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sábado, 20 de abril de 2019

Ndi Yovo, Bonjour Yovo

Casa en un curva de Kpalime, donde lo que me llama la atención son los colores

Incluso cuando voy en moto, los niños me ven y gritan yovo, yovo, que significa blanco. Lo hacen con una sonrisa y agitando las manos, así que no hay como enfadarse, y es que al fin y al cabo, para ellos realmente somos blancos.


En la plaza de Kuma Kunda, las decisiones se toman bajo el árbol sagrado, al lado del bar de Adzo y José Ramón. Incluso yo, cuando me siento a su sombra me siento mas tranquilo, como si sus hojas me soplaran

Togo me parece el país del colorido, incluso en los frutos y en los productos que sacan de ellos. En el poblado de Hanyigba, a un par de kilómetros de Kpalime, el dueño de esta “fabrica” de aceite de palma me contaba orgulloso de este proceso industrial, que otras muchas mujeres también hacen, pero en cantidades muy inferiores y de forma más artesanal (todavía).


Los sábados por la mañana me gusta ir al mercado, que esta en todas partes, como este puesto en la carretera donde no puedo resistirme a comprar mi fruta preferida. Como voy en bicicleta, puedo deleitarme viendo los diferentes coloridos de cada puesto e incluso de las frutas y me dan ganas de pararme a lamerlas.


En las tiendas de ropa el colorido tampoco falta. Algunos extranjeros se atreven a vestirse con estas ropas que a los togoleses les quedan tan bien, mientras algunos yovos más bien parecen ir disfrazados.


En los últimos meses me he cortado el pelo en Serei Saophon, en Papua, en Sant Jaume d’Enveja y ahora en Kpalime, a cuál lugar más diferente. En ninguno de estos lugares me costó más de 2 euros, menos en Sant Jaume donde mi hermana Irene me lo corto gratis. Los otros no eran de la familia ni yo los había visto nunca antes. Cuando fui a la barbería de Kpalime me quedé sorprendido que había chicos con el pelo muy corto que se lo venían a cortar más todavía. Sera para evitar pulgas ? Yo vi que todo el mundo pagaba con monedas así que ya sabía que costaba menos de 1 euro. Cuando me toco pagar me quiso cobrar 3 euros y le dije que porqué si todo el mundo pagaba menos. Me dijo que yo era su “grand frère” (hermano mayor) y me hizo tanta gracia que le di 1 euro y me dijo que añadiera algo más, así al final acabe pagando 1000 CFA que viene a ser 1,5 euros (el precio real es de 0,4 euros)


Como si fuera un corte de pelo a la naturaleza es lo que te encuentras viajando por los alrededores de Kpalime que dentro de lo que cabe todavía tiene bastante masa boscosa. Este país tuvo un dictador con mano de hierro durante más de 30 años, que no dejaba tocar los bosques. Le ha sucedido su hijo, como si esto también fuera una impresentable dinastía europea más y todos achacan a este cambio el que estén desapareciendo los bosques a marchas forzadas. Siempre me ha llamado la atención como la gente más sencilla reconoce los aspectos positivos de los dictadores y no hacen mención a todo el resto.


Las termitas trabajan día y noche sin parar, construyendo sus termiteros que a veces engullen arboles enteros. La altura que alcanzan de hasta 3 y 4 m da una idea de la profundidad del suelo y cuando llueve algunos de los nutrientes que han sacado a la superficie vuelven a abonar la zona a su alrededor.


De vez en cuando veo alguno de los muchos motoristas haciendo de transportista como este que lleva un colchón matrimonial en el asiento motero. Aunque yo también voy a comprar y hago algún malabarismo en mi moto, no llego a tanto.


Y como un monumento a mejores tiempos pasados queda esta casa “Villa Providencia” construida en 1924.

Libro: aquí acabo con esta serie de extractos de este estupendo libro (a pesar de que muchos párrafos suenan mal hoy en día), no porque no haya nada mas que reseñar, si no porque pocos de los temas tocan directamente a Togo y me los reservo para cuando vaya a otros países (África desde la prehistoria hasta los Estados actuales, Pierre Bertaux, Siglo XXI Editores, 1966):

  • Aunque se diga familiarmente “trabajar como un negro”, los africanos negros no parecen muy inclinados al trabajo; en conjunto, consideran el trabajo como una actividad humilde, servil y degradante, reservada a las mujeres y a los esclavos, que para eso existen.
  • En 1927 André Gide, a su vuelta de un viaje al Congo, Camerún y Tchad, causaba sensación en los medios parisinos denunciando ciertos excesos y numerosas insuficiencias de la administración colonial. Entre otras cosas dice que “cuanto menos inteligente es el blanco, mas bestia le parece el negro”.
  • La presencia francesa era de orden esencialmente administrativo. Las exigencias de esta administración eran muy débiles, pero tocaban un punto sensible: el trabajo forzado. El africano requerido para el trabajo, que consideraba como una ocupación humillante, no hacía diferencia entre un trabajo de interés general del que, en ultima instancia el y los suyos serian beneficiarios y la obligación de trabajar por cuenta de un particular, como ocurría en las colonias portuguesas o en África del Sur. En las colonias francesas el trabajo forzado no era – en principio y salvo algunos abusos- utilizado para fines privados. Pero el africano al que se iba a buscar a la selva y al que se le ponía una azada en la mano no captaba el matiz, intentando sustraerse a esta obligación, era incordiado por el administrador, comandante o jefe de cantón, responsable de la ejecución de las obras y que no dudaba en emplear la coacción y a veces la violencia. En África occidental francesa fueron construidos en 20 000 km de carreteras en 1920, otros 60 000 km en 1930 y 100 000 en 1940 y cerca de 4 000 km de vías férreas. Seria falso pensar que todo esto fue hecho únicamente por buena voluntad.
  • Los europeos desarrollan la agricultura, menos bajo la forma de cultivos alimenticios que de cultivos industriales, destinados a proporcionar a los africanos un ingreso monetario que les permita ser, a la larga, compradores de productos industriales y a la vez contribuyentes.


sábado, 6 de abril de 2019

Togo por sombrero / Togo par chapeau


Echarse Togo a la cabeza 


Las mujeres de Togo se ponen al país por sombrero ya que en la cabeza son capaces de llevar cualquier cosa que uno se pueda imaginar y así todavía les quedan las manos libres para seguir haciendo otras cosas. 



Un de las tareas más habituales, aparte de traer leña a la casa, es la de acarrear agua, lo que no tiene ninguna gracia. Este es trabajo de mujeres y no importa que tan lejos haya que ir ni cuanta agua haya que acarrear y me duele ver a las niñas cargando con recipientes, llenos hasta arriba, con un peso que yo no me atrevería a llevar, salpicándolas al caminar al vaivén de sus caderas, y que como menos vaivén, mejor.



En el mercado no importa la mercancía que haya que vender, sea ropa, toallas, calcetines o almohadas, casi todo va sobre la cabeza.



Incluso cuando estas tranquilamente sentado en un restaurante pensando en comer algo, el mercado viene a ti, viajando en innumerables cabezas que te ofrecen cinturones o linternas, remedios para el catarro o la impotencia, como si estuvieras ahí justo pensando en comprar algo de ello. El otro día una vendedora se sentó a mi mesa, me pregunto mi nombre y me dijo que le diera mi número de teléfono. Le dije que para que lo quería y me dijo que para llamarme. Yo le conteste que no nos conocíamos como para estarnos llamando y me dijo que si, que ya nos conocíamos, que me había dicho su nombre y yo le había dicho el mío. Eso ya era conocerse.



Aunque uno piense que no, los coches también tienen cabeza, así que hay que aprovechar para llevar todo lo que haga falta y no se pueda llevar sobre la propia cabeza o porque vamos muy lejos.



En el campo, el otro día nos encontramos con unos niños cargando con tablones de madera recién cortada y les ayudamos a ponerlos sobre su cabeza como si eso fuera lo más normal del mundo



Pero la cabeza también es un objeto de belleza, a la que se le pueden añadir extensiones, pelucas o cualquier cosa susceptible de embellecer la cabeza de una chica, aunque sea como esta malla que sirvió para contener patatas y que Prisca encontró tan bonita que se paso toda la noche con ella puesta.


A veces me quedo parado sentado en un sitio admirando los cuerpos de estos hombres y mujeres, verdaderos portentos de la naturaleza. Me gustará ver quien será capaz de pararlos cuando dentro de unos años vengan a exigir su lugar en el mundo.
En el trabajo y en mi vida personal tengo un conflicto que también tiene que ver con mi cabeza y que no sé cómo solucionar. De España me traje un portátil con teclado español, con su eñe y todo. En el trabajo me han dado un portátil, pero tiene teclado en francés (¡los franceses le llaman “clavier” al teclado, como si esto fuera un piano!). Hay varias teclas que están cambiadas, como en el caso del “qwert” español que pasa a ser “awert” con lo que la palabra “lavadora” la escribo como “lqvqdorq” y luego me toca corregirlo y otras letras y símbolos que a veces me paso un buen rato buscando. Cada vez que cambio de ordenador del trabajo al mio tengo que cambiar de ordenes en mi cabeza o en no sé qué lóbulo de mi cerebro, en un ejercicio que algunos dirán que es muy bueno para el Alzheimer, pero que estoy seguro que me dejará otras secuelas, posiblemente mucho más graves.


En el bar de Adzo y José Ramon en Kuma Kounda se puede comer tortilla de patatas y además hablar de viajes en bicicleta, de rutas a pie, de aventuras en veleros, de los africanos en general y las africanas en particular, de cascadas de agua sin fin, de costumbres y de agricultura y de todo lo que se te ocurra.
Una frase que leí en un libro sobre frases de África y que me gustó: “Los blancos tienen reloj, pero no tienen tiempo”

El libro
Y en el libro de xxx xxx sigo descubriendo interesantes aspectos de historia, agricultura y desarrollo:
Mohamed Bello alcanzará fama de sabio. Escribe obras de historia, de geografía y de geología. Su obra de historiador tiene un aspecto original y negativo: para asegurar el porvenir de su interpretación de la historia, hace destruir los archivos de sus predecesores, los soberanos hausas, donde se encontraban las crónicas de la región. Eran casi los únicos documentos de la Historia de África escritos por africanos.
El suelo de África es generalmente pobre en humus, en todo caso mucho menos rico que el de las Antillas, paraíso de los plantadores. Las plantaciones solo prosperan excepcionalmente, en cambio son innumerables los triunfos parciales y los fracasos estrepitosos.
Aparte de la existencia de algunas grandes aglomeraciones en Nigeria, no encontramos en ninguna parte de África al sur del Sahara, en el momento que los estados africanos acceden a la independencia, la densidad de población que, hasta el momento presente parece ser la condición previa para el paso de las civilizaciones al estadio industrial de su desarrollo.



domingo, 17 de marzo de 2019

To Go

Casa colonial en Kpalimé
De vuelta en Kpalimé sigo pensando cómo hacer para subirme la moral así que me compro una moto. Me da mucha mas movilidad, aunque hago menos ejercicio que con la bici. De mi casa al mercado son 2 kilómetros y vale la pena hacerlos solo para comprar las piñas que valen ½ euro la unidad y están dulces como la miel.


Mi moto y la piña, ambas dulces como la miel
Mi primera excursión en moto fue hacia Kuma Kounda, a unos 12 kilómetros de Kpalimé, donde me habían dicho que había un español que vivía allí. Y efectivamente me encontré con José Ramón, un alicantino que lleva 7 años viviendo en Togo, casado, no sé si a la togolesa, con una mujer de aquí, regentando ambos un bar-restaurante-tienda de comestibles, esto si que a la togolesa total.

Foto de Kuma Kounda, tomada desde el monte Kloto
José Ramón es un viajero-aventurero de los de antes, con muchas cosas que contar y además parece buena persona. Creo que se alegra de verme, entre otras razones porque podemos hablar español ya que su francés es fatal, casi tan malo como el de mi amigo Carlos N., que ya es decir. Pero ambos le echan cara al asunto y cada uno a su manera han salido adelante.

Con José Ramón y sus dos magnificas bicis, camino de la cascada de Tokpli
Alrededor de Kuma Kounda hay varias cascadas y senderos de excursión por el bosque que tengo planificado ir haciendo en los próximos meses. Como me pilla de camino, me paro en el Hotel Parc Residence (con las Ravenala madagascariensis, los arboles del viajero al fondo, que tanto me gustan) donde está la mejor piscina de la ciudad y donde nado algo antes de seguir.

Moto y casa
Entre los incentivos, la piscina, el trabajo (que me gusta) y la casa temporal que me he alquilado, siento que las cosas se van encauzando y me siento más relajado que al principio.

En la ciudad mucha gente te saluda y te dicen bonjour y bonsoir, a veces independientemente de que sea mañana o tarde, lo que hace que esto sea un lio, y que yo también haya empezado a decirlo sin ton ni son, según se me ocurre.
No dejan de asombrarme las mujeres que llevan a sus niños a la espalda todo el día, cuando van caminando, cuando trabajan, en cualquier cosa que hagan. Los niños a veces van despiertos pero casi siempre los veo dormidos.



Y claro, cuando son mayores, deben recordar aquellos tiempos pasados mejores



A veces me pongo a escribir “los africanos son …” y vuelvo a recordar esa frase de que “África no es un país”, sino que está formado por 55 países (¡de los que solo conozco 10 y solo 6 islas !) y tiene unos 1300 millones de habitantes, con una diversidad étnica, de costumbres y de lenguajes enorme (llegarán a los 2500 millones de habitantes en 2050).  Así que Togo con sus casi 8 millones de togoleses no puede representar la diversidad de este continente, aunque seguro que a nuestros ojos muchas cosas nos parecen similares.

Mercado de Kpalimé desde su lado menos bonito
Muchos días, al ir de viaje, o recorrer zonas de Kpalimé en mi moto o en la bici, pienso que hay tantas cosas por hacer que se me hace imposible imaginar que esta sociedad pueda avanzar. Pero pienso que Togo es un país ideal, por su pequeño tamaño, para intentar cambiar las cosas, invirtiendo en infraestructuras, carreteras hacia las zonas rurales, en escuelas mejorando la calidad y la enseñanza, instalando industrias, aunque fueran de tamaño medio, implementando sistemas agroforestales subvencionados que permitiera recuperar la masa boscosa, formando a los agricultores en agro sistemas sostenibles, lo que debería permitir en poco tiempo crear empleos y producir un cambio radical en la forma de vida de la gente. Creo que es una obligación moral de los países colonizadores que se llevaron durante años las riquezas naturales del país y que se aprovecharon del sistema de trata de esclavos existente, llevándose lo que entonces era seguramente lo más preciado, el capital humano. Este goteo de pequeños proyectos en los que estoy involucrado, en los que los mayores beneficiados somos los que trabajamos en ellos, con nuestros salarios, muchas veces no llega a nada y los fracasos siempre caen de la parte de Togo.



El libro
Y sigo recopilando historias del libro sobe África que me llaman la atención, sobre todo lo referente a los reyes y a la religión, por si a alguien se le ocurre proponerlo en España.
El sistema de dominación de los turcos comprendía la utilización metódica de mercenarios aislados de todo lazo familiar. Apreciaban particularmente a los cautivos negros que se adaptaban bien a situaciones nuevas; a menudo les confiaban posiciones claves en Constantinopla. No obstante, para evitar una implantación étnica, pero también para evitar la creación de intereses hereditarios (del mismo modo que la Iglesia Católica impone el celibato a los sacerdotes para evitar la degeneración de las élites y mantener así la selección en cada generación nueva), los turcos prefieren a los eunucos, en cuya preparación quirúrgica los hausas son tan expertos como los mossis.

Mas que un jefe, el rey es el depositario, el guardián y el responsable de la vitalidad de su pueblo. Es su buena salud la que asegura la fertilidad del suelo y la abundancia de las cosechas. Por esto está rodeado de grandes precauciones. Raramente se expone a las miradas del público. Su pie no debe tocar el suelo para que las cosechas no se sequen. Si se cae del caballo, deberá recibir inmediatamente la muerte. Antiguamente el rey era estrangulado el séptimo año de su reinado con ocasión de la fiesta de la recolección.

Igname en el mercado de Kpalimé




sábado, 2 de marzo de 2019

DANYI

Bogo


Nada más llegar a Kpalimé se acabó el cachondeo de las dos semanas en Lomé. Llego y no me dejan casi ni aterrizar ya que me toca ir a una zona donde hay una empresa que quiere invertir en cacao biológico y tengo que ir a ver las condiciones de la zona, de los productores, los terrenos y todo lo que haya que ver.
La zona está en la prefectura de Danyi, en la región llamada Plateau y que es muy accidentada, con pequeñas montañas y valles que suben y bajan sin cesar. De esta zona, de un pueblo llamado Bogo, era un primer ministro que hubo en el país y de esa época debe ser la carretera que a duras penas llega hasta allí. De Kpalimé tomamos la carretera durante unos 30 km que va a Atakpamé, que como es nueva se hace en un plis plas para luego desviarnos a la izquierda y hacer otros 30 kilómetros para los que con nuestra Toyota impecable tardamos 1 hora y media, en un continuo saltar de bache en bache. Mi chofer que se llama Apedoh (fácil de recordar, eh?) pone música reggae y con los baches es como si ambos fuéramos bailando con la música. Como nos pagan dietas en estos viajes, Apedoh se trae comida de su casa y se aprovisiona de pan, para así ahorrar lo máximo posible y no tener que comer en el restaurante. Lo que más me gusta de él es que se ríe de oreja a oreja. A veces le cuento algo gracioso y al cabo de un rato, sin venir a cuento, se vuelve a reír, recordando lo anterior.


La primera semana voy en el día y vuelvo, ya que quiero organizar un poco mi vida en Kpalimé ya que todavía tengo todas mis cosas en las maletas. Como solo el viaje me lleva 4 horas, apenas me quedan otras 4 o 5 para ver los terrenos. Como no hay carreteras para ir a las fincas, lo tengo que hacer a pie, lo que es agotador, tanto lo uno como lo otro. Para la semana siguiente me organizo para quedarme a dormir en un hotel que está a 20 minutos en coche de Bogo y que está muy bien a pesar de estar en esta zona tan deprimida.

Hotel Bel Air
Cuando llego al hotel por la tarde corre el aire fresco (está a unos 700 msnm) y se oyen los pájaros cantar y alguna motosierra al fondo. Alguna noche también se oye el crepitar del fuego ya que todavía es época seca y los agricultores aprovechan para quemarlo todo, los pastos, el bosque, las mala hierbas y en algún descuido, la casa de algún agricultor, como uno que me encontré el otro día.

Bosque quemandose en el camino a Bogo
Cada mañana a las 7 vamos hacia Bogo y por el camino veo pájaros de los que me pregunto cómo sobreviven entre tanto incendio. Dentro de mi incompetencia en este tema, me parece reconocer un Martín pescador con su azul eléctrico (y es que pesar de ser época seca hay infinidad de quebradas con agua, riachuelos y ríos) y uno que por su pico me recuerda al horn bill (o algo así) que he visto en Tanzania, aunque más pequeño. Luego hay gorriones, palomas y otros pajaritos que ni idea.
No voy a aburrir con detalles técnicos respecto al cacao, pero si con lo que veo pasando por los campos, las casa y las aldeas de la gente que vive aquí.


Principalmente cultivan manioc, igname, macabo, taro, patata dulce, banano, maíz, judías, y cacahuetes, además de frutos como el aguacate y productos de venta como el café y el cacao. Por cierto, hay mucha gente que cultiva cacao y no ha probado el chocolate en su vida.
La primera impresión es que esta gente vive de milagro: no hay luz ni al parecer expectativas de que haya, no hay agua corriente y les toca a las niñas y mujeres ir a buscarla balanceando enormes recipientes sobre sus cabezas a la fuente más o menos limpia más cercana. Las casas son de adobe, y aunque algunas tienen techo de zinc, la mayoría están recubiertas de un tipo de paja. La gente viste mal y la pobreza les sale por todos los poros. Los jóvenes intentan vestir a la moda, con pantalones rotos y camisas de logo, van caminando por senderos de tierra con su inseparable móvil y su cargador, buscando donde conectarse.


Los viajes de aquí a Kpalimé o a la capital pueden durar horas, no tanto por lo malo de los caminos sino por no encontrar transporte. Los coches-taxi solo salen cuando están llenos y llevan también como en Camboya dos personas delante y cuatro detrás, con la diferencia de que los culos aquí son tres veces más grandes. Se pueden encontrar motos que llevan de 1 a 2 pasajeros y que curiosamente el pasaje es más caro que el de los taxis ya que son más rápidas en estos caminos malos y, además, con el aire es como si llevaras aire acondicionado puesto.


Ahora es época de harmattan, el aire seco que viene del Sahara (la calima de Canarias) y que trae polvo en suspensión. Es la época de mayor calor del ano y el cielo no se ve, o lo que se ve es de color grisáceo. Pronto empezara a llover y dicen que refrescara.
La zona de Danyi limita con Ghana y a veces pasamos muy cerca de la frontera e incluso hay controles de aduana, un poco pobretones ya que no son pasos muy utilizados. Arriesgándome a que me vean saco la foto de esta aduana, ya que al ser un puesto militar está terminantemente prohibido sacar fotos (edificio estratégico ¡!)


Ya he descubierto una duda que tenia de la vez anterior. Las monedas no se las han llevado los chinos, sino que están en las zonas rurales y ahora, en parte, en una bolsa que tengo yo para eso, ya que al descubrir que aquí hay monedas, voy guardando todas las que puedo para cuando vaya a Lome. Ya tengo bastantes y pesan lo suyo. Por si acaso no voy a decir nada en Lome y dejare que siga circulando el bulo de los chinos.

No hay futuro

Destriando cafe

Y ahora el libro: partes de agricultura

·      -  El fruto de la victoria es escribir la historia
·      -  En el mercado de Ghana, la sal se vendía según los relatos árabes por su peso en otro. Durante la Edad Media y hasta el descubrimiento de América, Ghana era el principal proveedor del mundo mediterráneo.
·      - Los esclavos sudaneses eran muy apreciados como domésticos para las casas y como eunucos para los harenes de Egipto y Turquía. Los mossis, especializados en la castración proporcionaban muchos eunucos. Apenas si sobrevivía el 10% de los operados. Los esclavos machos, agrupados en caravanas, eran enviados al mercado encadenados por las piernas y el cuello. Las mujeres eran tratadas generalmente con más atención y transportadas a lomos de camello. Muchas de ellas morían en el camino. A mediados del siglo XIX partían anualmente de Kano cinco mil esclavos, de los que llegaban dos o tres mil al mercado de Murzuk, el centro sahariano de redistribución para África del Norte
·       - En África tener “algún bien” es poseer hombres y gozar de su trabajo.
·      - El objetivo de la guerra no es ocupar territorios sino capturar o esclavizar hombres; que el arte de la política consiste esencialmente en el gobierno de los hombres y no, en la administración de las cosas. De esta forma se constata, a través de la historia de los pueblos africanos, que las técnicas que podríamos englobar bajo el calificativo de “gobierno de los hombres” han sido siempre muy desarrolladas allí y llevadas hasta un grado de finura y eficacia casi desconocido en el mundo europeo.

Entrenandose para cuando sea mayor

jueves, 21 de febrero de 2019

KPALIME




Mi primera impresión de Kpalime es que es una ciudad desordenada, sucia, que se extiende a lo largo de la carretera principal, con calles de tierra a los lados por las que es difícil transitar. Hay algunos edificios coloniales (pocos), una catedral como edificio más grande de la ciudad, muchos hoteles, algunos con piscina así como hoteluchos y albergues y un mercado que se extiende por varias calles, como los tentáculos de un pulpo. Mi primera impresión es que esta ciudad me gusta entre muy poco y nada. Después de esto, creo que las cosas sólo pueden ir a mejor.

A pesar de que Kpalime es conocido por su clima fresco, al mediodía se llega fácilmente a los 38º, así que lo primero que hago para subirme la moral es comprarme en el mercado una bicicleta de 5ª o 6ª mano que no se lo que aguantará, pero que me permite explorar la ciudad sin tener que ir a pie o en las motos taxis.

Foto bicicleta después de una excursión a una de las varias cascadas que hay en la zona (al regreso tuve mi primer pinchazo 

Como segunda medida, me busco un hotel que tenga piscina y encuentro el Geyser, que no es nada del otro mundo pero donde la piscina da el punto plus que hace que me olvide de las otras penas. Cada mañana me levanto a las 6 y me doy mi primer baño para empezar bien el día y cuando llego por la tarde me doy otro, o dos.


Como ya me temo que aquí no me va a venir a ver nadie, voy buscando cosas que hagan esto más atractivo. He contactado con una agencia que está camino de mi hotel y me ha parecido muy interesante. Organizan excursiones de todo tipo a la carta, parecen tener bastante experiencia y se puede ver lo que ofrecen en su página web: www.adetop-togo.com

Con la bicicleta voy explorando la ciudad y cuando paso por la parte trasera de algunos hoteles veo a un montón de jóvenes que deben tener la clave y están enganchados al wifi. Por eso, cuando voy a algunos restaurantes, no me dan la clave, me dicen que el dueño no está, y solo este decide si eres de confianza para dártela.



Uno de los edificios coloniales más bien conservados es el antiguo hospital de Lome, construido bajo la dominación alemana en 1907, cuando esta ciudad empezó a tener importancia debido a la exportación de cacao. Los europeos que vivían en Kpalime eran 52 en 1907 y pasaron a ser 84 en 1913 debido al boom económico. Para ello construyeron este hospital, cuyo primer medico fue el Dr. Martin quien llego en febrero de 1907 y murió al cabo de unos días, el 15 de marzo. La historia no dice si fue por un microbio o por un insecto. Hoy todavía sigue funcionando como centro médico de vacunación.



En general aquí se conduce mucho mejor que en Camboya y se respetan bastante las normas de tráfico. Aunque se encomienden a Dios y cuenten con su amor infinito como en esta autoescuela, por lo menos se paran en los cruces y respetan las preferencias tal como nosotros las conocemos. Las rotondas ya son otra historia, pero tampoco parece que en Espana se tenga muy claro no ¿


Para evitar que pasen camiones y acaben de romper uno de los pocos puentes que tienen, han puesto este viejo contenedor, evitando así que pasen vehículos muy cargados. Este es el camino que lleva al Macumba, uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Ya casi he podido visitar la mayoría de los restaurantes recomendados y en general la comida es de bastante buena a muy buena, los precios un poco altos y el tiempo que tardan en servir es de bastante a muy dilatado para nuestro gusto. Luego hay otros cuchitriles que no son mucho más rápidos, pero si más baratos y bastante menos higiénicos.

No se como era el hotel Marquise por dentro, pero por fuera me encanta
Y para que nadie piense que he dejado de leer el libro, aquí algunos pasajes que me preocupan especialmente porque se corresponde con lo que me encuentro en mi trabajo. De mi trabajo todavía no he hablado y es que no me da tiempo, salgo cada semana 2 a 3 días al campo y me pateo un montón de fincas de campesinos, haciendo a veces más de 10 kilómetros a pie, pero a lo que iba:

- La noción de propiedad territorial ha sido llevada a África por los europeos; hasta entonces la detentación del suelo no tenía valor y permanecía precaria.

- El sol africano, la sequedad y allí donde llueve, la violencia de las lluvias tropicales que embarran el suelo, son factores que no favorecen el desarrollo de la vida bacteriológica que constituye el humus. La tierra cultivable en Europa occidental es mucho menos de lo que se cree un don de la naturaleza, sino que es sobre todo el resultado del trabajo continuado de los campesinos y del abono de su “ganado” (ganado en su doble sentido, tambien de ganancia sobre la tierra). Es la relación del humus lo que ata al suelo al cultivador. En cambio, on hay apenas creación de humus en África.

- La agricultura africana desconoce los cultivos alternos y solo excepcionalmente practica el abono, producto de la alianza raramente practicada en África entre la ganadería y la agricultura. De esta forma la tierra se empobrece tan rápidamente que apenas si da una o dos cosechas o como máximo tres. No importa que el campo se agote, se busca otro en otra parte ya que no es espacio lo que falta (obviamente esto era en los años 60, lo que ha cambiado radicalmente dado que las poblaciones en África se han duplicado y triplicado).
Ya desde ahora sé que esto influenciara todo mi trabajo en este país!.

Mandioca (yuca) en las afueras de Kpalimé

 Proximamente: la vida rural en la zona oeste de Togo, en el Plateau de Danyi

domingo, 10 de febrero de 2019

Au revoire Lome

El "guerisseur" haciendo un sahumerio

Ahora que ya aprendí a decir Kodjoviakopé de seguido y sin equivocarme, me voy a Kpalimé (la K no hace falta pronunciarla) que será mi lugar de residencia y de trabajo principal.
Sigo leyendo algunos pasajes en el libro sobre la historia de África, y encuentro que a pesar de estar escrito hace más de 50 años, bien podrían aplicarse en nuestro país:
Existe en África en lo referente a la sucesión de los soberanos una forma de profunda sabiduría. Parece ser que el rey, símbolo y portador de la vitalidad de su pueblo, era designado para un período de siete años, que en última instancia podía renovarse una vez pero que también era susceptible de ser abreviado en el caso de que las facultades físicas o mentales del soberano menguaran, amenazando con ese desfallecimiento la prosperidad del pueblo. Un Consejo de Ancianos, viejos o notables, le hacía entonces entrega de una copa que contenía huevos de papagayo, comunicándole que debía suicidarse, a lo que se le ayudaba si era necesario.
De esta forma, la tradición mística y mágica de la necesidad de la muerte del rey por los medios señalados acabó por elaborar un mecanismo de equilibrio político que podríamos llamar de absolutismo compensado. En su prudencia y para evitar demasiado frecuentes revoluciones de palacio, el sistema preveía que cuando el rey moría por razones de alta política se sacrificaba al mismo tiempo a cinco altos funcionarios, a una de sus esposas, a la reina madre y a la madre del príncipe heredero; con frecuencia incluso al propio príncipe heredero (pg. 59-60)
Antes de irme aprovecho para ir a conocer uno de los lugares de moda, como “Le Phenicien”, un restaurante que los jueves tiene música en vivo, con un grupo que me encantó y que en la jam sesión suele contar normalmente con el embajador de EEUU al saxo.

El embajador al saxo
El sábado, después del piscinazo de rigor por la mañana en el Sarakawa, había fiesta de cumpleaños en casa de Juan con más música en vivo, esta vez sin embajador pero, con algunos pesos pesados de la cooperación internacional.


En este país no sabes donde empieza y acaba el mercado. Los puestos están en las calles, en los pisos, a lo largo de los muros y a ello hay que sumar los vendedores ambulantes que te van ofreciendo de todo. Como me contó un colega camerunés, la diferencia entre Europa y África es que en Europa la gente va al supermercado a comprar y en África los vendedores vienen a ti, estés donde estés.

Solo zapatos

La senora maleta
En Lome oigo algunas historias que me parecen muy africanas, como el caso de uno de mis colegas togolés (y de cierto nivel) que me dice que si es verdad lo que ha visto en you tube de que los chinos se comen a la gente. Le digo que lo que yo he oído es que se comen a los perros y que no crea todo lo que vea en you tube. Me parece que no quedó muy convencido y que perdí algunos puntos con él, ya que creo que le hubiera gustado más que yo hubiera ahondado en el tema añadiendo algunos datos escabrosos.


Aunque no lo parezca, relacionado con lo anterior, es la falta de monedas y billetes pequeños en Togo. Hay realmente que luchar para que te den cambio y muchas veces te toca dejar propina, aunque no quieras, ya que la frase de “il n’y pas de monnaie – se pronuncia - yapademoné - no hay monedas” suele ser habitual. A pesar de mi experiencia en recolectar monedas y billetes pequeños en varios países del mundo, debo reconocer que los togoleses me ganan, o bien que no les he cogido el punto todavía. ¿Y que tiene que ver esto con los chinos? Pues muy fácil. En cuanto pregunté a otro colega, este camerunés, porque hay tan poca moneda pequeña, me dijo que es porque los chinos se las llevan todas a China para fundirlas. Así que no les auguro un futuro muy halagüeño a los chinos en este país si se siguen propagando lo que yo creo que son bulos. ¿O será cierto?
En mi primer viaje a Kpalime encuentro este baobab. Las raíces ya muestran que esta tierra no es facil. A partir de aquí empieza lo duro