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viernes, 14 de julio de 2023

Cambio Climático y pesticidas

 

Efectos de cambio climático en la costa de Las Peñas, norte de Ecuador


Según diversos estudios, el cultivo de cacao en varios países, entre ellos Costa de Marfil, puede verse afectado por el cambio climático. El impacto esperado sería más grave en este país que en Ghana. Aproximadamente una cuarta parte de la producción anual estimada en 390.000 tn procede de zonas que ya no serían aptas para el cultivo del cacao en 2050. El fenómeno de la sequía y la prolongación de la estación seca se dejará sentir sobre todo en el noroeste y en la región costera occidental. Estas zonas necesitarían, por tanto, una adaptación importante, sobre todo en lo que respecta a las medidas de adaptación a la sequía. En estudios recientes realizados sobre las futuras condiciones climáticas del cacao en África Occidental, basados en las actuales prácticas de producción, predicen una importante variabilidad de estas condiciones, lo que afectará negativamente a los medios de vida de hasta 2 millones de hogares de agricultores de cacao.

Las prácticas recomendadas para hacer frente al cambio climático tienen como objetivo crear sombra y mantener la mayor humedad posible alrededor de los jóvenes cacaoteros. Los agricultores utilizan cada vez más la práctica agroforestal de combinar árboles fertilizantes, frutales o forestales en el cacao, pero la falta de mano de obra y el acceso a veces difícil a los plantones de árboles, así como la falta de directrices en cuanto a la densidad, el espaciado y las especies de árboles indicadas, son un obstáculo para su adopción. Son muy pocos los cacaocultores, incluso los afiliados a cooperativas, que se benefician de una orientación técnica específica sobre prácticas climáticamente inteligentes, la asociación de árboles y el uso de la información climática en la toma de decisiones sobre la producción de cacao.

Infografía que se puede encontrar en la web de Casa Africa

Fertilizantes

Las plantaciones de cacao agotan los suelos, especialmente en regiones donde el suelo contiene bajas cantidades de nutrientes. El enfoque principal para revertir la situación de los suelos, desde la perspectiva de la industria del cacao, es con el uso de fertilizantes adaptados, ya que los fertilizantes genéricos no funcionan. Cualquier uso de fertilizante, ya sea sintético u orgánico, requiere que la composición nutricional se adapte a una serie de variables, incluyendo la calidad del suelo, la edad del árbol y si el cacao se cultiva en sistemas agroforestales, de sombra o de pleno sol.

La realización de análisis de suelos es costosa y no suele haber laboratorios disponibles. En estudios realizados en 1975 se encontró que en Costa de Marfil se necesitan 26 fórmulas diferentes de fertilizantes para satisfacer las necesidades de las diferentes calidades del suelo. Un estudio similar en Ghana concluyó que se necesitan al menos 30 fórmulas diferentes. Los agricultores requieren capacitación sobre la aplicación correcta y las prácticas agrícolas óptimas, para además saber qué hacer ante el acoso de las multinacionales y empresas comercializadoras de agroquímicos..

Anuncio de fertilizantes químicos en Costa de Marfil

El aumento de materia orgánica del suelo es un aspecto importante del manejo sostenible, ya que mejora su estructura, lo que conduce a un mejor crecimiento de las plantas y proporciona nutrientes de crecimiento de liberación lenta. La materia orgánica también aumenta la capacidad de retención de agua del suelo, lo que puede marcar la diferencia entre los sistemas de cacao viables y no viables en el futuro, cuando el cambio climático inevitablemente amenazará la producción en algunas áreas.

Aunque el uso de fertilizantes puede generar rendimientos significativamente más altos, la justificación económica para los agricultores no está del todo clara. El incremento en el uso de agroquímicos aumenta los costos de los insumos de los agricultores, los riesgos son altos y la remuneración es muy incierta. Los agricultores tienen que comprar agroquímicos por adelantado y también deben invertir en mano de obra adicional para aplicarlos. Además, hay que tener en cuenta la distancia a la que hay que ir a comprarlos y luego transportarlos hasta la parcela, en la mayoría de los casos alejada y de difícil acceso. Sin embargo, no tienen la seguridad de recibir un precio decente por el cacao en la época de cosecha que cubra estos costes. Para el país en general representa un factor de contaminación del suelo y los acuíferos.

Elaboración de composte con miembros de una cooperativa de Kpalimé, Togo

Los niveles de fertilidad del suelo dependen de diversos factores relacionados con el entorno y las prácticas de cultivo (clima, suelo, cultivos asociados, sombreado, etc.). Estos factores evolucionan con el tiempo y, por tanto, las necesidades nutricionales de los cacaoteros también evolucionan. Si los nutrientes exportados de la plantación por los productos de cultivo no se sustituyen, entonces los suelos se agotan con el tiempo y los niveles de producción disminuyen.

Daño ambiental por plaguicidas

Los plaguicidas pueden causar una gran cantidad de daños a los ecosistemas naturales y pueden amenazar gravemente la biodiversidad local. Uno de los efectos no deseados del uso de plaguicidas es la reducción de polinizadores, imprescindibles para el cacao. Las poblaciones de aves y peces también pueden verse muy afectadas. Los plaguicidas, y especialmente los neonicotinoides utilizados, son dañinos para una variedad de polinizadores, incluyendo a las abejas. Aunque el impacto de los plaguicidas en las mosquitas se ha investigado mucho menos, existen serios indicios de que los insecticidas también reducen sus poblaciones, lo que podría conducir a una reducción en los rendimientos de cacao, ya que estos insectos juegan un papel importante en el proceso de polinización en África Occidental. Tampoco se debe obviar que los productores no cuentan con equipos de protección adecuados y se ven directamente expuestos a las materias activas de los productos utilizados.

El anuncio del insecticida de la foto, tomada en la zona cacaotera de Soubré en Costa de Marfil, tiene como materias activas Acetamipride + Bifenthrine que son un neonicotinoide y un piretroide. Ambos actúan por contacto e ingestión. Estos productos son altamente tóxicos para peces y organismos acuáticos (se recomienda no aplicar el producto en condiciones climáticas que favorecen la escorrentía o con pronósticos de lluvia dentro de las 24 h de aplicación). Está prohibida la aplicación a una distancia de cuerpos de agua menor a 10 metros. Se debe evitar la aplicación en surcos de erosión, desagües o áreas que descargan escorrentía en cuerpos de agua adyacentes. Es muy tóxico para aves y altamente tóxico para abejas, así como muy tóxico para lombrices. Imposible de cumplir.

Aunque el uso de fungicidas y pesticidas puede ser una forma de protección contra las enfermedades de los cultivos, el sector cacaotero no ha tomado suficientes medidas para contrarrestar los efectos secundarios negativos del uso de productos agroquímicos, incluido las condiciones de trabajo peligrosas para quienes los aplican (especialmente niños), la contaminación de los ecosistemas, las cepas de plagas y enfermedades más resistentes por la aplicación incorrecta de los productos. La forma arbitraria de su distribución, especialmente en Ghana, también ha resultado en corrupción generalizada, ya que los agroquímicos, que debían ser distribuidos gratuitamente a los agricultores, se venden en los mercados locales e incluso en los países vecinos. La distribución y aplicación de los agroquímicos ha sido a menudo aleatoria, además sin los conocimientos adecuados sobre el modo de empleo. En concreto, los resultados preliminares indican que fertilizantes pueden dar resultados muy limitados en plantaciones con árboles viejos. El uso de los plaguicidas es costoso y solo mejoran los ingresos si se aplican bien, a tiempo, y combinados con otras buenas prácticas agrícolas.

Las especies de míridos más dañinas se encuentran en África. Son responsables de las pérdidas más importantes y, por sí solas, pueden reducir entre el 30 y el 40% la producción de cacao en África Occidental. Como alternativa, se controlan manteniendo un sombreado adecuado y se pueden combatir con extractos acuosos de las semillas de Thevetia peruviana, sobre lo que ya se han realizado diversos ensayos en Camerún y en Togo.

Aplicación de abono orgánico en Togo

Aunque los enfoques gubernamentales para el uso de plaguicidas difieren, en general se deben mejorar y deben tener como objetivo proteger a las familias de agricultores y el medio ambiente. En Ghana, por ejemplo, el Instituto de Investigación del Cacao de Ghana (CRIG, en inglés) realiza pruebas a todos los plaguicidas permitidos para la producción de cacao. Sin embargo, de los dieciséis insecticidas aprobados, doce están en la lista de plaguicidas altamente peligrosos (PAP) de PAN International. Uno de los ocho fungicidas permitidos y el único herbicida permitido también está en la lista de PAP. La mayoría de los agroquímicos aprobados son peligrosos para las abejas. Otros peligros se relacionan con efectos crónicos sobre la salud humana, toxicidad aguda para los humanos por inhalación, alta toxicidad para los organismos acuáticos y muy alta resistencia en el agua, suelo o sedimento. El uso de plaguicidas no aprobados también parece estar muy extendido. Aunque en general los agricultores de Ghana afirman que compran plaguicidas a vendedores certificados, algunos también compran en los mercados y a los vendedores en las carreteras. Según los agricultores, estos suelen ser más efectivos, pero el uso de plaguicidas no controlados podría ser muy peligroso para los agricultores, el medio ambiente y los consumidores. Además, las actividades de fumigación masiva organizadas por el gobierno se llevan a cabo de acuerdo con un calendario y no según la necesidad de fumigación.

Recipientes con el fertilizante Bocashi, realizado por los propios agricultores en la zona norte de Ecuador

jueves, 6 de julio de 2023

Efectos medioambientales: Agroforestería

 

Sistema agroforestal en Esmeraldas, Ecuador


Los sistemas agroforestales pueden aportar una gran variedad de beneficios ecológicos, tales como la conservación de la biodiversidad de flora y fauna, secuestro de carbono, preservación y fortalecimiento de la humedad y fertilidad del suelo, contribución al control de plagas, control micro climático, estimulación de lluvias, como algunos de los beneficios más inmediatos. Sin embargo, la agroforestería no debe reemplazar las áreas forestales y la deforestación cero no es lo mismo que la agroforestería.

La agroforestería, según la FAO es un grupo de prácticas y sistemas de producción, donde la siembra de los cultivos y árboles forestales se encuentran secuencialmente y en combinación con la aplicación de prácticas de conservación de suelo. Estas prácticas y sistemas están diseñados y ejecutados dentro del contexto de un plan de manejo de finca, donde la participación del agricultor es clave

Falta una definición clara de agroforestería, al menos en el sector del cacao. Agroforestería, estrictamente definida significa que existe una asociación entre árboles y cultivos. Por tanto, un gran número de sistemas agrícolas puede denominarse de este modo. Es fundamental para el sector del cacao – y para los gobiernos productores de cacao – llegar a un consenso sobre de que se habla cuando nos referimos a agroforestería.

La agroforestería en el cacao es una de las más eficaces soluciones basadas en la naturaleza para hacer frente al cambio global, incluyendo la degradación de la tierra, el agotamiento de los nutrientes, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la inseguridad alimentaria y nutricional, la pobreza rural y los problemas de la cadena de suministro del cacao.

Representación de lo que sería un sistema agroforestal en estratos múltiples y con una densidad de cacaos de 600 árboles/ha, la mitad de lo habitual en sistemas intensivos

Financiación de los enfoques agroforestales de paisaje

Es poco realista y además injusto esperar que los agricultores, la gran mayoría de los cuales no ganan un ingreso mínimo, asuman los costos de transición y mantenimiento de sistemas agroforestales del cacao. Para ello es clave crear un mecanismo que comprometa a todo el sector cacaotero, movilizando los recursos necesarios. Una ruta para explorar es la aplicación de un impuesto ambiental a todas las exportaciones de cacao, el cual no debería reducir en modo alguno los precios que se pagan a los agricultores. Para ello la transparencia y la rendición de cuentas de cualquier recaudación del “impuesto ambiental del cacao” serían fundamentales. Los recursos deberían invertirse en restaurar el daño ambiental y/o mantener paisajes de cacao resilientes, así como garantizar un pago justo a los agricultores por sus esfuerzos agroforestales. Se puede ver un ejemplo de créditos de carbono a través de agroforestería en Ghana en el siguiente link

https://www.bancomundial.org/es/news/feature/2023/06/01/in-ghana-sustainable-cocoa-forest-practices-yield-carbon-credits?cid=ECR_E_NewsletterWeekly_ES_EXT&deliveryName=DM187195

La agroforestería no puede reemplazar el bosque natural. Sin embargo, el cacao agroforestal puede desempeñar un papel en las medidas de compensación y restauración de áreas deforestadas, a lo que deben contribuir las empresas de la industria del cacao, que se han beneficiado de la deforestación en el pasado en sus cadenas de suministro. La agroforestería también es importante para los principales países productores de cacao, ya que necesitan urgentemente reverdecer sus naciones, algunas de las cuales están en camino hacia la desertificación debido a la pérdida de la cubierta forestal.

Reforestación realizada con la población local, para proteger las fuentes de agua que pasan por las tierras de una comunidad indígena, en Chutes de la Nawa, Soubré (Costa de Marfil).

Debe desmentirse la tensión artificial entre productividad y agroforestería

La tensión entre la agroforestería y la productividad siempre está presente. Pero hay suficientes datos que demuestran que los rendimientos pueden ser tan altos en ciertos sistemas agroforestales de alta biodiversidad como en la producción a pleno sol y hay indicios de que los sistemas agroforestales de cacao pueden tener un rendimiento económico similar o incluso mejor en comparación con los sistemas agroforestales convencionales. En investigaciones llevadas a cabo en la República Dominicana se ha demostrado que las plantaciones de cacao senescente pueden ser rehabilitadas para aumentar la producción a través de injertos (mientras se mantiene la higiene fitosanitaria para evitar la propagación de enfermedades), con polinización manual, poda, fertilización agroecológica, y manejo de malezas sin alterar
la composición de la sombra sobre el cacao. Además, el enfoque debe pasar de solo medir el rendimiento del cacao a los rendimientos totales del sistema, y realizar análisis completos de costo-beneficio que consideren la seguridad alimentaria, los efectos a largo plazo de la agricultura intensificada, y la diversificación de ingresos, así como los costos (especialmente los costos de agroquímicos y mano de obra), con la tendencia a conseguir un ingreso vital mínimo.

 

Para quien quiera profundizar en este tema, una organización ha puesto a disposición libre una biblioteca con todos los artículos y documentos relacionados con la agroforestería en el cacao

(https://www.zotero.org/groups/2785774/cocoa_library/library)

 

Uso de suelos

La inconsistencia de los derechos de propiedad sobre la tierra y los bosques también es una causa de problemas en Costa de Marfil y Ghana. En la práctica, los árboles son propiedad del Estado y no de quien los cultiva, de manera que el gobierno cuenta con autoridad para talar árboles mediante la concesión del terreno a una empresa maderera, lo que desincentiva a quienes producen el cacao a la hora de permitir el rebrote natural de los árboles que crecen junto a los árboles del cacao en sus terrenos (lo que nombrábamos Versión 2 en el post anterior). Por otro lado, muchos agricultores son migrantes que solo cuentan con derechos temporales de acceso a la tierra, circunstancia que de nuevo desincentiva la sustitución de árboles del cacao envejecidos o improductivos. 

En Ghana, hasta hace poco, los agricultores no podían ser propietarios de los árboles maderables en sus fincas. Por lo tanto, los jefes locales u otras autoridades a menudo autorizaban a las compañías madereras a talar los árboles maderables que aún quedaban en las plantaciones de cacao, destruyendo en el proceso una gran parte de la finca cacaotera. La legislación fue modificada en 2016 y ahora los agricultores pueden registrar sus árboles, pero el sistema es complicado y burocrático. Estos problemas de los derechos desalientan a los agricultores a invertir en sus explotaciones, y por lo tanto impiden sistemas de cultivo más sostenibles.

La capacidad del Estado para administrar y regular eficazmente la tierra se convierte en un requisito previo para el éxito de la reducción de la deforestación mediante la intensificación del cacao. Dado que las inversiones en cacao sostenible son a largo plazo, la mejora de la seguridad de la tenencia de la tierra y los árboles (que es el mandato del Estado) es una condición importante para los pequeños propietarios.

Ante la amenaza de ver desaparecer sus últimos bosques, Costa de Marfil y Ghana, junto con las principales empresas del sector del cacao, se comprometieron en la Conferencia sobre el Clima de Bonn en 2017 (COP23) a protegerlos y promover la agroforestería, sobre lo que ya están realizando algunas iniciativas que comentaremos con más detalle más adelante.

 

Los pocos bosques que quedan es porque las poblaciones locales los consideran sagrados y entierran allí a sus muertos (Bosque sagrado de Gbetitapea, Daloa, Costa de Marfil)

La agroforestería, una opción posible para la renovación de la cacaocultura africana

Desde mediados del siglo pasado se desaconseja por parte de los servicios técnicos convencionales a los agricultores hacer uso de la agroforestería, es decir el hecho de asociar árboles frutales y forestales a los árboles de cacao. Incluso hoy en día, se sigue atribuyendo rendimientos más bajos a esta práctica tradicional en comparación con el monocultivo, aunque se siga practicando en muchos países productores. Se dice que los árboles, combinados en número variable, inducirían competencia por la luz, el agua y los elementos minerales, en detrimento de los árboles del cacao. Si bien estos argumentos pueden ser pertinentes en la agronomía convencional, algunos estudios recientemente llevados a cabo en Camerún demuestran que la presencia de árboles en las plantaciones de cacao no impide obtener buenos rendimientos. En este país, el área plantada en cacao se compone principalmente de fincas agroforestales. El rendimiento, estimado es en promedio de 740 kilogramos de cacao comercializable por hectárea en parcelas con un promedio de 1.500 árboles de cacao -una densidad similar a la que se observa a menudo en el monocultivo- y 190 árboles frutales y forestales. El rendimiento puede llegar a una tonelada aun cuando no se ha aplicado ningún fertilizante químico. Además, dependiendo de la complejidad de estas plantaciones (número y tipos de árboles asociados), su capacidad media de almacenamiento de carbono puede alcanzar las 75 toneladas por hectárea o incluso más, lo que representa el 50 % de la capacidad de los bosques secundarios locales, donde a menudo estas plantaciones se han instalado. La capacidad de almacenamiento de carbono de los monocultivos de cacao es de unas 10 toneladas. En algunas parcelas, este balance entre producción de cacao y almacenamiento de carbono va de la mano de otro servicio ecológico crucial para los agricultores, la regulación de dos plagas importantes: la mazorca negra, causada por un hongo y los miridos, unos insectos picadores-chupadores cuyos daños repetidos provocan la muerte progresiva de los árboles de cacao. Los agricultores modulan la sombra que proporcionan los árboles asociados para limitar el desarrollo tanto de hongos (favorecido por la sombra densa) como de miridos (que se multiplican cuando no hay sombra o muy poca). De este modo, consiguen reducir el uso de plaguicidas y ahorrar hasta el 70 % del presupuesto de protección fitosanitaria de una parcela cultivada de manera intensiva.

Un indicador operacional para el manejo de una plantación de cacao agroforestal: el área basal

La observación de las plantaciones de cacao agroforestales del Camerún ha demostrado que el área basal de los árboles de cacao, que refleja la competencia entre los árboles de cacao y los árboles asociados, es un buen indicador para evaluar los equilibrios entre la producción de cacao y los servicios ecológicos. Esto implica medir la circunferencia del tronco a una altura determinada y luego calcular el área de la sección transversal, o «área basal». Clásicamente utilizada por los silvicultores, esta medida puede ser fácilmente aplicada por los técnicos o incluso por los propios agricultores. El indicador general que interesa aquí es el área basal relativa de los árboles de cacao, es decir, la relación entre la suma de las áreas basales de todos los árboles de cacao y la de las áreas basales de todos los árboles presentes en la plantación (árboles de cacao + árboles asociados). En Camerún, el valor de este indicador es en promedio del 40 % en plantaciones agroforestales adultas que producen una tonelada de cacao comercializable por hectárea. Y es del 36 % en las plantaciones de cacao que presentan los mejores compromisos entre rendimiento de cacao, almacenamiento de carbono y control de plagas. Este indicador también permite evaluar una compensación alternativa que concilia un buen nivel de producción de cacao con la longevidad de la plantación. En Camerún, las áreas basales relativas de los árboles de cacao de entre el 40 y el 55 % permiten tanto rendimientos de hasta una tonelada de cacao por hectárea como el mantenimiento de las plantaciones después de 40 años, un período de tiempo más allá del cual se acepta generalmente que deben ser rehabilitadas.

En las plantaciones de cacao degradadas, la presencia de árboles permite a los agricultores liberarse de dos requisitos previos para cualquier acción de rehabilitación: el restablecimiento de la sombra, que ya está presente, y el restablecimiento de la fertilidad del suelo, mantenido por la descomposición de los desechos vegetales.

 
No se puede esperar que familias que viven bajo el umbral de la pobreza se dediquen a reforestar

Corto video sobre el cacao en el marco del módulo de subtropicales del Master de Agroecología en La Palma: https://youtu.be/Kqq0KFZS5QY

Cosecha de mazorcas de El Hierro de julio de 2023 (las mazorcas más grandes y rugosas son variedad Criollo y las más lisas Forastero).



 

sábado, 17 de junio de 2023

Efectos medioambientales del cacao

Parc Banco con 600 ha de bosque primario y productor de agua potable para la ciudad de Abidjan. Uno de los pocos reductos que quedan.
 
Después de un tiempo de viajes retomo el blog, con los aspectos más relevantes del cacao, desde donde lo dejé a finales del 2022. Sigo ahora con los aspectos medioambientales (deforestación, agroforestería, cambio climático) que están de actualidad, sobre todo con la última regulación de la UE, una más, que, aunque en si tiene sentido, vuelve a decirle a los países pobres como deben producir para que conserven lo que nosotros hemos esquilmado (con matices que desarrollaré más adelante). 

Deforestación 
Tradicionalmente, se considera como un dogma comúnmente aceptado que el cultivo del cacao se basa en el modelo de «tala y quema»: los bosques lluviosos se talaban a favor de nuevos campos de cacao, y después de unos cuarenta o cincuenta años, una vez que los árboles hubiesen envejecido, los plantadores de cacao se trasladarían a nuevas partes del bosque para reiniciar el ciclo de cultivo. En el caso de América Latina esto no es así, ya que se mantiene una cierta biodiversidad en la convivencia de los bosques con el cacao, especialmente en la zona de la Amazonía, de donde es originario. Mientras, en África Occidental esto ya no es una opción debido al elevado porcentaje de bosques originales que han desaparecido, lo que hace imprescindible proteger los bosques restantes. Hoy el reto es convertir el cacao en un cultivo sedentario dentro de un modelo agroforestal. Desde 1960, la producción mundial de cacao se ha cuadruplicado. El aumento ocurrió a expensas directas de los bosques nativos, especialmente de África Occidental, pero también de Indonesia y América Latina. Los países más afectados son Ghana y Costa de Marfil. En los últimos años, la deforestación se ha convertido en un tema candente para el sector cacaotero con el lanzamiento de la Iniciativa del Cacao y Bosques, liderada por la industria; la publicación por parte de la ONG Mighty Earth de un informe histórico sobre el tema; y el hecho de que muchas compañías declarasen su compromiso con proyectos de protección de la biodiversidad y el medio ambiente en general. Pero no hay que olvidar que la deforestación debe atribuirse tanto al desinterés de las compañías por los efectos ambientales del suministro barato de cacao, durante los años en que se beneficiaron con enormes ganancias de este producto, como a la ausencia casi total de medidas gubernamentales para hacer respetar las áreas ambientalmente protegidas. 
 
Foto tomada en 1996 en la zona sur de Costa de Marfil. Versión 2 de la deforestación

En la mayor parte de África Occidental, estos factores hacen que la producción de cacao esté asociada a una deforestación continua de los bosques tropicales vírgenes. El mecanismo es sencillo y os presento dos versiones, la primera que es la comúnmente aceptada ya que se encuentra profusamente reflejada en la literatura y la segunda es sobre la que últimamente estoy buscando más datos para demostrar que la historia no es siempre como nos la cuentan. Versión 1 Un agricultor corta los árboles en una zona de bosque primario, retira los tocones y planta cacao. Al cabo de cuatro años los arbustos de cacao maduran y hasta unos 15 años después de la plantación la producción aumenta anualmente. Los rendimientos comienzan a disminuir gradualmente debido al agotamiento de los nutrientes del suelo, la erosión y la creciente aparición de plagas y enfermedades. Unos 20 ó 30 años después, el agricultor se enfrenta a una importante decisión de inversión: o bien invierte en el arranque, la replantación, la mejora del suelo y la futura lucha contra las plagas, o bien se traslada a una nueva zona forestal. En las regiones poco pobladas es más sencillo desplazar la frontera agrícola hacia zonas forestales. Para los pequeños agricultores, la opción de la replantación suele ser más cara en términos de requisitos de capital, riesgos de la cosecha y mano de obra e insumos comerciales, como herbicidas, pesticidas y fertilizantes. De este modo, la opción de seguir deforestando parece clara. Versión 2 Cualquiera de las muchas compañías madereras existentes en estos países extrae de zonas boscosas árboles de madera preciosa. Muchas veces sólo se encuentran de 2 a 4 árboles de madera preciosa (en caso de bosques primarios) en 1 hectárea de bosque. La empresa, bien ilegalmente, bien comprando el derecho de extraer estos árboles, entra con su maquinaria para lo que debe cortar cientos de árboles para construir las rutas que le permitirán extraer los árboles que les interesan. Para ello cuentan con el personal, la maquinaria y los vehículos adecuados. Una vez hecho esto, el bosque, diezmado, es aprovechado por los agricultores para cultivar primero bananos, que les darán ingresos inmediatos y a continuación, a su sombra, los plantones de cacao que les empezarán a dar a los 3 años. Poco a poco irán cortando los árboles que aún están en pie, utilizando su madera para cocinar y otros los quemarán en el mismo lugar para seguir haciendo sitio a las plantas de cacao. La pregunta que cabe hacerse ante estas dos versiones es quien actúa primero, si el agricultor o el maderero. 
 
Foto del transporte de troncos tomada en mayo de 2023 en Meagui

Los árboles del cacao crecen en los trópicos bien bajo la sombra, que resulta indispensable en sus primeros años de vida. El entorno original del cacao era el bosque tropical mesoamericano, que proporciona de manera natural árboles de sombra. Sin embargo, para aumentar la densidad y con ello el rendimiento de la plantación por unidad de superficie es necesario eliminar algunos árboles, y a menudo se elimina el bosque completo para potenciar un crecimiento más rápido del cacao y aumentar su rendimiento total, ya que, con nuevas variedades más resistentes al sol, se garantizan mayores cosechas a corto y medio plazo, por lo que éste ha sido el modelo promovido por algunas autoridades. A medida que los árboles del cacao envejecen, su productividad desciende y son más vulnerables a las enfermedades. Por otro lado, las consecuencias ecológicas de la eliminación masiva de flora y de árboles de sombra, entre las que se incluyen una disminución en la humedad y fertilidad de la tierra, la erosión y la alteración de los ciclos de precipitaciones, reducen las cosechas aún más. Ni decir de la pérdida de biodiversidad, tanto a nivel de flora como de la fauna presente en estas áreas, especialmente de las aves como elementos básicos en la diseminación de semillas. La replantación en estas circunstancias es menos atractiva que iniciar el cultivo en un nuevo bosque, de manera que se instaura un modelo bajo el cual la producción de cacao migra de una región boscosa a otra eliminando bosques a su paso, en cualquiera de las dos versiones que hemos visto. Aunque a escala global el cacao es un factor menos determinante en el proceso de deforestación que el aceite de palma, la soja o la carne de vacuno, sí ha sido un elemento importante en este sentido en el África Occidental. El área total destinada a la producción de cacao en Ghana y Costa de Marfil pasó de 2,3 millones a 5,8 millones de hectáreas entre 1990 y 2017 y en ambos países solo quedan vestigios del bosque primario que existió en el pasado. Costa de Marfil perdió el 80% de sus bosques entre 1960 y 2010. La cubierta forestal en Costa de Marfil ha pasado de 12 millones de hectáreas de bosque en 1960 a menos de 3 millones en 2020 equivalentes a la mitad del territorio nacional - lo que se puede ver un mapa interactivo de la evolución de la deforestación en Costa de Marfil de 1990 hasta 2015 en el siguiente enlace: https://www.mightyearth.org/2017/10/10/six-maps-explain-ivory-coast-cocoa-crisis/ En 1960, año de su independencia, Costa de Marfil estaba cubierta en gran parte por densos bosques. Estos bosques eran el hábitat preferido de elefantes y chimpancés. El país, con miles de especies endémicas, llegó a tener uno de los niveles de biodiversidad más altos de África. Según los mapas y las estadísticas del gobierno de Costa de Marfil, los bosques ocupan ahora menos del 11% del territorio, y según los mapas que han elaborado, menos del 3,7% es bosque de cobertura densa. Por tanto, el cacao importado por la UE en estos años ha sido responsable de un porcentaje elevado de esta deforestación. 
 
Foto de la cubierta vegetal de Costa de Marfil en 1990 (en el link se puede ver la secuencia hasta 2015)

La concienciación de los consumidores sobre la deforestación que conllevan los productos de chocolate basados en el cultivo del cacao sigue siendo, por lo general, escasa, sobre todo si se compara con la atención que reciben otras materias primas que generan deforestación a nivel mundial, como la soja y el aceite de palma. Pero esto puede estar cambiando. En 2017, el informe de investigación "El oscuro secreto del chocolate: cómo la industria del cacao destruye los parques nacionales" (en inglés) dio a conocer de forma sensacionalista la tala ilegal de los bosques tropicales en los parques nacionales que quedan en Costa de Marfil. La atención de los medios de comunicación en torno a este informe ejemplifica la creciente preocupación pública por el vínculo entre el consumo de chocolate y la pérdida de bosques tropicales. 

https://www.mightyearth.org/wp-content/uploads/2017/09/chocolates_dark_secret_english_web.pdf

Desde entonces, la tasa de destrucción de los bosques primarios ha seguido, acentuado por la guerra civil en Costa de Marfil (2000 al 2007 y en 2011) que obligó a decenas de miles de cacaocultores a abandonar sus plantaciones en busca de nuevas tierras. Muchos de ellos entraron en parques nacionales y áreas protegidas, para talar la selva tropical y plantar árboles de cacao. Entre otros efectos de la deforestación se cuentan la destrucción de los medios de subsistencia de aquellas comunidades que dependen de los productos del bosque más allá del cacao y la transformación medioambiental en el ámbito local y regional. El norte de Ghana y Costa de Marfil son áreas calurosas y secas que limitan con el Sahel, cuya frontera se va deslizando cada año más al sur. En una de las zonas más vulnerables a la desertificación (ahora en peligro más acuciante como consecuencia del cambio climático), la destrucción de los bosques del África Occidental amenaza con acelerar el avance del desierto. 

Vista aérea con muestras de la deforestación, cerca de la ciudad de Man, tomada en mayo de 2023

Finalmente, nos encontramos ante un círculo vicioso si se intenta revertir esta situación. Si se imponen métodos de cultivo diferentes, que provoque un descenso de la producción, disminuirán los ingresos de los productores y también de los gobiernos, dada su dependencia de las exportaciones de cacao como fuente de divisas. Una solución sería subvencionar la replantación para reducir las nuevas plantaciones, sin embargo, los déficits públicos existentes en muchos países en vías de desarrollo, y en África Occidental en particular, son tan elevados que los gobiernos no lo pueden asumir. A menos que los países importadores estén dispuestos a pagar un precio más alto por el cacao, es probable que el agotamiento de los bosques continúe con sus consiguientes impactos medioambientales, tanto a nivel local como internacional. Mighty Earth realizó una investigación internacional en profundidad sobre el sector del cacao. Para satisfacer la demanda de las gigantes empresas chocolateras como Nestlé, Cadbury, Mars, Hershey, Mondelēz y Ferrero, éstas se abastecen de cacao de grandes empresas alimentarias como Olam, Cargill y Barry Callebaut. Sólo estas empresas controlan más de la mitad del comercio mundial de cacao. Esta investigación ha puesto de manifiesto que, además de ser responsables de extensas talas en todo el país, estas empresas llevan años comprando cacao cultivado en zonas desbrozadas ilegalmente en parques nacionales y bosques protegidos. 

Chocolates de los expoliadores del cacao, en un supermercado de Abidjan

En respuesta a la creciente preocupación en torno a la sostenibilidad de la cadena de suministro del cacao, en marzo de 2017, doce de las principales empresas de cacao y chocolate del mundo se comprometieron colectivamente a poner fin a la deforestación asociada a la cadena mundial de suministro de cacao. Establecieron un compromiso colectivo para trabajar juntos, en asociación con los gobiernos de los países productores y otras partes interesadas, para poner fin a la deforestación y la degradación de los bosques atribuida a la producción de cacao. En la Conferencia de las Partes de la UNFCCC (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) celebrada en Bonn en noviembre de 2017, estas empresas dieron a conocer el Marco de Acción para poner fin a la deforestación y restaurar las zonas forestales en los principales países productores de cacao de África Occidental. En 2017, el 62% de la producción mundial de cacao procede de empresas con compromisos de deforestación, pero ojo, esto no quiere decir que todo el cacao de estas empresas no se siga produciendo bajo el mismo sistema. ¿Un caso más de greenwashing? Los consumidores conscientes y las organizaciones de defensa del medio ambiente están ejerciendo una presión creciente sobre los comerciantes y fabricantes de productos básicos, que a su vez buscan nuevas formas de invertir en la sostenibilidad de sus cadenas de suministro y de los productores posteriores. Así surgió el concepto de cadenas de suministro de "deforestación cero", por el que las empresas privadas se comprometen a eliminar la deforestación de sus operaciones y cadenas de suministro. Según diferentes fuentes - incluido funcionarios gubernamentales -, actualmente del 30% al 40% de la cosecha de cacao de Costa de Marfil proviene del interior de áreas declaradas o protegidas, por lo cual técnicamente es ilegal. Aparte de las consecuencias ya apuntadas, también es la causa principal de la actual sobreoferta de cacao: en los últimos años, muchas de las fincas nuevas han comenzado a ser productivas y, en consecuencia, ahora comienzan a producir grandes cantidades de cacao. La situación en Ghana es similar; también se da la deforestación para la producción cacaotera en zonas protegidas, tanto legal como ilegal. La pobreza suele atribuirse a la baja productividad de las explotaciones de cacao. Los pequeños agricultores en general no pueden invertir en sistemas de producción de cacao sin deforestación, ya que estos requieren conocimientos y recursos para implementar prácticas agrícolas mejoradas con acceso a variedades agroforestales de mayor rendimiento y créditos financieros para renovar los rodales de cacao senescentes. Algunos agricultores han recibido apoyo de las ONG para obtener certificaciones de sostenibilidad para mejorar la producción de cacao. Entre las más destacadas en el contexto de África Occidental están UTZ, englobada dentro de Rainforest Alliance. Estas fincas certificadas deben dejar un mínimo de cinco árboles por hectárea (y un 30% de cobertura de copas) para obtener la certificación, pero la prevalencia de este programa sigue siendo baja y las primas que reciben los agricultores no son suficientes para sacarles de la pobreza. 


viernes, 26 de mayo de 2023

Últimas etapas: Abidjan y Grand Bassam

 

Una tormenta se iba formando sobre el puerto de Abidjan

Como despedida, en el trayecto a Abidjan en bus, pinchamos una rueda. Tardaron 2 horas en cambiarla, bajo un calor infernal, pero al final lo consiguieron y pudimos seguir el viaje.

Al día siguiente aprovecho la mañana en que no tengo nada que hacer para ir en un barco público a una zona alejada de la laguna de Ebrié con el que luego también regreso. Soy de nuevo el único blanco. El barco se llena y vacía en las estaciones principales y me parece un estupendo modo de moverse huyendo de los enormes atascos de coches de esta inhumana ciudad. Como era de esperar, al principio del viaje llueve, pero luego escampa.

Una de las personas a entrevistar me llama diciéndome que cree que tiene Covid así que sólo me queda una entrevista para el día siguiente con un consultor experto en cacao. Después de la charla, agradable, pero en la que no aprendo nada nuevo, me voy a Grand Bassam, a disfrutar de esta pequeña ciudad y de su brisa marina en el par de días que me quedan hasta irme.

En Grand Bassam había visto la otra vez que hacían visitas guiadas en bicicleta para conocer la parte patrimonial del quartier France. Tengo la suerte de que el guía, Antoine, es un muy buen conocedor que explica todo con un detalle y una exactitud que da gusto, comparado con los demás guías que he tenido. Ya que sabe tanto aprovecho para preguntarle si sabe que marca es el licor N’dindin y me dice que ha oído hablar de ello, pero sólo sabe que es un licor que venía de fuera. Quedará pendiente averiguar más para otro viaje.

El guía Antoine y su módulo con las bicicletas

Me quedo de nuevo en el mismo hotel de la otra vez, Koral Beach, un sitio que me encanta pero que presenta un estado de deterioro tal que no creo que aguante 1 año más. Cuando lleguen las fuertes lluvias, que ya debieran estar aquí, me imagino que quedará anegado ya que con las brisas que han caído estos días ya ha sido bastante el nivel de agua que ha entrado por todas partes. Lo que mejor mantienen son las habitaciones, que es lo que todavía les da algo de ingresos y ahí por suerte no les entra agua, todavía. El guía me cuenta que esta fue una gran mansión de un comerciante que posteriormente vendió a una familia libanesa que lo convirtió en hotel y que era un lugar al que solía acudir el carismático cantante del famoso grupo marfileño Alpha Blondy. No me extraña. Para mi después de haberme recorrido la playa en todas direcciones este es el hotel más bonito y decadente que he encontrado de todos los de esta zona.

Resumen final

Culturas

Costa de Marfil es un crisol de culturas africanas, una zona tampón a la emigración hacia Europa, un lugar donde los inmigrantes de los países vecinos vienen a hacer dinero porque hay más oportunidades que en sus países. Me he encontrado a un camarero etíope en Grand Bassam, que no hablaba ni francés, un taxista de Benin en un Yango en Abidjan, un burkinabés en Duekué, otro beninés en Grand Bassam como director de la fábrica de chocolate, …... Cuando se lo comento a la chica medio marfileña-francesa con la que viajé a Man, me dice que en el país le tienen miedo a los benineses por los poderes que les da el vudú.

En este país, cuando uno se pone a escuchar conversaciones, en que utilizan y mezclan el francés con sus lenguas locales, uno oye muchas onomatopeyas, que les sirven para expresar diversos sentimientos, de reconocimiento, de admiración, de sorpresa, de afirmación y seguramente muchas más. Normalmente se utilizan las vocales, alargadas y que según la entonación pueden dar mayor o menor énfasis a lo que se dice. Esto me recuerda mucho a Togo, donde también hacían lo mismo, e incluso, si hacía falta, le metían una consonante en medio. Ejeeé´.

Cuadros en las calles de Grand Bassam

La religión

El antiguo presidente del país, Félix Houphouët-Boigny, decía que el 50% de los marfileños son católicos (él lo era), el otro 50% son musulmanes y el 100% son animistas (él también se consideraba animista). El último día de Ramadán, le pregunté al taxista que me llevaba a Grand Bassam si era católico o musulmán y después de dudar un rato me dijo que era evangélico. Otro porcentaje para incluir en la cuenta. Pero se me olvidó preguntarle si también era animista. También veo que han surgido muchas iglesias de esas gritonas. Estando en Yamusukro, me quedé anonadado por la energía de un gritón de no sé qué iglesia que se pasó horas dando voces que llegaban hasta mi hotel.

Salud

Mosquitos no hay, pero se les espera. Hasta la fecha sólo me ha picado alguno, muy pocos, pero de los pequeños, que te dejan marca y que pica pero que no transmiten la malaria. Como está empezando a llover empiezan a haber algunos más, pero como ya me voy espero escapar bien. Aparte de eso, no he tenido en absoluto ningún otro problema, lo que, en estos países, siempre es de agradecer.

Cerca de mi hotel está el que era el hospital para blancos de la época colonial. A pesar de ello, en una epidemia de fiebre amarilla que hubo a principios del siglo pasado, murieron 2/3 de la población blanca (450) y 7 marfileños, lo que ayudó a que los franceses decidieran cambiar la capital a otra zona menos insalubre.

Conducir

Cuando el bus sólo toca su potente claxon, todos se apartan. Los niños salen despavoridos y se meten entre las hierbas del borde de la carretera. Estos vehículos parecen tener licencia para atropellar. Aquí rige la ley del más fuerte, desde el camión más grande, hasta la moto más pequeña, arrinconan al peatón. Cuando viene un vehículo, aunque estés a mitad de la calle, te tienes que apartar ya que tiene preferencia absoluta y si no te apartas muy posiblemente te atropelle. Lo mismo ocurre en las aceras, donde suben con sus cochazos para aparcar y tú tienes que apartarte sí o sí. Esto es lo que más me ha costado de digerir en este país.

Paso de un puente de hierro en Tiassalé, donde la acera para los peatones es de 30 centímetros

Para no llegar sudado a los lugares tengo que aprender a caminar despacio como ellos, pero parece que soy incapaz de asimilar esto. En cuanto me doy cuenta vuelvo a ir a como una bala adelantando a todos los otros pobres que caminan. De todas formas, dejo esta reflexión para quienes vayan a venir: Si no quieres sudar como un cerdo, no camines deprisa, si no quieres sudar, no camines. Y es que me río yo de las olas de calor en España. Aquí, durante este algo más de un mes que he estado en este país, no creo que la temperatura haya bajado nunca de 30º (menos en la madrugada) y al mediodía llegaba a picos de 37-40º.

A pesar del calor, son capaces de ir impolutos con camisa blanca y corbata

Los taxis dominan la vida en las ciudades. Su precio suele ser el mismo en todo el país, 200 FCFA para un trayecto urbano (0,3 €), se comparte con otros 3 pasajeros, que se van subiendo y bajando a lo largo de la ruta. Son de un color diferente en cada ciudad, verdes en Daloa y en Duekué, azules en San Pedro, naranja en Soubré y amarillos, blancos y naranja, según las zonas, en Abidjan. En lugares más pequeños como Meagui o Tiassalé, hay triciclos que también pueden llevar 4 pasajeros.

Las colas en las carreteras son una constante. No obstante, aquí se aplica lo mismo que en tantas otras ciudades, como más coches, más carreteras, en un bucle sin fin, pero que desprecia a los que no tienen coche. Al fondo se ve el nuevo puente que están construyendo, una macro obra que dará acceso directo al estadio donde se celebrará en enero 2024 la Copa de África de Fútbol, el otro circo de los gobiernos.


Cada vez que veo una moto de la marca china Apsonic, de color negro, como la que tuve en Togo, me dan ganas de subirme y empezar a correr con ella. Aunque me vendría bien como medio de transporte, no creo que viajar en moto en este país ayude a alargar la esperanza de vida, ya de por si algo corta.

En todas las ciudades, hay una estación para los buses grandes que hacen largos recorridos y otras para las furgonetas pequeñas, las que yo llamo los vehículos de Mad Max porque parecen sacadas de esa película

Trabajo infantil

Un tema que está sobre la mesa cuando se habla de cacao es el trabajo infantil y además en sus peores formas. En el Congreso de cacao de Daloa los productores defendieron que se les acusa a todos por igual como si fueran delincuentes y ellos decían que llevan a sus hijos al campo para que aprendan el oficio. No he estado suficientemente en el campo para poder constatar esto o no, pero sí que, caminando por las calles de pueblos y ciudades, y esto lo he hecho sobradamente, si he visto muchos niños trabajando en talleres, en los mercados, vendiendo agua helada y comida en las paradas de buses, en las playas, así que, si hay un problema de trabajo infantil, es un problema por abordar desde el país y en todos los sectores, no sólo en el cacao al que se ha demonizado.

Burocracia

Hasta ahora no he encontrado a ningún responsable de nada que no estuviera en Abidjan, un sistema centralizado que absorbe a todos los dirigentes. El problema es que a veces quedas con alguien y cuando llegas no está porque se ha ido a Abidjan, lo que a todos los funcionarios les debe encantar porque da prestigio y además el viaje debe tener dietas. Lo malo es que luego no hay nadie que pueda darte una respuesta, ya que aquí no hay segundo de abordo, aquí el jefe es el número 1 y el que sigue es el número 10, ya que nadie quiere que su segundo le haga sombra.

Otra de las exageraciones del anterior presidente, el hotel Presidencial en Yamusukro

Las estructuras son muy estrictas y jerárquicas. Normalmente el que tiene poder lo hace notar y pega la bronca a diestro y siniestro, lo que a veces parece algo chocante porque no parece haber ningún motivo para ello.

Costa de Marfil

Es difícil de entender que la mayor parte de la gente de este país pueda vivir en unas condiciones que para nosotros serían inaceptables. No solamente en los pueblos, sino también en las ciudades, en sus barrios perimetrales, pero también en el centro.

Suburbio den Abidjan, una ciudad en constante crecimiento

En este sentido me ha defraudado Costa de Marfil ya que lo esperaba más desarrollado. El crecimiento desordenado en las ciudades, con sólo unas pocas carreteras asfaltadas que son las que normalmente atraviesan los pueblos y ciudades y el resto de tierra o si acaso, algunas estuvieron asfaltadas, luego se han deteriorado. La basura, sobre todo en forma de plásticos, está por doquier, hay multitud de moscas, mientras las aguas grises y no tan grises circulan en acequias abiertas donde las gallinas rebuscan algo de comida. Los pueblos y ciudades se asentaron cercanos a ríos que, al crecer la ciudad, se han convertido en vertederos sucios y malolientes, llenos de todo tipo de basura. Posiblemente los años de guerra al inicio de siglo haya acentuado esta situación.

Un riachuelo en la ciudad de Man donde se tiran todos los desperdicios y cuyas aguas alimentan un huerto urbano que abastece a la ciudad más al fondo


Encuentro en general a la gente más reservada que en Togo. Aunque no dejan de ser amables, en el sector servicios, suelen tratarte mal. También entre ellos, el que tiene poder, lo hace sentir a sus subordinados. ¿Es la herencia de lo colonial mezclado con sus costumbres?

Una rareza en los hoteles es que no tienen habitaciones con 2 camas, si acaso los muy grandes familiares, que son más caras. Además, la habitación sólo incluye un desayuno, aunque vayan dos personas, o sea que la segunda persona paga y el precio del desayuno puede ser de un 15% de la habitación.

Lo mejor de este país ha sido poder moverme de día y de noche sin tener nunca ningún problema ni haber sentido en ningún momento miedo. Cuánta diferencia con Ecuador del que leo en la prensa las continuas masacres que tienen lugar en muchos de los lugares donde estuve. Un país que va hacia el abismo.

Mercadillo en la autopista


El último día hablo con el etíope que trabaja de camarero en el hotel donde me quedo, de nombre impronunciable, Gashaw. Me cuenta que vino por amor, por una mujer de Costa de Marfil a la que conoció allá, en el hotel donde él trabajaba. Ella le dijo que aquí había muchas oportunidades de trabajo y que podrían vivir juntos. Así que reunió sus ahorros y se compró un billete de avión y pagó la visa de turista que le daba derecho a estar 2 semanas en el país. De eso hace ya 3 meses, o sea que ahora mismo está ilegal. Trabaja de camarero 12 horas al día, 7 días a la semana y para ir a la casa que comparte con su mujer, se gasta la mitad de su exiguo salario en taxis compartidos, ya que aquí no hay buses y la casa está lejos.

Dice que en Etiopía trabajaba menos horas y ganaba más ya que era encargado. Con su mujer se entiende en inglés y dice que ella lo habla tan mal o peor que él. En casa cuando hay malentendidos usan el traductor de Google para hablar a través de la aplicación. Como no puede aportar mucho para el alquiler, la luz y el agua en la casa, está mal con su mujer que se lo reprocha y está pensando en volverse a Etiopía. Para ello debe regularizar su situación, pagando una multa de 100 dólares por cada mes que sobrepase del tiempo que tenía de visa, además del coste del billete de avión.  Con lo que gana no puede ahorrar nada y cada mes la deuda se acumula. Un drama Inter africano.


Pintura mural que representa la marcha de las mujeres desde Abidjan hacia Grand Bassam para pedir la liberación de sus líderes, en época colonial





sábado, 20 de mayo de 2023

Animales y otras cosas

 

En Daloa quise volver a probar suerte el fin de semana, contratando un guía para ir a ver un bosque sagrado. Tuve la suerte de que me propusieran a Euloge. Esta vez, a la hora de negociar el precio, le dije lo que quería hacer y que me hiciera un precio cerrado, o sea que todo lo que hubiera que pagar lo pagara el del dinero que yo le daría. Fue un acierto porque así, de lo que me había dicho que costaría el transporte y lo que había que dar al jefe del pueblo, el fue negociando e incluso ahorrando algún dinero. Lo que él me cobraba por su tiempo era aceptable así que nos pusimos en marcha. Para ahorrar (el), en vez de coger un taxi, cogimos varios medios de transporte colectivos, de los que te recomiendan que no cojas si eres extranjero, pero que al ser esto zona rural y además con distancias cortas, no hubo ningún problema. En el pueblo negoció con el jefe y luego también con el hijo para que nos contara la historia del bosque, sacando un buen descuento en cada caso ya que yo me desentendía del asunto. En el bosque también había monos que vienen cuando golpean una madera con un palo, ya que saben que les van a dar comida.

Bosque sagrado

Los consideran sus ancestros, que se convirtieron en monos para huir de un ataque y como son considerados humanos, si alguien mata un mono, puede caerle cadena perpetua. Pregunté que pasaría si yo intentaba entrar en el bosque y me dieron varias posibilidades, creo que además acumulativas: una es que si me pillaba la gente del pueblo me detendría y me haría pagar una fuerte multa, otra es que al ser extranjero me perdería y estaría vagando por el bosque hasta morirme y otra es que me las tendría que ver con los espíritus por la noche. No les dije que yo había visto en Google Maps que el bosque tiene menos de media hectárea, así que aparte de creencias, no creo que ni un inútil como yo en orientación pudiera perderse. Pero obviamente no intenté entrar, por si acaso. Este lugar está a unos 8 km de Daloa (bosque de Gbétitapéa) y ha sido declarado como Patrimonio intangible. Esta es una manera de preservar la poca biodiversidad que le queda al país y obviamente los monos encuentran aquí un lugar ideal para vivir, a salvo (a medias) de depredadores humanos. Me contaron que cuando se inauguró un pequeño edificio que en algún momento será un museo, vinieron varias autoridades que también preguntaron si podían entrar. El jefe del pueblo les dijo que sólo podrían entrar sin problemas los que nunca hubieran engañado a su mujer. Los que lo hubieran hecho, podían entrar, pero quizás no saldrían. Dicen que nadie entró y no se volvió a hablar del asunto.

Euloge, derecha, hablando con el hijo del jefe

En el taller de Abidjan había una cooperativa que es de Daloa y que me pareció muy interesante. Le comenté a su presidente si también estaría en el Congreso de Daloa y me dijo que no sabía que allí hubiera un congreso. ¿Por qué me da la impresión que hay dos mundos en esto del cacao?


Hay una pequeña cooperativa cerca del hotel donde me quedo, a la que voy a visitar. Me contaron que todos sus 782 productores están certificados por Rainforest y a efectos de trazabilidad están todos georreferenciados.

Mapa de la cooperativa

En el Congreso, les cuento parta de las experiencias que vi en Ecuador y los animo a que transformen y aprendan a consumir de forma casera su propio chocolate. Aunque hay un ponente que me dice que el cacao fue impuesto por las colonias y que no forma parte de su cultura, les digo que ni el pan, ni los croissants ni el pan de chocolate tampoco eran su cultura y bien que se los comen. Además, debe resaltarse todos los efectos nutritivos que tiene el cacao y por ende el chocolate. Finalmente les muestro un dibujo que ha hecho Sandra García Fariña, con pigmento extraído de forma acuosa de la semilla del cacao (foto del elefante al principio). Un ejemplo más, junto con otros que les muestro del Ecuador de diversificar con el aprovechamiento de todas las partes del fruto del cacao, buscando alternativas y no ceñirse sólo a la exportación de la materia prima.

Chocolate producido por una cooperativa de mujeres

Yamousoukro

Toca moverse y me voy a la verdadera capital, Yamoussoukro. Este pueblo, de 1000 habitantes en 1960, ha pasado a tener actualmente unos 300 mil, lo que sigue siendo menos del 10% de los casi 5 millones de Abidjan. El chef de village por descendencia, Felix Haphouet-Boigny, empezará a construir sus sueños de hacer de este pueblo la capital del país y para ello, una vez elegido presidente del país la empieza a dotar de infraestructuras exageradas, como grandes avenidas de 8 vías y grandes edificios, los cuales en su mayoría llevan su nombre. El mas significativo de todos es la Basílica de Nuestra Señora de la paz, que copia a la basílica de San Pedro de Roma, con mármoles y grabados traídos de Italia. Hay muchos más ejemplos de la megolomanía de este ex presidente, que murió en 1993 y que en su honor se declaró Yamoussoukro, como la capital política del país. Así que los políticos viajan en 2 horas de coche desde Abidjan para tratar sus asuntos aquí, pero viven allá, donde se cuece de verdad el bacalao en este país.

Foso que rodea el inmenso palacio presidencial, lleno de cocodrilos, donde uno de los espectáculos es la hora de la comida, 

Había quedado aquí la hermana de un marfileño que vive en Las Palmas de Gran Canaria. Mi idea era que ella me pusiera en contacto con alguien de agronomía en el Instituto Politécnico donde trabaja, pero finalmente, como llego en fin de semana y tengo que ir a Tiassalé el lunes, no puede ser.

La basílica al fondo

Para ir a Tiassalé todos me dicen que no hay bus, lo que en parte es verdad, no hay buses grandes que vayan hasta allí, pero si hay los pequeños, de esos que paran en todas partes. Pago y reservo los dos asientos de delante, un pequeño lujo que me permite ir cómodo, viendo el paisaje y con mi equipaje controlado, no por miedo a que lo roben, sino porque a veces creen que es de alguien y lo pueden descargar y tu seguir tan tranquilamente en el bus. Pregunto cuanto tardaremos en hacer los 120 km hasta Tiassalé, me dicen que de 2 a 2 horas y media y efectivamente tardamos 4 horas, mi horario de viaje standard.

Tiassalé

Por esta ciudad pasa el río Bandama, en el que viven en varias colonias de unos 300 hipopótamos en total. Contrato en el hotel una moto que me lleve hacia la zona donde un pescador me está esperando con su barca de madera para llevarme en lo que llaman un paseo por el río. A los pocos minutos vemos el primer hipopótamo, asomando las orejas y la nariz por encima del agua. De vez en cuando se sumerge mientras nosotros estamos a una distancia prudente sin movernos. Cuando de pronto se nos queda mirando fijamente, impresiona, aunque luego decide sumergirse y podemos ver su estela alejándose bajo el agua. Vamos a la busca de algún otro ejemplar y al poco, en otro recodo, de pronto un fuerte resoplido nos avisa de que ahí está. El pescador me dice que el bufido fue porque se asustó al vernos. A veces cuando salen cerca de la barca de algún pescador la pueden tumbar, pero no le suelen hacer nada y el pescador vuelve a subirse. Pues vaya gracia. En ese momento pienso en mi teléfono y en todo lo que tengo guardado dentro y empiezo a envolverlo en una bolsa plástica por si acaso. Después de dar un par de paseos más, se acaba el tiempo convenido y regreso al hotel.


Hipopótamo mirándonos fijamente

En este pequeño pueblo, rica en cacao, voy a visitar una pequeña cooperativa, de las que aquí llaman fantasma, ya que en realidad no son una cooperativa, sino que se forma para acogerse a los beneficios fiscales que estas tienen y se dedican a comprar a los productores y vender cacao a los mayoristas. Me atiende un libanés que habla un peor francés que el mío y que me dice que trabaja con poco margen de ganancia por lo que intenta trabajar con muchas toneladas. Normalmente este tipo de empresas-cooperativas tienen mala fama y suelen aprovecharse de la precariedad de los productores. Un BMW a la puerta de la cooperativa así lo parece atestiguar.

Con el pescador y su barca, en el río Bandama