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martes, 15 de agosto de 2023

RANTEPAO

 

Mercado de búfalos

Me quedo en el centro de la ciudad de Rantepao y el primer día me dedico a recorrer algo los alrededores y a ver el mercado de búfalos, del que se dice que es el mayor del mundo. Estos animales se venden para carne para las ceremonias funerarias y se matan en el mismo lugar donde se celebra. A quien le interese el tema puede consultarlo en internet. A mi me interesa más el mundo de los vivos así que no quise asistir a ninguna ceremonia funeraria y contraté para el día siguiente con un guía local ir en 2 motos, a ver los lugares más emblemáticos de la zona.

Acicalando al búfalo


En moto por los arrozales

El recorrido fue espectacular, con vistas sobre los arrozales en terrazas y por carreteras tan estrechas que te tienes que parar para dejar pasar el coche que te viene de frente. Aunque no fuimos a ninguna ceremonia no me pude escapar de ver las curiosas tumbas que excavan en las rocas.

Centro ceremonial con curiosos menhires de los que se desconoce su procedencia

El guía me explicaba muy orgullosamente que aquí cada uno se excava o encarga hacer una tumba familiar en la roca, la que se puede pagar en dinero o en búfalos y que es de por vida ya que la roca no se deteriora como nuestras tumbas de cemento. No los entierran con la caja, sino que amortajados por lo que en uno de esos agujeros pueden caber 10 o más cuerpos. Con el tiempo se van descomponiendo y pulverizando por lo que dejan espacio para nuevos miembros y siempre pertenecerá a la familia que mandó excavar la tumba. Lo dicho, en internet se encuentra mucha información al respecto.

Tumbas excavadas en la roca

Es impresionante ver las casas con forma de barco, colocadas en hilera enfrente de otras construcciones similares, pero en tamaño más pequeño para granero. La casa tiene unas escaleras por las que subir al primer piso que siempre consta de 3 habitaciones. Las laterales son los dormitorios y la central es donde se hace la vida. La parte baja es donde se cocina.

Impresionantes casas tradicionales réplicas de los barcos con los que dicen que llegaron sus ancestros

Los graneros, igualmente con muchas filigranas en sus paredes, no tienen acceso más que por un bambú con muescas que hace las veces de escalera y que colocan para subir y poder abrir una pequeña puerta lateral por donde extraen el grano. Los techos en la actualidad se hacen con zinc, pero los antiguos se cubrían con hoja de palma enhebrada, de los que quedan todavía algunos ejemplares.

Graneros

Era tiempo de cosecha y como los campos son muy pequeños todo se hace a mano. Me cuesta creer que esto sea menos trabajoso que cultivar cacao, pero si lo hacen seguro que es por una buena razón, como lo es seguramente la económica además de que el arroz se come y el cacao es para los blancos.


Arroz puesto a secar en manojos al borde de la carretera

Primero remontamos con las motos hacia las zonas altas para ver las terrazas de arrozales y luego fuimos bajando por unas carreteras de enormes pendientes, en las que tuvimos que parar a dejar enfriar los frenos de disco de la moto que dejaron de funcionar.

Arroz en terrazas


Al día siguiente a las 7 en punto espero el bus que me llevará a Tentena, el cual sale como suele ser habitual a las 8,30. En el bus hay otro extranjero, un tipo joven, alto y rubio que tiene toda la pinta de ser inglés o alemán. Resultará ser austriaco. Enseguida nos ponemos a hablar y acabamos quedando para seguir el viaje juntos ya que tenemos el mismo destino, las islas Togean.

A las 11 de la noche llegamos a Tentena donde nos quedamos a dormir en un hospedaje de mala muerte, cerca de la estación de buses. Al día siguiente vuelta a empezar, esta vez saliendo con un coche privado, ya que no hay buses, que nos lleva a Poso, donde nos venden a otro coche que nos lleva a Ampana. Al atardecer, en la playa de esta ciudad donde vamos a tomar el barco para las islas Togean, nos regala esta puesta de sol que es un avance de las vistas que nos espera en las islas.


Puesta de sol en Ampana

sábado, 12 de agosto de 2023

Indonesia

 

Cenando con mis amigos en Bali

Bali

En este viaje de cinco semanas he intentado dar un paso más y llevar sólo equipaje de mano. La ventaja de ir a una zona tropical es que no te hace falta ropa de abrigo y con cuatro cosas pasas el día. Cholas, pantalón corto y poco más. Son cinco semanas en que voy a recorrer sobre todo Sulawesi, donde Wallace descubrió la teoría de la evolución de las especies, lo que hizo que Darwin se diera prisa en publicar lo que ya había desarrollado algún tiempo antes.

Pero primero hice una pequeña escala en Bangkok, una ciudad que siempre vuelve a asombrarme por sus obras majestuosas. Ha sido difícil estar aquí y no ir a la tan cercana Camboya, donde pasé algo más de dos años de mi vida, para ir a ver a los antiguos compañeros de trabajo, pasar por donde viví…. Pero tenía una cita en Bali con mis amigos de El Hierro, con quienes quedé para celebrar mi cumpleaños. Lo que importa en estas ocasiones no es el lugar sino la gente con la que uno está.


Celebrando

Después de todo un día de excursiones, por la noche salimos a dar el resto y acabamos en un bar donde sólo había locales siendo nosotros los únicos extranjeros, una cosa difícil en Bali. El DJ puso todo lo que tenía de música en español y brasileño. Eso y una bebida con Arrack o Arak (se elabora dependiendo del país con cereales como el arroz, con la savia fermentada de las flores de cocotero, con caña de azúcar, o con frutas) y endulzada con mango, lo que da una bebida que está sólo un pelín por debajo del diabólico Jägermeister, lo cual aseguró que la noche fuera todo lo estupenda que cabía esperar.

Finalmente, después de hacer al día siguiente una preciosa excursión en bicicleta bajando desde las faldas del volcán Gunung Batur hacia Ubud, mis amigos se fueron a casa y yo seguí mi camino.


En bici con Manolo y Mariela

Temprano me despido de la desenfrenada Bali y cojo el avión hacia Makassar, la capital de Sulawesi, donde me espera mi guía con el que llevaba 2 semanas negociando lo que íbamos a hacer y el precio. Su nombre es Dalle y fue funcionario del gobierno indonesio en sus años mozos, trabajando en desarrollo rural. En esa época participó en varias formaciones de la GIZ lo que ya nos da un punto en común. Nos ponemos en marcha y cogemos un bus que nos lleva a Belopa, una zona donde hay cacao. El viaje es largo y dura 9 horas, y además es peligroso ya que acabamos viajando de noche, aunque es un bus cómodo donde puedes estirar las piernas.


El colorido Bus de Makassar a Palopo

En el trayecto conocemos a un hombre que también tiene cacao, así que quedamos en visitarlo. Soy el único extranjero en el bus lo cual ya no se si es bueno o malo, pero al ir con Dalle, voy mucho más relajado que cuando viajo solo. Dalle tiene 68 años, lleva unas gafas de sol tipo aventura porque dice que le operaron de cataratas hace poco y además así que está más guapo.

Dalle

Si en Bali te apabullaban los templos budistas que estaban en cada esquina, ya en Sulawesi, que es mayoritariamente musulmana, son las mezquitas las que están por doquier. En este caso, aunque no las veas, las oyes, sobre todo por la mañana, que es cuando más te fastidia, y al atardecer.

Me instalo en un hotel, supuestamente el de más calidad de la zona, que cuesta 21 euros la noche. No estoy nada contento porque no tiene ventana, el baño es minúsculo, tipo 3 en 1, pero ya sé que esto es lo que me espera cuando viajas por el interior. Al día siguiente visitamos a un comerciante de cacao, en Pattedong Village (Luwu Regency), quien mueve 200 tn de cacao al año. En realidad, es el gerente de una empresa con sede en Makassar. Lo que me llama la atención es que me cuenta que los agricultores no fermentan el cacao (antes lo hacían pero dejaron de hacerlo desde el año 2004) porque este proceso sale demasiado caro, sólo lo escurren y lo venden al comerciante, quien se encarga de acabarlo de secar hasta el 7% de humedad. El precio que se paga normalmente está entre 1,4 y 1,6 euros/kg con un solo día de secado que llega hasta los 3 € actuales (lo normal es 2,2 €, pero llegó a estar a 0,4 €) cuando se ha secado hasta el 7% preceptivo. La cosecha mayor se produce de junio a agosto y hay una pequeña cosecha de enero a febrero. Tienen en cuenta la época de producción en África, ya que en ese momento bajan los precios por la enorme oferta de estos países. Nos cuenta que los agricultores prefieren sembrar arroz, ya que se cosecha dos veces al año, con lo que tienen dos ingresos anuales y además se puede trabajar con maquinaria, lo que facilita las labores. Para rematar, el cacao cada día tiene más enfermedades y necesita mucho mantenimiento y realizar gastos en plaguicidas y fertilizantes, lo que finalmente lo hace poco rentable.

Entrevista en el almacén

Todo el cacao que compra a los agricultores lo venden en Makassar a la empresa Mondelez que tiene un programa de sostenibilidad llamado Cocoa Life. Estos pagan un complemento de 500 IDR (0,03 €, una ridiculez) por kg de cacao, para justificar su programa de sostenibilidad y responsabilidad social corporativa. Nos cuenta que los agentes de Mondelez engañan a los productores y la prima muchas veces no les llega o si acaso les llega diezmada.


Almacén con cacao secándose

Ahora los precios del cacao están altos porque al descender la producción debido a las enfermedades, las empresas necesitan materia prima para abastecer sus instalaciones y poder trabajar en un régimen eficiente. En 2004 hubo planes del gobierno para producir cacao orgánico y fomentaron el embolsar las mazorcas para evitar los daños de insectos y el uso de insecticidas, pero esta iniciativa se abandonó poco después.

Visitamos también una plantación que está al lado de un arrozal. A pesar de que es una plantación joven con árboles de entre 3 y 7 años, no tiene buen aspecto ya que, en mi opinión, el exceso de agua proveniente de regar el arroz inhibe su buen desarrollo. No me extraña que tengan todo tipo de enfermedades, sobre todo de hongos, además de que son variedades que están a pleno sol. En el camino de regreso nos detenemos en lo que fue un proyecto de transformación de cacao en chocolate, apoyado por el gobierno, y en el que se pueden ver los edificios deteriorados. Al parecer se construyeron sin las especificaciones sanitarias adecuadas, y aunque cuenta con toda la maquinaria necesaria, esta se va echando a perder poco a poco ya que el proyecto está parado. El presidente de la asociación, que nos enseña las instalaciones, dice que el gobierno no les dio el apoyo necesario y que cuando empezaron a producir, no contaban con capital suficiente para comprar el cacao a sus asociados y eso hizo que el proyecto fracasara. Nada que yo no haya ya visto antes en todos estos años de trabajar en el mundo de la cooperación.

Por la noche estamos pendientes de recibir la respuesta de la empresa Mars, que tiene una sede en esta zona, para que se me permita visitarles. Mi guía manda a última hora una carta pidiendo la visita y por la noche le contestan que (traducido del indonesio):

Buenas tardes Pak Dalle, lamentamos que por el momento no podamos aceptar invitados de fuera de Indonesia debido al protocolo de derechos de propiedad intelectual. Por favor, comprenda



Mi guía me propone alegremente que a cambio vayamos a ver la plantación del hombre que conocimos en el bus y luego podemos ir a ver otras plantaciones, pero que el no conoce. Como me había dicho que podríamos visitar la fábrica de Mars donde yo tenía esperanzas de averiguar un par de cosas que me tenían intrigado, como veo que mi  guía no tiene ni idea de cacao y aprovecha para aprender el mismo, preparando así futuras visitas, porque a veces traduce en 10 segundos lo que el otro ha contado en 10 minutos, además porque se que otra vez me tocará ir en moto y no me darán un casco, porque hay que pagarle al que me lleva en la moto un precio que está por encima de lo que se paga habitualmente (por un ratito le he pagado la mitad de su salario semanal), porque también tengo que pagarle a Dalle por algo que no me satisface, porque tengo que pagarle a la gente a la que entrevistamos y porque no quiero que de nuevo al día siguiente me planten el desayuno de arroz frito en la cara a las 7 de la mañana, es por lo que decido no continuar y finalizar nuestro acuerdo de 3 días de visitas al segundo día. Dalle no pone pegas, nos ponemos de acuerdo en el precio que le debo pagar y me lleva al lugar donde salen los taxis compartidos hacia la siguiente ciudad, Palopo. Desde allí tomo otro vehículo hacia Rantepao, la capital de Tana Toraja, famosa por sus enterramientos, donde siempre me había negado a ir y ahora pienso que mejor es esto que seguir bailando alrededor del cacao.

Aunque está relativamente cerca, sólo a 116 km, tardamos unas 6 horas en llegar entre pitos y flautas, las esperas de más pasajeros y la parada de rigor para comer a cualquier hora. Lo de la comida es un clásico de los transportes públicos en Indonesia, donde la gente se mete entre pecho y espalda, sin pestañear, unas enormes cantidades de arroz cocido o fideos con algún trozo de pollo o pescado frito, y bastante salsa picante, tanto puede ser a las 7 como a las 10 de la mañana. Pero luego los ves y están delgados como fideos, así que no sé dónde meten todo eso.

En el transporte normalmente nadie habla inglés así que esta vez entre las palabras que recuerdo de otros viajes y las que voy aprendiendo, me hago con un vocabulario básico, ayudado por las similitudes con otros idiomas. Por ejemplo, toalla se llama handuk, como handtuch en alemán. El traductor de Google también sirve para hacer alguna frase más elaborada y ellos también lo utilizan para comunicarse con uno. La otra palabra importante y que se alegran cuando la usas es la Terima kashi, que significa gracias. Jalan Jalan también sirve para decirles a la gente que estás paseando cuando te preguntan adonde vas, algo habitual.

De postre del cumple, como no, helado de chocolate




viernes, 14 de julio de 2023

Cambio Climático y pesticidas

 

Efectos de cambio climático en la costa de Las Peñas, norte de Ecuador


Según diversos estudios, el cultivo de cacao en varios países, entre ellos Costa de Marfil, puede verse afectado por el cambio climático. El impacto esperado sería más grave en este país que en Ghana. Aproximadamente una cuarta parte de la producción anual estimada en 390.000 tn procede de zonas que ya no serían aptas para el cultivo del cacao en 2050. El fenómeno de la sequía y la prolongación de la estación seca se dejará sentir sobre todo en el noroeste y en la región costera occidental. Estas zonas necesitarían, por tanto, una adaptación importante, sobre todo en lo que respecta a las medidas de adaptación a la sequía. En estudios recientes realizados sobre las futuras condiciones climáticas del cacao en África Occidental, basados en las actuales prácticas de producción, predicen una importante variabilidad de estas condiciones, lo que afectará negativamente a los medios de vida de hasta 2 millones de hogares de agricultores de cacao.

Las prácticas recomendadas para hacer frente al cambio climático tienen como objetivo crear sombra y mantener la mayor humedad posible alrededor de los jóvenes cacaoteros. Los agricultores utilizan cada vez más la práctica agroforestal de combinar árboles fertilizantes, frutales o forestales en el cacao, pero la falta de mano de obra y el acceso a veces difícil a los plantones de árboles, así como la falta de directrices en cuanto a la densidad, el espaciado y las especies de árboles indicadas, son un obstáculo para su adopción. Son muy pocos los cacaocultores, incluso los afiliados a cooperativas, que se benefician de una orientación técnica específica sobre prácticas climáticamente inteligentes, la asociación de árboles y el uso de la información climática en la toma de decisiones sobre la producción de cacao.

Infografía que se puede encontrar en la web de Casa Africa

Fertilizantes

Las plantaciones de cacao agotan los suelos, especialmente en regiones donde el suelo contiene bajas cantidades de nutrientes. El enfoque principal para revertir la situación de los suelos, desde la perspectiva de la industria del cacao, es con el uso de fertilizantes adaptados, ya que los fertilizantes genéricos no funcionan. Cualquier uso de fertilizante, ya sea sintético u orgánico, requiere que la composición nutricional se adapte a una serie de variables, incluyendo la calidad del suelo, la edad del árbol y si el cacao se cultiva en sistemas agroforestales, de sombra o de pleno sol.

La realización de análisis de suelos es costosa y no suele haber laboratorios disponibles. En estudios realizados en 1975 se encontró que en Costa de Marfil se necesitan 26 fórmulas diferentes de fertilizantes para satisfacer las necesidades de las diferentes calidades del suelo. Un estudio similar en Ghana concluyó que se necesitan al menos 30 fórmulas diferentes. Los agricultores requieren capacitación sobre la aplicación correcta y las prácticas agrícolas óptimas, para además saber qué hacer ante el acoso de las multinacionales y empresas comercializadoras de agroquímicos..

Anuncio de fertilizantes químicos en Costa de Marfil

El aumento de materia orgánica del suelo es un aspecto importante del manejo sostenible, ya que mejora su estructura, lo que conduce a un mejor crecimiento de las plantas y proporciona nutrientes de crecimiento de liberación lenta. La materia orgánica también aumenta la capacidad de retención de agua del suelo, lo que puede marcar la diferencia entre los sistemas de cacao viables y no viables en el futuro, cuando el cambio climático inevitablemente amenazará la producción en algunas áreas.

Aunque el uso de fertilizantes puede generar rendimientos significativamente más altos, la justificación económica para los agricultores no está del todo clara. El incremento en el uso de agroquímicos aumenta los costos de los insumos de los agricultores, los riesgos son altos y la remuneración es muy incierta. Los agricultores tienen que comprar agroquímicos por adelantado y también deben invertir en mano de obra adicional para aplicarlos. Además, hay que tener en cuenta la distancia a la que hay que ir a comprarlos y luego transportarlos hasta la parcela, en la mayoría de los casos alejada y de difícil acceso. Sin embargo, no tienen la seguridad de recibir un precio decente por el cacao en la época de cosecha que cubra estos costes. Para el país en general representa un factor de contaminación del suelo y los acuíferos.

Elaboración de composte con miembros de una cooperativa de Kpalimé, Togo

Los niveles de fertilidad del suelo dependen de diversos factores relacionados con el entorno y las prácticas de cultivo (clima, suelo, cultivos asociados, sombreado, etc.). Estos factores evolucionan con el tiempo y, por tanto, las necesidades nutricionales de los cacaoteros también evolucionan. Si los nutrientes exportados de la plantación por los productos de cultivo no se sustituyen, entonces los suelos se agotan con el tiempo y los niveles de producción disminuyen.

Daño ambiental por plaguicidas

Los plaguicidas pueden causar una gran cantidad de daños a los ecosistemas naturales y pueden amenazar gravemente la biodiversidad local. Uno de los efectos no deseados del uso de plaguicidas es la reducción de polinizadores, imprescindibles para el cacao. Las poblaciones de aves y peces también pueden verse muy afectadas. Los plaguicidas, y especialmente los neonicotinoides utilizados, son dañinos para una variedad de polinizadores, incluyendo a las abejas. Aunque el impacto de los plaguicidas en las mosquitas se ha investigado mucho menos, existen serios indicios de que los insecticidas también reducen sus poblaciones, lo que podría conducir a una reducción en los rendimientos de cacao, ya que estos insectos juegan un papel importante en el proceso de polinización en África Occidental. Tampoco se debe obviar que los productores no cuentan con equipos de protección adecuados y se ven directamente expuestos a las materias activas de los productos utilizados.

El anuncio del insecticida de la foto, tomada en la zona cacaotera de Soubré en Costa de Marfil, tiene como materias activas Acetamipride + Bifenthrine que son un neonicotinoide y un piretroide. Ambos actúan por contacto e ingestión. Estos productos son altamente tóxicos para peces y organismos acuáticos (se recomienda no aplicar el producto en condiciones climáticas que favorecen la escorrentía o con pronósticos de lluvia dentro de las 24 h de aplicación). Está prohibida la aplicación a una distancia de cuerpos de agua menor a 10 metros. Se debe evitar la aplicación en surcos de erosión, desagües o áreas que descargan escorrentía en cuerpos de agua adyacentes. Es muy tóxico para aves y altamente tóxico para abejas, así como muy tóxico para lombrices. Imposible de cumplir.

Aunque el uso de fungicidas y pesticidas puede ser una forma de protección contra las enfermedades de los cultivos, el sector cacaotero no ha tomado suficientes medidas para contrarrestar los efectos secundarios negativos del uso de productos agroquímicos, incluido las condiciones de trabajo peligrosas para quienes los aplican (especialmente niños), la contaminación de los ecosistemas, las cepas de plagas y enfermedades más resistentes por la aplicación incorrecta de los productos. La forma arbitraria de su distribución, especialmente en Ghana, también ha resultado en corrupción generalizada, ya que los agroquímicos, que debían ser distribuidos gratuitamente a los agricultores, se venden en los mercados locales e incluso en los países vecinos. La distribución y aplicación de los agroquímicos ha sido a menudo aleatoria, además sin los conocimientos adecuados sobre el modo de empleo. En concreto, los resultados preliminares indican que fertilizantes pueden dar resultados muy limitados en plantaciones con árboles viejos. El uso de los plaguicidas es costoso y solo mejoran los ingresos si se aplican bien, a tiempo, y combinados con otras buenas prácticas agrícolas.

Las especies de míridos más dañinas se encuentran en África. Son responsables de las pérdidas más importantes y, por sí solas, pueden reducir entre el 30 y el 40% la producción de cacao en África Occidental. Como alternativa, se controlan manteniendo un sombreado adecuado y se pueden combatir con extractos acuosos de las semillas de Thevetia peruviana, sobre lo que ya se han realizado diversos ensayos en Camerún y en Togo.

Aplicación de abono orgánico en Togo

Aunque los enfoques gubernamentales para el uso de plaguicidas difieren, en general se deben mejorar y deben tener como objetivo proteger a las familias de agricultores y el medio ambiente. En Ghana, por ejemplo, el Instituto de Investigación del Cacao de Ghana (CRIG, en inglés) realiza pruebas a todos los plaguicidas permitidos para la producción de cacao. Sin embargo, de los dieciséis insecticidas aprobados, doce están en la lista de plaguicidas altamente peligrosos (PAP) de PAN International. Uno de los ocho fungicidas permitidos y el único herbicida permitido también está en la lista de PAP. La mayoría de los agroquímicos aprobados son peligrosos para las abejas. Otros peligros se relacionan con efectos crónicos sobre la salud humana, toxicidad aguda para los humanos por inhalación, alta toxicidad para los organismos acuáticos y muy alta resistencia en el agua, suelo o sedimento. El uso de plaguicidas no aprobados también parece estar muy extendido. Aunque en general los agricultores de Ghana afirman que compran plaguicidas a vendedores certificados, algunos también compran en los mercados y a los vendedores en las carreteras. Según los agricultores, estos suelen ser más efectivos, pero el uso de plaguicidas no controlados podría ser muy peligroso para los agricultores, el medio ambiente y los consumidores. Además, las actividades de fumigación masiva organizadas por el gobierno se llevan a cabo de acuerdo con un calendario y no según la necesidad de fumigación.

Recipientes con el fertilizante Bocashi, realizado por los propios agricultores en la zona norte de Ecuador

jueves, 6 de julio de 2023

Efectos medioambientales: Agroforestería

 

Sistema agroforestal en Esmeraldas, Ecuador


Los sistemas agroforestales pueden aportar una gran variedad de beneficios ecológicos, tales como la conservación de la biodiversidad de flora y fauna, secuestro de carbono, preservación y fortalecimiento de la humedad y fertilidad del suelo, contribución al control de plagas, control micro climático, estimulación de lluvias, como algunos de los beneficios más inmediatos. Sin embargo, la agroforestería no debe reemplazar las áreas forestales y la deforestación cero no es lo mismo que la agroforestería.

La agroforestería, según la FAO es un grupo de prácticas y sistemas de producción, donde la siembra de los cultivos y árboles forestales se encuentran secuencialmente y en combinación con la aplicación de prácticas de conservación de suelo. Estas prácticas y sistemas están diseñados y ejecutados dentro del contexto de un plan de manejo de finca, donde la participación del agricultor es clave

Falta una definición clara de agroforestería, al menos en el sector del cacao. Agroforestería, estrictamente definida significa que existe una asociación entre árboles y cultivos. Por tanto, un gran número de sistemas agrícolas puede denominarse de este modo. Es fundamental para el sector del cacao – y para los gobiernos productores de cacao – llegar a un consenso sobre de que se habla cuando nos referimos a agroforestería.

La agroforestería en el cacao es una de las más eficaces soluciones basadas en la naturaleza para hacer frente al cambio global, incluyendo la degradación de la tierra, el agotamiento de los nutrientes, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la inseguridad alimentaria y nutricional, la pobreza rural y los problemas de la cadena de suministro del cacao.

Representación de lo que sería un sistema agroforestal en estratos múltiples y con una densidad de cacaos de 600 árboles/ha, la mitad de lo habitual en sistemas intensivos

Financiación de los enfoques agroforestales de paisaje

Es poco realista y además injusto esperar que los agricultores, la gran mayoría de los cuales no ganan un ingreso mínimo, asuman los costos de transición y mantenimiento de sistemas agroforestales del cacao. Para ello es clave crear un mecanismo que comprometa a todo el sector cacaotero, movilizando los recursos necesarios. Una ruta para explorar es la aplicación de un impuesto ambiental a todas las exportaciones de cacao, el cual no debería reducir en modo alguno los precios que se pagan a los agricultores. Para ello la transparencia y la rendición de cuentas de cualquier recaudación del “impuesto ambiental del cacao” serían fundamentales. Los recursos deberían invertirse en restaurar el daño ambiental y/o mantener paisajes de cacao resilientes, así como garantizar un pago justo a los agricultores por sus esfuerzos agroforestales. Se puede ver un ejemplo de créditos de carbono a través de agroforestería en Ghana en el siguiente link

https://www.bancomundial.org/es/news/feature/2023/06/01/in-ghana-sustainable-cocoa-forest-practices-yield-carbon-credits?cid=ECR_E_NewsletterWeekly_ES_EXT&deliveryName=DM187195

La agroforestería no puede reemplazar el bosque natural. Sin embargo, el cacao agroforestal puede desempeñar un papel en las medidas de compensación y restauración de áreas deforestadas, a lo que deben contribuir las empresas de la industria del cacao, que se han beneficiado de la deforestación en el pasado en sus cadenas de suministro. La agroforestería también es importante para los principales países productores de cacao, ya que necesitan urgentemente reverdecer sus naciones, algunas de las cuales están en camino hacia la desertificación debido a la pérdida de la cubierta forestal.

Reforestación realizada con la población local, para proteger las fuentes de agua que pasan por las tierras de una comunidad indígena, en Chutes de la Nawa, Soubré (Costa de Marfil).

Debe desmentirse la tensión artificial entre productividad y agroforestería

La tensión entre la agroforestería y la productividad siempre está presente. Pero hay suficientes datos que demuestran que los rendimientos pueden ser tan altos en ciertos sistemas agroforestales de alta biodiversidad como en la producción a pleno sol y hay indicios de que los sistemas agroforestales de cacao pueden tener un rendimiento económico similar o incluso mejor en comparación con los sistemas agroforestales convencionales. En investigaciones llevadas a cabo en la República Dominicana se ha demostrado que las plantaciones de cacao senescente pueden ser rehabilitadas para aumentar la producción a través de injertos (mientras se mantiene la higiene fitosanitaria para evitar la propagación de enfermedades), con polinización manual, poda, fertilización agroecológica, y manejo de malezas sin alterar
la composición de la sombra sobre el cacao. Además, el enfoque debe pasar de solo medir el rendimiento del cacao a los rendimientos totales del sistema, y realizar análisis completos de costo-beneficio que consideren la seguridad alimentaria, los efectos a largo plazo de la agricultura intensificada, y la diversificación de ingresos, así como los costos (especialmente los costos de agroquímicos y mano de obra), con la tendencia a conseguir un ingreso vital mínimo.

 

Para quien quiera profundizar en este tema, una organización ha puesto a disposición libre una biblioteca con todos los artículos y documentos relacionados con la agroforestería en el cacao

(https://www.zotero.org/groups/2785774/cocoa_library/library)

 

Uso de suelos

La inconsistencia de los derechos de propiedad sobre la tierra y los bosques también es una causa de problemas en Costa de Marfil y Ghana. En la práctica, los árboles son propiedad del Estado y no de quien los cultiva, de manera que el gobierno cuenta con autoridad para talar árboles mediante la concesión del terreno a una empresa maderera, lo que desincentiva a quienes producen el cacao a la hora de permitir el rebrote natural de los árboles que crecen junto a los árboles del cacao en sus terrenos (lo que nombrábamos Versión 2 en el post anterior). Por otro lado, muchos agricultores son migrantes que solo cuentan con derechos temporales de acceso a la tierra, circunstancia que de nuevo desincentiva la sustitución de árboles del cacao envejecidos o improductivos. 

En Ghana, hasta hace poco, los agricultores no podían ser propietarios de los árboles maderables en sus fincas. Por lo tanto, los jefes locales u otras autoridades a menudo autorizaban a las compañías madereras a talar los árboles maderables que aún quedaban en las plantaciones de cacao, destruyendo en el proceso una gran parte de la finca cacaotera. La legislación fue modificada en 2016 y ahora los agricultores pueden registrar sus árboles, pero el sistema es complicado y burocrático. Estos problemas de los derechos desalientan a los agricultores a invertir en sus explotaciones, y por lo tanto impiden sistemas de cultivo más sostenibles.

La capacidad del Estado para administrar y regular eficazmente la tierra se convierte en un requisito previo para el éxito de la reducción de la deforestación mediante la intensificación del cacao. Dado que las inversiones en cacao sostenible son a largo plazo, la mejora de la seguridad de la tenencia de la tierra y los árboles (que es el mandato del Estado) es una condición importante para los pequeños propietarios.

Ante la amenaza de ver desaparecer sus últimos bosques, Costa de Marfil y Ghana, junto con las principales empresas del sector del cacao, se comprometieron en la Conferencia sobre el Clima de Bonn en 2017 (COP23) a protegerlos y promover la agroforestería, sobre lo que ya están realizando algunas iniciativas que comentaremos con más detalle más adelante.

 

Los pocos bosques que quedan es porque las poblaciones locales los consideran sagrados y entierran allí a sus muertos (Bosque sagrado de Gbetitapea, Daloa, Costa de Marfil)

La agroforestería, una opción posible para la renovación de la cacaocultura africana

Desde mediados del siglo pasado se desaconseja por parte de los servicios técnicos convencionales a los agricultores hacer uso de la agroforestería, es decir el hecho de asociar árboles frutales y forestales a los árboles de cacao. Incluso hoy en día, se sigue atribuyendo rendimientos más bajos a esta práctica tradicional en comparación con el monocultivo, aunque se siga practicando en muchos países productores. Se dice que los árboles, combinados en número variable, inducirían competencia por la luz, el agua y los elementos minerales, en detrimento de los árboles del cacao. Si bien estos argumentos pueden ser pertinentes en la agronomía convencional, algunos estudios recientemente llevados a cabo en Camerún demuestran que la presencia de árboles en las plantaciones de cacao no impide obtener buenos rendimientos. En este país, el área plantada en cacao se compone principalmente de fincas agroforestales. El rendimiento, estimado es en promedio de 740 kilogramos de cacao comercializable por hectárea en parcelas con un promedio de 1.500 árboles de cacao -una densidad similar a la que se observa a menudo en el monocultivo- y 190 árboles frutales y forestales. El rendimiento puede llegar a una tonelada aun cuando no se ha aplicado ningún fertilizante químico. Además, dependiendo de la complejidad de estas plantaciones (número y tipos de árboles asociados), su capacidad media de almacenamiento de carbono puede alcanzar las 75 toneladas por hectárea o incluso más, lo que representa el 50 % de la capacidad de los bosques secundarios locales, donde a menudo estas plantaciones se han instalado. La capacidad de almacenamiento de carbono de los monocultivos de cacao es de unas 10 toneladas. En algunas parcelas, este balance entre producción de cacao y almacenamiento de carbono va de la mano de otro servicio ecológico crucial para los agricultores, la regulación de dos plagas importantes: la mazorca negra, causada por un hongo y los miridos, unos insectos picadores-chupadores cuyos daños repetidos provocan la muerte progresiva de los árboles de cacao. Los agricultores modulan la sombra que proporcionan los árboles asociados para limitar el desarrollo tanto de hongos (favorecido por la sombra densa) como de miridos (que se multiplican cuando no hay sombra o muy poca). De este modo, consiguen reducir el uso de plaguicidas y ahorrar hasta el 70 % del presupuesto de protección fitosanitaria de una parcela cultivada de manera intensiva.

Un indicador operacional para el manejo de una plantación de cacao agroforestal: el área basal

La observación de las plantaciones de cacao agroforestales del Camerún ha demostrado que el área basal de los árboles de cacao, que refleja la competencia entre los árboles de cacao y los árboles asociados, es un buen indicador para evaluar los equilibrios entre la producción de cacao y los servicios ecológicos. Esto implica medir la circunferencia del tronco a una altura determinada y luego calcular el área de la sección transversal, o «área basal». Clásicamente utilizada por los silvicultores, esta medida puede ser fácilmente aplicada por los técnicos o incluso por los propios agricultores. El indicador general que interesa aquí es el área basal relativa de los árboles de cacao, es decir, la relación entre la suma de las áreas basales de todos los árboles de cacao y la de las áreas basales de todos los árboles presentes en la plantación (árboles de cacao + árboles asociados). En Camerún, el valor de este indicador es en promedio del 40 % en plantaciones agroforestales adultas que producen una tonelada de cacao comercializable por hectárea. Y es del 36 % en las plantaciones de cacao que presentan los mejores compromisos entre rendimiento de cacao, almacenamiento de carbono y control de plagas. Este indicador también permite evaluar una compensación alternativa que concilia un buen nivel de producción de cacao con la longevidad de la plantación. En Camerún, las áreas basales relativas de los árboles de cacao de entre el 40 y el 55 % permiten tanto rendimientos de hasta una tonelada de cacao por hectárea como el mantenimiento de las plantaciones después de 40 años, un período de tiempo más allá del cual se acepta generalmente que deben ser rehabilitadas.

En las plantaciones de cacao degradadas, la presencia de árboles permite a los agricultores liberarse de dos requisitos previos para cualquier acción de rehabilitación: el restablecimiento de la sombra, que ya está presente, y el restablecimiento de la fertilidad del suelo, mantenido por la descomposición de los desechos vegetales.

 
No se puede esperar que familias que viven bajo el umbral de la pobreza se dediquen a reforestar

Corto video sobre el cacao en el marco del módulo de subtropicales del Master de Agroecología en La Palma: https://youtu.be/Kqq0KFZS5QY

Cosecha de mazorcas de El Hierro de julio de 2023 (las mazorcas más grandes y rugosas son variedad Criollo y las más lisas Forastero).



 

sábado, 17 de junio de 2023

Efectos medioambientales del cacao

Parc Banco con 600 ha de bosque primario y productor de agua potable para la ciudad de Abidjan. Uno de los pocos reductos que quedan.
 
Después de un tiempo de viajes retomo el blog, con los aspectos más relevantes del cacao, desde donde lo dejé a finales del 2022. Sigo ahora con los aspectos medioambientales (deforestación, agroforestería, cambio climático) que están de actualidad, sobre todo con la última regulación de la UE, una más, que, aunque en si tiene sentido, vuelve a decirle a los países pobres como deben producir para que conserven lo que nosotros hemos esquilmado (con matices que desarrollaré más adelante). 

Deforestación 
Tradicionalmente, se considera como un dogma comúnmente aceptado que el cultivo del cacao se basa en el modelo de «tala y quema»: los bosques lluviosos se talaban a favor de nuevos campos de cacao, y después de unos cuarenta o cincuenta años, una vez que los árboles hubiesen envejecido, los plantadores de cacao se trasladarían a nuevas partes del bosque para reiniciar el ciclo de cultivo. En el caso de América Latina esto no es así, ya que se mantiene una cierta biodiversidad en la convivencia de los bosques con el cacao, especialmente en la zona de la Amazonía, de donde es originario. Mientras, en África Occidental esto ya no es una opción debido al elevado porcentaje de bosques originales que han desaparecido, lo que hace imprescindible proteger los bosques restantes. Hoy el reto es convertir el cacao en un cultivo sedentario dentro de un modelo agroforestal. Desde 1960, la producción mundial de cacao se ha cuadruplicado. El aumento ocurrió a expensas directas de los bosques nativos, especialmente de África Occidental, pero también de Indonesia y América Latina. Los países más afectados son Ghana y Costa de Marfil. En los últimos años, la deforestación se ha convertido en un tema candente para el sector cacaotero con el lanzamiento de la Iniciativa del Cacao y Bosques, liderada por la industria; la publicación por parte de la ONG Mighty Earth de un informe histórico sobre el tema; y el hecho de que muchas compañías declarasen su compromiso con proyectos de protección de la biodiversidad y el medio ambiente en general. Pero no hay que olvidar que la deforestación debe atribuirse tanto al desinterés de las compañías por los efectos ambientales del suministro barato de cacao, durante los años en que se beneficiaron con enormes ganancias de este producto, como a la ausencia casi total de medidas gubernamentales para hacer respetar las áreas ambientalmente protegidas. 
 
Foto tomada en 1996 en la zona sur de Costa de Marfil. Versión 2 de la deforestación

En la mayor parte de África Occidental, estos factores hacen que la producción de cacao esté asociada a una deforestación continua de los bosques tropicales vírgenes. El mecanismo es sencillo y os presento dos versiones, la primera que es la comúnmente aceptada ya que se encuentra profusamente reflejada en la literatura y la segunda es sobre la que últimamente estoy buscando más datos para demostrar que la historia no es siempre como nos la cuentan. Versión 1 Un agricultor corta los árboles en una zona de bosque primario, retira los tocones y planta cacao. Al cabo de cuatro años los arbustos de cacao maduran y hasta unos 15 años después de la plantación la producción aumenta anualmente. Los rendimientos comienzan a disminuir gradualmente debido al agotamiento de los nutrientes del suelo, la erosión y la creciente aparición de plagas y enfermedades. Unos 20 ó 30 años después, el agricultor se enfrenta a una importante decisión de inversión: o bien invierte en el arranque, la replantación, la mejora del suelo y la futura lucha contra las plagas, o bien se traslada a una nueva zona forestal. En las regiones poco pobladas es más sencillo desplazar la frontera agrícola hacia zonas forestales. Para los pequeños agricultores, la opción de la replantación suele ser más cara en términos de requisitos de capital, riesgos de la cosecha y mano de obra e insumos comerciales, como herbicidas, pesticidas y fertilizantes. De este modo, la opción de seguir deforestando parece clara. Versión 2 Cualquiera de las muchas compañías madereras existentes en estos países extrae de zonas boscosas árboles de madera preciosa. Muchas veces sólo se encuentran de 2 a 4 árboles de madera preciosa (en caso de bosques primarios) en 1 hectárea de bosque. La empresa, bien ilegalmente, bien comprando el derecho de extraer estos árboles, entra con su maquinaria para lo que debe cortar cientos de árboles para construir las rutas que le permitirán extraer los árboles que les interesan. Para ello cuentan con el personal, la maquinaria y los vehículos adecuados. Una vez hecho esto, el bosque, diezmado, es aprovechado por los agricultores para cultivar primero bananos, que les darán ingresos inmediatos y a continuación, a su sombra, los plantones de cacao que les empezarán a dar a los 3 años. Poco a poco irán cortando los árboles que aún están en pie, utilizando su madera para cocinar y otros los quemarán en el mismo lugar para seguir haciendo sitio a las plantas de cacao. La pregunta que cabe hacerse ante estas dos versiones es quien actúa primero, si el agricultor o el maderero. 
 
Foto del transporte de troncos tomada en mayo de 2023 en Meagui

Los árboles del cacao crecen en los trópicos bien bajo la sombra, que resulta indispensable en sus primeros años de vida. El entorno original del cacao era el bosque tropical mesoamericano, que proporciona de manera natural árboles de sombra. Sin embargo, para aumentar la densidad y con ello el rendimiento de la plantación por unidad de superficie es necesario eliminar algunos árboles, y a menudo se elimina el bosque completo para potenciar un crecimiento más rápido del cacao y aumentar su rendimiento total, ya que, con nuevas variedades más resistentes al sol, se garantizan mayores cosechas a corto y medio plazo, por lo que éste ha sido el modelo promovido por algunas autoridades. A medida que los árboles del cacao envejecen, su productividad desciende y son más vulnerables a las enfermedades. Por otro lado, las consecuencias ecológicas de la eliminación masiva de flora y de árboles de sombra, entre las que se incluyen una disminución en la humedad y fertilidad de la tierra, la erosión y la alteración de los ciclos de precipitaciones, reducen las cosechas aún más. Ni decir de la pérdida de biodiversidad, tanto a nivel de flora como de la fauna presente en estas áreas, especialmente de las aves como elementos básicos en la diseminación de semillas. La replantación en estas circunstancias es menos atractiva que iniciar el cultivo en un nuevo bosque, de manera que se instaura un modelo bajo el cual la producción de cacao migra de una región boscosa a otra eliminando bosques a su paso, en cualquiera de las dos versiones que hemos visto. Aunque a escala global el cacao es un factor menos determinante en el proceso de deforestación que el aceite de palma, la soja o la carne de vacuno, sí ha sido un elemento importante en este sentido en el África Occidental. El área total destinada a la producción de cacao en Ghana y Costa de Marfil pasó de 2,3 millones a 5,8 millones de hectáreas entre 1990 y 2017 y en ambos países solo quedan vestigios del bosque primario que existió en el pasado. Costa de Marfil perdió el 80% de sus bosques entre 1960 y 2010. La cubierta forestal en Costa de Marfil ha pasado de 12 millones de hectáreas de bosque en 1960 a menos de 3 millones en 2020 equivalentes a la mitad del territorio nacional - lo que se puede ver un mapa interactivo de la evolución de la deforestación en Costa de Marfil de 1990 hasta 2015 en el siguiente enlace: https://www.mightyearth.org/2017/10/10/six-maps-explain-ivory-coast-cocoa-crisis/ En 1960, año de su independencia, Costa de Marfil estaba cubierta en gran parte por densos bosques. Estos bosques eran el hábitat preferido de elefantes y chimpancés. El país, con miles de especies endémicas, llegó a tener uno de los niveles de biodiversidad más altos de África. Según los mapas y las estadísticas del gobierno de Costa de Marfil, los bosques ocupan ahora menos del 11% del territorio, y según los mapas que han elaborado, menos del 3,7% es bosque de cobertura densa. Por tanto, el cacao importado por la UE en estos años ha sido responsable de un porcentaje elevado de esta deforestación. 
 
Foto de la cubierta vegetal de Costa de Marfil en 1990 (en el link se puede ver la secuencia hasta 2015)

La concienciación de los consumidores sobre la deforestación que conllevan los productos de chocolate basados en el cultivo del cacao sigue siendo, por lo general, escasa, sobre todo si se compara con la atención que reciben otras materias primas que generan deforestación a nivel mundial, como la soja y el aceite de palma. Pero esto puede estar cambiando. En 2017, el informe de investigación "El oscuro secreto del chocolate: cómo la industria del cacao destruye los parques nacionales" (en inglés) dio a conocer de forma sensacionalista la tala ilegal de los bosques tropicales en los parques nacionales que quedan en Costa de Marfil. La atención de los medios de comunicación en torno a este informe ejemplifica la creciente preocupación pública por el vínculo entre el consumo de chocolate y la pérdida de bosques tropicales. 

https://www.mightyearth.org/wp-content/uploads/2017/09/chocolates_dark_secret_english_web.pdf

Desde entonces, la tasa de destrucción de los bosques primarios ha seguido, acentuado por la guerra civil en Costa de Marfil (2000 al 2007 y en 2011) que obligó a decenas de miles de cacaocultores a abandonar sus plantaciones en busca de nuevas tierras. Muchos de ellos entraron en parques nacionales y áreas protegidas, para talar la selva tropical y plantar árboles de cacao. Entre otros efectos de la deforestación se cuentan la destrucción de los medios de subsistencia de aquellas comunidades que dependen de los productos del bosque más allá del cacao y la transformación medioambiental en el ámbito local y regional. El norte de Ghana y Costa de Marfil son áreas calurosas y secas que limitan con el Sahel, cuya frontera se va deslizando cada año más al sur. En una de las zonas más vulnerables a la desertificación (ahora en peligro más acuciante como consecuencia del cambio climático), la destrucción de los bosques del África Occidental amenaza con acelerar el avance del desierto. 

Vista aérea con muestras de la deforestación, cerca de la ciudad de Man, tomada en mayo de 2023

Finalmente, nos encontramos ante un círculo vicioso si se intenta revertir esta situación. Si se imponen métodos de cultivo diferentes, que provoque un descenso de la producción, disminuirán los ingresos de los productores y también de los gobiernos, dada su dependencia de las exportaciones de cacao como fuente de divisas. Una solución sería subvencionar la replantación para reducir las nuevas plantaciones, sin embargo, los déficits públicos existentes en muchos países en vías de desarrollo, y en África Occidental en particular, son tan elevados que los gobiernos no lo pueden asumir. A menos que los países importadores estén dispuestos a pagar un precio más alto por el cacao, es probable que el agotamiento de los bosques continúe con sus consiguientes impactos medioambientales, tanto a nivel local como internacional. Mighty Earth realizó una investigación internacional en profundidad sobre el sector del cacao. Para satisfacer la demanda de las gigantes empresas chocolateras como Nestlé, Cadbury, Mars, Hershey, Mondelēz y Ferrero, éstas se abastecen de cacao de grandes empresas alimentarias como Olam, Cargill y Barry Callebaut. Sólo estas empresas controlan más de la mitad del comercio mundial de cacao. Esta investigación ha puesto de manifiesto que, además de ser responsables de extensas talas en todo el país, estas empresas llevan años comprando cacao cultivado en zonas desbrozadas ilegalmente en parques nacionales y bosques protegidos. 

Chocolates de los expoliadores del cacao, en un supermercado de Abidjan

En respuesta a la creciente preocupación en torno a la sostenibilidad de la cadena de suministro del cacao, en marzo de 2017, doce de las principales empresas de cacao y chocolate del mundo se comprometieron colectivamente a poner fin a la deforestación asociada a la cadena mundial de suministro de cacao. Establecieron un compromiso colectivo para trabajar juntos, en asociación con los gobiernos de los países productores y otras partes interesadas, para poner fin a la deforestación y la degradación de los bosques atribuida a la producción de cacao. En la Conferencia de las Partes de la UNFCCC (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) celebrada en Bonn en noviembre de 2017, estas empresas dieron a conocer el Marco de Acción para poner fin a la deforestación y restaurar las zonas forestales en los principales países productores de cacao de África Occidental. En 2017, el 62% de la producción mundial de cacao procede de empresas con compromisos de deforestación, pero ojo, esto no quiere decir que todo el cacao de estas empresas no se siga produciendo bajo el mismo sistema. ¿Un caso más de greenwashing? Los consumidores conscientes y las organizaciones de defensa del medio ambiente están ejerciendo una presión creciente sobre los comerciantes y fabricantes de productos básicos, que a su vez buscan nuevas formas de invertir en la sostenibilidad de sus cadenas de suministro y de los productores posteriores. Así surgió el concepto de cadenas de suministro de "deforestación cero", por el que las empresas privadas se comprometen a eliminar la deforestación de sus operaciones y cadenas de suministro. Según diferentes fuentes - incluido funcionarios gubernamentales -, actualmente del 30% al 40% de la cosecha de cacao de Costa de Marfil proviene del interior de áreas declaradas o protegidas, por lo cual técnicamente es ilegal. Aparte de las consecuencias ya apuntadas, también es la causa principal de la actual sobreoferta de cacao: en los últimos años, muchas de las fincas nuevas han comenzado a ser productivas y, en consecuencia, ahora comienzan a producir grandes cantidades de cacao. La situación en Ghana es similar; también se da la deforestación para la producción cacaotera en zonas protegidas, tanto legal como ilegal. La pobreza suele atribuirse a la baja productividad de las explotaciones de cacao. Los pequeños agricultores en general no pueden invertir en sistemas de producción de cacao sin deforestación, ya que estos requieren conocimientos y recursos para implementar prácticas agrícolas mejoradas con acceso a variedades agroforestales de mayor rendimiento y créditos financieros para renovar los rodales de cacao senescentes. Algunos agricultores han recibido apoyo de las ONG para obtener certificaciones de sostenibilidad para mejorar la producción de cacao. Entre las más destacadas en el contexto de África Occidental están UTZ, englobada dentro de Rainforest Alliance. Estas fincas certificadas deben dejar un mínimo de cinco árboles por hectárea (y un 30% de cobertura de copas) para obtener la certificación, pero la prevalencia de este programa sigue siendo baja y las primas que reciben los agricultores no son suficientes para sacarles de la pobreza.