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sábado, 27 de agosto de 2022

Cacao II – Y llegó el chocolate

 

No está del todo claro cuándo y quién trajo el chocolate a España por primera vez. Algunos autores atribuyen este mérito a Hernán Cortés, datándolo en 1528, pero al parecer no hay prueba de ello. Hay listas muy detalladas de lo que Cortés envió a España por barco y de lo que trajo él mismo. Pero en las listas, no hay indicación de que también trajera cacao. Además de los españoles que partieron hacia el Nuevo Mundo también podrían haber sido los monjes y misioneros los primeros en traerlo.

El cacao empezó a llegar a Europa a través de España, en el siglo XVI, en pocas cantidades a través de algunos comerciantes y órdenes religiosas que pueden considerarse los primeros consumidores en el viejo continente. Además, empezó a ser consumido por miembros de la aristocracia y la nobleza que hicieron uso de las especias provenientes de las Indias Orientales y de los utensilios que se usaban para prepararlos.

El primer "viaje" documentado del chocolate a Europa se da en 1544, en que algunos monjes, así como nobles mayas, viajaron a la corte real española del príncipe Felipe, del que existe una lista de regalos que se le entregaron, entre los que se encontraban recipientes con chocolate batido. Después tuvo que pasar algún tiempo antes de que el comercio de granos de cacao despegara realmente. El primer cargamento de cacao del que se tiene conocimiento no salió de Veracruz hacia Sevilla hasta 1585.

Tras la adición de azúcar, la bebida se empezó a hacer más popular y España estableció plantaciones de cacao en sus colonias de las Indias Occidentales para satisfacer la demanda. A finales del siglo XVII, a medida que el consumo de cacao se extendía por Europa, también se establecieron plantaciones francesas, inglesas y holandesas en las Indias Occidentales y Sudamérica.

En la primera mitad del siglo XVII, el chocolate comenzó a establecerse como una bebida popular en la corte real española y entre la nobleza, y acabó convirtiéndose en una especie de bebida nacional española que dura hasta nuestros días en que tomar chocolate forma parte del desayuno tradicional. En 1631, Antonio Colmenero de Ledesma, un médico y cirujano de origen andaluz escribió un tratado sobre el chocolate, tras un viaje a América, en el que describía la manera de preparar el chocolate, siendo uno de los primeros tratados que se conocen sobre esta materia (5). Desde España, el cacao acabó conquistando toda Europa. El tratado de Ledesma fue traducido en los años posteriores al inglés, francés, latín e italiano.

No obstante, no es hasta el siglo XVIII que este ingrediente empieza a aparecer en los libros de cocina europea, en los que se explica cómo hacer la bebida, la fabricación de postres, los ingredientes adecuados, la forma correcta de usarlos, la manufactura del chocolate y cómo podía ser incluido en el desayuno.

El punto de partida para todas estas preparaciones era el mismo: los “granos” o las “habas” de cacao (las semillas dentro de la pulpa de la fruta de cacao) eran fermentadas y secadas para aumentar sus cualidades “aceitosas y mantecosas”. Posteriormente, eran tostadas hasta que pasaban de color café a negro, se descascaraban, y finalmente se molían entre dos piedras (una de las cuales era calentada por un fuego en la base) conocidas como metate (en la actualidad, la producción de chocolate todavía pasa por un proceso similar).

La noción de que los españoles “mejoraron” el chocolate de la América prehispánica tiene su origen en algunos textos del siglo XVIII en los que explicaban que el chocolate se había amoldado al gusto europeo, en un mito que respaldaba una ideología de conquista: se asumía que los colonizadores habían llevado la civilización a los bárbaros, y no al contrario. Los europeos, en realidad, internalizaron inadvertidamente la estética mesoamericana y, de hecho, adquirieron nuevos gustos, una realidad en contradicción con la ideología colonial.

Consumo en España y Europa

Para explicar a qué se debió la evolución del consumo de chocolate en nuestras tierras se ha abordado desde diferentes ópticas historiográficas. Algunos trabajos establecen que fue un consumo que generó distinción y estatus a los ojos de la sociedad y otros que el deseo masivo de bienes de lujo pudo motivar a la gente a trabajar más y poder pagar sus nuevos hábitos de consumo. También se argumenta que el consumo se incrementó por la estimulación energética que daba a los trabajadores para lograr mantenerse durante jornadas laborales más prolongadas.

Cuando los italianos conocieron el chocolate español, empezaron a crear sus propias recetas. Probablemente fue una invención italiana el añadir al chocolate fragancias fuertes como el jazmín, el ámbar y la vainilla, en sustitución de las antiguas especias americanas. Además, se empezaron a utilizar recetas con cáscara fresca de limones y limas.

Hay diferentes teorías sobre quién llevó el chocolate a Francia. Ana de Austria (1601-1666) es la más nombrada como "portadora". Era hija de Margarita de Austria-Estiria y de Felipe III de España y se vio obligada a contraer matrimonio político con el heredero del trono francés Luis XIII en 1615, que también tenía sólo catorce años.

Uno de los primeros personajes de Francia de los que se tiene constancia que consumió chocolate fue Alphonse de Richelieu, cardenal de Lyon. Se dice que antes de 1642 utilizaba el chocolate como medicina para aliviar sus ataques de melancolía.

El chocolate había llegado a Inglaterra hacia 1650. Después de que las tropas inglesas conquistaran Jamaica en 1655, las plantaciones de cacao establecidas allí por los españoles se convirtieron en los principales proveedores de Inglaterra. A diferencia del comercio monopolizado en Francia, en Inglaterra el chocolate era vendido por muchos pequeños comerciantes y el acceso al chocolate era libre para cualquiera que tuviera el dinero necesario. El chocolate se ofrecía en todos los cafés de Inglaterra adonde el café sólo había llegado unos años antes. El consumo de café en aquella época era mucho mayor que el del chocolate y el té, debido al efecto más estimulante y a su precio más barato. A diferencia del resto de Europa, donde el chocolate se bebía en tazas, en Inglaterra se bebía en platos, igual que el café. Al parecer el chocolate ayudó a allanar el camino para el café, pues creó un apetito entre los consumidores por bebidas estimulantes calientes, oscuras, amargas y endulzadas.

En todos los países católicos de Europa, como España, Francia y partes de Italia, el chocolate tuvo que superar un obstáculo eclesiástico: el ayuno. Se cuestionaba si el chocolate era una bebida o un alimento. Si fuera ambas cosas, a los católicos no se les habría permitido tomarlo durante los cuarenta días de Cuaresma, así como en otros días de ayuno. Los grupos que lo querían permitir durante la Cuaresma argumentaban que el chocolate es una bebida. Este grupo incluía, entre otros, a los jesuitas que al parecer tenían un floreciente comercio de chocolate. Sus oponentes eran principalmente los dominicos puritanos que argumentaban que el chocolate era demasiado nutritivo para no ser considerado un alimento. La decisión de quién tenía la razón se planteó repetidamente a varios papas y todos ellos decidieron que el chocolate era una bebida y no rompía el ayuno.

Para que el chocolate se impusiera en Europa, tuvo que ser clasificado por el método basado en la patología humoral transmitida desde la antigua Grecia y ampliado por Galeno (nacido hacia el año 130 a.C.) en el que se afirmaba que los humores del cuerpo son respectivamente calientes o fríos y húmedos o secos. La principal solución de Galeno para tratar las enfermedades era curar con los opuestos, por lo que trataba la fiebre "caliente" con un remedio "frío". Como Galeno concedía gran importancia a la nutrición, todos los alimentos se clasificaban según este sistema. El médico de la corte española Francisco Hernández llegó a Centroamérica hacia 1570 para examinar las plantas autóctonas en nombre de Felipe II. Clasificó el cacao como "de naturaleza templada" con tendencia a ser "frío y húmedo". Por ello, el chocolate era ideal en épocas de calor y para tratar la fiebre. Muchos autores asumen que el éxito temprano del chocolate, así como el de otras bebidas estimulantes, se debió a que inicialmente fue aceptado como una medicina, y que sólo más adelante empezó a ser apreciado como un objeto recreativo y de placer. Aunque las opiniones sobre el chocolate siempre estuvieron divididas, se reconocía que era sano y nutritivo.

El chocolate llegó a Alemania a principios del siglo XVII, cuando ya era conocido en otros países europeos. Esto ocurrió en una época en la que hoy conocemos como Alemania aún estaba formado por varios países independientes. Durante mucho tiempo, el chocolate sólo se vendía en Alemania como medicamento y tónico en las farmacias. Una de las primeras oportunidades de disfrutar del chocolate la ofreció el café fundado en Bremen en 1673 por el holandés Jan Jantz van Heusden, donde llevaba seis meses con licencia para producir y ofrecer bebidas extranjeras, como café y chocolate.

En Alemania, como en otros países, el chocolate estaba reservado a la nobleza y a los ciudadanos ricos debido a su precio. El elevado precio también se debe a los derechos de aduana y las tasas en los estados alemanes. El elevado precio del chocolate continuó en el siglo XVIII debido a los impuestos puestos por el rey Federico II, como en Prusia, para reducir su importación.

El propio Federico el Grande, como muchas grandes personalidades alemanas, se consideraba un amante del chocolate. Junto a él, los poetas Goethe (1749-1832) y Schiller (1759-1805) se contaban entre los grandes amantes del chocolate de la época. Goethe escribía a menudo a su mujer cuando estaba de viaje y le pedía que le enviara su chocolate Riquet favorito. También mantuvo una animada correspondencia con el fundador de esta empresa, Jean George Riquet, sobre la buena influencia del chocolate en la salud.

La expansión

La transformación del consumo global de chocolate se articula en un periodo de expansión global donde se integraron la innovación tecnológica, la economía política, la estrategia imperial y la expansión de la producción de cacao a otros países, interactuando estos elementos conjuntamente. 

Primero, la innovación y la transformación industrial de las economías centrales (Alemania, Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos) y otros países con un creciente consumo de chocolate como Suiza, Bélgica y Holanda. Segundo, la fractura de la tradición del comercio del cacao liderado por el imperio español y portugués, a partir del apoyo que otros imperios dieron a sus colonias para aprovechar el incremento en la demanda de cacao que hacía parte de su estrategia de comercio internacional. Tercero, la oferta de cacao que era abastecida por países independientes como Ecuador, Brasil y Venezuela, la cual sería complementada por la producción de territorios coloniales en el Caribe, África Occidental y la península malaya como resultado de los propósitos económicos y políticos de los imperios.

El siglo XIX se convierte en un momento importante hacia la popularización de este producto por varios procesos: el cacao empezó a cultivarse en nuevas regiones donde no era ni botánica ni culturalmente nativo, se dio cierta mecanización en el cultivo, se establecieron nuevos canales de difusión y la entrada de Estados Unidos como país consumidor y productor de cacao. En Estados Unidos, tal como había sucedido en Inglaterra, el chocolate se convirtió en un suplemento perfecto para los soldados por la posibilidad de cargarlo fácilmente y ser una fuente de energía.

Actualmente cuando pensamos en el chocolate, lo hacemos en su forma sólida y azucarada, lo que se refleja en el énfasis que muchos escritos sobre alimentación dan al chocolate sólido. Sin embargo, durante nueve décimas partes de su larga historia, el chocolate fue consumido como bebida. 

Los estudios sobre el chocolate se encuentran en los intersticios de la historia culinaria, la historia colonial y la historia del consumo y, como éstas, se mueven entre el esencialismo biológico y el funcionalismo cultural. Investigaciones químicas y neurofisiológicas que han aislado e identificado poderosos compuestos psicoactivos respaldan el atractivo inherente del chocolate, o incluso sus cualidades adictivas. El cacao contiene metilxantinas estimulantes (pequeñas cantidades de cafeína y grandes cantidades de teobromina, que es un poco más débil), feniletilamina (la cual es más potente y se parece a la anfetamina), cannabinoides generadores de placer y flavonoides (los cuales ayudan a bajar el colesterol). La grasa y el azúcar del chocolate también pueden estimular al cerebro a producir opiáceos.

 

Año

Hitos para no perderse

3000 a.C.

Primera muestra encontrada de restos de cacao en vasijas indígenas 

1000 a.C.

Uso como elemento de intercambio por los olmecas en Mesoamérica

1502

Descubrimiento del cacao por los españoles

1523

Uso como moneda de cambio y de pago

1544

Primer viaje documentado de cacao a España

1570

Clasificación del cacao por el médico de la corte

1585

Primer cargamento de cacao enviado a España

1615

Llega el chocolate a Francia

1631

Tratado sobre el chocolate por el médico andaluz de Ledesma

1650

Llega el chocolate a Inglaterra

1673

Disponibilidad de chocolate en un café de Bremen en Alemania

1753

Clasificación botánica por Linné como Theobroma cacao

 

Nota

En el próximo capítulo quiero exponer las características botánicas de la planta, su biología y algunos aspectos agronómicos, para poder entender mejor la expansión que tuvo a raíz de que se popularizó su consumo en los países del norte.




 



miércoles, 17 de agosto de 2022

CACAO - la bebida de los dioses

Árbol de cacao de cultivo ecológico en Togo


Blog

Aunque este blog es de viajes, pasa a convertirse temporalmente en el hilo conductor del libro que estoy escribiendo sobre los aspectos socioeconómicos del cacao. Tratará desde su origen hasta que se convierte en chocolate y estará especialmente centrado en África, de donde nos llega el 70% de la materia prima.


De momento tengo los esbozos de los diferentes capítulos de que constará el libro y esas serán las entradas que iré subiendo. Luego espero ir completando aspectos que me falten viajando a los sitios para documentarme in situ, tanto a los países de donde es originario como en los que se ha implantado su cultivo de forma masiva. Todo ese proceso espero que me lleve entre 1 a 2 años a partir de ahora. Así que, a lo largo de este recorrido, cualquier sugerencia o documento que pueda ayudar a enriquecer esta historia serán bienvenidos.



Algo de historia. El cacao prehispánico

Del árbol del cacao, Theobroma cacao, originario de Sudamérica, ya parece que  se preparaba de sus frutos una bebida consumida por los mayas y los aztecas. Entre las pruebas más antiguas de su uso se encuentran las vasijas de cerámica de Ecuador en las que se han encontrado restos de cacao. Estos datan del período comprendido entre el 3500 y el 3300 a.C.

Para encontrar el significado de la palabra cacao se ha de recurrir a la lengua maya: Cac que en lengua maya quiere decir rojo (en referencia al color de la cáscara del fruto) y Cau que expresa las ideas de fuerza y fuego.


Mazorcas de cacao cosechadas


La palabra náhuatl “cacahuatl” pasó al español como cacao y casi sin modificaciones del español a los demás idiomas del mundo. En cuanto al término español “chocolate”, se deriva del azteca “xocoatl” que significa “aguada de cacao”. El término Theobroma, que en griego significa “alimento de dioses”, fue empleado en 1753 por Carl von Linné, como término científico para denominar este árbol. 

En la cultura olmeca también se utilizaba esta bebida. La zona de asentamiento de los olmecas se encontraba en las tierras bajas húmedas de la costa del Golfo de México, en Tabasco y en la parte sur de Veracruz. Dado que los olmecas también tenían una fuerte influencia en las culturas circundantes y comerciaban con ellas, es probable que los pueblos vecinos también conocieran el chocolate. Así pues, los mayas también lo habrían conocido a través de ellos. La palabra "cacao", pronunciada "kakawa", formaba parte del vocabulario olmeca hacia el año 1000 a.C. Debido a la falta de restos de esa época, probablemente nunca sabremos cómo preparaban el chocolate y quiénes lo bebían. No se sabe si la bebida se elaboraba con la pulpa de la fruta o con los granos de cacao, aunque algunas investigaciones apuntan a que probablemente era una bebida alcohólica elaborada con la pulpa y que se bebía en ocasiones especiales.

Códice Nuttall, representación de dos reyes de la cultura mixteca compartiendo una bebida de chocolate.


En Centroamérica la evidencia más antigua de cacao hasta la fecha se encontró en vasijas de arcilla de Honduras. La teobromina, una sustancia que sólo se encuentra en el cacao en América Central, se encontró en los fragmentos de vasijas que datan de alrededor de 1150 a.C. 

Un fruto que se come y es moneda al mismo tiempo. Descubrimiento por los españoles

El cacao funcionó como moneda en la época prehispánica porque cumple con los requisitos que debe tener un objeto para ser utilizado como tal. Desde el punto de vista físico el cacao se cultiva en condiciones especiales, por lo tanto, no cualquiera podía tener acceso a él, lo que facilitó su regulación por un grupo social privilegiado; es fragmentario, se puede contar, almacenar, transportar, comer y ofrecer a los dioses, es decir que contaba con un valor intrínseco en aquella sociedad. Debido a sus características y propiedades este “objeto precioso” se sacraliza en la época prehispánica, y al estar vinculado con los dioses, la nobleza (que es representante de los dioses) encuentra en él un medio de poder eficaz. 

Parece que fue en el cuarto viaje de Cristóbal Colón, que comenzó el 9 de mayo de 1502 y le llevó a Guanaja el 15 de agosto de 1502, en que fue el primer europeo que encontró cacao. Cuentan que ese día, Colón se encontró con una canoa maya completamente cargada. La hizo abordar y trasladar su tripulación y la carga a su carabela. Los españoles observaron que allí donde caía un grano de cacao, varios nativos se agachaban inmediatamente a recogerlo. Sin embargo, parece que nunca probó el chocolate. 

La escasez de la moneda metálica en algunas colonias españolas en América fomentó la pervivencia de algunos elementos del sistema de intercambio de las culturas prehispánicas, los cuales fueron utilizados tanto por indígenas como por españoles. Uno de los objetos que con mayor frecuencia se utilizó como moneda tanto en la época prehispánica como en la época colonial, fueron los granos de cacao, los cuales después de la época prehispánica siguieron siendo utilizados para transacciones de baja denominación. En esa época, en el altiplano central de México, el cacao funcionaba como moneda en los mercados, pero su funcionamiento junto con otros usos en la cultura de Mesoamérica también estaba relacionado con lo sagrado.

Habas de cacao y monedas


Las características que tiene el cacao para ser utilizado como moneda en la época prehispánica radica en que no todos podían tener acceso a él, sólo la nobleza, los principales y los mercaderes. Se podía transportar de una manera fácil, así como conservar y almacenar. 

Desde que Hernán Cortés llegó al altiplano central describió la función del cacao en aquella sociedad como una moneda, al igual que la mayoría de los cronistas. Debido a que en un principio no fue suficiente ni la cantidad de monedas que traían los conquistadores ni el cargamento de reales que envió Carlos V en 1523, Cortés pagó a los soldados tanto con cacao como con unas monedas que hicieron de unos discos de oro fundidos y rebajados con cobre a los que se les llamó tepuzque y después chapuza, sinónimo de “embuste o mentira”.

El cronista de principios del siglo XVII, Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés al escribir sobre los nicarao (indígenas mayas de Nicaragua) relata el valor del cacao como moneda: “entre los nicarao un conejo valía diez almendras, por cuatro almendras dan ocho pomas o nísperos de aquella excelente fruta que ellos llaman munoncapot, con diez, se paga la compañía de una dama y un esclavo vale más o menos cien almendras” (Granados 2017).

Las habas (granos o almendras) de cacao resultaban especialmente útiles para fraccionar moneda metálica acuñada por los españoles, cuyo poder adquisitivo era tan elevado, que hacía difícil dar la vuelta tras una compra. Aún en el siglo XVIII seguían estableciéndose tales equivalencias, valiendo medio real entre 80 y 100 granos de cacao. 

En Europa se encomiaba el uso de cacao-moneda como la mejor forma de evitar el pecado de la codicia, dado que la naturaleza perecedera del cacao impediría las ansias de acumulación que caracterizaban al avaro. En el imperio Inca, aún conociendo el oro y la plata, que se valoraba en su vertiente estética, jamás se acuñó moneda metálica. 

Las características ideales de la moneda perfecta suelen definirla como portátil, canjeable, duradera, asequible, disponible y fiable.

Conforme se fue integrando la sociedad de la Nueva España, el cacao se siguió utilizando como principal moneda fraccionaria en las relaciones de intercambio, y debido a que se podían adquirir mercancías con cacao en los mercados, también se pagaba el trabajo de los indios en esta moneda. En Acatlán (México), por ejemplo, el día de trabajo de un indio en la sementera (vivero) se pagaba a 25 cacaos por día.

Tabla

Descripción generada automáticamente 

La pervivencia del cacao que fue utilizado como moneda por toda la población en la época colonial, se debió en buena medida a que su producción podía seguir siendo regulada por las autoridades españolas, porque en realidad cumplía cabalmente con su función como moneda. Además seguía siendo valorado por los indígenas como medio de intercambio y la casa de moneda tenía como prioridad acuñar los metales para controlar su exportación a España.


Lienzo de Tlaxcala, del siglo XVI muestra a la india Malinche traduciendo la lengua de los mexicas a Cortés


lunes, 4 de julio de 2022

To go (Kara)

 

Cuando es la época de los mangos, todos maduran al mismo tiempo y hay tantos, que se venden por nada en el mercado. Los mayores encargan a los niños que vayan por ahí vendiéndolos, porque cualquier dinero que consigan será bienvenido.


En los pueblos, los mercados son algo tan triste como lo que se ve en la imagen, un pequeño edificio central y varias piedras y chamizos alrededor para que los vendedores ambulantes puedan exponer sus exiguos productos.


Las niñas-mujer crían a sus niños y no los suelen destetar hasta los 3 años, como se hacía antes seguramente en todo el mundo, para aumentar sus probabilidades de sobrevivencia.

Los pequeños montículos delante de la casa-fortaleza, tienen hasta sus pequeños ojos que todo lo ven, sirviendo de protección y como lugar de ofrenda y sacrificios.


Para las picaduras de serpiente tienen plantas cuya savia aseguran que introducida en la herida a los tres días te curan, o no, como esta Euphorbia poissonii.  Según el experto canario que la identificó, escribe que la bibliografía dice que sirve para el sida, el cáncer, la próstata, …. pero no cuenta nada sobre picaduras de serpiente…..


Los niños juegan en los campos, expectantes ante la llegada de visitantes. Estos campos con la llegada de las lluvias se llenarán de plantas de algodón, un cultivo de “renta”, con el que conseguir algo de dinero para seguir malviviendo. El algodón es el primer producto de exportación de Togo, unas cien mil toneladas producidas anualmente, que ya son toneladas, que se venden sobre todos a los países asiáticos ya que en el país no existe industria textil. Para entender esto mejor algunos datos:

La compra del algodón estaba centralizada en una empresa participada por el estado togolés (NSCT – Nouvelle société cotonnière du Togo). En la campaña 2020-2021 el gigante agroalimentario OLAM, con sede en Singapur ha adquirido el 51% de esta sociedad por la cantidad de 41 millones de US$, con lo que en la práctica asume su control. https://www.financialafrik.com/2021/05/20/togo-la-production-cotonniere-enregistre-une-baisse-annuelle-de-43/

El algodón es otra de esas materias primas que como el café y el cacao cotizan en bolsa en Nueva York, detrayendo de los agricultores cualquier control sobre lo que producen y el poder negociar un precio justo que cubra con cierto margen sus costes de producción.


En los últimos años han sido China, la India, Malasia y Vietnam los mayores compradores de este algodón, que luego llegan a nuestros países en forma de prendas muy baratas, producto del comercio de las zonas francas, libres de impuestos, donde no existen derechos laborales, con lo que se cierra un circulo perfecto para los explotadores.

Con la venta de la sociedad togolesa a Olam, el gobierno espera que esta empresa logre multiplicar por 12 el valor de las exportaciones (https://www.republiquetogolaise.com/agro/1002-6569-l-asie-du-sud-est-principal-marche-d-exportation-du-coton-togolais).

No hace falta preguntarse quienes volverán a ser los perdedores de esta nueva historia que se está escribiendo.


Esta es tierra de baobabs. Su robustez y su dura corteza me recuerda a la piel de los elefantes. Dicen que al principio los primeros habitantes los usaban como vivienda, aprovechando las oquedades de los árboles más grandes para establecerse dentro hasta que aprendieron a modelar la tierra para hacer sus propias casas.


La ciudad, Kara, es un hervidero de gente a todas horas, y sus mezquitas, distribuidas por doquier, muestran que la mayoría de esta zona es musulmana.


En el sur suroeste, en la frontera con Ghana, los restos de las mazorcas de cacao esperan su momento para ser convertidas en jabón, sacándole así otra pequeña ganancia a este cultivo. Pero son un residuo rico en potasio que sería imprescindible para volverlo a utilizar compostado e incorporarlo al suelo como abono. Es la continua contradicción que se da en la pobreza, que no da para todo.

 


 

 

 

domingo, 19 de junio de 2022

To go (Kuma Konda - Atakpamé - Kara)

 

Kuma Konda tiene varios artistas que plasman su arte también en los muros de las casas del pueblo


No pude evitar ir a Kuma Konda, un lugar donde se respira una paz especial y donde además puedes hablar castellano con José Ramón, que cada vez pasa más tiempo aquí que en España. En Kuma Konda nadie tiene agua corriente en la casa y el pueblo se abastece de unas fuentes de donde, por tuberías, conducen el agua hasta un par de puntos en el pueblo donde los pobladores van a buscar el agua. Hace poco José Ramón contrató una empresa que se dedica a hacer pozos y en el patio de la casa perforaron hasta 80 metros, profundidad a la que encontraron agua. Con una bomba sumergida bombean el agua a un tanque con el que se abastece toda la casa. El coste total fue de 5000 €. Por esa misma cantidad el ayuntamiento del pueblo podría construir un pozo que abasteciera directamente las casas mejorando la salubridad y el tiempo que la gente pasa yendo a buscar agua. Pero incluso esa cantidad es mucho para este pueblo, aparte del coste que tienen luego las redes de distribución y la instalación en cada casa. Un largo camino todavía por recorrer.

Atakpamé

A veces en los viajes las cosas funcionan bien y otras no tanto. Después de dormir en Atakpamé, una ciudad algo caótica, que sirve de paso de camiones del norte al sur y viceversa, por la mañana intenté averiguar de donde salían los autobuses hasta Kara y me fue imposible. A cada uno que le preguntaba me decía una cosa diferente y cuando cogí una moto para que me llevara a la estación de taxis me llevó a una que no era. Finalmente cogí un taxi compartido, que a unos 70 km de mi destino me vendió a otro taxista, del que dijo que era su hermano pequeño, lo cual significa que como máximo son del mismo pueblo. Este nos llevó a una velocidad de vértigo a Kara, con lo que la primera parte de esta pequeña aventura se acababa de completar.

Los camiones que van a Burkina Faso o vienen de allá, pasan por Atakpamé cargados hasta él cielo, para aprovechar al máximo el viaje

En unos controles de carretera, de los que suele haber a la entrada o salida de alguna de las ciudades, los taxistas deben pagar una pequeña mordida (unos 30 céntimos) a los policías que están allí, realizando controles. Para evitar que alguien pueda fotografiar o filmar la entrega cuando llega el taxi al control el policía le dice “a tierra”, lo que significa que debe dejar caer las monedas al suelo para luego, cuando no haya nadie, poder recogerlas. Esto se repitió varias veces en los diferentes controles y cuando hay algún taxi parado significa que quizás se le olvidó aportar la pequeña contribución.

Kara ( Kutammakou - País Tamberma)

La takienta es casa y fortaleza a la vez, donde se resguarda la familia y los animales, donde los granos quedan almacenados y defendidos por sus moradores, mientras fuera las ofrendas les conceden favores y también les protegen de sus enemigos

Cuando vine a Trabajar a Togo y sólo llevaba 3 meses aquí, se organizó un viaje a Kara, al norte del país, para una feria agrícola anual que se celebra en este país, y a la que yo tenía la oportunidad de asistir junto con toda la delegación de la GIZ. Por un problema de visado en ese momento al final no pude ir, lo que me fastidió bastante, no sólo porque me perdía algo que me iba a ayudar a conocer mejor el mundo agrícola togolés en su conjunto, sino porque esta es una de las regiones que tiene un interés especial por algunas de las etnias que viven aquí. Así que ahora con este viaje me he quitado esa espinita ya que he podido ver algo de la agricultura que practican en esta zona y he visitado el país Tamberma, donde todavía conservan algunas de sus costumbres ancestrales y que ha sido declarado Patrimonio de la Unesco.

Allí me pregunto cómo puede uno entender un pueblo que lleva siglos modulando su forma de vida, sus costumbres, sus creencias, en el rato que pasas haciendo fotos y comprándoles algunas artesanías con las que intentan ganar algo de dinero. Pues eso, no se puede. En un rato te cuentan la historia de este pueblo que considera a todos los hombres iguales, por lo que rechazan el poder, por eso cada casa, cada takienta es una fortaleza en si misma, porque cada familia es responsable de su propio destino.


Los baobabs están en todo el territorio, dando sombra, frutos y aportando a través de sus hojas los minerales que absorbe del subsuelo. Dicen que fueron los primeros lugares que habitaron, en las oquedades de estos enormes árboles, hasta que aprendieron a modular la tierra, construyendo sus casas.

Pais Tamberma – Kotammakou, el país de los Batammariba, los que modelan la tierra. Como se ve al fondo, poco a poco los techos se van sustituyendo por otros de zinc, menos frescos, pero más fáciles de reponer


Al día siguiente me fui a hacer una excursión por una zona agrícola al este de Kara, junto con un guía, donde hay un proyecto comunitario. Estuvimos un par de hora caminando bajo un sol abrasador viendo como cultivan en lo que ellos llaman terrazas, aunque consiste en realidad en alinear las piedras abundantes a lo largo de líneas en el terreno pendiente. La densidad de plantas es muy baja y los rendimientos ni me los quiero imaginar. Aunque en la época de lluvias hay un curso de agua que fluye, no lo aprovechan por falta de medios para hacer un pequeño embalse y comprar tuberías que la conduzcan a sus terrenos. Algunos usan abonos químicos, cuando tienen medios económicos para comprarlos, sobre todo para el maíz, aunque el resto intenta aportar todo lo que tienen de materia orgánica, que es casi nada.

La mezcla de ceniza y estiércol de ovejas es la materia orgánica que va a ayudar a que los cultivos, como este de maní, puedan dar algo en los suelos agotados


Después de dar la vuelta a una montaña e ir viendo cultivos llegamos a un pequeño pueblo donde había mercado. Como era sábado casi todo el mundo estaba dedicado al deporte nacional de beber “tchoukoutou” o también llamado “Sioulim”. Se trata de una bebida basada en el sorgo, que se prepara poniendo los granos en agua durante 8 horas, para pasarlos después a un colador y dejar escurrir el agua. A partir de ese momento el sorgo empieza a germinar. Se lava de nuevo y se pone a la sombra. Tres días después se lleva al molino, donde se muele, se mezcla con agua y se deja reposar durante una hora

A través de un tamiz, se recupera el agua que se pone de lado para utilizarlo más tarde. La masa se pone al fuego al menos unas 4 horas para que se ponga espeso y se va añadiendo agua según se evapora. Se vuelve a tamizar para recuperar el agua y se guarda hasta el día siguiente para que tome su color definitivo y que fermente, para luego volverlo a hervir.

Se deja enfriar todo el día y ya se puede beber, aunque será dulce y no fermentado. Es al añadir los líquidos que se habían dejado de lado con lo que se obtiene la bebida fermentada y con contenido alcohólico.

Yo probé un poco para no hacerles el feo pero no me bebí todo el bol que me ofrecían. Mi guía se bebió entre este primer lugar y otro que visitamos al menos 4 boles después de lo cual me pareció que empezaba a decir tonterías. Para que se le pasara empecé a apretar el paso ya que nos quedaba media hora de camino y aunque al principio le costó cogerme, al final me adelantó. Y es que un guía debe ir siempre delante.


Los cultivos en terrazas, a pesar de la variedad -pimientos, gombo, tomates, maní, sorgo, curcuma – con su estacionalidad ligada a las lluvias, apenas da para el consumo familiar


La mejor manera de conocer una ciudad es patearla, que es lo que he hecho en mi último día en Kara. En todos los recorridos empezando por el museo de Art Kara, donde he visto una interesante colección de máscaras de África del Oeste, no me he encontrado a ningún blanco por la calle. Habré hecho unos 10 ó 12 km y cuando veo la miseria por todas partes, la pobreza y que el 50% de los hombres que veo me parecen más fuertes que yo (el otro 50% son niños y ancianos), no entiendo porque no me atacan y me roban lo que llevo encima, Yo no me lo tomaría como algo personal, sino que pensaría que recuperan algo de lo que en su momento les quitaron nuestros antepasados. En realidad, son buena gente y nos siguen teniendo miedo. La historia les ha enseñado que con el blanco siempre van a perder al final.

Había máscaras para todos los gustos, para funerales, para ritos de fertilidad, para festividades…