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sábado, 7 de mayo de 2022

Historias de África ..… Mauritania

Sobrevolando por primera vez Nuakchot me quedé sorprendido de cuanta arena puede caber en una ciudad. Una vez puesto el pie en el suelo arenoso, la sensación era menos agobiante y a los pocos días ya todo parecía de los más normal.

Mi primer trabajo consistió en dar clases en un curso de Máster de agroecología que organizaba la ONG catalana Mon-3, junto con la Universidad de Barcelona. Durante mi estancia vivía en una casa que habían alquilado a la ONG con la condición de mantener al guarda, Mohammed, quien había perdido todos sus camellos en la sequía de los años 80 del siglo pasado. Arruinado, había vuelto a Nuakchot y el dueño de la casa lo dejaba vivir en un cuartucho en el patio a cambio de que cuidara de la propiedad.

 Mohammed, nuestro simpático guardián

Mohammed no hablaba ni papa de francés, sólo hassanía, pero le gustaba mucho decir que si y era muy simpático. Algunas veces venía alguien de la embajada y al no encontrar a ningún expatriado, le decía a Mohammed que hiciera el favor de decirnos que llamáramos a nuestro regreso. El le decía que sí y después, si te he visto no me acuerdo. Al tiempo, por quejas de la embajada de que no respondíamos a sus recados se decidió hacer algo. Con un amigo tuareg que hacía de traductor le dijimos que la próxima vez que viniera alguien de la embajada le diera una libreta para que apuntara lo que esa persona quisiera decirnos. Nos dijo que sí. La siguiente vez que vino el funcionario de la embajada, en cuanto lo vio, lo dejó pasar y cerró la puerta con llave. Le dio la libreta y prácticamente secuestrándolo, no le dejó salir hasta que el hombre escribió algo en la libreta, sin entender nada. Una vez la hoja garabateada y con el orgullo de la difícil misión cumplida, Mohammed con una gran sonrisa, lo liberó.

Las hortalizas de los huertos de Nuakchot, crecen sobre la propia arena y lo que necesitan es agua para sobrevivir a las altas temperaturas que se mantienen a lo largo del año. Hay pozos que los lugareños excavan para sacar el agua de riego, la que en muchos casos tiene un alto índice de salinidad y que también puede estar contaminada por la cercanía de los pozos sépticos de las casas. Eso hace que no sea muy recomendable comer algunas verduras, sobre todo las de ciclo corto y de hoja, como las lechugas y las que puedan entrar directamente en contacto con el agua de riego, como los tomates.

 

Huerto en Nuakchot, con un espantapájaros-cuarto

Muchos de los trabajos en los huertos los realizan esclavos o antiguos esclavos, llamados Haratin. La esclavitud se abolió en Mauritania en 1981 pero no fue declarada ilegal hasta 2007. Se cuenta que de forma informal todavía se sigue manteniendo ya que muchas familias de los antiguos esclavos siguen entregando a sus hijos para servir en las casas de gente más adinerada, a cambio de que les den un techo y comida.

 
Los Haratin son moros negros que son descendientes de esclavos, o ex esclavos. Aunque la esclavitud fue abolida formalmente en Mauritania en 1960 y nuevamente en 1981, muchos Haratin siguen subordinados a sus antiguos amos.

Mariama era con diferencia la mejor estudiante de todo el Máster de Agroecología. Ella había sacado una beca para ir a estudiar a Francia, pero su familia no la dejó ir por ser mujer. Era la que más preguntaba, la más ávida de saber, quien cada día repasaba lo que contábamos. Nos contaba que por eso se había apuntado al curso, para viajar con nosotros, con lo que contábamos y con las diapositivas que mostrábamos.

 

Mariama en uno de los huertos de Nuakchot

Paralelamente se daban algunos cursos de conservas para mejorar la seguridad alimentaria de las familias, para mejorar sus recursos alimenticios en época de escasez. Una dificultad radicaba en que, en estos cursos dirigidos a mujeres, el idioma resultaba a veces una barrera casi infranqueable, dado que muchas no hablan francés, ya que no se les enseña en la escuela. Uno de los profesores se pasó todo el curso hablándoles de lo importante que es ahorrar, guardar, conservar, dándose cuenta al final que esa parte, por los problemas del idioma, no la habían entendido.

 

Una muestra de las conservas realizadas en el curso

Oualata es la última ciudad mauritana antes de llegar a Mali. Está más allá del final de la carretera de la Esperanza, tras la cual se deben recorrer todavía 200 km a través de pistas y desierto. El gobierno mauritano tiene mucho interés en conservar la habitabilidad de este lugar y promueve para ello algunos proyectos con donantes internacionales. Esta ciudad es un centro cultural, histórico y religioso muy importante ya que aquí se guardan algunos documentos antiguos, siendo el centro de escuelas coránicas más importante del mundo islámico.

Sus características edificaciones, de adobe rojizo, obtenido con una mezcla de mortero de barro, bosta de vaca, agua y pigmento de oligisto, le permitieron ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996.

Una de las características edificaciones, restaurada

Si alguien quiere pasar calor le recomiendo venir aquí en abril y sabrá lo que es bueno. En el proyecto agrícola donde trabajamos mi amigo Carlos y yo, nuestro mayor problema era que a la hora de abrir el riego por goteo, en cada gotero había un pájaro esperando por el agua que salía y que era bombeada desde un pozo cercano. Estaban puntuales desde las 7 de la mañana y mientras esperaban que saliera el agua iban picoteando las plantas que se habían sembrado.

En un mercadillo de Mauritania, encontré un reloj muy, muy barato. El mío se había estropeado hacía unos días. Me lo compré pensando que por un precio tan barato poco podía salir mal. No recuerdo cuánto me duró, bastante tiempo creo, pero sí que la marca era Cassio, con 2 eses.

 

Cuando estás en el desierto no hay como un turbante para protegerte del sol, el viento y de las moscas.

domingo, 10 de abril de 2022

Historias de África ……. Costa de Marfil

 

Productor controlando el estado de fermentación del cacao

Ya desde muy pequeño me atrajo África con la que a veces soñaba, seguramente influenciado por las brutales imágenes de Biafra que en esa época se veían en la televisión.

Mi primer intento de atravesar el continente fracasó en Argelia, antes de que me diera tiempo a cruzar el desierto y a probablemente morir en el intento. No tenía mapas, ni dinero, ni una bicicleta adecuada para realizar la travesía. Por suerte esta se rompió antes de las etapas más largas, cuando ya estaba en El Golea. La ciudad de Tamanrasset ha quedado en mi recuerdo, suspendida en el aire, como algo inalcanzable, adonde hay que ir cuando debe ser y no cuando uno quiere.

Y el África negra, adonde quería llegar, quedó también suspendida en mis sueños. Pero ahí sí surgió la posibilidad de ir, en junio 1996, en una consultoría para hacer una prospección de las posibilidades de cultivar productos ecológicos para exportar. En esa época se casaba mi hermana pequeña, pero las ganas de ir África pudieron más que las obligaciones familiares, y además, nunca me han gustado las bodas.

Viajé por todo el país con un coche de la cooperación alemana y Osman, un chofer al que habían contratado para que me acompañara y que gracias a ello tenía trabajo, por lo que me estaba profundamente agradecido. Durante más de un mes, recorrimos gran parte del país, primero el norte, visitando cooperativas y fincas agrícolas y luego regresando por el centro.

 Osman admirando las piñas de maíz atadas y colgadas para evitar que sean dañadas por roedores e insectos (1996)

Osman, con el que yo hablaba en francés, era al mismo tiempo mi traductor ya que hablaba varias lenguas locales. Un fin de semana, en que no tenía ninguna visita programada, le propuse ir al poblado de su familia, que no quedaba lejos. Pensé que sería una manera de conocer algo que no estaba previsto, fuera de mi ruta de trabajo marcada. Cuando se lo dije me respondió con evasivas y que tenía que ir a consultarlo. Al cabo de un par de horas volvió y me dijo que había ido a ver a un oráculo que le dijo que no era un buen momento. Nunca supe si era verdad o si simplemente me había dado una excusa para no ir. Una cosa más de las muchas que no llegamos a entender en estos países.

El país era como un vergel, con cultivos por doquier, creciendo entre las casas y los graneros, con prácticas agrícolas que aquí hace años que se han perdido. Cuando les preguntaba qué insectos les afectaban más en sus cultivos, me decían que sus problemas eran los pájaros y los ratones. En algunos campos vi en una misma parcela hasta 7 cultivos diferentes, en una simbiosis difícil de alcanzar cuando se ha perdido la cultura agrícola, combinado los cultivos de hoja, raíz y fruto, de forma que todos daban sin molestarse uno a otro.

 

 Foto: Plantación de tabaco en un poblado al norte de Costa de Marfil

La deforestación en todo el país era galopante y a día de hoy, se habla que ya sólo queda un 10% de territorio cubierto por bosque. La culpa de ello, está repartida, entre lo que llamamos desarrollo, la demanda creciente de café y cacao que sólo crecen en suelos boscosos, la demanda de madera tropical, que lleva a una espiral para extraer la madera preciosa seleccionada. Me contaron que para sacar un árbol de madera preciosa, a veces hay que destruir toda una hectárea con árboles cuya madera no es comercial, que quedan tirados pudriéndose en el suelo. El siguiente paso es quemar los tocones de los árboles y todas las ramas, para después sembrar plátanos que darán ingresos en un tiempo relativamente corto. Al mismo tiempo darán sombra a los pequeños árboles de café o cacao que también se plantan y que tardarán todavía 3 o más años en dar frutos, convirtiendo en plantaciones lo que antes era selva. Es lo que aquí y allá se llama desarrollo, pero que para el país, significa erosionar los suelos, volverlos infértiles, exportar la materia prima, la cual es transformada en los países del norte (café, cacao, algodón), que se les paga a precio de miseria y así, lo que parecía desarrollo, acaba en más miseria.

Zona deforestada para sacar madera preciosa y posteriormente plantar cacao

Las mujeres normalmente se asocian para tener más fuerza, para poderse ayudar y vender sus productos de forma conjunta. Los hombres les dejan cultivar sólo los cultivos de alimentación de la familia, de los que, en caso de tener excedentes, pueden vender una parte para disponer de algo de dinero. Los cultivos que llaman de renta, o sea los que dan dinero porque se exportan, como el algodón. el café y el cacao, son exclusivos de los hombres.

 

Grupo de mujeres asociadas en una cooperativa para cultivar y comercializar cacahuetes

 

 

viernes, 18 de marzo de 2022

Último Capítulo 12: ¡Abandonen el barco!

El gruñón decide tomarse 3 semanas de vacaciones yéndose a una isla donde siempre se refugia, desde hace ya varios años, cada vez que se cansa de piratear. Allí pasea por la isla, desempolvando todos los caminos que siempre llevan al mar y atisbando a la princesa del swampo, a la que solo en contadas ocasiones se puede ver, con el sol reflejándose en las gotas de agua que le resbalan sobre su cuerpo moreno, un cuerpo de esos que danzan al caminar.

En ese viaje conoció a un hombre que le contó de cuando desembarcó en un pequeño pueblo rodeado de ríos y ciénagas, no lejos del gran océano. Solo se podía llegar por barco, por una maraña de ríos tan cerca del mar que algunos se secaban con la marea baja. El hombre más rico de ese pueblo tenía 9 hijos varones, varios negocios y vastas extensiones de tierras, que como islotes se repartían entre los riachuelos. Cuando al décimo intento nació su hija nada más conocer la noticia, fue derecho a su bodega ordenando que se sirviera tanta bebida como cada habitante del pueblo quisiera durante 3 días. Dijo que si cuando se moría alguien importante se declaraban 3 días de luto, su hija se merecía 3 días de fiesta. Además, se lanzaron cohetes y fuegos artificiales toda la noche, lo que provocaba una gran algarabía porque los pájaros chillaron toda la noche y las luces que no se apagaban. Los peces nadaban medio borrachos del alcohol que se desprendía de los orines que los hombres vaciaban en cualquier esquina y que por efecto de la gravedad y la infiltración iban a parar al río. La borrachera general fue tal que todo el pueblo tardó otros 3 días en recuperarse hasta que hombres y mujeres pudieran volver al trabajo.

Mientras en el barco la vida sigue y el “Zorro” se sube a la borda con el barco en movimiento caminando de un lado a otro, y no se cae gracias a su centro de gravedad tan bajo.

Para apoyar a los pobladores de las islas por las que pasa el barco, el oficial mandó a construir unos tanques de 1000 litros supuestamente para regar el pedacito de tierra que tienen pero que en realidad no sirven para nada, más que para gastar dinero y hacer ver que se está ayudando. La gente lo recibe agradecida porque un regalo es un regalo y ya muchos están pensando en cómo adaptarlo a otras necesidades reales que tienen y de las que los del barco no saben nada. El gruñón hace unos cálculos para demostrar la inviabilidad de la medida y todos se le echan encima acusándole de ser negativo. Al final no le queda más remedio que refugiarse en la sentina del barco, donde el sudor le corre por todo el cuerpo, cosquilleándole mientras graba surcos en la mugre de su piel.

La tan anunciada misión de evaluación por fin ha llegado al barco y tras unos días en que pasan escudriñándolo todo, hablando con cada uno de los tripulantes, finalmente presentan su informe ante el comandante, el capitán, todos los oficiales y todos los representantes del archipiélago de Cambio climático. Primero presentaron los logros del barco, dijeron que parecía que iba en el rumbo correcto, aunque había costado algo encontrarlo, que ahora todos los marineros están sentados correctamente, que ya los habitantes de las islas cercanas parece que no les tiran piedras al barco cuando pasa, y que recomendaban que el barco siguiera su marcha por otros tres años más. Ya casi al final de su informe también presentaron algunas debilidades del barco, como que no habían definido una línea base, que el oficial había cambiado algunas de las propuestas que existían desde un principio y que faltaba una estrategia en el rumbo. El comandante, que estaba oyendo el informe, levantó una ceja, y preguntó que si habían dicho lo que él había oído. Y aunque el oficial intentó arreglarlo dando explicaciones inconexas sólo consiguió estropearlo todavía más. El gruñón, de pura alegría por sentir que después de casi un año de agravios, por fin alguien le daba la razón, mirando al oficial a los ojos, levantó lentamente una pierna, la derecha, y lanzó un pedo, sonoro, que es una de las expresiones de la alegría, y le dijo, ¡va por ti!. Ya después, cuando le preguntaban si esa historia fue real o inventada, ya no se acordaba, pero dice que de todas formas el gusto fue el mismo.

Mapa donde se dibuja la línea base y que muestran claramente el rumbo seguido por el barco
Mapa donde se dibuja la línea base y que muestran claramente el rumbo seguido por el barco

El día de la despedida de la misión de evaluación, en una cena que se les ofreció, el capitán, como en un olvido, no invitó al gruñón, aunque este, haciéndose el loco, llegó de todas formas, ya medio bebido, después de hablar estado tomando y hablando sobre libros, aventuras y amores con un pirata costarricense. Se sentó a la mesa, al lado de la gente que le cae mejor, se bebió unas cuantas cervezas más, hasta que, con la mirada perdida, vomitó en el plato y lo más dignamente que pudo, se levantó y se fue no sin antes mandarle una “butifarra” al capitán, más conocido como corte de mangas en los barcos de habla hispana.

En uno de los puertos en los que habitualmente recalaba, una prostituta, a la que conocía de hacía tiempo y a la que invitaba a unos tragos de vez en cuando, le contó que se había hecho puta porque en San Luis, el pueblo de dónde venía, había visto a su padre trabajar de sol a sol, en una tierra que no era suya, que arrendaba a uno de los terratenientes del pueblo. Por cada tarea de tierra que arrendaban, tenían que entregar una arroba de maíz o dos de frijol, según lo que sembraran y además dos días de trabajo para el patrón, en la faena que este decidiera. Si eran dos tareas, entonces eran cuatro días y así sucesivamente, hasta el día en que el hombre se murió de viejo, de cansancio y desesperación.

Esperó a que el hijo del patrón se hiciera hombre y que la conociera. Cada vez que la venía a ver le daba polvo seco de su menstruación disuelto en el fresco de tamarindo que tanto le gustaba y del que bebía casi un litro después de hacer el amor. Una noche en que estaba completamente borracho, lo ató a la cama. Cuando despertó, le puso una mordaza en la boca y le puso delante de su cara una foto de su padre. Poco a poco, según se aclaraba su mente empezó a recordar y a ver en esa chica a la niña que acompañaba a ese hombre viejo que trabajaba las tierras de su padre. Según le iba pasando el cuchillo filoso por la cara y el cuello le dijo que por cada año que llevaba muerto su padre le iba a hacer un corte en el cuerpo y lo iba a dejar desangrar. Mientras el intentaba recordar cuando fue que se murió el señor, ya la madera del piso se embebía de su sangre.

Mientras, el gruñón desgrana los pocos días que le quedan y escribe su carta de renuncia. Sabe de otros barcos que se acercan y ha decidido que va a abordar uno de ellos antes de que pasen dos lunas llenas. El saber que, aunque se ganen pequeñas batallas, la guerra está perdida, y viendo que finalmente nada cambia, decide que es el momento de marchar, para luchar en otros mares. A lo lejos ya ve los barcos acercarse con la banderas de al menos 3 países que puede reconocer …..

De pronto todos los acontecimientos se precipitan. Un enviado del armador pregunta al comandante sobre lo que el gruñón cuestionó, el comandante a su vez le pide cuentas al capitán y este, haciendo gala de su forma de ser despreocupada, reparte las culpas entre todos.  El que tiene las peores cartas en esta repartición de hostias es el oficial, que, además, intentando tapar uno de sus desaguisados, manipuló un documento, lo que ha sido descubierto. Esto ya se considera un hecho grave y le comunican que se le hará un consejo de guerra.

Cuando llega el comandante al barco hay una gran tensión ya que ha mandado poner una tabla sobre la borda del barco. El consejo de guerra es sólo un paripé ya que ya está decidido que lo van a lanzar por la borda, por ser el eslabón débil de la cadena al que le toca pagar los platos rotos.

El comandante pide una espada y pasea su mirada por todo el barco, viendo a los ojos de todos los que están a bordo. Finalmente llama al oficial y le dice que se presente ante él. Uno de los cocineros tira unos trozos de carne al mar para que los tiburones se vayan acercando. Así cuando el cuerpo caiga al agua, su fin será rápido y menos doloroso que estar horas esperando a que por fin un tiburón lo ataque. Le atan según la costumbre marinera una cinta alrededor de los ojos y con la espada el comandante le hace un corte en cada brazo, para que la sangre empiece a brotar y atraiga a los tiburones. Antes de que lo empujen con la punta de la espada, el oficial escupe sobre el barco y salta por sí mismo al agua.



El comandante lanza una mirada de odio, buscando al capitán y al gruñón, cada uno de los que le han causado tantos problemas, aunque de forma distinta y se va, pensando que de nuevo ha sabido salir airoso de una situación que podía haber acabado con su cuerpo como comida de los tiburones en vez del de ese desgraciado.

Un barco se debe abandonar cuando se hunde, porque está podrido o porque se está desmantelando, lo que igualmente le lleva a hundirse. El gruñón decide que se va por lo último y que es hora de abandonar el barco.

A lo lejos se ven las banderas y las velas al viento de varios barcos que se juntan en este mar para seguir a sus destinos. Siente que el viento que le da en la cara viene por la amura.

Cuando uno de los barcos pasa cerca, se sube a lo más alto del palo mayor y agarrándose de una de las vergas se da impulso y esperando el balanceo parejo de los barcos se avienta para abordar el nuevo barco. Todavía en el aire ve de refilón como la bruja Lola y el capitán consiguen clavar un alfiler en un muñeco y antes de caer desmayado en la cubierta del nuevo barco siente una fuerte punzada en la espalda.


Cuando se despierta, está aferrado a su vara de madera, la que le protege desde que un jefe indio se lo dio en las marismas de la costa colombiana, donde estuvo refugiado un tiempo recuperándose de unas heridas y que esta vez le ha vuelto a salvar la vida, aunque esté golpeado y magullado.

Mientras el barco acelera, la distancia que le separa de su anterior destino es más cada vez más grande dado que van en direcciones opuestas y siente que esta vez va lejos porque va despacio.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado

viernes, 11 de marzo de 2022

Capítulo 11: El capitán está loco

 
Hay una reunión mensual, donde entre los asistentes hay una mujer, de nombre Aladina, que mes a mes consigue venir cada vez más guapa que a la reunión anterior. Una vez es su ropa ajustada, otra sus ojos grandes a los que aplica un fondo blanco, o su melena que deja suelta. Cuando sus ojos negros como el azabache le miran, el siente como si le atravesaran dos dagas como las que lleva al cinto. Sólo la ve un día al mes, siempre el tercer miércoles y a menudo se descubre contando los días que quedan hasta volver a verla.

Como ya no resiste más, un día la aborda antes de la reunión y le dice que no se siga poniendo tan guapa, que lo va a derretir. Ella se lleva la mano a la cintura porque no sabe si es una broma, pero cuando ve sus ojos, se ruboriza y no dice nada. Él le dice que si no fuera por ese ojo que lleva tapado, el muñón de la mano izquierda y de los 20 años de más que le lleva, que, si no fuera por eso, ahora mismo la raptaría para que cabalgaran juntos las olas de los mares que le quedan por descubrir. Ella le aguanta la mirada y lo recorre de arriba abajo deteniéndose en su bragueta, sopesando los pros de lo que intuye y los contras de los años, el muñón y el cuenco del ojo vacío. Finalmente, con una sonrisa se da la vuelta y él sabe que la ha perdido, pero también que ha hecho lo que todo pirata que se precie hace, decir lo que piensa claro y de frente.

El gruñón ya sabe que algún cambio grande se va a producir y que le queda poco tiempo, bien porque el mismo tome la decisión o porque la tomen por él como consecuencia de todo lo que se ha puesto en marcha. La cuerda se ha estirado tanto que acabará por romperse, la única pregunta es de qué lado.

Ha empezado a empacar sus cosas, porque sabe que sus días en el barco están contados. Se ha vuelto a poner a estudiar inglés todos los días por si le toca salir de estampida a un lugar donde solo hablen eso o algo peor.

En los últimos días pasa inquieto por todo ello y por las noches, enfebrecido, mientras todos duermen, alcanza a garabatear las notas de este diario a la tenue luz de una vela y con una letra que al día siguiente, incluso a él le cuesta entender. Duerme con la libreta y la pluma entre las sábanas, para no perder ni una de las ideas que se le ocurren en el duerme vela. Cuando piensa en lo que hará cuando abandone el barco se imagina el dedicarse a escribir, para luego darse cuenta de que necesita a personajes como el capitán ya que sin él no es nada, literariamente hablando.

En la reunión clandestina que se ha tenido en el camarote de los marineros sin la presencia del capitán, aprovechando que éste ha tenido que ir a otro barco llamado Costa Rica, se empieza a elaborar la estrategia que se usará cuando se hable con él. Hay quien propone medidas drásticas como matarlo y luego contestar sus correos como si siguiera de viaje. Se descarta inmediatamente. Otro propone pagarle un curso intensivo para que aprenda a decir que no.  Hay quien dice que para ahorrar dinero, se le haga escribir 100 folios reciclados a mano con letra de tamaño 10 la palabra “no”. Se descarta para no gastar tanto papel y tinta.

También en el guirigay que se produce algunos se preguntan cómo se ha llegado a esta situación y alguien comenta que el oficial lo ha hipnotizado. Algunos entienden que se dijo que lo ha idiotizado y se produce una pequeña confusión hasta que se aclara el término, agravada porque unos dicen que esta palabra se escribe con h y otros que sin, lo que alarga interminablemente la discusión.

Todos los marineros han estado en otros barcos, han conocido otros capitanes y han participado en numerosas batallas, pero todos coinciden que nunca habían visto un capitán tan desastre. Proponen llamarle Capitán Desastre, pero la idea tampoco prospera.

Tanto empeño que puso el capitán en que la tripulación formara equipo, finalmente lo ha conseguido ya que incluso los que se llevaban mal y no se hablaban se han unido contra él, viendo que es la única forma de parar sus desmanes. El capitán ha intentado ganarse a la gente con regalos e invitaciones a comer, a cargo de la cuenta del armador claro, pero ni así ha conseguido comprar las voluntades de todos los de su equipo, excluido al “Potro” que le sigue siendo fiel como un caballo domado.

Una de las máximas del capitán es que quiere que el trato entre todos los miembros del equipo sea respetuoso aunque ya se sabe que los marineros son gente ruda, acostumbrada a peleas pendencieras pero también capaces de los actos más nobles cuando se trata de defender a sus compañeros de batallas. En las discusiones no se andan con chiquitas lo que molesta al capitán, quien les llama la atención por irrespetuosos mientras uno de ellos le dice que más irrespeto es gastarse el dinero del pueblo en conferencias inútiles invitando a todos sus amigos zánganos de la élite y en consultorías que no cumplen con los términos descritos en el contrato. Finalmente, un marinero de los más callados, le dice, mire señor capitán, hasta ahora nunca había hablado pero ya que me he decidido, y eso sí, con la venia y con todo el respeto que usted pide y que me merece su cargo, le quisiera decir que usted se ha cagado en el barco y ahora dígame usted; ¿quién va a limpiar esta marranada?. 

Una vez apaciguados los murmullos que se producen tras la intervención del marinero, mientras todos los ojos se posan en el capitán esperando su respuesta, éste empieza a temblar y abriendo mucho los ojos se lleva la mano al corazón. Mientras unos corren buscando a un médico otros dicen <quizás sea mejor así para todos> pero poco a poco parece que se va recuperando y al parecer no ha sido nada grave, nada más que pura flojera de no saber cómo enfrentar la situación. Los marineros lo miran con cara de pocos amigos, resoplando alguno fuerte por la nariz, mientras le traen un vaso de agua. Otros dicen que no ha sido un ataque al corazón sino un ataque a la conciencia, mientras los que estaban más apartados dicen que eso es imposible por 2 razones; una porque todavía no está determinado que la conciencia sea un órgano tangible del cuerpo humano y otra porque independientemente de lo que sea, está demostrado que el capitán no tiene conciencia, en todo caso tendrá inconsciencia, todo ello entre fuertes risotadas, empujones y en voz tan alta que el capitán no tiene ningún problema en oír todo lo dicho.

Al fondo se oyen las palabras de rebelión a bordo, motín, si se puede, si podemos…….




sábado, 26 de febrero de 2022

Capítulo 10: Amores piratas

El día que se conocieron fue como cualquier otro. No hubo relámpagos, ni terremotos, ni siquiera un eclipse de sol, por lo que nada hacía presagiar lo que iba a suceder. Lo que empezó con cierta timidez fue ganando en atrevimiento. Los inicios, siempre expectantes y atrayentes permiten descubrir al otro, descubrirse a sí mismo y perfilar las personalidades. Pero la vida en un espacio reducido como un barco, por grande que sea, no es fácil y los lugares donde escaparse no abundan. Si las obligaciones del uno y del otro no coinciden, lo que antes era fiesta ahora se convierte en frustración.

Ella nunca pudo sobreponerse a haber nacido y sido criada en un país y en una sociedad mojigata y castradora. El peso de las costumbres sociales y las imposiciones familiares pesaban más que lo que pudiera sentir en el bajo vientre y cuando por tanto tiempo se ha apartado y encerrado la pasión es difícil recuperarla. El, acostumbrado a navegar, le cuesta sentirse retenido en tierra, agravado porque el tiempo, ahora su mayor enemigo, se le escapa entre los poros de su cuerpo.

Y es que los amores piratas tienen ese algo que les permite saltar del beso robado a la búsqueda de la chispa que permite seguir navegando por mares desconocidos.

Entre los marineros hay un pirata viejo, con la cara surcada de arrugas y cicatrices, tan confundidas que no se sabe dónde empieza una y acaba la otra. Afirma que las arrugas son una por cada mujer que conoció y las cicatrices por cada puerto en el que desembarcó, y por ello, en su versión pirata del amor dice, sin el mínimo atisbo de duda, que, si tiene que elegir entre la muerte y estar enamorado, indiscutiblemente prefiere la muerte.

http://edukred.blogspot.com/2014/06/poesia-estaba-un-pirata-viejo-de.html

Sobre el tema hay opiniones para todos los gustos, y los marineros se ponen a hablar y discutir sobre el amor. Chespir dice que cuando está enamorado es cuando mejor escribe, que las palabras le salen a borbotones, atropelladas, y que no le da tiempo a reflejar, enfebrecido, todo lo que le pasa por la cabeza, mientras otro comenta que enamorado es capaz de inventar el mundo cada día, y el gruñón que también quiere opinar y empieza a hablar de los ojos, su tema preferido, se ve interrumpido cuando le avisan que le toca ir a moderar una reunión.

Normalmente le toca moderar las reuniones de un grupo de oficiales de diferentes instituciones que tienen la orden de ayudar a encontrar el mejor camino para llegar al archipiélago de cambio climático. Pero una cosa es recibir una orden y otra es la forma de cumplirla. El perfil medio de estos oficiales es, con raras excepciones, bastante similar. Por lo general intentan llegar tarde a la reunión que se fija durante una mañana cada dos meses. Algunos llegan y al poco, cuando ya han tomado café, desaparecen con alguna excusa más o menos creíble, y muchas veces sin excusa, a la francesa. Hay reuniones a las que no asisten, pero en la siguiente reunión, se creen en el derecho de preguntar y cuestionar todas las decisiones que se tomaron en la reunión anterior. Normalmente pasan el rato
cuchicheando y con cara de que todo lo que se propone les parece mal. Cuando hacen una propuesta siempre es para que la ejecute otro. Normalmente sus propuestas no suelen ser muy prácticas, son laboriosas de ejecutar y obligatoriamente deben quedar pendientes para la próxima reunión. O bien sueltan un discurso que aburre a todos y ya nadie se acuerda del punto del que se estaba hablando. Así, a veces, parece que se pongan de acuerdo para que en una sesión uno, en otra sesión otro, introducir una ponencia de este tipo cada uno, para que de dos meses en dos meses vaya pasando el año y al final no se haya hecho nada. Tal pareciera que estuvieran expresamente entrenados para ello.

Algunos días, cuando no sopla mucho viento, algunos marineros se ponen a pescar tiburones. El piloto JojoJo siempre está atento y se mantiene cerca, con un palo de grandes dimensiones en sus manos. Cuando suben a alguno de los escualos a bordo que todavía tira dentelladas a todo lo que esté cerca, el sólo pregunta, ¿Un golpe o dos golpes? El marinero de turno mira al animal y según el tamaño le receta una u otra cantidad de golpes, después de lo cual el tiburón ya quedé frito para siempre.

Al parecer el capitán finalmente se ha dado cuenta de que no sabe cómo encontrar el rumbo y que necesita la ayuda de todos por lo que comunica a la tripulación que ha contratado un experto que les enseñará la mejor manera de marcar la dirección correcta <para que cada uno de nosotros sea capaz de encontrar el camino, evitando el voltejear[1] continuo> dice. El curso crea mucha expectación y en este caso el experto es realmente muy bueno. Enseña a los marineros a aprender, lo cual no es poco importante ni menos difícil y les cuenta muchos ejemplos, como que en un país que le llaman del áfrica subsahariana hay un presidente que hace lo que se llama dictadura del desarrollo que consiste en que se obliga por ejemplo a las mujeres a realizar cursos de empoderamiento, a los jóvenes a estudiar oficios prácticos, todo por decreto, de forma dictatorial y que parece funcionar y contribuir realmente al desarrollo y es que al parecer el presidente de este país estudió en un país del norte y dice que sabe lo que hay que hacer.

Aparte de todas estas historias, los marineros también se dan cuenta de que una parte del taller que reciben en realidad está dirigida a preparar a la tripulación para responder a las preguntas que hará una comisión evaluadora que envía el armador y de la que ya se ha anunciado su llegada para abril. De nuevo la tripulación se siente engañada y manipulada por el capitán quien se muestra muy satisfecho con su maniobra. Al parecer, dado el poco avance del barco y lo poco que hay para mostrar, el capitán quiere que se golpee el agua con el remo para hacer mucho ruido y se den bordadas[2] aunque no se avance mientras con ello se consiga que la comisión tenga una impresión satisfactoria.

Posteriormente, en una reunión con la contraparte, se da a conocer el presupuesto que queda disponible para este año y todos se quedan sorprendidos de que quede tan poco dinero, incluso parece que el propio capitán, cuando ha sido el quien alegremente ha despilfarrado en gastos caprichosos en algunos casos, empavesando[3] el barco por un lado y en gastos del oficial en otros, ese dinero que parecía que nunca se iba acabar. Lo que el capitán todavía no sabe es que la tripulación ha enviado una carta al responsable de la comisión de asuntos internos del armador …….




[1] VOLTEJEAR: Navegar con viradas sucesivas, por no poder realizar la derrota a un solo rumbo.

[2] BORDADA: Distancia navegada entre dos viradas consecutivas cuando se navega voltejeando.

[3] EMPAVESAR: Formar empavesadas; engalanar la embarcación.

 


viernes, 18 de febrero de 2022

Capítulo 9: Érase una vez uno de esos días que le llaman navidad

En los barcos del armador los remeros tienen diferente titulación. Los que son del lugar donde navega habitualmente el barco se llaman remeros técnicos y los que vienen del país del armador se llaman remeros temáticos. Estos últimos tienen como función asesorar y enseñarles el oficio a los marineros del país adonde se dirige el barco. Como el gruñón es marinero temático le ha tocado de contraparte un oficial, al que no le gusta mucho trabajar. Es el típico funcionario que se las sabe todas, que siempre aparece en la foto, que deja el trabajo para los demás, siempre tiene una excusa para cuando no ha hecho lo convenido, que suele tener muy buenos modales, que prioriza sus intereses personales a los inherentes a su puesto de trabajo y si uno observa bien, verá que cuando se aleja deja detrás de sí una estela como la de los caracoles al desplazarse, lo que le ha valido el sobrenombre de “baboso”. Como es oficial, enseguida ha delegado todo en un remero que está a su cargo, porque dice que de remero a remero todo es más fácil y se entienden mejor. El único problema de este remero, llamado Cruz, es que no tiene muchas luces, o como dicen en Canarias, en términos marineros, le falta un agua. Un día contó que hace unos años tuvo un accidente de coche y que estuvo tres días inconsciente por conmoción cerebral. Finalmente se recuperó, pero parece que de la cabeza no tanto. Como Cruz tenía pendiente las vacaciones se ha ido todo el mes y el gruñón se ha quedado sin trabajo. Mientras, su contraparte, el oficial le dice <no te preocupes, ahí vamos haciendo>, pero no pasa nada, para su desesperación.

Y ya las cartas están echadas. Hace unos días habló con el comandante y le contó que las bancas de los remeros estaban mala colocadas desde el principio, que las órdenes que se recibían eran contradictorias y que algunos de los científicos no hacían el trabajo para los que se les pagaba. Le dice que hay contratos que no se han cumplido y que estaría bien que se revisaran. También que él no quiere trabajar en un barco que no tiene un rumbo claro y definido. El comandante se tenía que ir de viaje y le dijo que a su vuelta hablaría con el capitán. Así que el gruñón aprovechó para pedirle al capitán irse por unos días a un barco que navegara también hacia el mismo archipiélago de cambio climático pero que ya estuviera más adelantado. Sabía que debía aprovechar ahora ya que no sabe qué le espera cuando regrese y el capitán y el comandante hayan hablado.

Este viaje va en contra de las reglas del armador ya que este sólo contrata marineros que ya sepan bastante, y por lo tanto no los manda a que vayan a otros lugares a aprender, o en todo caso deben hacerlo acompañando a algún contraparte para que sea este el que aprenda. El capitán como se sabe bastantes trucos tramposillos consigue que desde la central se autorice el viaje y manda al gruñón a un barco que se llama Perú y de paso se libra de el por unos días. Este se queda esperando hasta el último momento a que cancelen su viaje por si el capitán habla con el comandante, pero no, e incluso el capitán al despedirle le abraza deseándole buen viaje.

El trabajo en este barco Perú consiste en ir un en bote pequeño por ríos navegables visitando comunidades de indígenas. Le da la impresión de que navega con un rumbo definido y con un capitán que sabe adónde va.

En el viaje, en una de las comunidades lo coronaron príncipe indígena por un día (se ha difuminado la cara del gruñón para preservar su identidad)


Cuando regresa todo contento de su experiencia y pensando que se han acabado los malos rollos, oye de varias historias que han pasado en estos días en que estuvo fuera. Una de éstas ocurrió entre el ratón y uno de los pilotos, al que llaman “JojoJo” por su parecido con Santa Klaus porque es muy tranquilo y bonachón, grande como un oso y con unos brazos que tienen el mismo diámetro que la cintura de la “Miss”. Cuando oye cantar a los Tigres del Norte, sus ídolos, sonríe mientras la saliva empieza a mojar la comisura de sus labios y los ojos se le empequeñecen y toman un brillo especial. Al parecer un día de estos, el ratón, en una discusión a causa de las vacaciones de JojoJo le faltó al respeto, llamándolo viejo gordo. Ahí, a este hombre de principios a la antigua y de honores narcos se le empezó a subir y multiplicar la sangre, llegándole hasta la cabeza, se levantó despacio mirando desde su gran altura al ratoncillo que se iba empequeñeciendo y acercándosele despacio lo agarró con su mano, sólo usando sus dedos pulgar e índice, y apretándolo contra la pared lo levantó medio metro del suelo para ponerle sus ojos a su misma altura. Y entonces, despacio, sin ponerse nervioso, casi susurrando le dijo que eso sí que no, que esta era la última vez que le faltaba al respeto. Por suerte, cuando ya al ratón se le estaba bajando toda su sangre a los pies, una de las mujeres que trabajan en administración, los vio y llamó a JojoJo, para decirle que lo soltase inmediatamente ya que se juega el puesto cuando la rata se recupere y se lo cuente a la bruja Lola. El oso lo fue bajando poco a poco y en cuanto la rata tocó tierra se zafó[1] y se puso fuera de su alcance ya que una cosa es provocar al oso y otra dejar que lo destroce. Sus ojos, algo fuera de sus órbitas por el apretón, sacaban chispas y le costaba trabajo tragar saliva. Se fue retirando de espaldas aunque todos saben que sólo recula para preparar su venganza. De todas formas, en estos días algunos comentan, que cada vez que el oso mira al ratón, al poco le aparece a este una pequeña mancha en la parte delantera de sus pantalones.

Por otro lado el “Potro” sigue haciendo comentarios de como él entiende la vida, como cuando pasamos por un auto-hotel y dice, “aquí pasé mi última luna de miel” mientras se pasa la lengua por los labios o bien cuando habla de género dice que la arboladura[2] del barco está al 50%.

Cuando se le pide al capitán que visite personalmente las diferentes zonas del barco, este hace instalar unas televisiones gigantes en las diferentes oficinas y propone hacer reuniones por video conferencia. La tecnología falla muchas veces y los micrófonos dan retorno, por lo que cuando el capitán empieza la reunión y dice hola, se oye “la, la, la, la, la” como si fuera una canción de eurovisión.

En esos días que llaman navidad, el armador ordena a todas las flotas echar el ancla. Por eso no ocurre nada en diciembre y todo se acumula para enero.

 



[1] ZAFAR: Liberar algo que estaba sujeto (un nudo, un cabo, un ratón...).

[2] ARBOLADURA: Conjunto de palos y vergas de que consta un barco.