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miércoles, 29 de mayo de 2019

Makondo

Después de extraer el aceite de la palma, queda la fibra que se pone a secar y luego se vende como combustible para encender el fuego de carbón
Los domingos y los miércoles por la noche doy un repaso a la casa porque los lunes y los jueves a las 7 de la mañana viene la señora de la limpieza y no me gusta que la encuentre sucia y desordenada. ¿Vaya tontería no? Eso ya hace tiempo que lo hacia mi amigo Manolo y yo he acabado haciendo lo mismo.
No quiero publicar tan seguido pero la verdad es que cada vez que hago una foto hay una historia asociada, cuando voy por la calle, cuando sueño en mi casa, cuando estoy en el campo con los agricultores, en Lomé, cuando nado, y para que no se me atropellen las ideas en la cabeza, es por lo que me veo obligado a escribir y escribir.

Mi casa, un lugar en donde me siento super a gusto
Espero con fruición los fines de semana para subirme en mi moto e ir a Kuma Konda. Ahí ya he quedado normalmente con mi amigo José Ramón (a partir de ahora pondré JR) para hacer una nueva excursión, a pie o en bicicleta, la otra semana fuimos a Kuma Apoti, por una pista muy bonita. A mi Kuma Konda me recuerda, ya no solo por el nombre, a Macondo. Si se juega con las letras sale la palabra Makondo, y si se sigue jugando salen otras como Komodo, quizás haciendo realidad lo de esos lugares mágicos interconectados. Aunque yo de eso no sé, solo lo que he oído.

Mágicos también son los batiks que hace este artista de Kuma Konda

Mágica fue la subida, en la carretera que tanto me gusta, con rincones en los que no me extrañaría ver salir un bosquimano. La carretera en esta época esta regada de mangos que caen por su propio peso, o no, de los arboles sembrados a lo largo de la misma y que seguramente son producto de años de comerlos y tirar las semillas al borde de la carretera. Hoy vi una escena surrealista y era una mujer barriendo los mangos de la carretera delante de su casa, como si fuera basura. A la vuelta me toco ir detrás de un camión que ya habíamos visto en Kuma Apoti y que en el momento que pasábamos con las bicis justo perforó la veta de agua que estaban buscando del que salió un enorme chorro de agua. Hecho su trabajo, regresaba hacia Kpalimé, y al ser de dimensiones mayores que los camiones que habitualmente circulan por aquí iba golpeando las ramas por lo que los mangos caían a montones, como si fuera una piñata de bombones amarillos.



El copiloto, en un momento dado, se subió al techo de la cabina del camión e iba esquivando ramas y arramblando con los mangos que podía. Artistas que son ¡! Menos mágico fue cuando yendo en bicicleta, y reconozco que, haciendo un poco el burro, me di con una piedra en el dedo pequeño del pie derecho, donde ya me había dado la semana pasada, con lo que en pleno día he visto estrellas y fuegos artificiales, lo que me llevo a pensar que esto solo puede pasar en un lugar mágico como este. Ese pensamiento me ayudo a pasar el dolor. El resultado final es que, tres semanas después sigue infectado y haciéndome recordar lo de que, en África, lo peor son las bacterias y los microbios.



De todas formas, en la bajada, en una pista infernal, llena de surcos dejados por la lluvia reciente, lo dimos todo y bajamos a tumba abierta, intentando no frenar para así no gastar los frenos de la bici que son difíciles de conseguir y que hay que ir a comprar a Lomé. Aunque sabe mal deshacer tan rápido lo que tanto ha costado subir, no me puedo resistir a sentir la velocidad y que el aire te seque el sudor y prefiero, haciendo referencia a la tumba, morirme de un golpe en la cabeza, ya que vamos sin casco, que, de un cáncer de colon, por decir algo.



JR tuvo la idea de hacer una fiesta en la plaza de Kuma Konda el 1 de junio y yo me he apuntado ya que es mi aniversario de haber dejado de fumar. Estáis tod@s invitad@s.

Lugar de la fiesta, ahora rebautizado como WOEZ), que significa bienvenido en Ewé
Va a venir un grupo de música de un par de blancos y un par de togoleses de Lomé y para ello hemos ido con JR a hablar con el chef de village (el jefe tradicional del pueblo, diferente del alcalde administrativo), que es a quien se le pide permiso para estas cosas. Emmanuel, que así se llama, es un hombre muy dinámico, de 80 años, que en seguida se ha mostrado entusiasmado con la idea. Esto trae turistas, dinero y actividad para el pueblo, ha dicho. El miércoles lo discutió con sus consejeros, sin que por suerte hubiera ningún problema. Se me olvidó hacerle una foto, pero en todo caso ya lo veréis cuando vengáis a la fiesta (daros prisa porque la esperanza de vida en Togo es de 60 años).

Parte del grupo Coulibaly et la lumiere, ensayando en casa de Juan y Silvia
En Kpalime hay muchos artesanos que se pasan el día trabajando, haciendo esculturas, batiks y demás artesanías, para vender a los turistas, aunque yo veo mucha escultura para poco turista. Este estaba trabajando en Agbodrafo, un sitio “turístico” porque se puede visitar la casa que era el ultimo punto de partida de los esclavos.



No faltéis, es este sábado, 1 junio



viernes, 10 de mayo de 2019

Choco Togo



Niño "ayudando" en la finca familiar en Togo
En Ghana y Costa de Marfil, los reyes del cacao mundial, se calcula que hay unos 4 millones de niños que de una forma u otra trabajan en las plantaciones de cacao. Las organizaciones internacionales, siempre tan ordenadas, han dividido el trabajo en 3 categorías; aquellos niños que eventualmente en picos de producción van a trabajar sin que por ello dejen de ir a la escuela, los que en esos picos dejan de ir a la escuela y lo peor, los que nunca van a la escuela. No he encontrado datos de Togo, pero seguro que no son ajenos a este fenómeno, sobre todo las niñas, aunque más en las labores de hogar como el acarrear agua.

Pero todavía hay historias peores:  muchos de estos niños en realidad son vendidos por sus familias, quienes no los pueden alimentar, en un sistema de esclavitud encubierto. Me contaban que de Togo los llevan, por los meandros de los lagos y ríos que hay con los países vecinos, hasta Gabón, su destino final.

Más datos escalofriantes sobre el tráfico de niños en el cacao en: https://www.youtube.com/watch?v=6BQzpavKmlE

Por eso, desde que estoy aquí, compro chocolate de una empresa togolesa, la única que produce chocolate localmente con la idea de que los togoleses también coman de sus propios productos y aprovechen los valores nutritivos del cacao. Además, pagan casi el doble que el precio normalmente establecido en los precios de especulación de los importadores y compran sobre todo de una especie cuyo rendimiento es más bajo que el de las variedades híbridas (variedad amelonado) pero que al parecer le da un toque de acidez especial al chocolate y permite conservar esta variedad.

Su chocolate no tiene ni de lejos el acabado y la textura de todos los chocolates famosos que conocemos, pero a mí me sabe a gloria (chocolate es chocolate) y cuando pienso en todo lo que tiene detrás de ideales y de querer cambiar las cosas, más chocolate como (chocotogo.com/). Que cada uno elija.

Aprendiendo
He venido de pasar un par de años en una cultura, la camboyana, tan diferente de la africana que me pregunto en que se diferencian más, aparte del color de la piel. Y lo que más me llama la atención es que, así como en Camboya, para hacer cualquier trabajo, la gente se ponía en cuclillas, posición en la que podían estar horas, aquí se agachan a la altura de la cintura, sin doblar prácticamente la rodilla y también pueden estar horas.



He ido al mercado grande que esta de lo que es el centro de la ciudad, 500 m al noreste. Se celebra todos los miércoles y sábados y realmente es mucho más grande que el que esta permanente en la ciudad. Están remodelando los puestos del mercado (no veo que avancen mucho) y mientras tanto los vendedores ponen su mercancía en el suelo y en paradas improvisadas. Detrás, hay una gran iglesia de quien sabe que religión que se está construyendo (y ya está a medio hacer) a pesar de que con ese dinero ya se habría terminado el mercado. Mientras, fuera, un testículo de Jehová blanco y otro testículo negro esperan a clientela que en el rato que los veo, todos les pasan de largo. Mi amigo JR dice que la gente va a las iglesias porque no hay nada mas que hacer, como un acto social para verse y porque se lo pasan bien cantando y bailando, bailando más o menos según la secta-religión a la que pertenezcan. Mi libro guía de Togo dice que hay más de 400 iglesias con nombres diferentes censadas en este país (para 7 millones de habitante no está mal).


Pero a lo que iba, el mercado tiene mucha oferta y es mucho mas barato que el otro. Mientras en el de la ciudad me venden la piña tropical a 50 céntimos de euro, aquí me la han vendido a 20 céntimos y, además como he comprado 2, me han hecho una promoción de una pequeña de regalo, como si fuera la torna catalana, aunque aquí nadie pesa nada y todo es a ojo y/o por cantidades.



Cuando estuve trabajando en la zona de Dany, era época seca, lo que significa que no hay nada que hacer en la tierra. Como fui a ver el estado de las plantaciones de cacao, los agricultores me acompañaban y de vez en cuando me detenían, para que no pasara por un sitio, ya que tenían las parcelas minadas de trampas hechas a mano, con palos a los que habían sacado punta y que esperaban a que pasara una rata de campo, o agutí como les llaman aquí y quedara ensartada en ella. Desde que vi la primera trampa se me acabo el ir alegremente paseando por el campo ya que no quería que me ensartaran el pie. Le pedí a uno de los agricultores que pusiera el pie para ver como funcionaba el sistema y no quiso, así que asumí que hacía daño de verdad.

Yo nací en miércoles, por lo tanto, si hubiera nacido en Togo me habrían puesto Koku, y si mi padre o hermano mayor también hubiera nacido en miércoles entonces me habrían llamado Kokuvi, que es algo así como miercolito. Después de tantos años, por fin he averiguado que el compañero de Togo que tuve en la universidad y que era grande como un castillo, en realidad se llamaba miercolitos.

Herramientas locales 
El lunes de pascua también se celebra aquí y la gente se va de picnic, como en Cataluña. En vez de mona de pascua llevan comida, fritos y bebidas y ponen música para bailar.

Niño encargado el lunes de pascua de aventar el fuego para hacer la yuca frita y que estaba tan contento ayudando a su madre que no se puede hablar de trabajo infantil
Hablando de trabajo, tampoco es fácil la extracción del aceite de palma que hacen aquí. Lo que en el sudeste asiático se hace en industrias sofisticadas para alimentar a los gigantes de la alimentación y la cosmética, aquí se hace poco a poco, de forma artesanal, pisando los duros frutos de la palma como si fueran uvas y con sistemas basados en los mismos principios que en el aceite de oliva, que acaban separando y extrayendo el aceite.



A veces voy caminando por la ciudad y siento que no voy a ninguna parte como en el paso de peatones de la foto. Estoy haciendo un análisis del cacao en este país, y cuando evalúo los precios que la industria chocolatera paga a los productores, la especulación que hay en el mercado del cacao, la pobreza en la que viven la mayoría de los que lo producen y que nunca en su vida han probado el chocolate, el trafico de niños y la esclavitud encubierta, me pregunto que hacer y me desespero.



Parece que ella tampoco sabe donde ir


sábado, 20 de abril de 2019

Ndi Yovo, Bonjour Yovo

Casa en un curva de Kpalime, donde lo que me llama la atención son los colores

Incluso cuando voy en moto, los niños me ven y gritan yovo, yovo, que significa blanco. Lo hacen con una sonrisa y agitando las manos, así que no hay como enfadarse, y es que al fin y al cabo, para ellos realmente somos blancos.


En la plaza de Kuma Kunda, las decisiones se toman bajo el árbol sagrado, al lado del bar de Adzo y José Ramón. Incluso yo, cuando me siento a su sombra me siento mas tranquilo, como si sus hojas me soplaran

Togo me parece el país del colorido, incluso en los frutos y en los productos que sacan de ellos. En el poblado de Hanyigba, a un par de kilómetros de Kpalime, el dueño de esta “fabrica” de aceite de palma me contaba orgulloso de este proceso industrial, que otras muchas mujeres también hacen, pero en cantidades muy inferiores y de forma más artesanal (todavía).


Los sábados por la mañana me gusta ir al mercado, que esta en todas partes, como este puesto en la carretera donde no puedo resistirme a comprar mi fruta preferida. Como voy en bicicleta, puedo deleitarme viendo los diferentes coloridos de cada puesto e incluso de las frutas y me dan ganas de pararme a lamerlas.


En las tiendas de ropa el colorido tampoco falta. Algunos extranjeros se atreven a vestirse con estas ropas que a los togoleses les quedan tan bien, mientras algunos yovos más bien parecen ir disfrazados.


En los últimos meses me he cortado el pelo en Serei Saophon, en Papua, en Sant Jaume d’Enveja y ahora en Kpalime, a cuál lugar más diferente. En ninguno de estos lugares me costó más de 2 euros, menos en Sant Jaume donde mi hermana Irene me lo corto gratis. Los otros no eran de la familia ni yo los había visto nunca antes. Cuando fui a la barbería de Kpalime me quedé sorprendido que había chicos con el pelo muy corto que se lo venían a cortar más todavía. Sera para evitar pulgas ? Yo vi que todo el mundo pagaba con monedas así que ya sabía que costaba menos de 1 euro. Cuando me toco pagar me quiso cobrar 3 euros y le dije que porqué si todo el mundo pagaba menos. Me dijo que yo era su “grand frère” (hermano mayor) y me hizo tanta gracia que le di 1 euro y me dijo que añadiera algo más, así al final acabe pagando 1000 CFA que viene a ser 1,5 euros (el precio real es de 0,4 euros)


Como si fuera un corte de pelo a la naturaleza es lo que te encuentras viajando por los alrededores de Kpalime que dentro de lo que cabe todavía tiene bastante masa boscosa. Este país tuvo un dictador con mano de hierro durante más de 30 años, que no dejaba tocar los bosques. Le ha sucedido su hijo, como si esto también fuera una impresentable dinastía europea más y todos achacan a este cambio el que estén desapareciendo los bosques a marchas forzadas. Siempre me ha llamado la atención como la gente más sencilla reconoce los aspectos positivos de los dictadores y no hacen mención a todo el resto.


Las termitas trabajan día y noche sin parar, construyendo sus termiteros que a veces engullen arboles enteros. La altura que alcanzan de hasta 3 y 4 m da una idea de la profundidad del suelo y cuando llueve algunos de los nutrientes que han sacado a la superficie vuelven a abonar la zona a su alrededor.


De vez en cuando veo alguno de los muchos motoristas haciendo de transportista como este que lleva un colchón matrimonial en el asiento motero. Aunque yo también voy a comprar y hago algún malabarismo en mi moto, no llego a tanto.


Y como un monumento a mejores tiempos pasados queda esta casa “Villa Providencia” construida en 1924.

Libro: aquí acabo con esta serie de extractos de este estupendo libro (a pesar de que muchos párrafos suenan mal hoy en día), no porque no haya nada mas que reseñar, si no porque pocos de los temas tocan directamente a Togo y me los reservo para cuando vaya a otros países (África desde la prehistoria hasta los Estados actuales, Pierre Bertaux, Siglo XXI Editores, 1966):

  • Aunque se diga familiarmente “trabajar como un negro”, los africanos negros no parecen muy inclinados al trabajo; en conjunto, consideran el trabajo como una actividad humilde, servil y degradante, reservada a las mujeres y a los esclavos, que para eso existen.
  • En 1927 André Gide, a su vuelta de un viaje al Congo, Camerún y Tchad, causaba sensación en los medios parisinos denunciando ciertos excesos y numerosas insuficiencias de la administración colonial. Entre otras cosas dice que “cuanto menos inteligente es el blanco, mas bestia le parece el negro”.
  • La presencia francesa era de orden esencialmente administrativo. Las exigencias de esta administración eran muy débiles, pero tocaban un punto sensible: el trabajo forzado. El africano requerido para el trabajo, que consideraba como una ocupación humillante, no hacía diferencia entre un trabajo de interés general del que, en ultima instancia el y los suyos serian beneficiarios y la obligación de trabajar por cuenta de un particular, como ocurría en las colonias portuguesas o en África del Sur. En las colonias francesas el trabajo forzado no era – en principio y salvo algunos abusos- utilizado para fines privados. Pero el africano al que se iba a buscar a la selva y al que se le ponía una azada en la mano no captaba el matiz, intentando sustraerse a esta obligación, era incordiado por el administrador, comandante o jefe de cantón, responsable de la ejecución de las obras y que no dudaba en emplear la coacción y a veces la violencia. En África occidental francesa fueron construidos en 20 000 km de carreteras en 1920, otros 60 000 km en 1930 y 100 000 en 1940 y cerca de 4 000 km de vías férreas. Seria falso pensar que todo esto fue hecho únicamente por buena voluntad.
  • Los europeos desarrollan la agricultura, menos bajo la forma de cultivos alimenticios que de cultivos industriales, destinados a proporcionar a los africanos un ingreso monetario que les permita ser, a la larga, compradores de productos industriales y a la vez contribuyentes.


sábado, 6 de abril de 2019

Togo por sombrero / Togo par chapeau


Echarse Togo a la cabeza 


Las mujeres de Togo se ponen al país por sombrero ya que en la cabeza son capaces de llevar cualquier cosa que uno se pueda imaginar y así todavía les quedan las manos libres para seguir haciendo otras cosas. 



Un de las tareas más habituales, aparte de traer leña a la casa, es la de acarrear agua, lo que no tiene ninguna gracia. Este es trabajo de mujeres y no importa que tan lejos haya que ir ni cuanta agua haya que acarrear y me duele ver a las niñas cargando con recipientes, llenos hasta arriba, con un peso que yo no me atrevería a llevar, salpicándolas al caminar al vaivén de sus caderas, y que como menos vaivén, mejor.



En el mercado no importa la mercancía que haya que vender, sea ropa, toallas, calcetines o almohadas, casi todo va sobre la cabeza.



Incluso cuando estas tranquilamente sentado en un restaurante pensando en comer algo, el mercado viene a ti, viajando en innumerables cabezas que te ofrecen cinturones o linternas, remedios para el catarro o la impotencia, como si estuvieras ahí justo pensando en comprar algo de ello. El otro día una vendedora se sentó a mi mesa, me pregunto mi nombre y me dijo que le diera mi número de teléfono. Le dije que para que lo quería y me dijo que para llamarme. Yo le conteste que no nos conocíamos como para estarnos llamando y me dijo que si, que ya nos conocíamos, que me había dicho su nombre y yo le había dicho el mío. Eso ya era conocerse.



Aunque uno piense que no, los coches también tienen cabeza, así que hay que aprovechar para llevar todo lo que haga falta y no se pueda llevar sobre la propia cabeza o porque vamos muy lejos.



En el campo, el otro día nos encontramos con unos niños cargando con tablones de madera recién cortada y les ayudamos a ponerlos sobre su cabeza como si eso fuera lo más normal del mundo



Pero la cabeza también es un objeto de belleza, a la que se le pueden añadir extensiones, pelucas o cualquier cosa susceptible de embellecer la cabeza de una chica, aunque sea como esta malla que sirvió para contener patatas y que Prisca encontró tan bonita que se paso toda la noche con ella puesta.


A veces me quedo parado sentado en un sitio admirando los cuerpos de estos hombres y mujeres, verdaderos portentos de la naturaleza. Me gustará ver quien será capaz de pararlos cuando dentro de unos años vengan a exigir su lugar en el mundo.
En el trabajo y en mi vida personal tengo un conflicto que también tiene que ver con mi cabeza y que no sé cómo solucionar. De España me traje un portátil con teclado español, con su eñe y todo. En el trabajo me han dado un portátil, pero tiene teclado en francés (¡los franceses le llaman “clavier” al teclado, como si esto fuera un piano!). Hay varias teclas que están cambiadas, como en el caso del “qwert” español que pasa a ser “awert” con lo que la palabra “lavadora” la escribo como “lqvqdorq” y luego me toca corregirlo y otras letras y símbolos que a veces me paso un buen rato buscando. Cada vez que cambio de ordenador del trabajo al mio tengo que cambiar de ordenes en mi cabeza o en no sé qué lóbulo de mi cerebro, en un ejercicio que algunos dirán que es muy bueno para el Alzheimer, pero que estoy seguro que me dejará otras secuelas, posiblemente mucho más graves.


En el bar de Adzo y José Ramon en Kuma Kounda se puede comer tortilla de patatas y además hablar de viajes en bicicleta, de rutas a pie, de aventuras en veleros, de los africanos en general y las africanas en particular, de cascadas de agua sin fin, de costumbres y de agricultura y de todo lo que se te ocurra.
Una frase que leí en un libro sobre frases de África y que me gustó: “Los blancos tienen reloj, pero no tienen tiempo”

El libro
Y en el libro de xxx xxx sigo descubriendo interesantes aspectos de historia, agricultura y desarrollo:
Mohamed Bello alcanzará fama de sabio. Escribe obras de historia, de geografía y de geología. Su obra de historiador tiene un aspecto original y negativo: para asegurar el porvenir de su interpretación de la historia, hace destruir los archivos de sus predecesores, los soberanos hausas, donde se encontraban las crónicas de la región. Eran casi los únicos documentos de la Historia de África escritos por africanos.
El suelo de África es generalmente pobre en humus, en todo caso mucho menos rico que el de las Antillas, paraíso de los plantadores. Las plantaciones solo prosperan excepcionalmente, en cambio son innumerables los triunfos parciales y los fracasos estrepitosos.
Aparte de la existencia de algunas grandes aglomeraciones en Nigeria, no encontramos en ninguna parte de África al sur del Sahara, en el momento que los estados africanos acceden a la independencia, la densidad de población que, hasta el momento presente parece ser la condición previa para el paso de las civilizaciones al estadio industrial de su desarrollo.



domingo, 17 de marzo de 2019

To Go

Casa colonial en Kpalimé
De vuelta en Kpalimé sigo pensando cómo hacer para subirme la moral así que me compro una moto. Me da mucha mas movilidad, aunque hago menos ejercicio que con la bici. De mi casa al mercado son 2 kilómetros y vale la pena hacerlos solo para comprar las piñas que valen ½ euro la unidad y están dulces como la miel.


Mi moto y la piña, ambas dulces como la miel
Mi primera excursión en moto fue hacia Kuma Kounda, a unos 12 kilómetros de Kpalimé, donde me habían dicho que había un español que vivía allí. Y efectivamente me encontré con José Ramón, un alicantino que lleva 7 años viviendo en Togo, casado, no sé si a la togolesa, con una mujer de aquí, regentando ambos un bar-restaurante-tienda de comestibles, esto si que a la togolesa total.

Foto de Kuma Kounda, tomada desde el monte Kloto
José Ramón es un viajero-aventurero de los de antes, con muchas cosas que contar y además parece buena persona. Creo que se alegra de verme, entre otras razones porque podemos hablar español ya que su francés es fatal, casi tan malo como el de mi amigo Carlos N., que ya es decir. Pero ambos le echan cara al asunto y cada uno a su manera han salido adelante.

Con José Ramón y sus dos magnificas bicis, camino de la cascada de Tokpli
Alrededor de Kuma Kounda hay varias cascadas y senderos de excursión por el bosque que tengo planificado ir haciendo en los próximos meses. Como me pilla de camino, me paro en el Hotel Parc Residence (con las Ravenala madagascariensis, los arboles del viajero al fondo, que tanto me gustan) donde está la mejor piscina de la ciudad y donde nado algo antes de seguir.

Moto y casa
Entre los incentivos, la piscina, el trabajo (que me gusta) y la casa temporal que me he alquilado, siento que las cosas se van encauzando y me siento más relajado que al principio.

En la ciudad mucha gente te saluda y te dicen bonjour y bonsoir, a veces independientemente de que sea mañana o tarde, lo que hace que esto sea un lio, y que yo también haya empezado a decirlo sin ton ni son, según se me ocurre.
No dejan de asombrarme las mujeres que llevan a sus niños a la espalda todo el día, cuando van caminando, cuando trabajan, en cualquier cosa que hagan. Los niños a veces van despiertos pero casi siempre los veo dormidos.



Y claro, cuando son mayores, deben recordar aquellos tiempos pasados mejores



A veces me pongo a escribir “los africanos son …” y vuelvo a recordar esa frase de que “África no es un país”, sino que está formado por 55 países (¡de los que solo conozco 10 y solo 6 islas !) y tiene unos 1300 millones de habitantes, con una diversidad étnica, de costumbres y de lenguajes enorme (llegarán a los 2500 millones de habitantes en 2050).  Así que Togo con sus casi 8 millones de togoleses no puede representar la diversidad de este continente, aunque seguro que a nuestros ojos muchas cosas nos parecen similares.

Mercado de Kpalimé desde su lado menos bonito
Muchos días, al ir de viaje, o recorrer zonas de Kpalimé en mi moto o en la bici, pienso que hay tantas cosas por hacer que se me hace imposible imaginar que esta sociedad pueda avanzar. Pero pienso que Togo es un país ideal, por su pequeño tamaño, para intentar cambiar las cosas, invirtiendo en infraestructuras, carreteras hacia las zonas rurales, en escuelas mejorando la calidad y la enseñanza, instalando industrias, aunque fueran de tamaño medio, implementando sistemas agroforestales subvencionados que permitiera recuperar la masa boscosa, formando a los agricultores en agro sistemas sostenibles, lo que debería permitir en poco tiempo crear empleos y producir un cambio radical en la forma de vida de la gente. Creo que es una obligación moral de los países colonizadores que se llevaron durante años las riquezas naturales del país y que se aprovecharon del sistema de trata de esclavos existente, llevándose lo que entonces era seguramente lo más preciado, el capital humano. Este goteo de pequeños proyectos en los que estoy involucrado, en los que los mayores beneficiados somos los que trabajamos en ellos, con nuestros salarios, muchas veces no llega a nada y los fracasos siempre caen de la parte de Togo.



El libro
Y sigo recopilando historias del libro sobe África que me llaman la atención, sobre todo lo referente a los reyes y a la religión, por si a alguien se le ocurre proponerlo en España.
El sistema de dominación de los turcos comprendía la utilización metódica de mercenarios aislados de todo lazo familiar. Apreciaban particularmente a los cautivos negros que se adaptaban bien a situaciones nuevas; a menudo les confiaban posiciones claves en Constantinopla. No obstante, para evitar una implantación étnica, pero también para evitar la creación de intereses hereditarios (del mismo modo que la Iglesia Católica impone el celibato a los sacerdotes para evitar la degeneración de las élites y mantener así la selección en cada generación nueva), los turcos prefieren a los eunucos, en cuya preparación quirúrgica los hausas son tan expertos como los mossis.

Mas que un jefe, el rey es el depositario, el guardián y el responsable de la vitalidad de su pueblo. Es su buena salud la que asegura la fertilidad del suelo y la abundancia de las cosechas. Por esto está rodeado de grandes precauciones. Raramente se expone a las miradas del público. Su pie no debe tocar el suelo para que las cosechas no se sequen. Si se cae del caballo, deberá recibir inmediatamente la muerte. Antiguamente el rey era estrangulado el séptimo año de su reinado con ocasión de la fiesta de la recolección.

Igname en el mercado de Kpalimé