Seguidores

domingo, 15 de septiembre de 2013

La vuelta al mundo desde Tenerife

Debe haber muchas maneras de dar la vuelta al mundo pero yo he intentado contar la mía. Como me gustan los datos reflejo los vuelos que he tomado y lo que han costado. En algunas ocasiones he tenido que comprar un billete de salida del país aún sabiendo que no lo iba a tomar, como el vuelo a Auckland desde Tonga, ya que hacía demasiado frio en esa época en Nueva Zelanda. Es el precio que hay que pagar cuando las autoridades del país no te dejan entrar si no tienes un vuelo de salida y tú viajas sin rumbo, no sabiendo ni cuánto tiempo estarás en un lugar ni adonde irás después.

Fecha
Viaje
Precio
1
17.3.2012
Tenerife - Madrid
79,2
2
18.3.2012
Madrid - San José de Costa Rica
219,7
Vuelo con
puntos Iberia
4
01.4.2012
Managua - Corn Island - Managua
139,1
6
06.6.2012
Managua - Los Angeles (EEUU) - Tonga
974,0
Tonga – Auckland (Nueva Zelanda)
173,2
No volado.
7
03.7.2012
Tonga - Fidji
176,8
8
28.7.2012
Fidji - Vanuatu
228,5
9
6.8.2012
Vanuatu (Epi)
68,1
10
19.8.2012
Vanuatu - Brisbane (Australia)
202,8
11
21.8.2012
Brisbane-Perth (Australia)
187,5
12
28.8.2012
Perth–Bali (Indonesia)
170,6
13
07.9.2012
Bali-Manado (Indonesia)
93,7
14
09.9.2012
Manado-Jakarta (Indonesia)
59,5
15
09.9.201.
Jakarta-Singapur
45,6
16
09.9.2012
Singapur-Cebu (Filipinas)
89,2
17
29.9.2012
Cebu-Singapur
82,4
19
03.10.2012
Singapur-Johor-Bahru (Malasia)-Kota Kinabalu (Malasia)
47,4
20
15.10.2012
Tawau (Malasia) -Kuala Lumpur (Malasia)
85,0
21
15.10.2012
Kuala Lumpur - Kota Bahru (Malasia)
43,0
22
1.11.2012
Kuala Lumpur – Colombo (Sri Lanka)
101,0
24
19.11.2012
Colombo - Singapur - Cebu
180,8
25
26.11.2012
Cebu – Butuan(Filipinas)
29,4
23.1.2013
Cebu - Hong-Kong
72,2
No volado
26
04.1.2013
Cebu-Davao (Filipinas)
33,2
27
30.1.2013
Davao-Butuan
22,2
28
13.3.2013
Davao-Butuan
20,3
29
08.6.2013
Butuan-Cebú
36,8
30
09.6.2013
Cebu-Singapore
89,9
31
10.6.2013
Singapore-Kuala Lumpur
42,4
32
10.6.2013
Kuala Lumpur – Makasar (Indonesia)
67,3
33
10.6.2013
Makasar – Gorontalo (Indonesia)
44,0
34
29.6.2013
Manado - Jakarta
35
29.62013
Jakarta – Kuala Lumpur
158,3
38
01.7.2013
Kuala Lumpur – Abu Dhabi- Roma - Madrid
429,0
39
08.7.2013
Madrid - Tenerife
30,8
Total
4.523

Alemania über alles
Y después de pasar más de 1 año viajando por el sureste asiático he llegado a Alemania, el país de las maravillas donde (casi) todo funciona perfectamente. En algunas ocasiones me he encontrado delante de máquinas que no he sabido utilizar, he pagado billetes de tren con una tarifa superior porque he sido incapaz de descifrar las indicaciones de la máquina, ayudado un poco por la cola que se forma a tu espalda, pero también disfrutando en otros momentos, cuando la tecnología ha funcionado y me ha permitido ahorrar tiempo, esfuerzos y dinero.
Trabajando
Estoy en la AIZ, una centro de formación de la GIZ (Gesellschaft für internationale Zusammenarbeit), el organismo gubernamental alemán de cooperación, que forma a la gente que va a trabajar con ellos. Después de años autoformándome, reflexionando sobre experiencias que han funcionado mejor o peor, me encuentro con una organización que invierte en mi 5 semanas de formación, con cursos preparados al milímetro, que incluye las 2 primeras semanas completas para aprender (casi) todas las interioridades de la organización, desde su intranet con toda la mastodóntica información que contiene, entre otras muchas informaciones, la forma de trabajar y metodologías de la organización. La AIZ llega a ofrecer enseñanza individual e intensiva de hasta 80 idiomas y otros cursos con una capacidad de hasta 200 personas por día a las que ofrece habitación, comida, guardería para los que tienen niños y alquiler de bicicletas, incluso cuando no tienes hijos. Con esto se puede apreciar mi perfecta alineación y asimilación con la GIZ, pero también puedo decir que me he dado cuenta en todos estos cursos de que en muchas de las cosas que he hecho hasta ahora no iba nada desencaminado; ¿será la experiencia?. 

Angela en Bonn
La comida es buenísima y va incluida en los cursos. No me peso para no saber cuánto he engordado aquí con tanta patata, pan integral, gulasch, spätzle y demás comidas estupendas. El centro está a la orilla del Rin, que tiene carriles bicicleta en ambas márgenes por lo que uno se puede ir a pueblos cercanos o a la misma Bonn, antigua capital de Alemania, donde coincidí con un mitín que daba nuestra querida Angela de cara a las próximas elecciones. Me encanta ir a sentarme a unos bancos que hay a la orilla y ver pasar las enormes barcazas cargadas de quien sabe que, viajando noche y día río arriba y rio abajo.


Aunque la mayoría de los participantes en los cursos son alemanes, hay algunos extranjeros como Violaine la chica francesa que va a Haiti, Geo, el (loco) suizo que se va a lo más profundo del Congo, la austríaca Eva que va a Etiopía y algunos alemanes como Christian a China, Carmen a Camboya y Jean Pierre a Mongolia. Con ellos he compartido cursos y un montón de ratos en las comidas, en el jardín y en paseos en bicicleta.

Cruzando el Rin con Violaine

Eva decía que le dan ganas que todos los que a lo largo de estos días hemos formado un grupo, se vayan con ella a Etiopía. En cambio a mi me gustaría ir a cada uno de los países de destino con cada uno de ellos. También he compartido muy buenos ratos con Wilfred, profesor de creole de Haití y Víctor, el profesor sudafricano de zulú, oyendo las historias de sus pueblos que saben contar sonriendo de esa manera tan tranquila. Además el tiempo que he tenido en Alemania durante estas semanas, con temperaturas de hasta 35º ha hecho que la estancia fuera mucho más agradable. Ahora que en los últimos días ha aparecido la lluvia y algo de fresco lo encuentro más a faltar.

Wilfred, el haitiano

Lo que sí que no falta es la puntualidad alemana. Los horarios de comida están perfectamente establecidos y a las 19,30 en punto, ni un minuto más pero tampoco menos, cierran la persiana que da al comedor. El que llega tarde le dejan en una nevera algo de fiambres, queso, mantequilla y pan para que se las apañe. Ni decir tiene que los cursos empiezan a la hora en punto y si falta alguien se suele preguntar si le damos 1 minuto (parece de risa pero es verdad, 1 minuto) y pasado ese tiempo se empieza sin esa persona. La verdad es que lo disfruto ya que sé que una vez en Guatemala volveré a sufrir la impuntualidad latina aunque mi tutor de Guatemala me ha dicho que no suelen serlo tanto como en otros países.

Y aquí lo último que he leído sobre el camino a la felicidad, que dicen que es de Gandi: La felicidad consiste en que lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace sea lo mismo.


A mí me gusta también, aunque no tiene nada que ver con la anterior la de:
Le señalé la luna y sólo vio mi dedo.












viernes, 12 de julio de 2013

Sulawesi

Sulawesi

Un muelle para morirse
Pasé por el norte de esta isla el año pasado, en septiembre, en mi camino desde Australia hacia Filipinas. Esa vez me quedé con ganas de ver las islas Togean, así que decidí pasar otra vez por aquí antes de volver a España. Dicen que cuesta mucho llegar a estas islas, pero que más cuesta irse. Yo viví las dos experiencias. Después de 1 semana descalzo, sólo cambiando de bañador y disfrutando del agua y sus peces de colores me dirigí de nuevo hacia el norte.


Primero quería ir al sur, pero los 3 días de viaje en bus me hicieron desistir y cambiarlo por “sólo 2 días de viaje” hacia el norte. Aquí ni volando se consigue llegar rápido a los destinos ya que uno acaba pasando mucho tiempo esperando el barco o el bus y todo parece lejos y remoto, garantía de que en muchas partes están todavía apartados de las hordas de turistas.
Pueblo pesquero en las islas Togean


Me he quedado con ganas de más Indonesia y de venir realmente con tiempo, chapurreando un poco de este idioma que hablan casi 300 millones de personas y pasar al menos de 3 a 4 meses isleando. Estoy programando mi siguiente viaje, quizás dentro de un par de años, donde quiero ir a algunos sitios que quiero volver a ver y otros a los que no he conseguido llegar pero sobre los que he leído y he oído contar de otros viajeros. Mi idea es preparar bien el viaje y mandar el itinerario a mis amigos para que el que quiera se pueda unir en el lugar y durante el tiempo que quiera. A los que les guste el mar, hacer submarinismo, ver peces de colores, las islas, la comida picante, no saldrán defraudados.

Jugando al ajedrez con el capitan del barco

Si en Filipinas y el resto del sureste asiático me sentía seguro aquí todavía más. En Filipinas a pesar d ello siempre me extrañó la cantidad de guardias de seguridad en los hoteles, en los supermercados, en las tiendas, los continuos controles a los cobradores de los buses – que todo y así engañaban, que en las horas que me pasé viajando me acabé dando cuenta de sus métodos- mientras que en Indonesia casi no hay guardias, hay una confianza en que nadie engaña, no sé si me volveré a acostumbrar a la vida de España o de Centroamérica.

Si no estoy, buscadme aquí







Vuelta a casa
Cada vez que tengo que tomar un vuelo me pongo nervioso, como si tuviera de nuevo 15 años y tomara mi primer vuelo a Berlín. Llego siempre con mucho tiempo de antelación al aeropuerto, por lo que me da tiempo a recorrerlo de arriba abajo, de pronto me parece que la línea aérea que he escogido ha quebrado, voy a ver los mostradores para ver si noto algún síntoma de nerviosismo, cuando llegan los empleados y empiezan a sentarse en sus puestos los miro con mala cara ya que llevo rato esperándolos. Solo cuando me dan mi tarjeta de embarque me siento un poco más seguro aunque eso no quita que vaya directamente a la puerta de embarque, aunque falten 2 horas, para ver que efectivamente la D6 sigue estando entre la D5 y la D7.
Y no lo entiendo porque en los más de 200 a 300 aviones que habré tomado en mi vida casi nunca me ha pasado nada, sólo un par de retrasos, 2 cancelaciones de vuelos compensados con estancias en hoteles de lujo, un par de retrasos en la entrega de equipaje y poco más.
¿Género ?
En este viaje de vuelta he pasado horas interminables en el enorme aeropuerto de Kuala Lumpur - ¡cuánto me he acordado de mi hotel low cost! - luego por suerte sólo tenía un par de horas de tránsito en Abu Dhabi, un aeropuerto que debió ser impresionante cuando lo inauguraron aunque ahora ya se le notan los años y donde se ven pasajeros de todos los colores. En el baño te encuentras a árabes lavándose los pies en los lavamanos y a parejas paseando de la mano, ellos vestidos a la europea y ellas vestidas de negro de arriba a abajo, con un velo que sólo les deja la mínima apertura de los ojos. Que las lleven de la mano me parece que es más por hacer de guía que por amor. Cuando las veo presentar su pasaporte en el control sin quitarse el velo me pregunto que si en la foto también llevan el velo, sería lo lógico.

Ya en Roma, última escala antes de Madrid, los precios después de 18 meses vuelven a ser en euros. A la alegría de volver al mundo conocido se contrapone la desazón de ver que un café y un croissant valen lo mismo que una comida y una cena copiosas en Malasia. En el avión venía un monje budista, con sandalias, una túnica blanca y una “manta” naranja, además de llevar una bolsa de la misma tela basta que la túnica. A llegar a Roma nos cruzamos con un grupo de unos 50 curas, todos vestidos de negro, destacando los alzacuellos blancos y sus maletas, también negra, de ejecutivo. Luego recorriendo el aeropuerto me voy encontrando más curas sueltos por aquí y allá y hasta entonces me doy cuenta de que estoy en la mera ciudad donde los fabrican.  
Cuando ya desde Madrid estoy listo para embarcarme hacia Tenerife mis peores pesadillas se cumplen y me niegan el embarque ya que no me había enterado de que ahora piden un certificado de residente a los que vivimos en Canarias y el DNI sólo ya no sirve. Todos mis intentos por arreglarlo no sirven para nada y me toca quedarme a dormir en Madrid y tomar el siguiente vuelo de la mañana siguiente, perdiendo el billete ya comprado y gastándome lo que nunca hubiera pensado que pagaría por un billete de Madrid a Tenerife. Pero es que me sentía como Snowden, en tierra de nadie, sin billete y con cara de tonto, así que tocaba moverse. Después esta experiencia haré como Ana, me iré el día antes al aeropuerto y si hace falta dormiré en cabecera de pista, para no perder el avión.


Islas Togean

viernes, 21 de junio de 2013

De Mindanao a Sulawesi

Paso la última semana en Filipinas despidiéndome, y lo hago a la filipina, sin grandes aspavientos, contemplando los paisajes de arroz que durante tantas horas me han acompañado en mis viajes en autobús, de los cocoteros que cambian de color con la intensidad del sol, 

Bufalos de agua (carabaos) disfrutando



de los carabaos de los que mi amigo Manolo me ha pedido que le lleve uno pequeño a Tenerife para su hijo, 






de la gente de los lugares donde he trabajado que se sacan una última cena de la manga, del ajedrez jugando una simultánea con dos de los técnicos en San Franz, donde uno me deja ganarle y el otro no. 


San Franz en realidad se llama San Francisco pero le cambian el nombre para no confundirlo con su homónimo en EEUU. Hay un chiste, que he oído innumerables veces en Mindanao, en que le preguntan a alguien de donde es y dice de San Francisco, y le vuelven a preguntar, ¿San Francisco, California? y entonces dice, no, San Francisco en Surigao del Sur, Mindanao, y todo el mundo se mea literalmente de la risa. ¿Humor filipino?


También se despide de mí un último terremoto en Davao, esta vez de intensidad de 5,6 y que me pilla en mi habitación del hotel en un tercer piso, donde las puertas del armario se abren y se cierran, hasta que finalmente, por suerte, que es lo que decide nuestro destino a los que no creemos en Dios,  todo deja de moverse. Durante el último año y medio sólo he tenido 3 pantalones de los que 2 son cortos, 2 camisas y 5 o 6 camisetas, además de 1 par de zapatos y unas sandalias. Entre unas cosas y otras mi maleta pesaba 12 kilos y mi mochila pequeña 4 kilos, contando el ordenador y toda la parafernalia de cableado y demás. Lo mejor de tener tan poco es que nunca tienes que pensar mucho en que ponerte y además no recuerdo haber encontrado a faltar casi nada de tipo material.

Ahora que sigo mi viaje, sé que no encontraré a faltar el sol inclemente y la humedad que te dejaban chorreando en sudor, con el pelo mojado hasta la raíz, aunque solo caminaras unos cuantos metros, mientras que si me acordaré de las mujeres, de sus ojos y su cabello lacio, negro y largo, 


mientras de ellos, de los hombres no me acordaré, de hecho ya me he olvidado, si acaso sólo de la sencillez de los agricultores con los que he tratado. 

Técnico entrevistando a familia indígena, 40 años ambos y 10 hijos,

Tampoco me acordaré de la comida, repetitiva y sosa en general, ni de los buscadores de oro, gente que apuestan toda su vida a la suerte, viviendo y trabajando en una condiciones miserables y destrozando con sus prácticas y su fiebre los ríos y los entornos en los que trabajan.


Me llevo conmigo el recuerdo del pueblo flotante donde pasé una noche y de la amabilidad de su gente, la sensación de seguridad que todo este tiempo y en todo el sudeste asiático he sentido, en cambio me olvidaré, me he olvidado ya, de los rezos a cada ratito.

Pueblo flotante

Me voy pensando todavía en el trabajo, me voy contento pero no satisfecho. Me voy a buscar mi isla perfecta, que es muy difícil de encontrar cuando en realidad no sabes en qué consiste la perfección.


Al final, nunca deje de ser un turista

domingo, 2 de junio de 2013

Filipinas, cuenta atrás

El carabao, motor de la agricultura filipina
Tengo la sensación de que ahora que me voy, empiezo a entender (o quizás que realmente no los entiendo) a esta gente. Me sigue desconcertando ver cómo están peleados con su clima, protegiéndose hasta extremos ridículos del sol y de la lluvia, aunque ellos también se extrañan como yo puedo caminar a pleno sol. Caminan muy despacio por la calle, para no sudar, buscando las sombras mientras yo sigo a mi ritmo de caminar rápido lo que me lleva a chocar con cualquiera por las aceras cuando se paran de pronto. Si caminas despacio, ocurre como en la carretera, que haga lo que haga el otro vehículo, y hacen cualquier cosa en cualquier momento sin avisar, siempre te da tiempo a evitarlo. Otro resultado de esta práctica es que ellos siempre están impolutos mientras yo llego a los sitios chorreando sudor y luego todavía pienso que me miran porque soy extranjero. En todo lo que hacen evitan el conflicto, no chocan, no se gritan, nadie (aparentemente) se enfada, parece que pasan por la vida flotando. 
Conductores de triciclo jugándose en las esquinas lo que han ganado durante el día

Llegué de nuevo a Filipinas el año pasado y quise trabajar como voluntario para conocer mejor el país. Después de 1 mes con una ONG me ofrecieron quedarme más tiempo, ya como contratado, y así lo hice. Mi contrato se termina el 7 de junio y aprovecharé lo que queda de mes para ver un par de islas más en Indonesia.
Con este período se cierra mi Coser (aunque quizás mantenga el blog) ya que he decidido que volveré a trabajar de una forma reglada. En 35 meses viajando, he visitado 18 países que no conocía y he aumentado sustanciosamente mi listado de islas visitadas (ya van 88 en total) aunque todavía sigo buscando mi isla perfecta. En este tiempo he trabajado 1 mes de voluntario en Nicaragua, otro mes cobrando en Timor Leste y 6 meses en Filipinas. Y al final he llegado a la conclusión de que no tengo dinero suficiente para vivir sin trabajar los próximos años. Necesito 1.500 euros al mes, más o menos, viaje o no, y la solución de vender el piso no parece la mejor en estos momentos. Así que voy a volver a ponerme a ahorrar y a seguir buscando la fórmula de cómo saber hasta qué fecha tengo que sacar las cuentas.
Países e islas nuevas visitadas en el viaje
Continente
Países
Islas
Europa
1
1
África
3
2
Asia
10
40
Oceanía
4
16
Total
18
59

Para poder contabilizar un país la regla es haber estado (y dormido) al menos 3 días en él y para las islas es haber dormido al menos 1 noche en ella. Y siiiii, Australia cuenta como isla!!

Playa de la isla Pulau Tioman, en Malasia

En este viaje he realizado varios sueños y así he dejado hueco para otros futuros. He aprendido que algunos sueños son espejismos y otros inalcanzables, que el mundo es más grande de lo que parece y que la casualidad rige mucha parte de nuestra vida. Sea el aleteo de una mariposa en Australia o el roce de una mejilla en Filipinas, cualquier cosa puede cambiar la dirección que llevas y darle un vuelco tridimensional. Lo mejor que me llevo es que ahora me importa un poco más la gente de estos 18 países, porque les he visto la cara, porque hemos viajado juntos en bus y en barco, porque he comido su comida y me he deleitado observándolo todo. Y porque en general me caen bien. Lo otro que me llevo es el inglés que sigo estudiando tozudamente cada día un poquito. Lo chapurreo lo suficiente para haber ya dado alguna charla sobre agricultura y creo que he pasado ese listón en que cada nueva palabra suma y ya no te confunde más. La última “palabra” que he aprendido es PIN que yo pensaba que era una onomatopeya como peng, pero no, significa Personal Identification Number. Y vosotros tampoco lo sabíais ¡!.
Isla en el archipiélago de Tonga


Crisis
Ahora que estamos en tiempos de crisis intentaré aportar mi grano de arena con una idea que me ronda la cabeza hace tiempo. He pasado por muchos aeropuertos donde he tenido que hacer escalas más o menos largas y donde me he aburrido de pasear, esperar y donde a veces he acabado durmiendo en el suelo. Uno de estos aeropuertos es el de Kuala Lumpur donde cientos de personas buscan donde dormir esperando el siguiente vuelo low cost que les llevará a su destino y adonde volveré la pr´xoima semana para volar a Indonesia. El problema es precisamente que los low cost te llevan muy barato pero a veces haciendo escalas durante horas que se ta hacen eternas mientras esperas en el aeropuerto que utilizan como hub. Como las personas que utilizan estos vuelos suelen ser también low money, pues no se permiten el lujo de irse a un hotel, aparte de que a veces no te da tiempo o los que están cerca o en el propio aeropuerto (como en Singapore) son caros.
La idea es alquilar uno de esos múltiples espacios vacíos que no están ocupados en el aeropuerto y poner camas que se cobrarán a 1 euro la hora. Según mis cuentas, antes que nadie diga que eso no es rentable, con una superficie de unos 250 m2 se pueden poner módulos de 2,5 x 4 m (10 m2) con lo que cabrían unas 23 camas (20 m2 para pasillos, que estarían ocupadas al 80%, o sea 20 horas al día, lo que nos da unos ingresos brutos de 460 euros al día (13.800 euros al mes). De este dinero se pagaría la amortización de la inversión (pongamos 500 €/mes), el alquiler (1.500 euros/mes), los salarios de 4 personas (2,000 euros cada una), o sea en total 10.000 €, con lo que queda margen (3.800 €/mes) si la ocupación es menor o si queremos aumentar algo los salarios. También habría ingresos adicionales por alquilar cojines, mantas y sábanas. En mi caso, por poner un ejemplo, en una estancia normal en Dubai de 8 horas yo alquilaría sólo la cama por 6 horas, o sea que con 6 euros soluciono el tema. Si alguien con capital se anima, que me avise que tengo más ideas aparte de que aquí no he puesto todos los detalles para no cansar al personal y una vez puestos en marcha ya vamos abriendo franquicias por el mundo. El nombre podría ser algo como TraBed, AirBed, TransBED, LowBed (se aceptan más ideas).

Hablando de aviones, en este último viaje he sobrecargado mi huella ecológica. Treinta vuelos en 15 meses así lo pueden atestiguar.


viernes, 17 de mayo de 2013

Últimos coletazos en Filipinas



Los famosos cocodrilos de Davao 

Uno de mis entretenimientos es ir a ver jugar al ajedrez a los parques. En San Franz, uno de los pueblos donde me toca trabajar y donde me suelo quedar varios días, juegan al lado del mercado, en un sitio sucio y maloliente, ya que los jugadores cuando no pueden más con los nervios, mean en una esquina que lleva a un callejón. En Davao el sitio está mejor, es un lugar abierto pero techado, situado en medio de un parque pero aquí las apuestas son fuertes y hay verdaderos profesionales que tienen una especie de agente que acepta apuestas de los que miran y se juegan cantidades bastante importantes. Aunque me cuesta, siempre me niego a jugar ya que no quiero jugar por dinero. Cuando algunos me ven se ponen nerviosos porque huelen el dinero pero cuando digo que no voy a jugar, solo a mirar, pierden el interés por mí. En Butuan, también juegan en una esquina, pero que de oscuro que es da hasta miedo ir. Al final he solucionado el problema comprando un ajedrez y jugando con un par de los trabajadores de una de las organizaciones con las que trabajo.

Los filipinos lo convierten todo en un juego y acaban haciendo apuestas con ello. El otro día vi a un hombre rodeado por un corro de niños. Tenía un palo al que le daba vueltas lentamente y los niños seguían atentamente sus movimientos. Cuando me acerqué más vi que en el palo había 2 arañas que cuando se encontraban, luchaban y la que perdía se descolgaba por un hilo. No sé cómo reconocían a que araña habían apostado, pero la cuestión es que los niños también estaban apostando con dinero.

Intentando imitar a Lidia en su descripción de la gente en Camboya, (http://unapuertademijaula.blogspot.com) intentaré dar mi retrato de la gente en Filipinas. Ella habla de las mujeres, así que me centraré en los hombres. La imagen que tengo de los filipinos es que son bajos y delgados, siempre están en grupos, callados, observan todo lo que pasa. No suelen ser incisivos cuando te venden sus servicios y con una negativa basta y no te molestan más. No son gritones, menos cuando hablan por el teléfono móvil. Mean en cualquier lugar, aunque prefieren las esquinas, los palos y las farolas, pero no le hacen tampoco ascos a las paredes lisas. También se suelen apretar contra ruedas de camión, jeepneys o buses, y yo también lo he probado una vez cuando le pedí al conductor del bus que me parara y no se me dio tan mal.
Son maleducados según nuestra forma de entender las formas, se echan eruptos en cualquier momento y lugar, y cuando quieren llamar tu atención hacen ruidos con la boca, te llaman Joe que para ellos es sinónimo de americano y normalmente si hablan contigo lo hacen de una forma superficial, pero preguntándote cosas que nosotros consideramos íntimas (estás casado, donde está tu mujer, cuanto años tienes, buscas a una mujer aquí). Cuando llegan o cuando se van normalmente no suelen ni saludar ni despedirse. Pueden hablar contigo animadamente y al minuto siguiente se van como si no te conocieran. Hasta a mí que, no soy especialmente cuidadoso con estas cosas, esta forma de actuar me desconcierta. No se enfrentan a las situaciones y evitan los conflictos. Si los ofendes por decirles algo demasiado directo note mostrarán su enfado en público pero a partir de entonces te evitarán.
Hace unos días de pronto me di cuenta que nunca he visto a nadie leer un libro, lo cual estoy seguro que se refleja en su forma de ser, aunque no se cómo. Paso muchas horas en buses, viajando de un lado a otro de la isla y nunca los veo leer nada, escuchan música, ven la tele, mandan mensajes por el móvil o duermen. El dormir es lo que más me maravilla de esta gente, pueden dormir en cualquier lugar, encima del asiento de una moto, en el canto de un cuchillo y además lo hacen con ganas, como si estuvieran en una enorme cama en su casa.
Yo no les encuentro casi nada de la cultura española, les quedan el par de palabras que han conservado en el tagalo, las iglesias y la religión que los hace rezar hasta para ir al baño y a la que se aferran como si les fuera a salvar de algo, aunque también practican la doble moral. En lugares como la ciudad de Davao son muy estrictos en la prohibición de fumar, pero no hacen nada por cambiar la situación de las cientos de personas que duermen en la calle. Quizás otro ejemplo de la superficialidad de su forma de ser o del populismo de sus dirigentes.
Señora viviendo en su carrito

En Butuan, suelo ir al restaurante Margie’s donde alguna vez se ve algún que otro extranjero ya que tiene algunos platos más internacionales. En la pared tiene un cartel de una corrida de toros donde uno de los diestros es Angel Teruel, del que dicen que esa gente es familia nuestra, de Almería. Me hace gracia ver mi apellido puesto en la pared de un sitio tan lejano.

El arroz que no falte

Los filipinos comen habitualmente a las 8 am, a las 12, a las 3 y media de la tarde (la famosa merienda) y a las 6 es la cena. Además de esto se puede comer a cualquier hora y en los restaurantes siempre hay alguien comiéndose un plato de arroz con cerdo frito alas 6 o a las 10 de la mañana, a las 4 de la tarde o alas 9 de la noche. Quizás el truco está en que comen muchas veces pero no mucha cantidad (bueno, de arroz si, la media está en ½ kg de arroz por persona y día) y por eso siguen estando en general delgados aunque con la llegada de los McDonald cada vez más filipinitos/as gorditos.




domingo, 14 de abril de 2013

Día a Día

Casa cerca de Enchanted River, Hinatuan

En los largos viajes en bus que me toca hacer para atravesar la isla de Mindanao me da tiempo a pensar en qué ha pasado con mi Coser. Hay gente que tiene grandes sueños, como construirse una casa, que llevan mucho tiempo y que yo nunca he tenido. Mis sueños son más de sensaciones, de ver sitios, de pequeñas cosas. Mirando atrás me doy cuenta de que estos sueños eran espejismos, efímeros, y que quizás sea el disfrute del día a día el que haya que buscar, de las pequeñas cosas. Navegando por la red encontré esta cita de José Luis Sampedro, que me gustó porque puede que tenga que ver con lo que busco y con la nueva forma de buscarlo, tanto me da que se llame felicidad o de otra manera. Pero me gusta lo de “llevarse bien con uno mismo”.
“No me interesa la felicidad y no creo que dependa de mayor o menor inteligencia. Pero desde luego no exigir demasiado hace más fácil llevarse bien con uno mismo, que es mi sustituto de la felicidad”.
La comida en Filipinas puede llegar a ser muy barata si uno come en Carenderías, donde por una ración de arroz y un poquito de carne y verduras te cobran medio euro. Aunque la verdad, harto, lo que se dice harto no te quedas. El “Pancit Cantón Guisado” es mi plato favorito y es básicamente pasta revuelta con trozos de verdura, carne, y algunas veces frutos de mar. Un plato pequeño también te puede costar medio euro y ya si vas a un sitio más sofisticado y el plato es para 2-3 personas vale 3-4 euros, que más de una vez me lo he comido yo sólo. Hay que tener cuidado en pedir exactamente Pancit Cantón Guisado ya que si pides otro tipo de Pancit, de los que hay varios, cambia todo, el tipo de pasta que los hay de un fideo chino desabrido, y cambian los ingredientes, así que yo me he aprendido este para ir sobre seguro.
Una cosa que ya me tiene aburrido es comer siempre de restaurante ya que desayuno en un restaurante (aquí no hay bares), almuerzo en un restaurante o en una carendería y ceno en otro restaurante. Tengo cierta variedad de sitios donde voy pero al final me acabo hartando a arroz, a pollo y a Pancit.

El fin de semana me fui a pasarlo a Mati, un lugar de la costa de Davao Oriental y tuve la suerte de ir con una amiga. Digo suerte por varias razones, una porque si vas sólo todos/as te preguntarán que por qué vas solo ya que aquí nadie va solo a ninguna parte. Incluso en el bus, de unos 60 asientos, cuando sólo vamos 20 pasajeros, todos se apelotonan en los asientos de delante y no les importa ir apretados sentados juntos aunque haya asientos vacíos. Cuando alguien se baja, entonces alguien de atrás va rápido a ocupar ese asiento vacío para seguir haciendo piña. Todavía no he podido conocer la razón de esta necesidad de contacto humano. Otra razón es porque yendo con alguien local uno acaba ahorrando dinero. Cuando te sales de las rutas de los buses tienes que tomar otro tipo de vehículos que no tienen tarifas fijas (para los filipinos si) o bien tú no las entiendes y que dependen del tipo de vehículo, de la distancia y del número de pasajeros que puedan ir. Uno de estos vehículo es el triciclo, en el que yo he visto montados a más de 15 pasajeros, aunque lo normal suele ser que vayan 2 delante, 4 atrás y uno o dos (depende de los culos) en el asiento de detrás de la moto. Si la carretera no está asfaltada y el camino es largo este no es un buen medio de transporte. Otro es el skylab, que es una moto de unos 200 cc adaptada con unos alerones laterales de madera donde puede llevar carga y pasajeros.
Skylab

El motorista por necesidad tiene que ser bueno ya que el equilibrio en esas condiciones no es fácil y menos en carreteras no asfaltadas con baches y barro. El motorista reparte a la gente y la carga equilibrándola entre los dos laterales y no sé qué opinan los diseñadores de motos japoneses sobre este uso de su diseño original ya que con carga y todo llegan a llevar hasta 500 kg. Este medio nunca lo he probado ya que además de considerarlo peligroso soy incapaz de ir tanto rato en cuclillas como ellos. Luego está el habal-habal (que traducido significa “follar como cerdos”) dado que va el chofer, detrás 4  a 5 personas gracias a una extensión que le ponen al asiento y como guinda, de forma transversal a la moto va siempre una chica sentada encima del tanque de la gasolina. El equilibrio aquí también es importante y creo que está en las “manos” (es un forma de decir) de la chica. Si uno se fija ve que la chica va encajada perfectamente encima del tapón de la gasolina, y sin querer hacer un chiste fácil, pero sin poder evitarlo, parece establecer el centro de gravedad del vehículo. Viendo el estado en general de las motos y de los tapones en particular no sé si hay algún estudio sobre los efectos por efluvios de la gasolina en bebés de la zona rural. Además, aunque las motos ya hacen tiempo que perdieron sus amortiguadores, todavía queda algún resorte que se mueve un poco en los baches, pero que yo sepa en el tanque de la gasolina nunca ha habido resorte ni amortiguador con lo que no se cual es el efecto adicional de ello sobre el desto de la chica.
Aunque la moto no va full, la chica transversal va

Cuando uno es extranjero, automáticamente eres el cliente del mes y todos te ofrecen sus servicios ya que saben que no vas a viajar en esas condiciones y te ofertan el servicio pero por el precio como si fueran full. Como todos están más o menos de acuerdo entre ellos en el precio, al final, al no haber más posibilidades, tienes que aceptar. Cuando vas con alguien local, lo primero que haces es esconderte o te vas a comprar algo a un sitio convenido. Tu acompañante va y negocia a lo local y una vez acordado un precio razonable te pasa a buscar.
En Mati tomamos un habal-habal, con un buen chofer, pero sólo para nosotros dos. Yo iba detrás de él y mi amiga  Joan (aunque se llame igual que mi sobrino es una chica, que en Filipinas cada quien se pone el nombre que le parece) detrás de mí. 
Joan, de paquete

Como yo no tenía donde sujetarme y el asiento era de sky, cada vez que frenaba o íbamos en bajada yo le hacía honor al nombre de la moto y apretaba al chofer como nunca pensé que llegaría a hacerlo. Aunque luego intentaba recomponerme el camino volvía y volvía a ponerme en el mismo lugar hasta que al final abandonas y dejas hacer. Los filipinos tienen la teoría de que en su país hay muchos ladyboys por la cantidad de pollo que la población come y que están alimentados con hormonas pero yo me pregunto que si no será por usar este medio de transporte. Otra ventaja es que por fin te enteras de lo que dicen en visaya, la lengua que utilizan normalmente entre ellos,  en vez del oficial tagalo.
He aprendido viajando que lo que les gusta a los locales no necesariamente te tiene que gustar a a tí. Así fue con Mati, que en semana santa se convierte en un sitio ruidoso, con unos “cottages” encima del agua, donde las familias hacen sus barbacoas, los hombres vomitan su borrachera en el agua donde sus hijos se están bañando, los adolescentes ponen la música a todo volumen intentando superponerla a la del cottage vecino y todos felices. Pero para saber, normalmente hay que ver y tengo que reconocer que el sitio es bonito aunque está esquilmado en cuanto a la pesca y aunque ahora intentan proteger ciertas áreas cuesta recuperar lo perdido.  
Mati

Y sobre esto también tengo que decir que cuando has visto sitios impresionantes, cuesta asombrarse ante cosas normales, otra cosa para anotar en el día a día del Coser.