ni hay guardas armados, lo que es un índice claro de seguridad. A lo máximo hay unos cuantos viejos sentados a la fresca que no se si son vigilante o es que viven en las casas. Para entendernos, viejo es cualquiera que pase de 61 años y este dato va cambiando con el tiempo. En su forma de vestir y comportarse me parecen mucho mas europeizados que los togoleses, seguramente porque al ser traídos de otros países como esclavos y ser mezclados entre ellos, perdieron buena parte de su cultura.

En la capital pasé por el mercado atravesando los puestos de verduras, frutas, carne y pescado, toda una aventura olfativa. Se que no les gusta que les hagas fotos así que me quedo con el recuerdo de sus colores. Y no hay rio por el que pases que no veas niñas y mujeres lavando los trastes de la cocina o la ropa, todo el día, desde la mañana hasta la tarde.

Mujeres lavando en un río cerca de Neves
A Sao Tome la llaman la isla del chocolate porque una buena parte de la isla esta ocupado por árboles del cacao y además aquí se han establecido algunos chocolateros que tienen fama más allá de las islas. Este país fue el mayor exportador mundial de cacao en 1910 con 35 000 toneladas, lo que disminuyo drásticamente en los años posteriores y sobre todo tras la independencia en 1975. Hoy solo se producen y exportan unas 3 000 toneladas.
La instalación en el país de inversores extranjeros, siendo ellos mismos o trayendo maestros chocolateros de Europa, han relanzado la fama de la isla con una producción de chocolate de alta calidad.

Sacando el cacao de las mazorcas en Roça Monte Forte
Desde hace algunos años se ha instalado en la isla la empresa Agripalma que procesa aceite de palma y que ha plantado 5 000 ha, ocupando incluso partes de zonas protegidas y alterando claramente la biodiversidad de la isla. Ya hay algunos movimientos en contra de esta empresa y han conseguido (aunque esto no se sabe muy bien) que no se sigan extendiendo hacia el parque natural Obo, un parque que abarca cerca 235 km² de Santo Tomé en el sur y 65 km² de Isla de Príncipe. ​ El parque es conocido a nivel internacional entre los conservacionistas por su gran riqueza biológica y su densa selva tropical virgen. En todo caso, encuentro que la palma africana ofrece un paisaje desolador, aunque es verdad que da empleo a una buena cantidad de la población del sur de la isla, aunque sea al sueldo de miseria de 40 Euros al mes.

El pico Cão Grande, tapón volcánico en la isla de Santo Tomé (Santo Tomé y Príncipe), que se eleva más de 300 m sobre los alrededores
Los caminos empedrados, marca de la casa de los portugueses ahí donde estuvieron, constituyen toda una red que une los diferentes poblados y roças, la mayoría no transitables para vehículos de 4 ruedas y que por falta de mantenimiento se van deteriorando poco a poco.

Mujeres bajando por el camino que viene de la Roça de Sao Joao de Angolares
Los niños van a pescar a muelles que conocieron mejores tiempos y con tablas, construyen sus propios legos de la vida. En este estuve un buen rato y si al principio muestran interés por ti, al cabo de un rato, si no les das nada y no les haces mucho caso, vuelven a sus actividades cotidianas, algunas de juegos y otras de adulto, como la pesca.


Cuando fui al museo en la capital me dijeron que me darían un recibo al salir y no debieron entender mi nombre pero si de donde venía.



Ilheu das Rolas, al sur