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domingo, 14 de julio de 2019

Le palu




Justo esta semana cumplía 6 meses de estar en Togo y de regalo me ha tocado el palu, o sea como aquí llaman al paludismo que es lo mismo que la malaria.  Primero no quise aceptar que era palu, al día siguiente ya no tuve duda y fui al hospital y el resto de la semana, me lo pasé en cama, con fiebre, dolores y falta de apetito, además de otras dolencias. Al cabo de una semana ya empiezo a recuperarme y solo pienso en que no me vuelva a dar, porque si fuera así me plantearía irme del país. Esta es la segunda malaria en mi vida y no quiero volver a repetir. Un colega mío que vino a verme al hospital me dijo que el lo tenia 3 o 4 veces al año, que para ellos ya es algo normal y le llaman su enfermedad africana y de ahí quizás el diminutivo de palu, como si fuera el hermano pequeño de la familia.  

Los viernes y los sábados por la tarde, si estoy en Kpalimé, me voy a ver ensayar un grupo local de música de tambores y danza togolesa. Le ponen muchas ganas y me encanta estar sentado, tomando una cerveza y oyéndolos y viéndolos cantar y bailar.


Si estoy en Lomé, lo que ahora será mas frecuente ya que he alquilado una habitación en casa de unos colegas, me voy a casa de Juan a escuchar ensayar a su grupo, Culibaly et la Lumiere, que cada vez tiene alguna gente nueva que pasa por ahí, para tocar o cantar con ellos. La particularidad de este grupo es la mezcla de instrumentos tradicionales africanos (en la foto hay 2 koras) con otros modernos. 


Con este grupo organizamos la fiesta en Kuma Konda, y la gente del pueblo ya pregunta cuando se va a repetir.


Y cuando estoy en Kuma Konda o bien me tomo un café con JR o hasta hace una paella, que el es valenciano, como en este caso para celebrar el cumpleaños de su mujer. 


También voy a ver a un artista local que hace unos batiks que me gustan mucho. Este de las palmeras me gusta especialmente pero todavía estamos negociando el precio.


Y si voy a la playa voy a ver a una tortuga que tiene su casa propia (¿o es un garaje?)


En Togo, los maniquís están hecho a imagen y semejanza de a quién va destinada la ropa


Viendo a este niño, queda claro que, aunque no haya estudiado sobre el centro de gravedad, sabe exactamente donde esta y como guardar el equilibrio


En mis visitas a las cooperativas, siempre hay que hacer la foto de grupo, y en algunos casos, incluso alguna individual


Por la mañana, los niños salen de su casa a limpiarse los dientes a la calle, ya que normalmente no tienen baño

domingo, 23 de junio de 2019

Mas que nada fotos


Los domingos casi todo el mundo va la iglesia. Unos cantan, otros bailan y algunos van en procesión, como este grupo colorido en Kuma Konda.


En un pueblo de la zona de Badou me encontré este almacén de cacao biológico, que también sirve para prevenir del Sida.


En otro pueblo me reuní con los miembros de una cooperativa que producen cacao biológico. En todo caso nos lo pasamos bien.


Me fui al lago de Togo, para de ahí ir a Togoville. Me llevo este barquero empujando la barca con un palo. Acostumbrado a los motores de Camboya, aunque el viaje tardo bastante bajo un sol inclemente, agradecí el silencio.


También los niños van y vienen en sus botes, cerca de las trampas para peces que hay en el lago.


Mi guía me obligo a hacerme una foto en un monumento que no se ni lo que significa. Cuando quiso que entrara en la iglesia me negué rotundamente.


En realidad, en este viaje lo que quería ver era la casa de los esclavos de Agbodrafo, una casa colonial donde “almacenaban” hasta 100 esclavos hasta el momento de ser embarcados.


Los esclavos estaban en el sótano al que se accedía por una trampilla. La altura de que disponían era de unos 80 centímetros, en una atmósfera asfixiante, siendo imposible estar de pie. Yo baje y puedo asegurar que el lugar no es apto para claustrofóbicos ni tampoco para los que no lo son.


Una comida típica aquí es el fufu, que se come con los dedos. Se trata de una pasta que hacen con igname hervido, de los que los togoleses pueden comer cantidades ingentes. En realidad (para mi) no sabe a nada, por lo que se la añaden salsas y carne o pescado. El fufu en realidad es para llenar el estomago y matar el hambre.


Hablando de comida, en medio de la ciudad de Lomé, en uno de los lugares mas céntricos, no tienen problemas en destazar uno o varios cerdos, que desaparece en un plis plas.


Una reliquia de le época colonial es lo que queda del muelle, que en un primer momento fue construido por los alemanes en madera entre octubre de 1899 y enero de 1900. En abril de este mismo año, fue destruido por el fuerte oleaje, lo que me recuerda al médico de Kpalimé (ver blog de 21 febrero 2019). Esto no les hizo gracia a los alemanes y empezaron enseguida a construir otro muelle, esta vez de hierro (lo que me recuerda la historia de los 3 cerditos) de 304 metros de largo, que costo ya en esa época 800.000 marcos (400 000 euros) y que inauguraron en 1904. En 1908 lo alargaron otros 50 metros y en 1911 otra tormenta arranco 180 metros en la parte media, dejándolo inservible. Enseguida se pusieron a construir uno nuevo que iba paralelo al primero y que inauguraron en diciembre de 1912. Este muelle permitía que los pasajeros y mercancía que venían en barco desembarcaran por él, evitando la llegada en botes de remos hasta la playa, lo que había provocado muchas muertes por ahogamiento al volcar estas. Se restauro en 1928 y fue utilizado hasta 1968, cuando se termino de construir el puerto de aguas profundas, tras lo cual, se deterioro y ya hoy solo quedan unos pocos metros a la vista.


Vista de lo que queda del muelle desde mi hotel habitual en Lomé, con los barcos fondeados al fondo.


En esta misma playa enfrente de mi hotel, a veces hay partidos de fútbol, con arbitro y todo, que siempre acaban igual: todo el mundo peleándose con todos, publico incluido, debido a cualquier decisión del árbitro que nuca contenta a una de las partes. Al cabo de un rato, aburrido, acabo yéndome.

Agbodrafo


Cerca de mi hotel hay varios pasos de peatones que siempre me dan que pensar.



miércoles, 29 de mayo de 2019

Makondo

Después de extraer el aceite de la palma, queda la fibra que se pone a secar y luego se vende como combustible para encender el fuego de carbón
Los domingos y los miércoles por la noche doy un repaso a la casa porque los lunes y los jueves a las 7 de la mañana viene la señora de la limpieza y no me gusta que la encuentre sucia y desordenada. ¿Vaya tontería no? Eso ya hace tiempo que lo hacia mi amigo Manolo y yo he acabado haciendo lo mismo.
No quiero publicar tan seguido pero la verdad es que cada vez que hago una foto hay una historia asociada, cuando voy por la calle, cuando sueño en mi casa, cuando estoy en el campo con los agricultores, en Lomé, cuando nado, y para que no se me atropellen las ideas en la cabeza, es por lo que me veo obligado a escribir y escribir.

Mi casa, un lugar en donde me siento super a gusto
Espero con fruición los fines de semana para subirme en mi moto e ir a Kuma Konda. Ahí ya he quedado normalmente con mi amigo José Ramón (a partir de ahora pondré JR) para hacer una nueva excursión, a pie o en bicicleta, la otra semana fuimos a Kuma Apoti, por una pista muy bonita. A mi Kuma Konda me recuerda, ya no solo por el nombre, a Macondo. Si se juega con las letras sale la palabra Makondo, y si se sigue jugando salen otras como Komodo, quizás haciendo realidad lo de esos lugares mágicos interconectados. Aunque yo de eso no sé, solo lo que he oído.

Mágicos también son los batiks que hace este artista de Kuma Konda

Mágica fue la subida, en la carretera que tanto me gusta, con rincones en los que no me extrañaría ver salir un bosquimano. La carretera en esta época esta regada de mangos que caen por su propio peso, o no, de los arboles sembrados a lo largo de la misma y que seguramente son producto de años de comerlos y tirar las semillas al borde de la carretera. Hoy vi una escena surrealista y era una mujer barriendo los mangos de la carretera delante de su casa, como si fuera basura. A la vuelta me toco ir detrás de un camión que ya habíamos visto en Kuma Apoti y que en el momento que pasábamos con las bicis justo perforó la veta de agua que estaban buscando del que salió un enorme chorro de agua. Hecho su trabajo, regresaba hacia Kpalimé, y al ser de dimensiones mayores que los camiones que habitualmente circulan por aquí iba golpeando las ramas por lo que los mangos caían a montones, como si fuera una piñata de bombones amarillos.



El copiloto, en un momento dado, se subió al techo de la cabina del camión e iba esquivando ramas y arramblando con los mangos que podía. Artistas que son ¡! Menos mágico fue cuando yendo en bicicleta, y reconozco que, haciendo un poco el burro, me di con una piedra en el dedo pequeño del pie derecho, donde ya me había dado la semana pasada, con lo que en pleno día he visto estrellas y fuegos artificiales, lo que me llevo a pensar que esto solo puede pasar en un lugar mágico como este. Ese pensamiento me ayudo a pasar el dolor. El resultado final es que, tres semanas después sigue infectado y haciéndome recordar lo de que, en África, lo peor son las bacterias y los microbios.



De todas formas, en la bajada, en una pista infernal, llena de surcos dejados por la lluvia reciente, lo dimos todo y bajamos a tumba abierta, intentando no frenar para así no gastar los frenos de la bici que son difíciles de conseguir y que hay que ir a comprar a Lomé. Aunque sabe mal deshacer tan rápido lo que tanto ha costado subir, no me puedo resistir a sentir la velocidad y que el aire te seque el sudor y prefiero, haciendo referencia a la tumba, morirme de un golpe en la cabeza, ya que vamos sin casco, que, de un cáncer de colon, por decir algo.



JR tuvo la idea de hacer una fiesta en la plaza de Kuma Konda el 1 de junio y yo me he apuntado ya que es mi aniversario de haber dejado de fumar. Estáis tod@s invitad@s.

Lugar de la fiesta, ahora rebautizado como WOEZ), que significa bienvenido en Ewé
Va a venir un grupo de música de un par de blancos y un par de togoleses de Lomé y para ello hemos ido con JR a hablar con el chef de village (el jefe tradicional del pueblo, diferente del alcalde administrativo), que es a quien se le pide permiso para estas cosas. Emmanuel, que así se llama, es un hombre muy dinámico, de 80 años, que en seguida se ha mostrado entusiasmado con la idea. Esto trae turistas, dinero y actividad para el pueblo, ha dicho. El miércoles lo discutió con sus consejeros, sin que por suerte hubiera ningún problema. Se me olvidó hacerle una foto, pero en todo caso ya lo veréis cuando vengáis a la fiesta (daros prisa porque la esperanza de vida en Togo es de 60 años).

Parte del grupo Coulibaly et la lumiere, ensayando en casa de Juan y Silvia
En Kpalime hay muchos artesanos que se pasan el día trabajando, haciendo esculturas, batiks y demás artesanías, para vender a los turistas, aunque yo veo mucha escultura para poco turista. Este estaba trabajando en Agbodrafo, un sitio “turístico” porque se puede visitar la casa que era el ultimo punto de partida de los esclavos.



No faltéis, es este sábado, 1 junio



viernes, 10 de mayo de 2019

Choco Togo



Niño "ayudando" en la finca familiar en Togo
En Ghana y Costa de Marfil, los reyes del cacao mundial, se calcula que hay unos 4 millones de niños que de una forma u otra trabajan en las plantaciones de cacao. Las organizaciones internacionales, siempre tan ordenadas, han dividido el trabajo en 3 categorías; aquellos niños que eventualmente en picos de producción van a trabajar sin que por ello dejen de ir a la escuela, los que en esos picos dejan de ir a la escuela y lo peor, los que nunca van a la escuela. No he encontrado datos de Togo, pero seguro que no son ajenos a este fenómeno, sobre todo las niñas, aunque más en las labores de hogar como el acarrear agua.

Pero todavía hay historias peores:  muchos de estos niños en realidad son vendidos por sus familias, quienes no los pueden alimentar, en un sistema de esclavitud encubierto. Me contaban que de Togo los llevan, por los meandros de los lagos y ríos que hay con los países vecinos, hasta Gabón, su destino final.

Más datos escalofriantes sobre el tráfico de niños en el cacao en: https://www.youtube.com/watch?v=6BQzpavKmlE

Por eso, desde que estoy aquí, compro chocolate de una empresa togolesa, la única que produce chocolate localmente con la idea de que los togoleses también coman de sus propios productos y aprovechen los valores nutritivos del cacao. Además, pagan casi el doble que el precio normalmente establecido en los precios de especulación de los importadores y compran sobre todo de una especie cuyo rendimiento es más bajo que el de las variedades híbridas (variedad amelonado) pero que al parecer le da un toque de acidez especial al chocolate y permite conservar esta variedad.

Su chocolate no tiene ni de lejos el acabado y la textura de todos los chocolates famosos que conocemos, pero a mí me sabe a gloria (chocolate es chocolate) y cuando pienso en todo lo que tiene detrás de ideales y de querer cambiar las cosas, más chocolate como (chocotogo.com/). Que cada uno elija.

Aprendiendo
He venido de pasar un par de años en una cultura, la camboyana, tan diferente de la africana que me pregunto en que se diferencian más, aparte del color de la piel. Y lo que más me llama la atención es que, así como en Camboya, para hacer cualquier trabajo, la gente se ponía en cuclillas, posición en la que podían estar horas, aquí se agachan a la altura de la cintura, sin doblar prácticamente la rodilla y también pueden estar horas.



He ido al mercado grande que esta de lo que es el centro de la ciudad, 500 m al noreste. Se celebra todos los miércoles y sábados y realmente es mucho más grande que el que esta permanente en la ciudad. Están remodelando los puestos del mercado (no veo que avancen mucho) y mientras tanto los vendedores ponen su mercancía en el suelo y en paradas improvisadas. Detrás, hay una gran iglesia de quien sabe que religión que se está construyendo (y ya está a medio hacer) a pesar de que con ese dinero ya se habría terminado el mercado. Mientras, fuera, un testículo de Jehová blanco y otro testículo negro esperan a clientela que en el rato que los veo, todos les pasan de largo. Mi amigo JR dice que la gente va a las iglesias porque no hay nada mas que hacer, como un acto social para verse y porque se lo pasan bien cantando y bailando, bailando más o menos según la secta-religión a la que pertenezcan. Mi libro guía de Togo dice que hay más de 400 iglesias con nombres diferentes censadas en este país (para 7 millones de habitante no está mal).


Pero a lo que iba, el mercado tiene mucha oferta y es mucho mas barato que el otro. Mientras en el de la ciudad me venden la piña tropical a 50 céntimos de euro, aquí me la han vendido a 20 céntimos y, además como he comprado 2, me han hecho una promoción de una pequeña de regalo, como si fuera la torna catalana, aunque aquí nadie pesa nada y todo es a ojo y/o por cantidades.



Cuando estuve trabajando en la zona de Dany, era época seca, lo que significa que no hay nada que hacer en la tierra. Como fui a ver el estado de las plantaciones de cacao, los agricultores me acompañaban y de vez en cuando me detenían, para que no pasara por un sitio, ya que tenían las parcelas minadas de trampas hechas a mano, con palos a los que habían sacado punta y que esperaban a que pasara una rata de campo, o agutí como les llaman aquí y quedara ensartada en ella. Desde que vi la primera trampa se me acabo el ir alegremente paseando por el campo ya que no quería que me ensartaran el pie. Le pedí a uno de los agricultores que pusiera el pie para ver como funcionaba el sistema y no quiso, así que asumí que hacía daño de verdad.

Yo nací en miércoles, por lo tanto, si hubiera nacido en Togo me habrían puesto Koku, y si mi padre o hermano mayor también hubiera nacido en miércoles entonces me habrían llamado Kokuvi, que es algo así como miercolito. Después de tantos años, por fin he averiguado que el compañero de Togo que tuve en la universidad y que era grande como un castillo, en realidad se llamaba miercolitos.

Herramientas locales 
El lunes de pascua también se celebra aquí y la gente se va de picnic, como en Cataluña. En vez de mona de pascua llevan comida, fritos y bebidas y ponen música para bailar.

Niño encargado el lunes de pascua de aventar el fuego para hacer la yuca frita y que estaba tan contento ayudando a su madre que no se puede hablar de trabajo infantil
Hablando de trabajo, tampoco es fácil la extracción del aceite de palma que hacen aquí. Lo que en el sudeste asiático se hace en industrias sofisticadas para alimentar a los gigantes de la alimentación y la cosmética, aquí se hace poco a poco, de forma artesanal, pisando los duros frutos de la palma como si fueran uvas y con sistemas basados en los mismos principios que en el aceite de oliva, que acaban separando y extrayendo el aceite.



A veces voy caminando por la ciudad y siento que no voy a ninguna parte como en el paso de peatones de la foto. Estoy haciendo un análisis del cacao en este país, y cuando evalúo los precios que la industria chocolatera paga a los productores, la especulación que hay en el mercado del cacao, la pobreza en la que viven la mayoría de los que lo producen y que nunca en su vida han probado el chocolate, el trafico de niños y la esclavitud encubierta, me pregunto que hacer y me desespero.



Parece que ella tampoco sabe donde ir


sábado, 20 de abril de 2019

Ndi Yovo, Bonjour Yovo

Casa en un curva de Kpalime, donde lo que me llama la atención son los colores

Incluso cuando voy en moto, los niños me ven y gritan yovo, yovo, que significa blanco. Lo hacen con una sonrisa y agitando las manos, así que no hay como enfadarse, y es que al fin y al cabo, para ellos realmente somos blancos.


En la plaza de Kuma Kunda, las decisiones se toman bajo el árbol sagrado, al lado del bar de Adzo y José Ramón. Incluso yo, cuando me siento a su sombra me siento mas tranquilo, como si sus hojas me soplaran

Togo me parece el país del colorido, incluso en los frutos y en los productos que sacan de ellos. En el poblado de Hanyigba, a un par de kilómetros de Kpalime, el dueño de esta “fabrica” de aceite de palma me contaba orgulloso de este proceso industrial, que otras muchas mujeres también hacen, pero en cantidades muy inferiores y de forma más artesanal (todavía).


Los sábados por la mañana me gusta ir al mercado, que esta en todas partes, como este puesto en la carretera donde no puedo resistirme a comprar mi fruta preferida. Como voy en bicicleta, puedo deleitarme viendo los diferentes coloridos de cada puesto e incluso de las frutas y me dan ganas de pararme a lamerlas.


En las tiendas de ropa el colorido tampoco falta. Algunos extranjeros se atreven a vestirse con estas ropas que a los togoleses les quedan tan bien, mientras algunos yovos más bien parecen ir disfrazados.


En los últimos meses me he cortado el pelo en Serei Saophon, en Papua, en Sant Jaume d’Enveja y ahora en Kpalime, a cuál lugar más diferente. En ninguno de estos lugares me costó más de 2 euros, menos en Sant Jaume donde mi hermana Irene me lo corto gratis. Los otros no eran de la familia ni yo los había visto nunca antes. Cuando fui a la barbería de Kpalime me quedé sorprendido que había chicos con el pelo muy corto que se lo venían a cortar más todavía. Sera para evitar pulgas ? Yo vi que todo el mundo pagaba con monedas así que ya sabía que costaba menos de 1 euro. Cuando me toco pagar me quiso cobrar 3 euros y le dije que porqué si todo el mundo pagaba menos. Me dijo que yo era su “grand frère” (hermano mayor) y me hizo tanta gracia que le di 1 euro y me dijo que añadiera algo más, así al final acabe pagando 1000 CFA que viene a ser 1,5 euros (el precio real es de 0,4 euros)


Como si fuera un corte de pelo a la naturaleza es lo que te encuentras viajando por los alrededores de Kpalime que dentro de lo que cabe todavía tiene bastante masa boscosa. Este país tuvo un dictador con mano de hierro durante más de 30 años, que no dejaba tocar los bosques. Le ha sucedido su hijo, como si esto también fuera una impresentable dinastía europea más y todos achacan a este cambio el que estén desapareciendo los bosques a marchas forzadas. Siempre me ha llamado la atención como la gente más sencilla reconoce los aspectos positivos de los dictadores y no hacen mención a todo el resto.


Las termitas trabajan día y noche sin parar, construyendo sus termiteros que a veces engullen arboles enteros. La altura que alcanzan de hasta 3 y 4 m da una idea de la profundidad del suelo y cuando llueve algunos de los nutrientes que han sacado a la superficie vuelven a abonar la zona a su alrededor.


De vez en cuando veo alguno de los muchos motoristas haciendo de transportista como este que lleva un colchón matrimonial en el asiento motero. Aunque yo también voy a comprar y hago algún malabarismo en mi moto, no llego a tanto.


Y como un monumento a mejores tiempos pasados queda esta casa “Villa Providencia” construida en 1924.

Libro: aquí acabo con esta serie de extractos de este estupendo libro (a pesar de que muchos párrafos suenan mal hoy en día), no porque no haya nada mas que reseñar, si no porque pocos de los temas tocan directamente a Togo y me los reservo para cuando vaya a otros países (África desde la prehistoria hasta los Estados actuales, Pierre Bertaux, Siglo XXI Editores, 1966):

  • Aunque se diga familiarmente “trabajar como un negro”, los africanos negros no parecen muy inclinados al trabajo; en conjunto, consideran el trabajo como una actividad humilde, servil y degradante, reservada a las mujeres y a los esclavos, que para eso existen.
  • En 1927 André Gide, a su vuelta de un viaje al Congo, Camerún y Tchad, causaba sensación en los medios parisinos denunciando ciertos excesos y numerosas insuficiencias de la administración colonial. Entre otras cosas dice que “cuanto menos inteligente es el blanco, mas bestia le parece el negro”.
  • La presencia francesa era de orden esencialmente administrativo. Las exigencias de esta administración eran muy débiles, pero tocaban un punto sensible: el trabajo forzado. El africano requerido para el trabajo, que consideraba como una ocupación humillante, no hacía diferencia entre un trabajo de interés general del que, en ultima instancia el y los suyos serian beneficiarios y la obligación de trabajar por cuenta de un particular, como ocurría en las colonias portuguesas o en África del Sur. En las colonias francesas el trabajo forzado no era – en principio y salvo algunos abusos- utilizado para fines privados. Pero el africano al que se iba a buscar a la selva y al que se le ponía una azada en la mano no captaba el matiz, intentando sustraerse a esta obligación, era incordiado por el administrador, comandante o jefe de cantón, responsable de la ejecución de las obras y que no dudaba en emplear la coacción y a veces la violencia. En África occidental francesa fueron construidos en 20 000 km de carreteras en 1920, otros 60 000 km en 1930 y 100 000 en 1940 y cerca de 4 000 km de vías férreas. Seria falso pensar que todo esto fue hecho únicamente por buena voluntad.
  • Los europeos desarrollan la agricultura, menos bajo la forma de cultivos alimenticios que de cultivos industriales, destinados a proporcionar a los africanos un ingreso monetario que les permita ser, a la larga, compradores de productos industriales y a la vez contribuyentes.