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viernes, 17 de mayo de 2013

Últimos coletazos en Filipinas



Los famosos cocodrilos de Davao 

Uno de mis entretenimientos es ir a ver jugar al ajedrez a los parques. En San Franz, uno de los pueblos donde me toca trabajar y donde me suelo quedar varios días, juegan al lado del mercado, en un sitio sucio y maloliente, ya que los jugadores cuando no pueden más con los nervios, mean en una esquina que lleva a un callejón. En Davao el sitio está mejor, es un lugar abierto pero techado, situado en medio de un parque pero aquí las apuestas son fuertes y hay verdaderos profesionales que tienen una especie de agente que acepta apuestas de los que miran y se juegan cantidades bastante importantes. Aunque me cuesta, siempre me niego a jugar ya que no quiero jugar por dinero. Cuando algunos me ven se ponen nerviosos porque huelen el dinero pero cuando digo que no voy a jugar, solo a mirar, pierden el interés por mí. En Butuan, también juegan en una esquina, pero que de oscuro que es da hasta miedo ir. Al final he solucionado el problema comprando un ajedrez y jugando con un par de los trabajadores de una de las organizaciones con las que trabajo.

Los filipinos lo convierten todo en un juego y acaban haciendo apuestas con ello. El otro día vi a un hombre rodeado por un corro de niños. Tenía un palo al que le daba vueltas lentamente y los niños seguían atentamente sus movimientos. Cuando me acerqué más vi que en el palo había 2 arañas que cuando se encontraban, luchaban y la que perdía se descolgaba por un hilo. No sé cómo reconocían a que araña habían apostado, pero la cuestión es que los niños también estaban apostando con dinero.

Intentando imitar a Lidia en su descripción de la gente en Camboya, (http://unapuertademijaula.blogspot.com) intentaré dar mi retrato de la gente en Filipinas. Ella habla de las mujeres, así que me centraré en los hombres. La imagen que tengo de los filipinos es que son bajos y delgados, siempre están en grupos, callados, observan todo lo que pasa. No suelen ser incisivos cuando te venden sus servicios y con una negativa basta y no te molestan más. No son gritones, menos cuando hablan por el teléfono móvil. Mean en cualquier lugar, aunque prefieren las esquinas, los palos y las farolas, pero no le hacen tampoco ascos a las paredes lisas. También se suelen apretar contra ruedas de camión, jeepneys o buses, y yo también lo he probado una vez cuando le pedí al conductor del bus que me parara y no se me dio tan mal.
Son maleducados según nuestra forma de entender las formas, se echan eruptos en cualquier momento y lugar, y cuando quieren llamar tu atención hacen ruidos con la boca, te llaman Joe que para ellos es sinónimo de americano y normalmente si hablan contigo lo hacen de una forma superficial, pero preguntándote cosas que nosotros consideramos íntimas (estás casado, donde está tu mujer, cuanto años tienes, buscas a una mujer aquí). Cuando llegan o cuando se van normalmente no suelen ni saludar ni despedirse. Pueden hablar contigo animadamente y al minuto siguiente se van como si no te conocieran. Hasta a mí que, no soy especialmente cuidadoso con estas cosas, esta forma de actuar me desconcierta. No se enfrentan a las situaciones y evitan los conflictos. Si los ofendes por decirles algo demasiado directo note mostrarán su enfado en público pero a partir de entonces te evitarán.
Hace unos días de pronto me di cuenta que nunca he visto a nadie leer un libro, lo cual estoy seguro que se refleja en su forma de ser, aunque no se cómo. Paso muchas horas en buses, viajando de un lado a otro de la isla y nunca los veo leer nada, escuchan música, ven la tele, mandan mensajes por el móvil o duermen. El dormir es lo que más me maravilla de esta gente, pueden dormir en cualquier lugar, encima del asiento de una moto, en el canto de un cuchillo y además lo hacen con ganas, como si estuvieran en una enorme cama en su casa.
Yo no les encuentro casi nada de la cultura española, les quedan el par de palabras que han conservado en el tagalo, las iglesias y la religión que los hace rezar hasta para ir al baño y a la que se aferran como si les fuera a salvar de algo, aunque también practican la doble moral. En lugares como la ciudad de Davao son muy estrictos en la prohibición de fumar, pero no hacen nada por cambiar la situación de las cientos de personas que duermen en la calle. Quizás otro ejemplo de la superficialidad de su forma de ser o del populismo de sus dirigentes.
Señora viviendo en su carrito

En Butuan, suelo ir al restaurante Margie’s donde alguna vez se ve algún que otro extranjero ya que tiene algunos platos más internacionales. En la pared tiene un cartel de una corrida de toros donde uno de los diestros es Angel Teruel, del que dicen que esa gente es familia nuestra, de Almería. Me hace gracia ver mi apellido puesto en la pared de un sitio tan lejano.

El arroz que no falte

Los filipinos comen habitualmente a las 8 am, a las 12, a las 3 y media de la tarde (la famosa merienda) y a las 6 es la cena. Además de esto se puede comer a cualquier hora y en los restaurantes siempre hay alguien comiéndose un plato de arroz con cerdo frito alas 6 o a las 10 de la mañana, a las 4 de la tarde o alas 9 de la noche. Quizás el truco está en que comen muchas veces pero no mucha cantidad (bueno, de arroz si, la media está en ½ kg de arroz por persona y día) y por eso siguen estando en general delgados aunque con la llegada de los McDonald cada vez más filipinitos/as gorditos.




domingo, 14 de abril de 2013

Día a Día

Casa cerca de Enchanted River, Hinatuan

En los largos viajes en bus que me toca hacer para atravesar la isla de Mindanao me da tiempo a pensar en qué ha pasado con mi Coser. Hay gente que tiene grandes sueños, como construirse una casa, que llevan mucho tiempo y que yo nunca he tenido. Mis sueños son más de sensaciones, de ver sitios, de pequeñas cosas. Mirando atrás me doy cuenta de que estos sueños eran espejismos, efímeros, y que quizás sea el disfrute del día a día el que haya que buscar, de las pequeñas cosas. Navegando por la red encontré esta cita de José Luis Sampedro, que me gustó porque puede que tenga que ver con lo que busco y con la nueva forma de buscarlo, tanto me da que se llame felicidad o de otra manera. Pero me gusta lo de “llevarse bien con uno mismo”.
“No me interesa la felicidad y no creo que dependa de mayor o menor inteligencia. Pero desde luego no exigir demasiado hace más fácil llevarse bien con uno mismo, que es mi sustituto de la felicidad”.
La comida en Filipinas puede llegar a ser muy barata si uno come en Carenderías, donde por una ración de arroz y un poquito de carne y verduras te cobran medio euro. Aunque la verdad, harto, lo que se dice harto no te quedas. El “Pancit Cantón Guisado” es mi plato favorito y es básicamente pasta revuelta con trozos de verdura, carne, y algunas veces frutos de mar. Un plato pequeño también te puede costar medio euro y ya si vas a un sitio más sofisticado y el plato es para 2-3 personas vale 3-4 euros, que más de una vez me lo he comido yo sólo. Hay que tener cuidado en pedir exactamente Pancit Cantón Guisado ya que si pides otro tipo de Pancit, de los que hay varios, cambia todo, el tipo de pasta que los hay de un fideo chino desabrido, y cambian los ingredientes, así que yo me he aprendido este para ir sobre seguro.
Una cosa que ya me tiene aburrido es comer siempre de restaurante ya que desayuno en un restaurante (aquí no hay bares), almuerzo en un restaurante o en una carendería y ceno en otro restaurante. Tengo cierta variedad de sitios donde voy pero al final me acabo hartando a arroz, a pollo y a Pancit.

El fin de semana me fui a pasarlo a Mati, un lugar de la costa de Davao Oriental y tuve la suerte de ir con una amiga. Digo suerte por varias razones, una porque si vas sólo todos/as te preguntarán que por qué vas solo ya que aquí nadie va solo a ninguna parte. Incluso en el bus, de unos 60 asientos, cuando sólo vamos 20 pasajeros, todos se apelotonan en los asientos de delante y no les importa ir apretados sentados juntos aunque haya asientos vacíos. Cuando alguien se baja, entonces alguien de atrás va rápido a ocupar ese asiento vacío para seguir haciendo piña. Todavía no he podido conocer la razón de esta necesidad de contacto humano. Otra razón es porque yendo con alguien local uno acaba ahorrando dinero. Cuando te sales de las rutas de los buses tienes que tomar otro tipo de vehículos que no tienen tarifas fijas (para los filipinos si) o bien tú no las entiendes y que dependen del tipo de vehículo, de la distancia y del número de pasajeros que puedan ir. Uno de estos vehículo es el triciclo, en el que yo he visto montados a más de 15 pasajeros, aunque lo normal suele ser que vayan 2 delante, 4 atrás y uno o dos (depende de los culos) en el asiento de detrás de la moto. Si la carretera no está asfaltada y el camino es largo este no es un buen medio de transporte. Otro es el skylab, que es una moto de unos 200 cc adaptada con unos alerones laterales de madera donde puede llevar carga y pasajeros.
Skylab

El motorista por necesidad tiene que ser bueno ya que el equilibrio en esas condiciones no es fácil y menos en carreteras no asfaltadas con baches y barro. El motorista reparte a la gente y la carga equilibrándola entre los dos laterales y no sé qué opinan los diseñadores de motos japoneses sobre este uso de su diseño original ya que con carga y todo llegan a llevar hasta 500 kg. Este medio nunca lo he probado ya que además de considerarlo peligroso soy incapaz de ir tanto rato en cuclillas como ellos. Luego está el habal-habal (que traducido significa “follar como cerdos”) dado que va el chofer, detrás 4  a 5 personas gracias a una extensión que le ponen al asiento y como guinda, de forma transversal a la moto va siempre una chica sentada encima del tanque de la gasolina. El equilibrio aquí también es importante y creo que está en las “manos” (es un forma de decir) de la chica. Si uno se fija ve que la chica va encajada perfectamente encima del tapón de la gasolina, y sin querer hacer un chiste fácil, pero sin poder evitarlo, parece establecer el centro de gravedad del vehículo. Viendo el estado en general de las motos y de los tapones en particular no sé si hay algún estudio sobre los efectos por efluvios de la gasolina en bebés de la zona rural. Además, aunque las motos ya hacen tiempo que perdieron sus amortiguadores, todavía queda algún resorte que se mueve un poco en los baches, pero que yo sepa en el tanque de la gasolina nunca ha habido resorte ni amortiguador con lo que no se cual es el efecto adicional de ello sobre el desto de la chica.
Aunque la moto no va full, la chica transversal va

Cuando uno es extranjero, automáticamente eres el cliente del mes y todos te ofrecen sus servicios ya que saben que no vas a viajar en esas condiciones y te ofertan el servicio pero por el precio como si fueran full. Como todos están más o menos de acuerdo entre ellos en el precio, al final, al no haber más posibilidades, tienes que aceptar. Cuando vas con alguien local, lo primero que haces es esconderte o te vas a comprar algo a un sitio convenido. Tu acompañante va y negocia a lo local y una vez acordado un precio razonable te pasa a buscar.
En Mati tomamos un habal-habal, con un buen chofer, pero sólo para nosotros dos. Yo iba detrás de él y mi amiga  Joan (aunque se llame igual que mi sobrino es una chica, que en Filipinas cada quien se pone el nombre que le parece) detrás de mí. 
Joan, de paquete

Como yo no tenía donde sujetarme y el asiento era de sky, cada vez que frenaba o íbamos en bajada yo le hacía honor al nombre de la moto y apretaba al chofer como nunca pensé que llegaría a hacerlo. Aunque luego intentaba recomponerme el camino volvía y volvía a ponerme en el mismo lugar hasta que al final abandonas y dejas hacer. Los filipinos tienen la teoría de que en su país hay muchos ladyboys por la cantidad de pollo que la población come y que están alimentados con hormonas pero yo me pregunto que si no será por usar este medio de transporte. Otra ventaja es que por fin te enteras de lo que dicen en visaya, la lengua que utilizan normalmente entre ellos,  en vez del oficial tagalo.
He aprendido viajando que lo que les gusta a los locales no necesariamente te tiene que gustar a a tí. Así fue con Mati, que en semana santa se convierte en un sitio ruidoso, con unos “cottages” encima del agua, donde las familias hacen sus barbacoas, los hombres vomitan su borrachera en el agua donde sus hijos se están bañando, los adolescentes ponen la música a todo volumen intentando superponerla a la del cottage vecino y todos felices. Pero para saber, normalmente hay que ver y tengo que reconocer que el sitio es bonito aunque está esquilmado en cuanto a la pesca y aunque ahora intentan proteger ciertas áreas cuesta recuperar lo perdido.  
Mati

Y sobre esto también tengo que decir que cuando has visto sitios impresionantes, cuesta asombrarse ante cosas normales, otra cosa para anotar en el día a día del Coser.

jueves, 21 de marzo de 2013

Costumbres



Cuando vas a un país diferente siempre hay cosas que te llaman especialmente la atención. Una de éstas para mí fue observar como en cuanto caen unas pocas gotas, aunque sea una fina llovizna, todos los/as filipinos/as enseguida se cubren la cabeza con lo que tengan a mano, una libreta, un periódico, el bolso, una chaqueta, cualquier cosa vale, pero el producto estrella, aparte del paraguas claro, es una toalla. Ésta, de unos 30 x 30 cm aproximadamente yo ya la había venido observando, ya que tiene muchas más utilidades. Cuando hace mucho calor, se la ponen en el cuello o dentro de la camisa o camiseta a lo largo de la espalda. Si están sudando la usan para secarse el sudor y si hace mucho calor también se la ponen encima de la cabeza, simplemente apoyada encima o a veces poniéndose los bordes detrás de las orejas o haciéndose un pequeño anudado en las 4 esquinas al estilo del pañuelo baturrico. Finalmente he podido averiguar que la toalla tiene una función preventiva ya que al parecer, cuando hace calor y se te moja el pelo por la lluvia, al día siguiente caerás enfermo, al igual que si sudas la camiseta y no te pones la toalla entre ésta y la espalda, también te pones enfermo. Cuando intentas explicarles que esto son creencias que no tienen un fundamento científico te miran con pena, al igual que en Nicaragua, pensando, pobre, como no sabe, cualquier día de éstos le va a dar una artritis que no se podrá mover.
Y hablando de los paraguas, éstos también son una preocupación para mí. Cuando camino por la calle, aunque haga un sol resplandeciente, muchas mujeres van con su paraguas literalmente pegado a la cabeza para que su sombra abarque el máximo de su cuerpo y ningún rayo de luz logre llegar a su piel, que de todas formas es morena. El problema es que el tamaño de estas mujeres y el mío hace que los hierros de las varillas estén exactamente a la altura de mis ojos por lo que tengo que andar con cuatro ojos, por si pierdo mis dos.
Y también me he permitido inventarme un par de datos sobre los triciclos en este país. Si en Filipinas hay unos 100 millones de habitantes y hay aproximadamente 1 triciclo por cada 100 habitantes, pues fácilmente salen que son 1 millón de triciclos. Se dice rápido, 1 millón de motos con un cubículo con ruedas al lado en la que he llegado a contar hasta 12 estudiantes montados. El trayecto mínimo es de 15 céntimos de euro y la gente paga esto tanto por recorrer 100 metros como 4  kilómetros, porque andando, antes muertos. Por un lado le cuento al/la filipino/a que me quiera escuchar que gastar 15 céntimos de euro por 100 metros es muy caro y que si lo hacen 4 veces al día, lo cual suele ser normal, gastan al mes 12 euros, lo que representa el 10% de un salario bajo y el 5% de un salario medio. ¡Pero ellos no hacen estas cuentas sino que dicen que 15 céntimos es barato !
Además también les digo que si este millón de conductores de triciclos se dedicaran a trabajar en algo productivo, como por ejemplo producir arroz, seguramente el país dejaría de importar este producto (aunque parece que hay planes para conseguirlo pronto) y además toda esta gente pasaría al sector productivo saliendo del de servicios. Por cierto, cada filipino come al día medio kilo de arroz, sin pestañear y algunos, por lo que he podido ver incluso más. Así que éstas son mis batallitas aquí en mis ratos libres.




Cooperación ATASCO-OP

Al final me he decidido a abrir otro blog, sólo para cooperación con este título: http://atascoop.wordpress.com/

Así que mantendré este de COSER para las chorradas del día a día y el otro para intentar sacar mis inquietudes sobre cooperación. En la primera entrega hubo 2 comentarios que por esta vez contesto aquí:

Como siempre, Edita Olaizola, a quien tuve la suerte de conocer y compartir muchos ratos con ella hablando de trabajo y de los ”minisuper” en Nicaragua, sigue dando ideas y dice que ¿Por qué no incluir en el proyecto la figura de una persona experta en motivar, coordinar y alinear equipos con los objetivos del proyecto?.
Pues sí, en Nicaragua lo intentamos pero no siempre lo conseguíamos. Y quizás es porque no éramos profesionales de este campo y lo que peor se nos daba era lo de motivar, que tan necesario es.

Y Lydia Artega, vecina en Managua y que más tarde me acogió una semana en su casa en Manila dice que lo que habría que hacer con el título es un resumen y palabras clave, como en los artículos científicos. Y el título corto y al grano. Pues me gusta la idea, sobre todo lo de las palabras clave. También decía que porque no escribía sobre Proyectos y actividades regionales con sentido. Ya le dije que lo sentía pero que no tenía mucha experiencia en este tipo de proyectos y que al igual que los títulos, me parece que sirven para vender una idea pero que la realidad sobrepasa en mucho las capacidades de las ONG y sólo hace falta ver el despelote de la Unión Europea para ver que estas ideas regionales no son nada fáciles.
Mi próximo blog de cooperación será sobre fondos revolventes, espero que esta semana …….

martes, 19 de febrero de 2013

ATASCO


Tenía 2 títulos para este nuevo blog sobre cooperación. Uno era aprovechando el nombre que tenía de Coser (es mi manía del ahorro) pero cambiando el significado de las siglas por COoperación Sin Excesivos Recursos (COSER). Luego se me ocurrió otro que era Algunas Tímidas Anotaciones Sobre COoperación (ATASCO) que es el que voy a usar, ya que en un sondeo que hice sólo una persona me dijo que era el que más le gustaba, asi que queda elegido por mayoría absoluta con mi voto de calidad adicional.

Típica plantación de arroz y cocos cerca de Zamboanga,
Mindanao, donde la gente todavía habla un castellano antiguo, llamado chabacano,



Es un poco atrevido hacer esta página cuando en realidad no tengo tanta experiencia en cooperación, de ahí también la timidez del título. Así que lo que pretendo es contar mis experiencias, las positivas, que también las hay y las negativas que te vas encontrando a lo largo del trabajo en cooperación. No será un blog con tanta sustancia como otros que se encuentran en la red, como el de Gabriel Pons, con quien coincidí un tiempo trabajando en Ingeniería Sin Fronteras-Asociación para el Desarrollo y quien es un intelectual de la cooperación con muchos años de experiencia. Su blog es lasdanaides.wordpress.com/ y quizás es el que deberíais realmente leer.

Desde el título hasta los últimos detalles
Cuando se identifica un proyecto de cooperación normalmente se tiene claro lo que se quiere conseguir (o no). Pero en caso de que sí, hay que darle contenido y al final se hace uso del marketing casero a la búsqueda de un “título” que ayude a que un proyecto venda, o sea que sea financiado por alguno de los organismos donantes. A lo largo de los años he visto desfilar muchísimos títulos de proyectos, con algunos nombres como “integral”, la palabra clave en los 80 y que como la moda volvió a estar de actualidad al cabo de algunos años o los más recientes “género” o ”cambio climático”. Estas palabras claves, por tonto que parezca, ayudan y mucho a que un proyecto sea aprobado o no, ya que muchos de los que tienen la última palabra en las altas esferas del correspondiente ministerio de cooperación o grandes organizaciones donantes muchas veces sólo leen el título o bien están interesados en una línea concreta de proyectos, en la línea de la palabra clave, para justificarlo dentro de su política de cooperación.

Una vez aprobado el proyecto casi todo el mundo se olvida del título y se le busca un acrónimo que simplifique el referirse al proyecto así como para facilitar que quepa en las facturas que se expiden y que deben llevar el título del proyecto. Así un “Programa para el fortalecimiento y acompañamiento de las capacidades intrínsecas a la cultura indígena de la zona baja de la cuenca del río Pallá, con especial énfasis en la igualdad de género y las actividades productivas y de comercialización” se convierte una vez iniciado en  “El Programa”. Como se ve el título quiere reflejar que se va a potenciar las capacidades de los indígenas, que habitan una cuenca hidrográfica por lo que habrá que tener este factor en cuenta, se pondrá especial atención a las mujeres, y se velará porque la producción agrícola que tengan pueda ser comercializada. Como el trabajo está dividido por componentes, con sus correspondientes especialistas en cada uno, se contará por ejemplo con un experto en sociología indígena, un experto en agricultura, otro experto en marketing, otro de género, siendo cada uno responsable de uno de los apartados que se pusieron en el título. Al estar cada experto inmerso en su expertise, suelen olvidarse de integrarlas con las demás.

Una propuesta sería hacer títulos menos largos y que no intenten reflejar todo el proyecto pero en cambio tener previsto desde el principio la integración de todos los componentes y cómo hacerlo en la práctica. Si tienes alguna otra idea quizás la puedas compartir ¡!

viernes, 18 de enero de 2013

Despedida


Esto no es Butuán
Y empiezo mis primeros días en Butuán, hechos de la rutina del trabajo y de irse acomodando a las costumbres locales. Cuando me preguntan algo, para decir que si hago como los filipinos,  levanto de forma ostentosa las cejas lo que significa eso, que sí.

Me he comprado una fiambrera para que no me den 3 bolsas de plástico cada vez que voy a comprar la comida. Me he acostumbrado a comer en la oficina, con mis compañeras de trabajo y compramos la comida en una comidería, algo muy típico aquí llamado carendería, donde puedes comer en unas mesitas pequeñas o bien te llevas la comida a tu casa o lugar de trabajo. Para ello usan unas bolsas pláticas transparentes, poniéndote el arroz hervido con una medida preestablecida en una de esas bolsas, luego usan un platito como medida de lo que pidas, normalmente carne y a veces pescado, que también vuelcan en otra bolsa y luego las dos bolsas las ponen en otra bolsa más grande para poderlo transportar. A mis compañeras de oficina les parece muy bien mi iniciativa medioambiental y primero pensé que lo tomaban como otra excentricidad de uno de estos extranjeros y pensaba que esto es como lo de género, está muy bien hablarle a los otros de estos temas, pero cuesta más aplicárselo uno mismo. A la semana siguiente fueron apareciendo cada una de ellas con su tuper y ahora ya dejamos de incorporar al menos 12 bolsitas de comida al día (bueno, algún día se les olvida) a la contaminación medioambiental. Gratamente sorprendido!


La ciudad de Butuán es aburrida y no hay nada especial que hacer. Lo más excitante es irse después del trabajo, cuando ya ha oscurecido, andando hasta un centro comercial (Gaisano Mall) que está a 1 km de distancia. Es excitante porque el tener que sortear los diversos obstáculos que hay en la acera tienes que pasarte a la carretera y ahí siempre hay la posibilidad de que alguno de los artefactos que circulan por ella te atropelle. Algunos días, a las 7 de la tarde ya estoy de vuelta, cenado y dispuesto para irme a la habitación y volverme a conectar a internet. Es lo que tiene contratar gente que es de fuera, que al aburrirse, trabajan incluso en las horas fuera de oficina. El aire acondicionado que hay por todas partes me tiene la garganta destrozada y a veces al hablar me sale una voz de niña con lo que cualquier día de estos me van a tomar por un ladyboy.

Lo de los eructos me sigue ocupando bastante ya que no me acabo de acostumbrar. Se los echan de todo tipo y colores, más flojitos y algunos desde el fondo más profundo del estómago. Yo entiendo lo que dicen de que los gases malos deben sacarse al exterior, como si la boca fuera un tubo de escape, pero no entiendo porque luego cuando estornudan se disculpan y dicen “excuse me”. Estoy algo confundido y estoy esperando a que alguien se tire un pedo para ver qué es lo que se hace en esos casos (y descubrir si eso es un segundo tubo de escape o se considera solamente como un ventilador), es sólo para saber, por si me encuentro en esa situación y saber si tengo que pedir disculpas, dar las gracias o aplaudir.

La despedida

La naturaleza alegre del ser humano está en el viaje y no porque piense que se va a encontrar con algo mejor más allá, lejos del sitio en el que vive, sino por huir del tedio de los días repetidos y, siendo osado, por huir del miedo, de esta carrera alocada hacia la vejez y la muerte en la que todos andamos inmersos.
Manuel Leguineche
Voy a compartir algunas de las razones de porque he decidido dejar de viajar y volver a llevar una vida más o menos normal, o sea trabajando y anclándome a una rutina. Pienso que el viajar sobre todo te abre la mente a otras culturas y otras formas de hacer y pensar. A veces pienso que me ha hecho más paciente, pero sólo un poco y que me ha ayudado a conocerme algo más (sólo un poco también, ya que la verdad es que me parece que después de tanto tiempo ya me conocía bastante).
En bici por Tonga

Durante los casi 5 años que trabajé en Nicaragua nunca me costó levantarme para ir a trabajar mientras que el otro día me dí cuenta que me costaba levantarme para seguir estando de vacaciones, cuando había decidido ir a ver un parque en Davao donde tienen algunos de los últimos ejemplares de las enormes águilas filipinas. Noto como que he perdido la ilusión por ver cosas nuevas y me cuesta sorprenderme como cuando empecé el viaje. También me ha pasado varias veces que me tenía que parar a pensar durante un buen rato en qué país estaba ya que al cambiar casi cada mes de país ya no me acordaba. Ahora que llevo más tiempo en Filipinas ya no me pasa.

También dejo el viaje porque siento que ya cumplí la mayoría de los sueños que tenía o bien vi que no eran tales. He sentido cierto deterioro físico-químico-económico y en algún momento del viaje, por primera vez en mi vida, he sentido que me he hecho mayor. A veces me he sentido fuera de lugar en alguno de los backpackers donde me he quedado. Creo que he cumplido los sueños que se pueden hacer con poco dinero, ahora voy a ver si hay alguno que sea más caro y me pongo a ello.

Durante algo más de 2 años he estado viviendo en mi mundo feliz, hecho de mar y peces de colores, de calor, pantalones cortos y chancletas, de sonrisas y pieles morenas, arena fina y cocoteros sin fin, donde el agua salada y el sol doran tu piel. He viajado desde septiembre de 2010 hasta enero de 2013 y entremedio he trabajado durante 3 meses. Durante este tiempo he estado en 18 países que no conocía, alguno de los cuales luego he repetido. He dormido en 50 islas, algunas tan grandes como Australia, Sumatra o Borneo y otras tan pequeñas como Gili Air o Malapascua.
Atun pescado enfrente de Madeira (el de la izquierda soy yo)


Sé que no dejaré de viajar porque de una u otra forma lo he hecho toda mi vida. Pero quizás ya no viajaré tanto tiempo seguido ya que calmé la sed que tenía de pasar de un sitio a otro, siempre mirando que otro país hay detrás de donde estoy.

Esos 15 años que tengo sin cotizar en mi vida laboral los pasé en buena parte viajando, o viajando-trabajando que es lo que más me gusta, como esos períodos trabajados en el campo, en la cosecha de fruta en Lérida o en el molino de aceite de L’Albi, con turnos de 12 horas, sin estar asegurado, los casi 3 años trabajados en Nicaragua en los 80 para una Fundación alemana, no cotizando ni aquí ni allá, viajando por Alemania en autostop en mi época de insumiso huyendo del servicio militar y de la cárcel en la España postfranquista, los meses que pasé en la Bretagne francesa visitando a Dominique, viajando en bicicleta por España, Italia y más tarde por el norte de África, trabajando en el barco de pesca Lajares de Los Abrigos, para aprender del mar y de las estrellas y aprendiendo sólo las rudezas de los que en ella trabajan, el viaje en velero a la península desde Canarias, cuando no me daban pasaporte y viajaba con la cartilla de marinero, estudiando agrónomos en La Laguna para poder llegar a trabajar en lo que más me gusta.

Entrevistando a la Comandante Leticia Herrera, (1986). Aquí soy el de la derecha, en el sentido de ubicación solamente.
Cuando viajas eres muy frágil, todo está en tu equipaje, dinero, tarjetas, ropa, recuerdos y direcciones. Me he cansado de tener mi vida en una maleta así que me he comprado otra. Creo que con eso de momento es suficiente para seguir tirando.
Esta es mi última anotación como blog de viajes y espero que la próxima ya sea sobre cooperación.


jueves, 3 de enero de 2013

Filipinas 3

Fin de año en Malapascua, mi isla favorita


Desde que una vez viajando en bicicleta por el desierto de Argelia me quedé sin comida y no pude dormir en toda la noche del hambre que tenía, siempre que viajo necesito saber que en cualquier momento puedo comer algo, aunque luego no lo haga. Traumas o manías que te quedan. Así que normalmente antes de irme al hotel o donde esté, siempre cargo algo de comida, por si acaso, lo que a veces en el país de las hormigas no es fácil.
Después de pasar 2 semanas intensas de trabajo de más de 12 horas diarias vuelvo a viajar y el gusano del estómago sigue ahí y se mueve sólo si hay retos, como Zamboanga, el dominio del moro, al sur de la isla de Mindanao. En el viaje en bus, con largos recorridos, más en tiempo que en kilómetros, aprovecho para estudiar inglés, aunque en realidad estoy repasando, al menos 1 lección cada día y como sólo son 142 pues en 5 meses acabo. Durante 3 días he viajado con un promedio de 6-7 horas cada día para hacer en total unos 700 km. Prefiero estas etapas cortas (para mí 6 horas en bus ya no son nada) y dormir en cada estación intermedia, en ciudades más o menos grandes, con la posibilidad de ver algo de la ciudad con la luz del día que no pegarme la paliza de un tirón o viajar en avión. El otro día hice un viaje de 2 horas en bus y me supo mal cuando llegué a mi destino ya que se me hizo corto el viaje.
En el norte de Mindanao, la gran mayoría son católicos y para cualquier pendejada se ponen a rezar, que si para iniciar unas charlas, que si para comer. La verdad es que entre esto y los eructos, prefiero estos últimos.
El peligro, según voy bajando al sur, no son los moros sino los triciclos. En Pagadian están muy contentos con su adaptación de los triciclos a la ladera en que está construida la ciudad, por lo que han construido unos triciclos inclinados, supongo que para hacer que el peso se desplace hacia atrás que es donde está la tracción de la motocicleta. Si en el resto del país los triciclos son incómodos aquí son el infierno y cuando van con 6 pasajeros a toda velocidad cuesta abajo piensas que quizás sea mejor ser secuestrado por el Frente Moro de Liberación.
Pagadián, donde me quedo la segunda noche, no tiene nada especial que ofrecer pero es agradable estar en una habitación limpia, con una cama grande y con conexión a internet. Por la mañana el desayuno, que está incluido, consiste en arroz blanco hervido, 2 rollitos de primavera grasientos y medio huevo revuelto, sin otra opción. Lo dicho, mejor ser secuestrado por el FML

Lo que me convence de que en este país se roba y mucho, es ver como en los buses cada 20 km, sin exagerar, se sube un controlador que revisa con el cobrador los tickets vendidos, lo que significa que si no se hiciera, la robadera sería inmensa. Lo que no se es quien controla a los controladores. Viajar en un bus de aire acondicionado vale entre 1 a 2 PHP por kilómetro, o sea entre 2 y 4 euros cada 100 km, lo que comparado con Malasia es un poco caro. En algunos trayectos cuentan con tele y además algunos con wifi dentro del bus. Los buses con aire ”condicionado” a lo que esté abierta la ventanilla, son algo más baratos.
Mientras viajo voy escrutando con los ojos todo lo que puedo ver e incluso lo que llego a imaginar. La imaginación va saltando sin control de atrás hacia adelante, intentando adivinar lo que harás en los próximos días, volviendo hacia atrás, rememorando viejos fantasmas.

Paco con su hija, en su casa
Con Paco me encuentro en la carretera donde me ha venido a esperar. Paco es un santanderino que ha viajado por 12 años en bicicleta por América y Asia y que lleva viviendo ya 11 años en Zamboanga. He contactado con el por medio de Couchsurfing y enseguida me ha enviado un correo invitándome a su casa. La primera noche nos tomamos los 3 litros de cerveza Red Horse que ha comprado mientras escuchamos bachata, al ritmo de Frank Reyes, lo que con la ayuda del alcohol me hace dudar de si estoy en la República Dominicana o en Mindanao. Al día siguiente oyendo hablar chabacano ya me sitúo de nuevo. Me quedo 2 noches en su casa, durmiendo en el suelo de madera, lo que hará que durante 2 días después me sigan doliendo los huesos. Su mujer, una artista del barro y de la cocina, hace figuras de barro a semejanza de los visitantes que pasan por ahí y cuando se pone a cocinar, de la nada saca una comida sabrosa, sea en la casa o en la cascada donde fuimos el último día. Paco es un personaje bien curioso, con sus propias ideas sobre la libertad y lo que está bien y mal, pero al fin y al cabo todos somos unos personajes a nuestra manera. Después de 2 días en su casa decido seguir mi camino.

Lo del chabacano, el idioma que se sigue hablando sólo en esa parte de Filipinas es bien curioso, al parecer es un remanente del tiempo de los españoles en Filipinas que a través de los mejicanos contratados en esa época, arraigó en la población local. Como era algo diferente del castellano, es que lo llamaron chabacano. Hoy en día todavía se puede entender algo así como un 25% de las palabras que dicen, aunque comentaba Paco que se va contaminando con palabras inglesas y de las lenguas locales. Que nadie se haya ocupado en serio de este idioma (o dialecto) es un ejemplo de la manera de hacer española, incluso en los tiempos cuando el dinero sobraba. La gente de Zamboanga, en sus folletos dirigidos al turismo se definen como la Asia’s Latin City. El alcalde de Zamboanga, Celso Lobregat, desciende de una familia catalana (incluso la carretera principal lleva este apellido), mientras muchos letreros están en castellano o chabacano.
Navidades en Zamboanga a todo color

De Zamboanga vuelvo a remontar hacia el norte, sin atreverme a visitar las islas más musulmanas del sur dado que la posibilidad de un secuestro, aunque sea remota, existe y finalmente he decidido que no me apetece, que seguro que sólo dan arroz por la mañana para desayunar. Paco también me desaconseja ir hacia Cotabato por carretera ya que a veces hay atentados. Unos días después leo en el periódico que una bomba explota en un bus de ese trayecto y hiere a 4 pasajeros.
Así que me decido a hacer de turista normal y me decido por pasarme a la isla de Cebú, donde voy a hacer freediving a Moalboal, con Wolfgang como instructor, un austríaco con el que compartí casa hace un año en Cebú. En esta disciplina se trata de sumergirse el mayor tiempo y a la mayor profundidad posible, sin ayuda de ningún equipo más que las aletas, el tubo y las gafas. He sido con diferencia el peor de los 5 que tomábamos parte en el curso lo cual me ha frustrado un poco pero también me ha enseñado donde están mis límites. Aunque al final me dan un diploma, creo que he suspendido. 

Los mínimos esperados eran aguantar 2 minutos la respiración en la piscina y bajar al menos a 10 metros en el mar. No he conseguido ni lo uno (1 min 28 segundos) ni lo otro (8 metros) y Wolfgang me decía que en mi caso es un bloqueo mental. Lo que me faltaba. Como consolación me regala unas gafas de buceo que usan los pescadores locales con madera y plástico y que parece que realmente funcionan. Algo es algo, aunque hubiera preferido bajar un par de metros más y aguantar algunos segundos extras. Paso por Cebu City, la ciudad que me transforma , por Malapascua, mi isla preferida y vuelo hacia Davao, para ir en bus hacia Butuan y volver a empezar a trabajar. Aunque faltan los detalles parece que voy a quedarme trabajando unos 4-6 meses en esta isla, Mindanao.

Ya no me queda mucho más por contar más que de momento este va a ser el último viaje. En los últimos meses no sabía dónde ir, no sentía la misma ilusión que al principio, hay cosas que ya no me atraen y por eso pienso también que de momento voy a dejar de viajar, en el sentido de no hacer otra cosa. Cuando pienso a donde me gustaría ir ahora, pienso en Jamaica y las Islas Caimán, pero no se trata de ir saltando de una parte del mundo a la otra, así porqué sí. Me apetece conocer mejor este país desde otra perspectiva y dentro de unos meses decidir adonde ir. Si vuelvo a viajar por largo tiempo creo que lo haré de otra manera, no porqué ahora no me haya gustado, sino porque siempre hay que avanzar, cambiar air cosas, mi eterna manía de mirar detrás de cada esquina que veo.
Cuando me ponga a trabajar otra vez el 7 de enero en Mindanao ya consideraré acabado este viaje y seguiré trabajando. Con ello cerraré este blog y estoy pensando en empezar otro sobre cooperación, a ver qué tal se me da. Todavía estoy a la búsqueda de que nombre ponerle.
Cooper Ando
COCOS PA TI              COmo COoperar Sin Perderse Al Tercer Intento
COSER                        COoperando Sin Excesivos Recursos
ATASCO                      Algunas Tímidas Anotaciones Sobre COoperación
ASCO                          Anotaciones Sobre COoperación

Se aceptan sugerencias (se pueden poner en Comentarios del blog)


Los colorful jeepneys

domingo, 16 de diciembre de 2012

Mindanao

Buscadores de oro


Caminar por cualquier ciudad filipina, aunque sea pequeña como Butuán, es un infierno. Muchas veces no hay aceras y cuando las hay están ocupadas por vendedores, por vehículos o parecen hechas para competiciones de salto ya que tienen rampas, escaleras y desniveles diversos. Las lluvias frecuentes además dejan charcos enormes en las cunetas que tienes que ir sorteando ya que vas caminando por la calle, no por la acera y además los vehículos que pasan también te pueden salpicar al pasar. Cruzar la calle es posible sólo gracias a que los vehículos circulan lentos y puedes pasar entre ellos. La mayoría son triciclos, en realidad motocicletas a las que le han añadido una carcasa casera para acomodar una cantidad increíble de gente. El precio dentro de la ciudad de un triciclo es de 8 pesos (0,15 €) y la gente aquí se monta en ellos alegremente aunque sea para que los lleven 100 m. Lo único que justifica tomar un triciclo es el calor inclemente que hace en las horas diurnas y que al tener que andar por la calle, no tienes sombra que te cobije. Las medidas de estos artefactos están hechas tomando a un filipino medio, tirando a pequeño. Para cualquiera que entre en ellos y que tenga una o más tallas que la de ese filipino estándar se golpeará la cabeza contra el borde superior al entrar, contra el techo una vez dentro y luego las rodillas con varias esquinas que hay. Por eso yo, a pesar del calor, de los charcos, de los vehículos que te pasan rozando, evito montarme en un triciclo como si fuera la peste.
Esperando que pase la lluvia

Cuando llegas a Filipinas te dan automáticamente y de forma gratuita un visado por 21 días. Si vas a estar más tiempo, lo puedes prorrogar por otros 38 días, esta vez ya pagando la cantidad de 65 euros. Para ello tuve que ir a la oficina de inmigración en Butuán, en un edificio sórdido, feo y maloliente no lejos del centro. La ventaja de estos lugares pequeños es que no te ponen muchas pegas ni te hacen preguntas así que rellené mi formulario y me dijeron que volviera en 1 hora con los 65 euros ya que el jefe todavía no había llegado a pesar de ser las 9,30 de la mañana. Regresé a las 11, dándole un poco más de tiempo al jefe que efectivamente ya estaba. Una funcionaria comprobó los papeles y me puso el visado en el pasaporte, mientras otro jugaba en el ordenador a un juego de marcianos online y el otro veía en la tele un partido de la NBA. Eso sí, cuando la funcionaria terminó, le dio mi pasaporte al otro funcionario (el de la NBA) que lo llevó a la mesa del jefe, ya que aquí cada uno tiene su cometido. Una vez todo listo y habiendo pagado, el jefe puso su firma en el pasaporte y hasta el 17 de enero me puedo quedar en el país. Luego, pagando otros 80 euros me lo alargarán por otros 2 meses.
Aunque estoy a sólo 100 km de donde ocurrieron la mayor parte de los muertos a causa del tifón Pablo en Mindanao, veo las noticias sobre ello en la tele al igual que seguramente todos vosotros, como si fuera muy lejos. Y es que donde estoy la sensación es que no ha pasado nada mientras al ver las imágenes parece que lo que se ve sea en otro país. Lo que me queda claro ahora que ya he estado en el campo, visitando partes del proyecto en el que colaboro, es que la deforestación y el desorden medioambiental (minería descontrolada, intervención en los ríos) aseguran que esto volverá a ocurrir. Leí las declaraciones del gobernador de la zona devastada que decía que la culpa no era de la deforestación ya que en esa zona ya no quedan árboles. Supongo que se refería a que la culpa no era suya porque cuando asumió el mandato ya estaba deforestado, lo cual no le quita parte de la culpa al no hacer nada para revertir la situación.
Un carabao o búfalo de agua trabajando

Mientras, un par de días más tarde, estando en la oficina sentimos un leve movimiento de las sillas, todos nos quedamos mirando y luego supimos que había sido un terremoto de 5,5. Todo el mundo siguió trabajando tranquilamente ya que parece que suele ser algo habitual y dicen que hay uno cada semana. Vamos a ver.
Todos los pueblos y ciudades medianamente grandes por donde paso están llenos de casas de empeño, bancos y farmacias, lo cual es típico de los sitios pobres. Es curioso ver como la automedicación, ya que poca gente se puede permitir ir al médico, es algo habitual de la gente sin recursos, que ven en las medicinas la solución a sus males. Los bancos y las casas de empeños, pero sobre todo los primeros, como ha quedado demostrado, también te ayudan a hacerte más pobre.
La gente con la que trabajo está muy interesada en saber más de otros países ya que la mayoría de ellos nunca ha salido de Filipinas y tampoco de Mindanao. Me da un poco de vergüenza contarles cosas que a veces me preguntan con mucho detalle sobre la forma de vida de los españoles ya que, como siempre, tengo el problema de pensar que yo no soy representativo de la forma de pensar de 47 millones de españoles y que además a lo tonto, ya llevo 7 años sin vivir allá, por lo que cada vez se menos de nuestra forma de vida.
Lo mejor de mi estancia aquí, es que me obliga a practicar inglés, a aprender nuevo vocabulario cada día, a pronunciar mejor (ya digo uaifai para el wifi) y a que estoy conociendo este país y este pueblo desde otro lado como hasta ahora.
Después de casi tres semanas de trabajo me voy de vacaciones ya que aquí todo el mundo se va también y me incorporaré de nuevo el 7 de enero. En este tiempo voy a seguir trabajando con calma, a ratos, en el informe que tengo que presentar y esto me da tiempo para pensar a fondo en algunas de las posibilidades que veo en el programa. Me pongo en camino hacia Zamboanga, adonde tardaré 3 días en llegar en bus. Lo podría hacer más rápido pero no tengo prisa y voy a hacer travesías de máximo 8 horas por díay si me gusta el lugar de la parada intermedia me quedaré un día o dos. De momento el camino a Cagayán de Oro ha sido muy bonito, costeando la mayor parte del tiempo, con muchos campos recién plantados de brotes de arroz, intensamente verdes
Otro carabao

Y para terminar por hoy, como nadie me ha preguntado por qué he pasado de Facebook, lo cuento. Por un lado me aburría leer muchas de las cosas que los demás ponían y pensaba a cuantos no les interesaría o les aburriría lo que yo ponía. Después pensaba que no me gustan las cosas que crean adicción y creo que Facebook lo es. Veo a mucha gente y sobre todo niños en este país totalmente enganchados, consultando a cada momento en sus móviles la última tontería puesta en Facebook. Estoy seguro que los de Facebook, cuando consideren que hay suficientemente gente enganchada empezarán a cobrar, aunque sea una cantidad mínima, así que por si acaso yo ya me he borrado antes. Cuando me di de baja me mandaron una carta igual que el documento que me enseñaron en el obispado cuando también me di de baja de esta organización, diciendo que en cualquier momento que decida cambiar de opinión, volveré a ser bienvenido.
Con agricultores