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domingo, 15 de septiembre de 2013

La vuelta al mundo desde Tenerife

Debe haber muchas maneras de dar la vuelta al mundo pero yo he intentado contar la mía. Como me gustan los datos reflejo los vuelos que he tomado y lo que han costado. En algunas ocasiones he tenido que comprar un billete de salida del país aún sabiendo que no lo iba a tomar, como el vuelo a Auckland desde Tonga, ya que hacía demasiado frio en esa época en Nueva Zelanda. Es el precio que hay que pagar cuando las autoridades del país no te dejan entrar si no tienes un vuelo de salida y tú viajas sin rumbo, no sabiendo ni cuánto tiempo estarás en un lugar ni adonde irás después.

Fecha
Viaje
Precio
1
17.3.2012
Tenerife - Madrid
79,2
2
18.3.2012
Madrid - San José de Costa Rica
219,7
Vuelo con
puntos Iberia
4
01.4.2012
Managua - Corn Island - Managua
139,1
6
06.6.2012
Managua - Los Angeles (EEUU) - Tonga
974,0
Tonga – Auckland (Nueva Zelanda)
173,2
No volado.
7
03.7.2012
Tonga - Fidji
176,8
8
28.7.2012
Fidji - Vanuatu
228,5
9
6.8.2012
Vanuatu (Epi)
68,1
10
19.8.2012
Vanuatu - Brisbane (Australia)
202,8
11
21.8.2012
Brisbane-Perth (Australia)
187,5
12
28.8.2012
Perth–Bali (Indonesia)
170,6
13
07.9.2012
Bali-Manado (Indonesia)
93,7
14
09.9.2012
Manado-Jakarta (Indonesia)
59,5
15
09.9.201.
Jakarta-Singapur
45,6
16
09.9.2012
Singapur-Cebu (Filipinas)
89,2
17
29.9.2012
Cebu-Singapur
82,4
19
03.10.2012
Singapur-Johor-Bahru (Malasia)-Kota Kinabalu (Malasia)
47,4
20
15.10.2012
Tawau (Malasia) -Kuala Lumpur (Malasia)
85,0
21
15.10.2012
Kuala Lumpur - Kota Bahru (Malasia)
43,0
22
1.11.2012
Kuala Lumpur – Colombo (Sri Lanka)
101,0
24
19.11.2012
Colombo - Singapur - Cebu
180,8
25
26.11.2012
Cebu – Butuan(Filipinas)
29,4
23.1.2013
Cebu - Hong-Kong
72,2
No volado
26
04.1.2013
Cebu-Davao (Filipinas)
33,2
27
30.1.2013
Davao-Butuan
22,2
28
13.3.2013
Davao-Butuan
20,3
29
08.6.2013
Butuan-Cebú
36,8
30
09.6.2013
Cebu-Singapore
89,9
31
10.6.2013
Singapore-Kuala Lumpur
42,4
32
10.6.2013
Kuala Lumpur – Makasar (Indonesia)
67,3
33
10.6.2013
Makasar – Gorontalo (Indonesia)
44,0
34
29.6.2013
Manado - Jakarta
35
29.62013
Jakarta – Kuala Lumpur
158,3
38
01.7.2013
Kuala Lumpur – Abu Dhabi- Roma - Madrid
429,0
39
08.7.2013
Madrid - Tenerife
30,8
Total
4.523

Alemania über alles
Y después de pasar más de 1 año viajando por el sureste asiático he llegado a Alemania, el país de las maravillas donde (casi) todo funciona perfectamente. En algunas ocasiones me he encontrado delante de máquinas que no he sabido utilizar, he pagado billetes de tren con una tarifa superior porque he sido incapaz de descifrar las indicaciones de la máquina, ayudado un poco por la cola que se forma a tu espalda, pero también disfrutando en otros momentos, cuando la tecnología ha funcionado y me ha permitido ahorrar tiempo, esfuerzos y dinero.
Trabajando
Estoy en la AIZ, una centro de formación de la GIZ (Gesellschaft für internationale Zusammenarbeit), el organismo gubernamental alemán de cooperación, que forma a la gente que va a trabajar con ellos. Después de años autoformándome, reflexionando sobre experiencias que han funcionado mejor o peor, me encuentro con una organización que invierte en mi 5 semanas de formación, con cursos preparados al milímetro, que incluye las 2 primeras semanas completas para aprender (casi) todas las interioridades de la organización, desde su intranet con toda la mastodóntica información que contiene, entre otras muchas informaciones, la forma de trabajar y metodologías de la organización. La AIZ llega a ofrecer enseñanza individual e intensiva de hasta 80 idiomas y otros cursos con una capacidad de hasta 200 personas por día a las que ofrece habitación, comida, guardería para los que tienen niños y alquiler de bicicletas, incluso cuando no tienes hijos. Con esto se puede apreciar mi perfecta alineación y asimilación con la GIZ, pero también puedo decir que me he dado cuenta en todos estos cursos de que en muchas de las cosas que he hecho hasta ahora no iba nada desencaminado; ¿será la experiencia?. 

Angela en Bonn
La comida es buenísima y va incluida en los cursos. No me peso para no saber cuánto he engordado aquí con tanta patata, pan integral, gulasch, spätzle y demás comidas estupendas. El centro está a la orilla del Rin, que tiene carriles bicicleta en ambas márgenes por lo que uno se puede ir a pueblos cercanos o a la misma Bonn, antigua capital de Alemania, donde coincidí con un mitín que daba nuestra querida Angela de cara a las próximas elecciones. Me encanta ir a sentarme a unos bancos que hay a la orilla y ver pasar las enormes barcazas cargadas de quien sabe que, viajando noche y día río arriba y rio abajo.


Aunque la mayoría de los participantes en los cursos son alemanes, hay algunos extranjeros como Violaine la chica francesa que va a Haiti, Geo, el (loco) suizo que se va a lo más profundo del Congo, la austríaca Eva que va a Etiopía y algunos alemanes como Christian a China, Carmen a Camboya y Jean Pierre a Mongolia. Con ellos he compartido cursos y un montón de ratos en las comidas, en el jardín y en paseos en bicicleta.

Cruzando el Rin con Violaine

Eva decía que le dan ganas que todos los que a lo largo de estos días hemos formado un grupo, se vayan con ella a Etiopía. En cambio a mi me gustaría ir a cada uno de los países de destino con cada uno de ellos. También he compartido muy buenos ratos con Wilfred, profesor de creole de Haití y Víctor, el profesor sudafricano de zulú, oyendo las historias de sus pueblos que saben contar sonriendo de esa manera tan tranquila. Además el tiempo que he tenido en Alemania durante estas semanas, con temperaturas de hasta 35º ha hecho que la estancia fuera mucho más agradable. Ahora que en los últimos días ha aparecido la lluvia y algo de fresco lo encuentro más a faltar.

Wilfred, el haitiano

Lo que sí que no falta es la puntualidad alemana. Los horarios de comida están perfectamente establecidos y a las 19,30 en punto, ni un minuto más pero tampoco menos, cierran la persiana que da al comedor. El que llega tarde le dejan en una nevera algo de fiambres, queso, mantequilla y pan para que se las apañe. Ni decir tiene que los cursos empiezan a la hora en punto y si falta alguien se suele preguntar si le damos 1 minuto (parece de risa pero es verdad, 1 minuto) y pasado ese tiempo se empieza sin esa persona. La verdad es que lo disfruto ya que sé que una vez en Guatemala volveré a sufrir la impuntualidad latina aunque mi tutor de Guatemala me ha dicho que no suelen serlo tanto como en otros países.

Y aquí lo último que he leído sobre el camino a la felicidad, que dicen que es de Gandi: La felicidad consiste en que lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace sea lo mismo.


A mí me gusta también, aunque no tiene nada que ver con la anterior la de:
Le señalé la luna y sólo vio mi dedo.












viernes, 12 de julio de 2013

Sulawesi

Sulawesi

Un muelle para morirse
Pasé por el norte de esta isla el año pasado, en septiembre, en mi camino desde Australia hacia Filipinas. Esa vez me quedé con ganas de ver las islas Togean, así que decidí pasar otra vez por aquí antes de volver a España. Dicen que cuesta mucho llegar a estas islas, pero que más cuesta irse. Yo viví las dos experiencias. Después de 1 semana descalzo, sólo cambiando de bañador y disfrutando del agua y sus peces de colores me dirigí de nuevo hacia el norte.


Primero quería ir al sur, pero los 3 días de viaje en bus me hicieron desistir y cambiarlo por “sólo 2 días de viaje” hacia el norte. Aquí ni volando se consigue llegar rápido a los destinos ya que uno acaba pasando mucho tiempo esperando el barco o el bus y todo parece lejos y remoto, garantía de que en muchas partes están todavía apartados de las hordas de turistas.
Pueblo pesquero en las islas Togean


Me he quedado con ganas de más Indonesia y de venir realmente con tiempo, chapurreando un poco de este idioma que hablan casi 300 millones de personas y pasar al menos de 3 a 4 meses isleando. Estoy programando mi siguiente viaje, quizás dentro de un par de años, donde quiero ir a algunos sitios que quiero volver a ver y otros a los que no he conseguido llegar pero sobre los que he leído y he oído contar de otros viajeros. Mi idea es preparar bien el viaje y mandar el itinerario a mis amigos para que el que quiera se pueda unir en el lugar y durante el tiempo que quiera. A los que les guste el mar, hacer submarinismo, ver peces de colores, las islas, la comida picante, no saldrán defraudados.

Jugando al ajedrez con el capitan del barco

Si en Filipinas y el resto del sureste asiático me sentía seguro aquí todavía más. En Filipinas a pesar d ello siempre me extrañó la cantidad de guardias de seguridad en los hoteles, en los supermercados, en las tiendas, los continuos controles a los cobradores de los buses – que todo y así engañaban, que en las horas que me pasé viajando me acabé dando cuenta de sus métodos- mientras que en Indonesia casi no hay guardias, hay una confianza en que nadie engaña, no sé si me volveré a acostumbrar a la vida de España o de Centroamérica.

Si no estoy, buscadme aquí







Vuelta a casa
Cada vez que tengo que tomar un vuelo me pongo nervioso, como si tuviera de nuevo 15 años y tomara mi primer vuelo a Berlín. Llego siempre con mucho tiempo de antelación al aeropuerto, por lo que me da tiempo a recorrerlo de arriba abajo, de pronto me parece que la línea aérea que he escogido ha quebrado, voy a ver los mostradores para ver si noto algún síntoma de nerviosismo, cuando llegan los empleados y empiezan a sentarse en sus puestos los miro con mala cara ya que llevo rato esperándolos. Solo cuando me dan mi tarjeta de embarque me siento un poco más seguro aunque eso no quita que vaya directamente a la puerta de embarque, aunque falten 2 horas, para ver que efectivamente la D6 sigue estando entre la D5 y la D7.
Y no lo entiendo porque en los más de 200 a 300 aviones que habré tomado en mi vida casi nunca me ha pasado nada, sólo un par de retrasos, 2 cancelaciones de vuelos compensados con estancias en hoteles de lujo, un par de retrasos en la entrega de equipaje y poco más.
¿Género ?
En este viaje de vuelta he pasado horas interminables en el enorme aeropuerto de Kuala Lumpur - ¡cuánto me he acordado de mi hotel low cost! - luego por suerte sólo tenía un par de horas de tránsito en Abu Dhabi, un aeropuerto que debió ser impresionante cuando lo inauguraron aunque ahora ya se le notan los años y donde se ven pasajeros de todos los colores. En el baño te encuentras a árabes lavándose los pies en los lavamanos y a parejas paseando de la mano, ellos vestidos a la europea y ellas vestidas de negro de arriba a abajo, con un velo que sólo les deja la mínima apertura de los ojos. Que las lleven de la mano me parece que es más por hacer de guía que por amor. Cuando las veo presentar su pasaporte en el control sin quitarse el velo me pregunto que si en la foto también llevan el velo, sería lo lógico.

Ya en Roma, última escala antes de Madrid, los precios después de 18 meses vuelven a ser en euros. A la alegría de volver al mundo conocido se contrapone la desazón de ver que un café y un croissant valen lo mismo que una comida y una cena copiosas en Malasia. En el avión venía un monje budista, con sandalias, una túnica blanca y una “manta” naranja, además de llevar una bolsa de la misma tela basta que la túnica. A llegar a Roma nos cruzamos con un grupo de unos 50 curas, todos vestidos de negro, destacando los alzacuellos blancos y sus maletas, también negra, de ejecutivo. Luego recorriendo el aeropuerto me voy encontrando más curas sueltos por aquí y allá y hasta entonces me doy cuenta de que estoy en la mera ciudad donde los fabrican.  
Cuando ya desde Madrid estoy listo para embarcarme hacia Tenerife mis peores pesadillas se cumplen y me niegan el embarque ya que no me había enterado de que ahora piden un certificado de residente a los que vivimos en Canarias y el DNI sólo ya no sirve. Todos mis intentos por arreglarlo no sirven para nada y me toca quedarme a dormir en Madrid y tomar el siguiente vuelo de la mañana siguiente, perdiendo el billete ya comprado y gastándome lo que nunca hubiera pensado que pagaría por un billete de Madrid a Tenerife. Pero es que me sentía como Snowden, en tierra de nadie, sin billete y con cara de tonto, así que tocaba moverse. Después esta experiencia haré como Ana, me iré el día antes al aeropuerto y si hace falta dormiré en cabecera de pista, para no perder el avión.


Islas Togean

viernes, 21 de junio de 2013

De Mindanao a Sulawesi

Paso la última semana en Filipinas despidiéndome, y lo hago a la filipina, sin grandes aspavientos, contemplando los paisajes de arroz que durante tantas horas me han acompañado en mis viajes en autobús, de los cocoteros que cambian de color con la intensidad del sol, 

Bufalos de agua (carabaos) disfrutando



de los carabaos de los que mi amigo Manolo me ha pedido que le lleve uno pequeño a Tenerife para su hijo, 






de la gente de los lugares donde he trabajado que se sacan una última cena de la manga, del ajedrez jugando una simultánea con dos de los técnicos en San Franz, donde uno me deja ganarle y el otro no. 


San Franz en realidad se llama San Francisco pero le cambian el nombre para no confundirlo con su homónimo en EEUU. Hay un chiste, que he oído innumerables veces en Mindanao, en que le preguntan a alguien de donde es y dice de San Francisco, y le vuelven a preguntar, ¿San Francisco, California? y entonces dice, no, San Francisco en Surigao del Sur, Mindanao, y todo el mundo se mea literalmente de la risa. ¿Humor filipino?


También se despide de mí un último terremoto en Davao, esta vez de intensidad de 5,6 y que me pilla en mi habitación del hotel en un tercer piso, donde las puertas del armario se abren y se cierran, hasta que finalmente, por suerte, que es lo que decide nuestro destino a los que no creemos en Dios,  todo deja de moverse. Durante el último año y medio sólo he tenido 3 pantalones de los que 2 son cortos, 2 camisas y 5 o 6 camisetas, además de 1 par de zapatos y unas sandalias. Entre unas cosas y otras mi maleta pesaba 12 kilos y mi mochila pequeña 4 kilos, contando el ordenador y toda la parafernalia de cableado y demás. Lo mejor de tener tan poco es que nunca tienes que pensar mucho en que ponerte y además no recuerdo haber encontrado a faltar casi nada de tipo material.

Ahora que sigo mi viaje, sé que no encontraré a faltar el sol inclemente y la humedad que te dejaban chorreando en sudor, con el pelo mojado hasta la raíz, aunque solo caminaras unos cuantos metros, mientras que si me acordaré de las mujeres, de sus ojos y su cabello lacio, negro y largo, 


mientras de ellos, de los hombres no me acordaré, de hecho ya me he olvidado, si acaso sólo de la sencillez de los agricultores con los que he tratado. 

Técnico entrevistando a familia indígena, 40 años ambos y 10 hijos,

Tampoco me acordaré de la comida, repetitiva y sosa en general, ni de los buscadores de oro, gente que apuestan toda su vida a la suerte, viviendo y trabajando en una condiciones miserables y destrozando con sus prácticas y su fiebre los ríos y los entornos en los que trabajan.


Me llevo conmigo el recuerdo del pueblo flotante donde pasé una noche y de la amabilidad de su gente, la sensación de seguridad que todo este tiempo y en todo el sudeste asiático he sentido, en cambio me olvidaré, me he olvidado ya, de los rezos a cada ratito.

Pueblo flotante

Me voy pensando todavía en el trabajo, me voy contento pero no satisfecho. Me voy a buscar mi isla perfecta, que es muy difícil de encontrar cuando en realidad no sabes en qué consiste la perfección.


Al final, nunca deje de ser un turista

domingo, 2 de junio de 2013

Filipinas, cuenta atrás

El carabao, motor de la agricultura filipina
Tengo la sensación de que ahora que me voy, empiezo a entender (o quizás que realmente no los entiendo) a esta gente. Me sigue desconcertando ver cómo están peleados con su clima, protegiéndose hasta extremos ridículos del sol y de la lluvia, aunque ellos también se extrañan como yo puedo caminar a pleno sol. Caminan muy despacio por la calle, para no sudar, buscando las sombras mientras yo sigo a mi ritmo de caminar rápido lo que me lleva a chocar con cualquiera por las aceras cuando se paran de pronto. Si caminas despacio, ocurre como en la carretera, que haga lo que haga el otro vehículo, y hacen cualquier cosa en cualquier momento sin avisar, siempre te da tiempo a evitarlo. Otro resultado de esta práctica es que ellos siempre están impolutos mientras yo llego a los sitios chorreando sudor y luego todavía pienso que me miran porque soy extranjero. En todo lo que hacen evitan el conflicto, no chocan, no se gritan, nadie (aparentemente) se enfada, parece que pasan por la vida flotando. 
Conductores de triciclo jugándose en las esquinas lo que han ganado durante el día

Llegué de nuevo a Filipinas el año pasado y quise trabajar como voluntario para conocer mejor el país. Después de 1 mes con una ONG me ofrecieron quedarme más tiempo, ya como contratado, y así lo hice. Mi contrato se termina el 7 de junio y aprovecharé lo que queda de mes para ver un par de islas más en Indonesia.
Con este período se cierra mi Coser (aunque quizás mantenga el blog) ya que he decidido que volveré a trabajar de una forma reglada. En 35 meses viajando, he visitado 18 países que no conocía y he aumentado sustanciosamente mi listado de islas visitadas (ya van 88 en total) aunque todavía sigo buscando mi isla perfecta. En este tiempo he trabajado 1 mes de voluntario en Nicaragua, otro mes cobrando en Timor Leste y 6 meses en Filipinas. Y al final he llegado a la conclusión de que no tengo dinero suficiente para vivir sin trabajar los próximos años. Necesito 1.500 euros al mes, más o menos, viaje o no, y la solución de vender el piso no parece la mejor en estos momentos. Así que voy a volver a ponerme a ahorrar y a seguir buscando la fórmula de cómo saber hasta qué fecha tengo que sacar las cuentas.
Países e islas nuevas visitadas en el viaje
Continente
Países
Islas
Europa
1
1
África
3
2
Asia
10
40
Oceanía
4
16
Total
18
59

Para poder contabilizar un país la regla es haber estado (y dormido) al menos 3 días en él y para las islas es haber dormido al menos 1 noche en ella. Y siiiii, Australia cuenta como isla!!

Playa de la isla Pulau Tioman, en Malasia

En este viaje he realizado varios sueños y así he dejado hueco para otros futuros. He aprendido que algunos sueños son espejismos y otros inalcanzables, que el mundo es más grande de lo que parece y que la casualidad rige mucha parte de nuestra vida. Sea el aleteo de una mariposa en Australia o el roce de una mejilla en Filipinas, cualquier cosa puede cambiar la dirección que llevas y darle un vuelco tridimensional. Lo mejor que me llevo es que ahora me importa un poco más la gente de estos 18 países, porque les he visto la cara, porque hemos viajado juntos en bus y en barco, porque he comido su comida y me he deleitado observándolo todo. Y porque en general me caen bien. Lo otro que me llevo es el inglés que sigo estudiando tozudamente cada día un poquito. Lo chapurreo lo suficiente para haber ya dado alguna charla sobre agricultura y creo que he pasado ese listón en que cada nueva palabra suma y ya no te confunde más. La última “palabra” que he aprendido es PIN que yo pensaba que era una onomatopeya como peng, pero no, significa Personal Identification Number. Y vosotros tampoco lo sabíais ¡!.
Isla en el archipiélago de Tonga


Crisis
Ahora que estamos en tiempos de crisis intentaré aportar mi grano de arena con una idea que me ronda la cabeza hace tiempo. He pasado por muchos aeropuertos donde he tenido que hacer escalas más o menos largas y donde me he aburrido de pasear, esperar y donde a veces he acabado durmiendo en el suelo. Uno de estos aeropuertos es el de Kuala Lumpur donde cientos de personas buscan donde dormir esperando el siguiente vuelo low cost que les llevará a su destino y adonde volveré la pr´xoima semana para volar a Indonesia. El problema es precisamente que los low cost te llevan muy barato pero a veces haciendo escalas durante horas que se ta hacen eternas mientras esperas en el aeropuerto que utilizan como hub. Como las personas que utilizan estos vuelos suelen ser también low money, pues no se permiten el lujo de irse a un hotel, aparte de que a veces no te da tiempo o los que están cerca o en el propio aeropuerto (como en Singapore) son caros.
La idea es alquilar uno de esos múltiples espacios vacíos que no están ocupados en el aeropuerto y poner camas que se cobrarán a 1 euro la hora. Según mis cuentas, antes que nadie diga que eso no es rentable, con una superficie de unos 250 m2 se pueden poner módulos de 2,5 x 4 m (10 m2) con lo que cabrían unas 23 camas (20 m2 para pasillos, que estarían ocupadas al 80%, o sea 20 horas al día, lo que nos da unos ingresos brutos de 460 euros al día (13.800 euros al mes). De este dinero se pagaría la amortización de la inversión (pongamos 500 €/mes), el alquiler (1.500 euros/mes), los salarios de 4 personas (2,000 euros cada una), o sea en total 10.000 €, con lo que queda margen (3.800 €/mes) si la ocupación es menor o si queremos aumentar algo los salarios. También habría ingresos adicionales por alquilar cojines, mantas y sábanas. En mi caso, por poner un ejemplo, en una estancia normal en Dubai de 8 horas yo alquilaría sólo la cama por 6 horas, o sea que con 6 euros soluciono el tema. Si alguien con capital se anima, que me avise que tengo más ideas aparte de que aquí no he puesto todos los detalles para no cansar al personal y una vez puestos en marcha ya vamos abriendo franquicias por el mundo. El nombre podría ser algo como TraBed, AirBed, TransBED, LowBed (se aceptan más ideas).

Hablando de aviones, en este último viaje he sobrecargado mi huella ecológica. Treinta vuelos en 15 meses así lo pueden atestiguar.